El monólogo interior de la criada


En el guion de la serie «El cuento de la criada» de Hulu predomina la voz interior de June, la criada protagonista. El monólogo interior es un arma de doble filo porque puede dar un aire antiguo, ir a lo fácil a la hora de contar una historia, con la convencional voz en off, y caer en un estilo más literario que cinematográfico.

Sin embargo en una historia en la que se impone el silencio por la violencia, se instaura la tiranía y la represión más absolutas, y se utiliza a ciertas mujeres como June para fines exclusivamente reproductivos, se impone la voz interior, el monólogo interno para dar audio a su rebeldía y desesperación.

En esta serie el monólogo interior está utilizado de forma magistral. Vamos a analizar por qué.

Un monólogo interior no explicativo

En realidad, el monólogo interior de June no es explicativo, no sirve para contar la historia, ni para hacer avanzar la narración, no es narrativo, es más bien una suerte de «stream of conciousness» al estilo de las obras de Virginia Woolf, donde sabemos cómo se siente June, lo que piensa, lo que anhela, lo que echa de menos a su hijita y a su marido, cómo se rebela y resiste frente a la dictadura de Gilead.

Otra función de dicho monólogo interior es recordar el pasado de June, saber como pasó lo terrible que pasó, a ráfagas, en momentos suelos, pero sin caer nunca en un estilo explicativo ni antiguo.

«El cuento de la criada» está basada en la novela homónima de Margaret Atwood y nos cuenta una distopía en la que unos sumos sacerdotes utilizan a las mujeres criadas, con el único fin de reproducirse en una ceremonia terrible y no exenta de morbo, en la que están también presentes las esposas de dichos señoros que además son estériles.

Un espectáculo hermosamente macabro donde se induce a las criadas a aceptar la sumisión, y la apatía por miedo al castigo como normalidad.

Atwood dijo que se le ocurrió la idea, cuando en los 80 vio cómo triunfaba y ascendía al poder la revolución islámica liderada por Jomeini en Irán. Un chispazo de imaginación que sirvió de pistoletazo de salida para que la escritora canadiense escribiera su novela feminista acerca de un régimen autoritario machista, en el que cierta casta masculina esclaviza a mujeres jóvenes y las someten con fines reproductivos.

La distopia del Estado de Gilead lejos de ser una realidad futurista y propia de la ciencia ficción presenta muchas analogías con el Afganistán actual dominado por los talibanes.

Aunque ¿soy la única que piensa que «El cuento de la criada» funcionaría mejor como miniserie en vez de con ese porrón de temporadas? ¿Qué opináis? Será la edad y la degeneración cerebral pero cada vez soy más fan de las miniseries.

Puedes ver «El cuento de la criada» en HBO y Amazon Prime Video.

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