“Merlí. Sapere Aude”: ese profesor que marcó nuestras vidas

Por azar, chamba, pura carambola ociosa de agosto fuera de las lindes de mi trabajo en Televisión Española he descubierto la serie “Merlí. Sapere Aude”. Se trata de la secuela de la serie “Merlí” que me encantó, por mezclar la filosofía con la vida cotidiana y los problemas e inseguridades de la errática adolescencia, por devolverme a la tierras fértiles e idealistas de la pubertad cuando la vida se abría como un melón en todo su esplendor e incertidumbre. Ay, el recuerdo de ese profesor que marcó nuestras vidas.

Pol Rubio, el alumno favorito del profesor de Filosofía Merlí Bergeron, entra en la Facultad de Filosofía (preciosos edificios antiguos, arcadas y balaustradas renacentistas, en una Barcelona que nos deja con ganar de ir de nuevo) tras la muerte del profesor que marcó su vida. Pol era un chaval que estaba destinado a ser obrero de la construcción, tornero como su padre o fresador, camarero, y ahora es un veinteañero ilusionado con estudiar Filosofía.

La serie rezuma encanto y se deja ver muy bien. Los diálogos son frescos y realistas, y me evocan épocas universitarias pasadas, quedadas en la biblioteca para estudiar, debates, farras, bajones y subidones en esa montaña rusa emocional que recorren y delinean la juventud.

Además “Merlí, Sapere Aude” narra la amistad juvenil desligada de obligaciones, parejas formales, trabajos e hijos. Esa amistad que prospera en una de las mejores épocas de nuestra vida: la etapa universitaria en la que disponemos de tiempo a manos llenas y los gastos pagados si tenemos suerte.

La Filosofía aparece, no de forma medular como en la serie matriz “Merlí”, sino diseminada en debates, cuestiones como el libre albedrío, los tabúes, la importancia social de la belleza, la moral y ética de la mano de mi personaje favorito de la serie: “La Bolaños”, catedrática de Filosofía interpretada con maestría irónica por María Pujalte.

María Bolaños es irónica, rebelde, inteligente, irreverente, nada dócil y muy poco convencional. Desafía la comodidad intelectual de sus alumnos dirigiéndose a ellos: hedonistas que viven el confort y han venido a estudiar Filosofía. También es madre de una joven con Síndrome de Down y está divorciada de su marido. La Bolaños como la llaman sus alumnos se cuida poco y bebe demasiado, no tiene pelos en la lengua, y suelta perlas a cada minuto. Genial María Pujalte. Una de las principales razones por la que estoy viendo la serie es “La Bolaños”.

Que en una serie de televisión desfilen Nietzsche, Platón, Compte, Aristóteles, Sartre y Camus, y se haga con naturalidad guionística ya es para quitarse el sombrero. Uno de los principales atractivos de esta ficción es que juega con la historia de la Filosfía e integra a sus principales filósofos en las tramas del guion sin meterlas con calzador, sin resultar forzado.

Al ver esta ficción me está dando ganas de estudiar la carrera de Filosofía. Me imagino en aulas universitarias, ilusionada mientras me empapo como una ávida espoja de la sabiduría y enseñanzas de Diógenes, Epicteto, Séneca, y Marco Aurelio.

Ah, sí, los filósfos estoicos son mis favoritos.

Los jóvenes celebran y viven a fondo su llegada al mundo universitario, hay demasiado sexo porque el sexo vende, pero aún así “Merlí. Sapere Aude” es una serie que está alegrando mi última semana de vacaciones antes de empezar a trabajar. Chapeau.

Puedes ver “Merlí. Sapere Aude” en Movistar +.

Si te ha gustado el capítulo, compártelo con alguien que creas que lo disfrutará. Te estoy muy agradecida. Me ayudas mucho.

Si quieres curiosear más sobre mí, échale un vistazo a mi Twitter.

One thought on ““Merlí. Sapere Aude”: ese profesor que marcó nuestras vidas”

Leave a Reply Cancel reply