Sinopsis

A Miriam Sinaloa, una estudiante de 16 años que visita en yacimiento de Atapuerca, la asesinan dentro de la Sima de los Huesos. Un viaje estremecedor a Atapuerca.

La inspectora Luisa Baeza dirige la investigación del asesinato de la adolescente mientras se enfrenta a una profunda crisis personal y se obsesiona con un caso en el que busca una redención.

Hay secretos que no puedes enterrar para siempre.

Capítulo 35

Aduriz lleva en el BMW a Luisa al hotel NH donde se aloja. La inspectora está hecha polvo. Aduriz le dice que no es culpa suya, ella no podía saber nada.

—¿Está muerta? —pregunta Luisa.

Aduriz asiente.

Luisa entierra la cara en sus manos.

—No.

—La vida es tan injusta. ¿Cuántos años tenía?

—Veinticinco.

—¿Qué ha pasado?

—Humberto Toribio había pegado una paliza a su hija. Casi la mata. Su novio le había puesto una bomba en el establo para vengarse de él.

—¿Por qué le había pegado una paliza a su hija?

—La chica había renunciado a una beca de investigación y a su trabajo en Atapuerca para irse a vivir con su novio a Madrid. Su padre no lo pudo soportar. Con todo lo que se había sacrificado por ella… Todos los sueños.

—¿Y cómo sabía ese tipo poner bombas?

—Le habían echado del TEDAX de Madrid. Un pirado.

Luisa se arrastra por el pasillo enmoquetado de azul del NH hasta la habitación 515. Se sitúa frente a la puerta. Extrae la tarjeta de plástico que le posibilita la entrada a su alojamiento. La pasa por el lector con un gesto rápido de la mano. Una lucecita se ilumina con un resplandor verde. Luisa dobla el picaporte y entra en su habitación.

Luisa se ducha, se enjabona, se quita los churretes de polvo y suciedad. Cierra los ojos y vuelve a su infancia, vuelve a buscar la compañía de su hermano Toni.

Dos niños duermen abrazados en su cama en un espacio de amor y protección. Luisa aferra a su hermano Toni. La niña de repente oye un ruido, se sobresalta, se levanta de la cama y arrastra la mesa de la habitación para colocarla contra la puerta como medida de seguridad.

En su habitación de hotel, Luisa Baeza duerme abrazada a un niño. Es Toni, su hermano pequeño. De repente, Luisa se sobresalta: el pomo de su puerta se gira. Se levanta. Arrastra la mesa hacia la puerta y la coloca allí para bloquearla.

Si te ha gustado el capítulo, compártelo con alguien que creas que lo disfrutará. Te estoy muy agradecida. Me ayudas mucho.

Un viaje estremecedor a Atapuerca.

Si quieres curiosear más sobre mí, échale un vistazo a mi Twitter.

Si quieres conseguir la novela “Los crímenes de Atapuerca” pincha aquí.

Leave a Reply

WordPress.com.

%d bloggers like this: