«Una confesión»: las mejores historias surgen de la vida


Estremece darte cuenta de que «Una confesión» esté basado en un caso real porque expone una injusticia alarmante, la que la propia jefatura de policía inflige a su inspector jefes Steve Fulcher a la hora de interrogar a un detenido con el objetivo de encontrar a una víctima viva y el cuerpo de otra víctima muerta.

Me enganché a «Una confesión» por los actores. Me había encantado Martin Freeman en «Fargo» y «Sherlock» y había flipado con Imelda Staunton en la película «Vera Drake», así que como ambos salían en «Una confesión» me lancé de cabeza a ver la serie.

Steve Fulcher testifica delante de sus superiores policiales por el interrogatorio a Halliwell. Su trabajo corre peligro.

Martin Freeman interpreta a un inspector de policía honesto, comprometido con las víctimas y sus familias. Eso le lleva a saltarse la ley PACE, dicha legislación dice que sólo es legal un interrogatorio si antes se le leen sus derechos a un detenido, se le da opción a contar con un abogado y se realiza en comisaría y por lo tanto, porque Fulcher arranca una confesión a Hallywell sentados en un banco frente a unos prados, sin leerle sus derechos, no sirve como prueba en un juicio.

La ley PACE en entredicho

Es una ley obsoleta, que se instauró en el Reino Unido en la década de los 70 para evitar los casos de brutalidad policial y causa mucha controversia social. La ley PACE muchas veces impide la labor policial a la hora de encontrar los cadáveres de las víctimas.

La rueda de prensa de Steve Fulcher, el novio y la madre
de Sian tras su asesinato.

Martin Freeman logra conectar c ganarse la confianza de Halliwell el estrangulador que trabajaba de taxista en Swindon, que ha asesinado a varias mujeres, aunque sólo se recuperen los cuerpos de dos.

El asesinato de Sian

En marzo del 2011, Sian O’Callaghan, una joven británica de 22 años, desapareció después de haber salido de fiesta con unos amigos en Swindon, en el suroeste de Inglaterra. Tras cinco días de búsqueda, hallaron su cadáver. Christopher Halliwell, de 48 años, sería condenado un año después por el asesinato.

Narrada en formato de crónica y manteniendo los nombres reales de todos los involucrados en el caso, esta miniserie producida y escrita por Jeff Pope (‘Philomena’) se complica con la denuncia de otra familia, preocupada por la ausencia de su hija, Becky Godden. Obsesionado con lograr una confesión del principal sospechoso del caso para encontrar a Sian con vida, Fulcher decide ignorar el protocolo policial habitual, lo que pondrá en peligro su propia carrera y también el curso de la investigación.

En la serie se entrevera una verdad incómoda: hay víctimas de primera y otras de segunda. Sian es considerada por la policía como una víctima de primera. Becky, una prostituta drogadicta, también estrangulada por Halliwell, es considerada como una víctima de segunda. Para todos menos par su madre, y el inspector que interpreta Freeman. Este se salta la ley PACE solo porque quiere encontrar el cadáver de Becky. Y los espectadores aplaudimos su decisión.

Fulcher se enfrenta a un calvario profesional.

A veces, las mejores historias con las que entretejer el tejido de las series surgen de la vida real. Es el caso de «Una confesión», un drama crudo, duro, auténtico, que a veces es difícil de ver pero que merece la pena aguantar hasta el final porque la comprensión de un mundo, una sociedad, muchas veces se hace a través de las series. Este es el caso.

Puedes ver «Una confesión» en Movistar +.

Categorías: actores, actrices, Cómo crear una serie de televisión, historias realesEtiquetas: , , , , , ,

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