Estoy enganchada a la serie israelí “Shtisel” sobre una familia ultraortodoxa que vive en Jerusalem. Me fascina Akiva, el hijo menor, un chico soñador, con la cabeza a pájaros que se enamora de Elisheva, una mujer mayor que él, dos veces viuda, que le da calabazas y le aboca a la desesperación más absoluta.

Ese desafortunado enamoramiento de su Akiva trae de cabeza a su padre, un rabino que sólo quiere que su hijo se case con la chica adecuada, y desde luego no es esa mujer mayor que él, dos veces viuda, con un hijo pequeño que va a la escuela donde enseñan la Torá, el Talmud, Akiva y su padre.

Akiva además tiene inquietudes artísticas que van contra los planes que tiene su padre para él porque quiere que su hijo sea rabino, siguiendo la tradición familiar.

Es un argumento cercano, cotidiano, realista pero tratado con una humanidad, una ternura luminosa que hace que “Shtisel” sea una joya escondida entre las series actuales.

También es un alegato a la rebeldía contra la farisaica superioridad moral de lo normal, es una defensa de lo que siente el corazón frente a los mandatos de la Ley, es una proclama de la individualidad en un universo, el sector ultraortodoxo de Jerusalem, donde lo que importa es la familia y la comunidad.

Shtisel es un buen ejemplo de que para contar una buena serie no hay que acudir a argumentos extraños, rimbombantes ni ajenos ni espectaculares. Lo familiar, lo conocido, si lo sabemos mirar es el mejor material de la ficción. De la familia salen las mejores historias.

Así mismo la serie israelí nos dice que aquellas nimiedades, aquellos detalles que nos avergüenzan a veces nos definen mejor que los hechos de los que nos orgullecemos.

la serie israelí Shtisel
Akiva está de toma pan y moja.

Akiva es un outsider en su comunidad. Veamos cómo lo define su padre cuando Akiva lleva a sus alumnos de la yeshiva al zoo y se pone a dibujar los animales:

-Te traigo al zoo para que vigiles a los niños y son los niños los que te vigilan a ti.

La relación entre padre e hijo es fundamental en la serie. Hay tensiones entre ellos pero también hay amor. Shtisel es una serie a la antigua, bastante inocente. Nada que ver con “Unortodox”.

Padre (a Akiva): He perdido la esperanza contigo.

Akiva es bueno y sensible, un ser soñador y enamoradizo perdido en la vida, que se enamora hasta las trancas y cuya única vía de escape es pintar.

Akiva sufre de orfandad, está pasando el duelo por la muerte de su madre a quien tanto quería, y su pérdida ha germinado en una profunda crisis vital.

la serie israelí Shtisel
Akiva está pasando el duelo porque acaba de perder a su madre.

Su enamoramiento de Elisheva solo se expresa con una mirada, sin necesidad de diálogo. Es en la reacción de Elisheva a sus dibujos, la clave de guion para que Akiva sepa que ha acertado al enamorarse de esa mujer que aprecia su obra en comparación con otra novia que el casamentero le ha propuesto para que se case con ella.

La serie es muy narrativa, pasan cosas aunque sean cosas pequeñas. La primera temporada sigue dos tramas con sus dos conflictos principales:

  1. La trama de Akiva. Se siente perdido y sufre el duelo por la muerte de su padre. Se enamora de una mujer mayor que él. Su padre se opone.
  2. La trama de Giti. Es la hermana mayor de Akiva, tiene cinco hijos, su marido se va a trabajar como carnicero kosher a Argentina y la abandona por una gentil.
la serie israelí Shtisel
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la serie israelí Shtisel

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