Escribiendo Mad Men


Betty Draper aparentemente lo tiene todo para ser feliz sin embargo sufre mucha ansiedad y le tiemblan las manos como hojas azotadas por el viento, tanto que tiene un accidente de coche cuando va con sus hijos. Betty tiene una brutal ansiedad y su médico le manda ir a un psiquiatra, lo cual preocupa a Don porque solo la gente infeliz va al psiquiatra.

Betty sufre mucha ansiedad. Pero hace poco por cambiar su vida.

«Mad Men» también hace una increíble arqueología de la publicidad, y nos hace sentir nostalgia a los que nacimos, en el baby boom de los 70, de una época que nos hemos conocidos, y seguro que en España fue más triste y gris.

Un mundo machista

Don Draper ha enterrado a Dick Whitman. En la agencia las mujeres viven con normalidad los chistes y comentarios machistas de los hombres porque es lo que hay y es lo normal, ellos son jefes y ellas son secretarias. Una mujer es valorada por su belleza y punto. Porque es madre y punto. No hay nada más.

En el trabajo Don se queda prendado aunque se burla de un anuncio minimalista de Wolkswagen que no vende felicidad pero si una manera diferente de vivir. A él y a sus chicos les toca hacer un anuncio de laxantes. Frustración eres mi apellido.

Los integrantes de Mad Men evolucionan con el tiempo.

En el trabajo hay que hacer cosas que no te gustan.

Don Draper

La mayoría se deja apabullar por Don. La única que planta cara a Don es Rachel Menken que no se deja seducir ni amilanar por su autoridad superficial y su desprecia hacia su negocio de judíos.

Sin embargo llega un momento en el que Rachel y Don, en la azotea de los almacenes Menken, conectan como dos huérfanos perdidos en la noche grande y negra, dos huérfanos que nunca han conocido el amor.

No intente hacerme creer que nunca la ha querido nadie

Don Draper a Rachen Menken

Enamorado de la televisión

Mathew Weiner, creador de Mad Men, está enamorado de la televisión desde que era niño. Siempre quiso escribir para el medio. Una serie como «Los Soprano» resume y contiene todo lo que le encanta a Weiner de la televisión. «Cuando puedes contar con la intimidad, mirar las caras de la gente, observar sus objetos, contar momentos de silencio, verlos atravesar el espacio con todo el diálogo del teatro es una mezcla especial para alguien como yo», dice Weiner.

La serie favorita de Weiner es «Los Soprano», donde trabajó como guionista.

Weiner siente hablar en sus cabeza a diez personajes de «Mad Men» cruzándose unos con otros. Confiesa que no sabe de dónde le viene la inspiración. «La inspiración viene de alguna parte pero mi psicólogo dice que eso es una manera de no aceptar los dones que tienes. Solo es mi imaginación, no tiene que venir de ningún lado». dice Weiner.

Escribiendo a Don Draper

Weiner dice que Don Draper es diferente a él, aunque sólo sea por el hecho de que Don nació en peores condiciones que él. Pero sí es verdad que Weiner volcó su yo de 35 años en el personaje, puso mucho de él, de su insatisfacción, de su infelicidad «teniéndolo todo».

«Al final el piloto va de un tío que «es increíblemente afortunado, y ha luchado y luchado y luchado y al final ha conseguido lo que quería, lo cual no le pasa a todo el mundo, y cuando lo consigue, dice: ¿esto es lo que hay

Don vive en un estado mental de negación

El mayor miedo de Don Draper es la muerte, la crueldad de ser consciente de que vas a dejar de existir. Don se acerca al existencialismo para lidiar con el concepto de la muerte. Quiere controlar su miedo pero no puede. Hace muchas cosas para mantener su miedo a raya y sin embargo fracasa.

Don no quiere pensar en su miedo así que bebe y se sumerge en el sexo, viviendo en un perpetuo estado mental de negación.

Weiner tardó seis años en vender «Mad Men». Mientras tanto trabajó de guionista en «Los Soprano» a las órdenes de David Chase, aprendiendo todo lo que podía de su mentor.

Weiner dice que no tiene ningún personaje favorito de «Mad Men» a la hora de escribir guiones. «Si me aburro con algún personaje, cambio a otro». Eso sí, Weiner tiene claro que aunque el 90 por ciento de nosotros creemos que somos Don Draper o Peggy, en realidad somos Pete Campbell.

Muy deprimente. Muy, muy deprimente.

¿Me lo dices en serio, Mathew Weiner?

Puedes ver «Mad Men» en Amazon Prime Video.

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