Cómo escribir una serie. El ejemplo de “Creedme”

NO ES SOBRE UNA VIOLACIÓN, ES SOBRE LO QUE PASA DESPUÉS DE UNA VIOLACIÓN

Creedme, serie de Netflix, que cuenta la historia de la investigación por parte de dos inspectoras, Toni Collette y Merritt Weber, de varias violaciones y la caza a un violador en serie, suscita siempre el mismo comentario en mis amigos, cuando digo que la estoy viendo y me ha sorprendido por su guion.

-Ah no, es sobre una violación, yo eso paso de verlo.  

En realidad “Creedme” no es sobre una violación, no lo es en absoluto. Es sobre lo que pasa después de una violación, es sobre por qué una mujer, después de ser violada, puede dudar sobre denunciar una violación o no. Porque a la protagonista y víctima, Marie Adler, no la cree la policía.

Cortesía de Netflix

Lo revolucionario del guion de los ocho capítulos de Creedme es el punto de vista.

El punto de vista de Creedme es el de las víctimas. Estamos con Marie, nos identificamos con Marie, nos sumergimos en su dolor y su confusión. También nos ponemos en la piel –pero menos- de las dos inspectoras que empatizan con esas mujeres violadas, con esas chicas violadas años más tarde, al contrario que los dos policías de Lynnwood que no investigan el caso de Marie.  

Te das cuenta de eso muy claramente en el segundo capítulo, cuando Merritt Weber interroga a Danielle MacDonald, víctima de una brutal violación que dura cinco horas y a la que el agresor amenaza con que subirá las fotos del brutal ataque sexual a Internet si habla. Te das cuenta de algo revolucionario: ese interrogatorio no es como los millones de interrogatorios de series policiacas que hemos visto en la tele. ¿Por qué?

Porque en ese interrogatorio Merrit Weber se pone en el lugar de la víctima, ojo no solo la cree sino que se pone en su lugar.

Por supuesto el guion es magnífico por otra serie de cuestiones: la construcción de personajes femeninos, el poder que da alejarse de los estereotipos y la originalidad de hacerte ver la violación y sus consecuencias de estrés postraumático desde un ángulo desde el que nunca lo habías visto: la carga emocional que supone para una chica de 16 años el hecho de que la policía, su madre de acogida, no la crean, el absoluto abuso que implica el que el inspector de policía se centre más en encontrar contradicciones en la declaración de la víctima que en encontrar a un violador.  

Creedme me ha encantado por muchas más razones. Porque nos presenta a dos inspectoras, Toni Colette y Merrit Weber -habría que inventar el término femenino para buddy movie o buddy serie– que me huelen a real y no se acuchillan la una a la otra profesionalmente sino que colaboran. Toni Collette no es especialmente simpática pero enseña y ayuda a Merrit, que es más novata y joven.  

En el capítulo ocho Toni y Merrit mantienen el siguiente diálogo:

Merrit

Eres mi mentora

Toni

Agggg, cómo odio esa palabra.

Toni puede decir lo que quiera pero lo cierto es que se comporta como una mentora para Merrit. Las guionistas hacen especial énfasis en lo importante que es para una mujer el tener a una mentora que sea otra mujer.  

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