«Gran Torino»: Clint Eastwood es para siempre


Mi madre y yo disfrutamos de una rato bonito viendo juntas «Gran Torino» y comentando la jugada de Clint Eastwood enfrentado y luego amando a la comunidad asiática hmong al que el bueno de Clint llama «jamón».

-Hay que apoyar a un hombre que sigue haciendo películas con casi 90 años-dice mamá.

-Por supuesto.

-¿De dónde sacará la energía?

-Ni idea. Además dirigir la película requiere mucha.

-Me gustó «Cry macho? ¿Te lo dije? Muy tierna.

Mi madre va con sus amigas María y Charo todas las semanas al cine en Málaga. Las películas son como bombonas de oxígeno para ella y sus comadres.

-No.

-Pues sí.

-Mi favorita es «Million Dollar Baby». Me encantó.

No le digo a mamá que esa película que vi en el cine Tívoli ya desaparecido, en la calle Alcalá de Madrid, me hizo llorar.

Soy muy sensibles con las historias de orfandad y de padres adoptivos quizás porque yo misma me he sentido huérfana toda la vida, desde que al nacer en 1971, España durante los último estertores del franquismo, mis padres se fueron a Washington con una beca doctoral y me dejaron con mi abuela. Al volver papá y mamá, tres años después, y querer tomar posesión de su hija, yo creía que me habían secuestrado unos extraños.

Gracias Dios mío por la series

Poco se habla de lo que unen las series, de la cantidad de vacíos que rellenan las series entre una madre y mi hija. Mi relación con mi madre sería mucho más triste si no tuviéramos series o películas que comentar.

En la secuencia que abre «Gran Torino» no hay apenas diálogo, sólo la mirada de desprecio de Walt hacia sus hijos y sobre todo, hacia sus nietos, que no muestran respeto durante el funeral de su mujer. Su cara tensa, de profundo asco presenta el gran tema de la película: los prejuicios se aprenden pero el corazón si es bueno prevalece y es mejor el amor familiar que uno elige y no el que viene determinado por los genes.

Es un tema que era la médula espinal de «Million Dollar Baby».

-Papá no se relaja ni en el día del funeral de mamá-dice el hijo de Walt a su mujer, un arpía, y él, un egoísta calzonazos.

Curiosa frase, rumio yo, ¿por qué piensa ese tío que su padre se tiene que relajar el día del funeral de su mujer?

Empatizas cob Clin Eastwood.

No sé cómo lo hace, el viejo cabronazo, pero lo logra una y otra vez.

La mejor carrera de Eastwwod se desarrolla desde que deja atrás su etapa de Harry el Sucio.

El final de esta película es digno de ver por cómo juega Eastwood con los prejuicios e ideas preconcebidas del espectador.

Y el guionista escribe en contra de las expectativas del espectador.

Qué gozada.

Puedes ver «Gran Torino» en Movistar +.

Categorías: actores, Cómo crear una serie de televisión, Clint EastwoodEtiquetas: , , , , , , , , ,

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