Las dos cosas más terribles que hizo Pete Campbell en Mad Men


El actor Vincent Kartheiser interpreta a Peter Campbell en Mad Men. Campbell es un ejecutivo de cuentas en Sterling and Cooper que está casado, aunque en la primera temporada tiene un hijo con Peggy Olson.

El pitch de Mad Men podría ser: saquemos los trapos de sucios de una agencia de publicidad con gente guapa, mucho estilo y toneladas de glamour en los años 60. Por algo Mathew Weiner les preguntaba a sus guionistas:

-¿Qué es lo peor que has hecho en la vida?

Y los guionistas respondían porque todos querían entrar en el paraíso prohibido de la sala de escritura de Mad Men. Luego salían las cosas mezquinas que pueblan los guiones de Draper y miseria moral y compañía. Weiner, que había aprendido de su mentor y jefe, David Chase, creador de Los Soprano, tenía un sexto sentido para olfatear las trolas y un colmillo retorcido para morder y despedazar la tierna y vulnerable verdad cuando salía de la boca de sus guionistas.

De finales de la década de los 50 a los 70. Un viaje al pasado nada edulcorado.
El sexismo en Mad Men es agobiante y se te hace un nudo en el estómago. Pero también es irresistible la fuerza de las mujeres de la serie.

Nadie que no esté loco por escribir y triunfar podía haberse inventado el ataque de envidia que atenaza a Pete Campbell cuando Ken Cosgrove publica su relato en la revista Atlantic Monthly y consigue las caricias y aplausos de toda la oficina incluido Roger Sterling, Don sonríe pero su estilo es mostrarse más lacónico. De paso, Cosgrove se gana la animadversión de sus compañeros. Insana envidia que hormiguea sin piedad por las oficinas.

Sobre todo se queda tocado Pete, quien no es reconocido por nadie y es despreciado sotto voce por Don y Sterling como niño de papá que es, y el pobre tiene una clara insatisfacción creativa y de popularidad, a lo que se une el desear el reconocimiento de sus padres putativos tan desesperadamente que le da un ataque de cuernos tremendo cuando Cosgrove publica su relato.

Pete, el trepa

Y no tiene otra cosa más perversa que hacer (seguro que basándose en la cosa peor que ha hecho un guionista en su vida) que presionar a su mujer Trudy (que en ese episodio te cae bien, quiere a Pete de verdad aunque para mí, sus aspiraciones y estilo de vida sean tan marcianos) para que se cite con un antiguo novio, con que Trudy perdió la virginidad, para que le pida que publique un cuento que Pete ha escrito.

Uno de los temas de la serie es la identidad, y las mentiras de Don Draper con su verdadera identidad.

Arribismo puro y duro

A Pete le da tal ataque ataque de envidia que se obsesiona por el logro creativo de Cosgrove, y desempolva al desflorador de Trudy. Muy heavy.

Kinsey, ese ser banal que da tanta pereza, no solo a Joan le aburre, está también envidioso que te cagas de Cosgrove pero tras un torpe boicoteo, tiene al menos la decencia de pedir perdón a su compañero.

Kinsey deja de trabajar en Sterling and Cooper cuando la agencia es absorbida. Al final se convierte en Hare-Krishna.

Me veo obligado a competir con todo el mundo en la oficina. No sabía que tenía que competir también contigo.

Kinsey a Cosgrove.

Pero lo mejor de la trama-lo-peor.que-has-hecho-en-tu-vida es que Trudy, tras haber esquivado el intento de folleteo sin que nadie se entere de su desvirgador caradura aka el editor, al menos se siente razonablemente satisfecha por haber conseguido que publiquen el relato de su marido en una revista juvenil masculina, pero cuando Pete se entera de que no va a aprecer su obra en The New Yorker monta en cólera. El hijoputa.

Me parto de risa porque el mundo de la literatura y la televisión está lleno de miserias parecidas, de arribismos semejantes, y la gente es capaz de vender a su primogénito por publicar una novela o un relato o aparecer presentando un triste programa. En este caso Campbell hubiera superado el que su mujer se acostase con su ex si el polvo hubiera merecido firmar en The New Yorker. Flipante pero real.

Mas allá de su carácter afable, Pete disimula como nadie el no tener escrúpulos a la hora de conseguir sus metas profesionales.

Y la segunda cosa terrible que hace Cambell. Uy, amigas, eso da para un segundo post, tiene que ver con una niñera nórdica. Segunda parte muy pronto. Volveremos pronto con más emoción y diversión, y seguiremos disfrutando de la orgía perpetua de la ficción.

Puedes ver Mad Men en Amazon Prime Video.

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