A veces los muertos nos ayudan desde el más allá, a veces los muertos nos guían mejor que los vivos cuando tú y yo nos perdemos en el camino de la vida, a veces aquellos a quienes amamos y hemos perdido nos conocen mejor que nosotros mismos. A veces, la figura del mentor se puede encarnar en una madre muerta que nos sigue cuidando después de irse de este mundo. Es lo que le pasa a Akiva Shtisel con su madre, Dvora, en el capítulo final de la segunda temporada de “Shtisel”.

Akiva ha perdido el rumbo
La vocación de Akiva es pintar.

Akiva ha perdido el rumbo

Akiva ha perdido el rumbo, ha renunciado a su vocación: la pintura, a cambio de casarse con Libby, a cambio de un triste empleo en una aún más triste oficina turística donde no entra un alma y dónde, su futuro suegro, Nuchem, le vigila con cámaras. Triste comercio el que ha hecho Akiva al renunciar a su vocación.

Pero de repente ocurre el milagro, la guía, el consejo, la luz que refulge en la oscuridad. De pronto se abre el misterio de la muerte para guiar a los vivos.

¿Quién eres?

Dvora a su hijo Akiva

Akiva Shtisel sueña con Dvora, su madre muerta, a quien tanto quiere, quien tanto lo quiere. Y lo que ocurre es angustioso. Están en casa, su madre está cosiendo, Akiva la saluda, mamá, dice, pero su madre no lo reconoce

-¿Quién eres?- pregunta su madre a Akiva.

-Soy, yo, mamá, soy yo-responde Akiva, angustiado.

Pero su madre sigue sin reconocer a su hijo y la angustia de Akiva crece. De pronto, él se fija las letras doradas que su madre cose sobre un paño de tercipelo negro: A.S. Akiva Shtisel.

Akiva ha perdido el rumbo
En la imagen Dvora, la madre de Akiva, y Malka, su abuela.

El mensaje que llega desde la muerte es luminoso. No renuncies a tu identidad ni a tu vocación para conseguir el amor. No merece la pena dejar de ser tú para que otra te quiera. Quien te quiere de verdad te quiere tal y cómo eres. Y tú, sólo desde la plenitud de tu ser, puedes amar y ser amado.

Akiva ha perdido el rumbo
Akiva se enfrente a un conflicto moral interno de difícil solución

Ese sueño con su madre muerta influye en Akiva, tanto que va a retomar su carrera como pintor.

El amor de los muertos

La muerte deja huella en la vida, tal vez porque el amor de los muertos es el más puro. Nos dan un regalo desde el más allá y nos susurran que no desperdiciemos nuestra vida, que la muerte viene presta y rápida, tan callando, y pronto nosotros les haremos compañía.

El espíritu, con su sabiduría natural, guía la mente confundida, que renuncia a lo más preciado: la propia conciencia, por la excusa del amor. ¿Pero es amor realmente aquel que nos hace renegar de quiénes somos? ¿Es amor el que nos convierte en esclavos dependientes del amado? ¿O es solo dependencia emocional?

Akiva ha perdido el rumbo
Uno de los cuadros que pinta Akiva. En la imagen, Elisevah, el primer amor de Akiva.

El amor es libre y causa alegría, no la pesada melancolía que abate a Akiva, no esa sensación de haber renunciado a lo más preciado de uno mismo a cambio de que una mujer le quiera. Quizás es mejor que no le quiera.

Sabios consejos los de los muertos, que nada temen, nada ansían.

¿De qué te sirve ganar el mundo si te pierdes a ti mismo?

Jesucristo.

Nuria Verde

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