“Buena suerte, Leo Grande”: una historia de expectativas, satisfacción y vergüenza

Nunca es tarde si el orgasmo es bueno. Emma Thompson en un alarde de generosidad emocional interpretativa en la que da su hueco a Daryl McCormac, su pareja de baile en esta danza a deux en “Buenos días, Leo Grande”, se desnuda interior y exteriormente, regalándonos una interpretación que nos corta la respiración y nos apura el alma, en una mezcla de pudor, sensibilidad, desfachatez y desafío a las cargas de una educación sexual y moral represiva, con las que pueden identificar muchas mujeres de la generación de Nancy Stokes.

Thomson se arriesga y mucho interpretando a Stokes, ex profesora de Religión, que ha tenido como marido a un buen pero aburrido hombre con el que nunca ha sentido un orgasmo ni ha experimentado la satisfacción sexual que quiere sentir ‘eso’ en la vida antes de morir.

La tierna paciencia de Leo, su mansedumbre compasiva, su saber esperar y aceptar a Nancy Stokes tal y como es, entregándole su tiempo, su espacio, componen y desgranan el resto de la historia en una película que se basa en el dueto, tan de moda ahora para cantar, para presentar informativos, para sostener una película.

Nancy Stokes, una maestra de escuela jubilada, anhela algo de aventura y sexo. Buen sexo. Su difunto marido Robert le proporcionaba un hogar, una familia y algo parecido a una vida, pero nunca tuvo buen sexo de él. Ahora que hace tiempo que Robert murió, Nancy pone en marcha su plan y contrata a un joven gigoló que responde al exótico nombre de “Leo Grande”.

Emma Thompson y Daryl McCormak en su ‘tour de force’ interpretativo

“Buena suerte, Leo Grande” tiene su morbo pero, en realidad, la historia es más un partido de tenis verbal que físico, la película se basa más en el diálogo que en la acción, más en la interpretación de Emma Thompson -pero también en el más juvenalia Daryl, que está a la altura de la actriz británica- que en secuencias en las que pasen muchas cosas. Supone regresar al teatro saliéndonos del teatro porque “Buena suerte, Leo grande” es cine, y cine del bueno en vena. No os la perdáis.

La forma de rodar las secuencias sensuales

Lo que más que llama la atención de la película es la manera en la que su directora, Sophie Hyde, destruye muchos tabúes sin la necesidad de ser explícita en el ámbito sexual. Sin duda esa capacidad de Hyde es brutal.

En primer lugar, Hyde es capaz de filmar las secuencias sexuales, sensuales, de otra forma a cómo habitualmente se ruedan esas escenas siempre enfocadas desde una mirada masculina. Me vienen a la memoria, por ejemplo, las secuencias de ‘La vida de Adéle’, ‘Instinto Básico’ o incluso el desnudo de ‘Las trece rosas’.

Nos hemos tragado miles y miles de películas, kilómetros de celuloide sobre lo que se supone que tiene que ser el sexo, sobre lo que les excita a los tíos, sobre sensualidad contada desde el foco de su retina, y es un soplo de aire fresco ver cómo Sophie Hyde rueda esta película sin cosificar a Daryl McCormac, es tan alucinante, tan sorprendente que siento un pellizco en el corazón al verlo después de ver una sexualidad contada en el cine desde el punto de vista de los hombres toda mi puñetera vida, hasta hacerme creer que eso es lo ‘normal’, ‘lo normativo’, lo que hay, directos a la penetración y al orgasmo de ellos.

Daryl McCormak interpreta al gigoló Leo Grande.

La sorpresa de una mujer mayor desnuda

Como he dicho la película desafía muchos tabúes sin necesidad de forzar grandes alaracas, sin hacer una efervescencia de gestualidad excesiva. Otro cliché que derrumba es que una mujer mayor no pueda salir desnuda en el cine a menos que sea en una película de terror o un asesino en serie la esté descuartizando y metiéndola en envoltorios de basura.

Echando la vista atrás, la única vez que he visto a una mujer mayor desnuda en el cine ha sido a Kathy Bates metida en un jacuzzi en ‘A propósito de Schmidt’, la película de Alexander Payne. Flipaiting.

Emma Thompson lo hace, tiene la valentía, la serenidad de realizar un desnudo frontal, y esa es otra razón por la que merece la pena ver también ‘Buena suerte, Leo Grande”.

Puedes ver “Buena suerte, Leo Grande” en Movistar +.

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