“Los crímenes de Atapuerca”. Capítulo 88

Sinopsis

A Miriam Sinaloa, una estudiante de 16 años que visita el yacimiento de Atapuerca, la asesinan dentro de la Sima de los Huesos. El asesinato más doloroso de Atapuerca.

La inspectora Luisa Baeza dirige la investigación del asesinato de la adolescente mientras se enfrenta a una profunda crisis personal y se obsesiona con un caso en el que busca una redención.

Hay secretos que no puedes enterrar para siempre.

Capítulo 88

Diario de Burgos. 2 de febrero de 2017

No hubo negligencia médica en el caso del bebé que se quedó tetrapléjico tras un parto con fórceps, según el juez.

La denuncia de los hechos de la demandante M. A. por vía penal interpuesta en el juzgado de instrucción número cinco quedó archivada al considerar el médico forense que no había existido negligencia del ginecólogo por no practicar una cesárea en el momento del parto en el Hospital Universitario de Burgos. El bebé se quedó en estado tetrapléjico.

—Me indujeron el parto cuando estaba en la semana cuarenta y uno y seis días. El médico se empecinó en utilizar los fórceps a pesar de que mi bebé no bajaba hacia el canal del parto. Estaba en plano tres en lugar de en plano dos, que es cuando se aconseja utilizar el fórceps —dice M. A., la madre.

Según el abogado del Defensor del Paciente, la madre pasó al quirófano sin que el bebé estuviera monitorizado. Entonces el ginecólogo se puso a sacar al bebé utilizando el fórceps. El fórceps llegó a caérsele al suelo.

Tras el parto, M. A. dejó de trabajar como profesora de Educación Infantil para atender a su hijo, que necesita cuidados durante las veinticuatro horas del día. El ginecólogo le provocó una lesión bulbo medular al bebé debido al mal uso del fórceps durante el parto. La consecuencia es una tetraplejia de por vida.

—Los médicos se tapan las miserias unos a otros, hay un corporativismo feroz entre ellos. No hay justicia, no hay justicia —añade M.A.

«Su padre ya ha hecho justicia por su cuenta», piensa Luisa.

—Lo que no me deja dormir por las noches es el miedo a que la máquina que ayuda a mi hijo a respirar se desconecte sin que yo me dé cuenta. ¿Por qué no me hizo una cesárea? Si me la hubiera hecho, mi hijo ahora estaría sano. Mi niño venía sano.

—En los seis meses que estuvimos en la UCI, el ginecólogo que me asistió en el parto no subió ni una sola vez a preguntar —asegura M.A.

Luisa leyó el informe médico, caso 5423567, con el corazón en un puño.

El bebé nació en estado muy grave, con pérdida de bienestar fetal durante el parto. Tenía una frecuencia cardiaca inferior a cien latidos por minuto, bradicardia fetal. El test de Apgar reflejó un valor de tres al minuto de nacer, de seis a los cinco minutos. Su gasometría era de 7,32.

Luisa también supo que al niño se le había reconocido una situación de grado tres de dependencia, un ochenta por ciento de minusvalía debido a la tetraplejia que sufría. Necesita ventilación mecánica a través de un respirador artificial durante las veinticuatro horas del día. Además, le es imposible la deglución, lo que implica que el bebé tiene una gastrotomía permanente.

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