El caso más escalofriante de Atapuerca

Sinopsis

A Miriam Sinaloa, una estudiante de 16 años que visita el yacimiento de Atapuerca, la asesinan dentro de la Sima de los Huesos. El caso más escalofriante de Atapuerca.

La inspectora Luisa Baeza dirige la investigación del asesinato de la adolescente mientras se enfrenta a una profunda crisis personal y se obsesiona con un caso en el que busca una redención.

Hay secretos que no puedes enterrar para siempre como en las mejores novelas negras los crímenes.

Capítulo 63

Durante el interrogatorio en comisaría, Marco no podía estar solo porque era menor. Su madre lo acompañaba. La mujer, una morena pija teñida con mechas rubias de sesenta euros, parecía en estado de shock. La inspectora Baeza no sabía de quién tenía más miedo, si de ella o de su propio hijo.

—Vamos a grabar este interrogatorio. Es 2 de septiembre de 2019. Las diez de la mañana. Burgos. En la sala estamos la inspectora Luisa Baeza y el subinspector Miguel Ángel Aduriz con Marcos Herráiz y su madre Carmen González. ¿Qué hiciste el martes 15 de junio a partir de las tres de la tarde? —pregunta Luisa Baeza.

—Me quedé en casa. Estaba malo —contesta Marco.

—¿Algo grave?

—No. Comí algo que me sentó mal.

—¿Lo corrobora usted?

La madre de Marco asintió.

—¿Puede decirlo en voz alta para que quede grabado? —pregunta Aduriz.

—Sí. Estuvo toda la tarde en casa conmigo.

—¿Usted no trabaja?

—Trabajo desde casa.

La madre estaba demasiado segura de sí misma cuando dijo que su hijo había estado esa tarde con ella, lo cual hizo desconfiar a Luisa Baeza.

La inspectora Baeza sacó de su maletín negro una bolsa de pruebas con un móvil dentro. Lo puso sobre la mesa.

—¿Qué es? —pregunta Marco.

—No lo sé. Dímelo tú. ¿Qué es?

—No lo sé.

—Es el móvil que tú le regalaste a Miriam.

—No.

—Sí. ¿Sabes que hay en su WhatsApp?

—No.

—Un chateo contigo. Quedabais el 15 de junio a las dos y media de la tarde a las puertas de Atapuerca.

Luisa mira a Marco, ocultando la profunda aversión que le provoca el chico, un gallito amoral y camello que ha tenido una influencia destructiva en la vida de una adolescente que aún no había empezado a vivir y ahora está bajo tierra, un sociópata manipulador y sin escrúpulos.

El caso más escalofriante de Atapuerca

—¿Y por qué no salgo en la grabación de la cámara de seguridad?

El chico era listo.

—La cámara no coge todo el aparcamiento. Hay un ángulo ciego: donde se aparcan las motos. ¿Fuiste en moto a Atapuerca, Marco?

—No.

—¿Por qué quedaste con Miriam allí?

—No quedé. Es decir, íbamos a quedar, pero no fui porque me puse malo.

—¿Por qué no nos has dicho la verdad?

La madre de Marco manifiesta una calma sobrenatural. Luisa se da cuenta de que se ha tomado un lorazepam o un Trankimazin. Esa cara de empanamiento ausente no la provocan ni la meditación ni la calma interior. Luisa se habría tomado otro si tuviera a un hijo como Marco.

Los ojos del chico son color azul humo. Intenta gustarle a Luisa. Intenta caerle bien, seducirla.

—Tenía miedo. Soy inocente.

—¿Por qué no le escribiste un wasap a Miriam para decir que no ibas? —pregunta la inspectora Baeza.

—La llamé.

Había una llamada del móvil de Marco a las 2:30 en el móvil de Miriam.

Era listo. Eso había que concedérselo.

—Venga, Marco, confiesa. Tu móvil te sitúa ese día en Atapuerca.

Un farol.

—Yo no hice nada.

—Nos has mentido. ¿En qué otras cosas nos han mentido? —interviene Aduriz.

Aduriz hace de poli bueno. Luisa Baeza hace de poli malo. A veces se intercambian sus roles. Pero Baeza prefiere hacer de poli malo.

—Si confiesas, será un atenuante de la condena —dice Aduriz.

Luisa lo mira. Su colega está cruzando el límite. Pero no dice nada.

—Eres menor de edad. ¿Sabes lo que significa según la legislación española? Que, aunque te condenen por asesinato, irás a un centro de menores. En dos años estás en la calle.

Marco niega.

—Trapicheas con droga en el instituto, ¿no? —pregunta Luisa.

—No.

—No es lo que dicen tus compañeros. Ni el director.

—Y también vendes tu mercancía en el Gil de Siloé.

Carmen mira a su hijo como si necesitara empirularse de forma urgente.

—El análisis toxicológico de los restos del estómago de Miriam revela que había consumido hierba y cocaína. ¿Se las distes tú? —pregunta la inspectora Baeza.

—No.

Hay que apretar más al chico. Hacer que sude la camiseta. Acorralarle.

—¿Para eso fuiste a Atapuerca, Marco?, ¿para darle coca y hierba a Miriam para animarla y que hiciese lo que tenía que hacer?

—No. No sé de qué me está hablando. —Marco suelta un bufido.

Marco siente que la ansiedad le sube. Suda. Le duele el cuerpo. Tiembla. Se le afloja el estómago. Tiene síndrome de abstinencia. Hace veinticuatro horas que no fuma hierba ni toma coca. Su cuerpo es un puro ataque de angustia. Encima allí no le dejan fumar ni tabaco. No soporta la mirada de su madre. Esa repugnancia disimulada, esa pena asqueada. La odia. La odia. Todo se ha jodido. Ya no va a poder irse de casa con Miriam como habían planeado.

—Escucha, sabemos lo de la web —dice Luisa.

Por primera vez el adolescente se encoge, asustado. Eso no se lo esperaba.

—¿Qué web? —pregunta la madre de Marco.

—No sé nada de eso —dice el chico.

—Una web en la que se pujaba por la virginidad de chicas menores de edad. En el Internet oculto —responde Aduriz.

—No.

Carmen mira a su hijo como si este le hubiera dado una bofetada.

—Entraste con un protocolo VPN para que no pudiéramos rastrear tu IP.

—No.

—Sí lo hiciste.

—¿Para qué querías el dinero? —pregunta Luisa.

Marco la mira, angustiado. Para comprarse otra vida con Miriam.

—¿Quién fue el hombre que pujó por Miriam?

—Me acojo a mi derecho de no declarar.

—¿Quedó ese día con él en Atapuerca?

—¿Te pidió que estuvieras allí y no la dejaras sola?

Carmen se estremece.

De repente, Marco se echa a reír, se convulsiona por las carcajadas. Hasta que la inspectora Baeza se da cuenta de que el chico está llorando. Se ha derrumbado. La abstinencia de las drogas que sufre no ayuda.

—Yo no la maté. Yo la quería.

Su madre interrumpe el interrogatorio:

—¿Puedo llamar a mi abogado?

Nuria Verde, autora de "Los crímenes de Atapuerca"
El caso más escalofriante de Atapuerca

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