Shtisel. Giti y Ruchami: no cometas mis errores, hija.

Giti es la hermana mayor de Akiva. Es fuerte y vulnerable a la vez, íntegra y frágil. Cuando su marido Lippe la deja con cinco hijos, ella sin trabajo, al principio de la primera termporada de Shtisel, se queda en una tierra de nadie precaria, con una mano delante y otra detrás.

Giti quiere a su padre pero sus relaciones, a veces, son difíciles.

Por primera vez en su vida, Giti se tiene que buscar un trabajo fuera de su comunidad religiosa, lo que supone un reto para ella, trabajar como asistenta en una casa no religiosa y luego montar su propio negocio en casa como cambista de divisas. No cometas mis errores hija.

Neta Riskin interpreta a Giti. El papel es la gran oportunidad de su carrera.

Lo más interesante de las tramas de Giti durante la segunda temporada de la serie es la relación que mantiene con su hija Ruchami. No quiere que su hija cometa los mismo en errores en la que vida que ella. A saber: casarse joven, pecar de exceso de inocencia. En vez de eso Giti quiere que su hija estudie y no se precipite en el amor.

No quiero que hagas algo de lo que te arrepientas luego.

Giti a Ruchami.

No cometas mis erroes hija

Cuando Ruchami se enamora de Hanina, y se casa con él, saltan todas las alarmas de Giti. Con el fin de proteger a su hija, con el afán de que no repita su limitada vida, ligada a la casa, marido e hijos, hará todo lo posible por separar a los recién casados. Su misión será que ambos adolescentes se divorcien y que Ruchami vuelva a la escuela.

Sin embargo poco a poco Giti irá cambiando de decisión, y ese cambio de decisión con sus giros es una trama en sí misma. En cada secuencia Giti avanza hacia el cambio de decisión, al descubrir la bondad de Hanina y al recordar tiernamente su fase A con Lippe, su marido, con el detalle de los guantes.

Giti se ve reflejada como en un espejo en su propia hija hasta dejarse vencer por la piedad.

Todo un descubrimiento Neta Riskin.

Cuando me ofrecieron hacer una prueba para Shtisel y me enteré de que iba sobre una familia ultraortodoxa en Jerusalem, me dije: no quiero hacerlo.

Neta Riskin

“Las comunidades ultraortodoxas y las laicas no se conocen. No se encuentran, no se relacionan, no se ven, no se hablan. No se conocen apenas y no se gustan. No quería interpretar el papel de una mujer ultraortoxa. No me gusta ese mundo. Además la grabación iba a empezar en verano en Jerusalem, donde hace un calor sofocante. Había planeado irme a Berlin”, dice Riskin.

Pero el destino le tenía preparado el papel de Gita Weiss, que Riskin borda e interpreta con una humanidad que transciende fronteras y prejuicios.

Un diez como actriz.

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Madre e hija se ven en una encrucijada.

Cambio de opinión

Lo que le hizo cambiar de opinión a Riskin fue leer el guion de la primera temporada de “Shtisel”. Se encerró en su casa, pidió comida a domicilio y se quedó prendada del guion, de su humor y humanidad. “Era como una novela épica”, asegura.

Se imaginaba que nadie iba a ver la serie en Israel. La ponían en una cadena nacional, no por cable, y Riskin creyó que a pesar de su calidad no iba a tener gran trascendencia entre el publico. Pero se equivocó. Shtisel fue un éxito descomunal desde el minuto uno.

Sin escenas de sexo

El éxito sorprendió a todos. Sobretodo cuando “Shtisel” cruzó las fronteras de Israel y se convirtío en un triunfo internacional. “No hay esceneas eróticas, los personajes no nos tocamos, salimos todos horrendos incluso Michael Aloni que hace de Akiva”, dice Riskin.

Pero la gente amó la serie. “Nos pilló con la guardia baja. la verdad. Nadie se lo esperaba”.

Y menos que nadie Neta Riskin. “Recibo mensajes de todo el mundo. Es muy loco. Cuando hace poco fui a Berlin, la gente me paraba por la calle para hacerse selfies conmigo. Alucinante”.

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Ruchami se casa a espaldas de su familia.

En “Shtisel”, los ultraordoxos no aparecen como series exóticos y remotos sino como personas con emociones, amores, dramas, problemas, en el fondo muy parecidos a ti y a mí.

“Si tengo que pensar en un estereotipo de un judío pienso en la imagen de Giti contando divisas en la temporada 1. Pero sabemos por qué lo hace: para sobrevivir, porque no le queda otra”, añade Riskin.

Nos ponemos en la piel de Giti y Ruchami. Quizás ese sea el mayor milagro que crea “Shtisel”: conectarnos con un sentimiento de humanidad compartida.

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Giti y Lippe montan un restaurante de comida casera.
Nuria Verde

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