La cinco mejores series de HBO

Os voy a recomendar las mejores que se encuentran ahora mismo en la plataforma de pago HBO. Un lujazo para no salir ni un segundo a la calle durante el fin de semano o robarle horas al sueño entre semana y dar cabezadas en la oficina. La adicción a las series no tiene límites.

  1. MARE OF EASTTOWN. La serie protagonizada por Kate Winslet es el mejor estreno de este año en HBO. Brad Ingelsby, su creador, habla de sus orígenes, el pueblo en el que se crió, de gente corriente y problemas profundos como la depresión y la adicción, con el caramelo de una investigación policial que es solo el cebo, no lo que más importa en esta serie. Kate Winslet como la inspectora irlandesa enganchada a la cerveza Rolling Rock (esas botellas verdes que no falten) y a los cigarrillos electrónicos que arrastra una tragedia familiar de esas que te matan en vida está soberbia. Recoge el testigo de Frances McDormand a la hora de interpretar a mujeres de verdad, reales, sin glamour, que no pivotan al lado de un hombre. Brava.
Si quitas que Kate Winslet es abuela, el resto de la serie es brutal y de excelente calidad.

2. EL VISITANTE. La serie es mejor que la novela de Stephen King, lo que supongo que le debe picar a Stephen. Creada por Richard Price, la miniserie de diez capítulos nos cuenta la historia de dos inspectores Ralph Anderson y Holly Gibney que investigan el brutal asesinato de un niño de once años, Frankie Peterson, ocurrido en un plácido pueblo. Aunque al principio hay una explicación que parece plausible sobre lo que le ha pasado a Frankie, pronto descubriremos que una fuerza sobrenatural ha tenido mucho que ver con la muerte del chaval. Inquietante miniserie con giros a la Shyamalan, ecos de True Detective, emoción extra y atmósfera malsana y perturbadora. Ojo, El visitante provoca insomnio de 25 quilates.

La serie es mucho mejor que la novela de Stephen King.

3. MS. AMERICA. El punto de esta serie es el personaje que interpreta Kate Blanchett: una política conservadora que se opone rotundamente a la Enmienda por la Igualdad de Derechos, una antifeminista furibunda, vamos. Se trata de una enmienda de principios de los 70 que proponía la igualdad de derechos en el trabajo, divorcio y propiedades entre hombres y mujeres en Estados Unidos.

Phillys al igual que otras mujeres que se declaraban feministas como Gloria Steinhem, Betty Friedam y Shirley Chisholm, creían que dicha enmienda arrastraría forzosamente a las mujeres al ejercito perdiendo a sí sus ‘privilegios’ como amas de casa.

La serie te deja pensando, y si eres mujer deseando que estalle una revolución. Drama con personajes vibrantes, conflictos, detalles y anécdotas interesante del pasado, ejercicio de equilibrismo entre lo histórico y lo humano.

Cate Blanchett lo borda en su papel de política conservadora antifeminista.

4. SUCESSION. La serie cuenta la historia de la disfuncional familia de Logan y sus cuatro hijos, que controlan una de la grandes empresas de medios de comunicación más importantes del mundo.

El conflicto surge cuando se tiene que decidir quién será el sucesor del patriarca.

Explora a fondo las dimensiones del poder, el placer de poseerlo y las cosas que se pueden hacer con él. Una mirada mordaz, divertida y entretenida a una familia rica y poderosa, con el estilo de los clásicos de HBO. Retrato de los plutócratas que mandan en la economía de la globalización.

Brian Cox se sale con su interpretación en Succession.

5. LA INNEGABLE VERDAD. La innegable verdad es que esta serie está de puta madre. Protagonizada por Mark Ruffalo, ese gran actor que se ha quedado entre la niebla insondable de ser protagonista o no ser protagonista, ser recordado o no, interpreta a los dos gemelos idénticos Dominick y Thomas Birdsey, con sus traiciones, peleas, conflictos, tensiones, sacrificio y perdón. La historia tiene lugar en un lugar inventado que se llama Three Rivers, en Connecticut.

Nos cuenta la historia de los dos hermanos en su infancia y juventud hasta entroncar con Dominick en su madurez.

Es una miniserie.

Por cierto, RUN, el nuevo proyecto de phoebe waller bridge, creadora y prota de Fleabag, serie que adoro y me alivión con su humor desinhibidos los rigores del confinamiento, es una mierdaa pinchada en un palo, un zurullo, una cagada, un truñaco de laa peor especie. avisados quedáis, queridos lectores.

El origen de Shtisel

El creaador de la serie Shtisel es Yehonatan Indursky. En Israel los niños haredíes sueñan con ir a una yeshiva de primera y los niños laicos con estudiar en una escuela de cine. Yehonatan soñaba con ambas cosas.

Yehonatan Indursky es el creador de Shtisel, proviene de una familia ultraortodoxa.

Sus padres le apoyaron cuando Yehonatan decidió dejar Penevez Yeshiva (la Harvard de las yeshivas) y abandonar su comunidad religiosa.

Pero con él se llevó un mundo: el de los haredíes ultraortodoxos que luego plasmó en los guiones de Shtisel.

Soy un hombre afortunado. Mis padres me dijeron que no importaba el camino que eligiera, siempre me aceptarían

Yehonatan Indursky

Shtisel es la historia de una familia.

Un corto sobre los ultraortoxos

El origen de la serie Shtisel es muy curioso. Durante la grabación de un corto sobre su niñez, Yehonatan se vistió como un judío religioso ya que tenía que ir a su antigua yeshiva. Estudiaba a la escuela de cine y televisión Sam Spielgel. Un compañero lo vio en el autobús pero no le reconoció.

Sentí una alienación que no me podía explicar a mí mismo. De repente me di cuenta de cómo los laicos miran a los religiosos en Israel. No es odio. Es que no los ven.

Yehonatan Indursky.

Michael Aloni interpreta al hijo menor de Shulem, Akiva.

Dice que ese momento fue el chispazo que dio vida a Shtisel, que se desarrollo cuando conoció y habló con el otro creador de la serie, Ori Elon. Sería la historia de una familia ultraortoxa en el barrio de Geula. La madre de los Shtisel ha muerto. Shulem trabaja en un jéder. Seguimos las aventuras y desventura de Shulem y sus hijos.

La serie ganó la versión israelí de los Premios Emmys en 2013.

La celebración del compromiso de boda entre Shulem y Menukha, la casamentera.

Yehonatan se encontró con antiguos profesores de su yeshiva a los que les había encantado la serie. Nos cuenta que el actor que interpreta a Shulem, Doval Glickman, se iba a los cafés haredíes para observar cómo se movían los hombres, sus gestos más mínimos, hasta como sostenían un cigarrillo.

En un viejo café haredí que se llama Shtisel del barrio religioso de Jerusalen, Yehonatan y Ori crearon la serie: conversaciones, cervezas, cafés y miles de horas tomando notas, y hablando.

Yehonatan y Ori estaban frustrados porque todas las series que retrataban el mundo ultraortodoxo lo hacían de manera negativa. Los protagonistas abandonaban esa comunidad y eran rechazados por sus familias.

Shulem va a visitar a su madre Malka a la residencia y mantienen conversaciones surrealistas.

Los dos guionistas decidieron crear Shtisel, basándose en sus recuerdos de niñez y adolescencia dentro de la comunidad, y tratando a los Shtisel como a una familia normal, con problemas y alegrías, humanizando a sus miembros.