“Halt and Catch Fire”: la emoción de crear un nuevo mundo

“Halt and Catch Fire” va de soñadores y de sueños, de crecer y hacer crecer una idea en un universo novedoso, con un infinito universo por descubrir: el de los ordenadores en los años 80. La serie creada por Christopher Cantwell y Christopher C. Rogers trata de obsesiones y pasiones, de locura y creatividad tecnológica, pero también de creatividad a secas. Ay, y cómo son esos deliciosos detalles de los años 80.

Es una serie que me flipa muchísimo.

Confieso que soy una friki, una nerd, una introvertida obsesionada con sus obsesiones, en mi caso escribir novelas y vivir experiencias. En mis mejores sueños me creo que me parezco a Cameron Howe, la creadora de software de ‘Halt and Catch Fire’ que interpretada por la actriz McKenzie Davis, pero cuando me despierto desaparece esa ilusión fantasmal.

A raíz de esta serie me llevé una zasca personal que ahora me hace reír pero en su momento me dolió muchísimo. Había quedado con mi amiga y mentora, Ana Tagarro, subdirectora de la revista XL El Semanal, Ana fue mi jefa en la revista ya extinguida Planeta HUMANO creada por el editor Ramón Pérez de Villaamil. Le dediqué mi primera novela “El verdadero tercer hombre” porque la primera persona que me dijo que valía para escribir. Además es una buena amiga.

Comíamos en el japonés de la calle O’Donnell con Menéndez Pelayo, un restaurante que ahora se llama “Yoishi” pero antes respondía al nombre de Hokaido. Mientras Ana y yo devorábamos gyozas, rollos california, sopa miso, y un tempura de gambas (Ana y yo siempre pedimos lo mismo, en una de esas rutinas fijas que tienen algunas amistades) y nos pusimos a hablar de Halt and Ctch Fire.

-A mí me gusta Cameron.

-¿Ese personaje que es tan insoporpotable? No hay quien la aguante

-Pero ¿qué dices?

-Insufrible.

Me tragué la intuición de que yo me parecía a Cameron Crowe al desinflarme por dentro. Mastiqué cristales en silencio.

Christopher Cantwell, Christopher C. Rogers, Jason Cahill, Jonathan Lisco son los guionistas de esta ficción desconocida para muchos, infravalorada, que merece mucho la pena como drama y como retrato de un mundo más entusiasta, más grande, por el que siento una viva y falsa nostalgia aunque era una cría cuando viví la explosión de vitalidad y progreso de la década de los años 80.

 Ambientada a principios de los 80, la serie relata la época de auge de los ordenadores personales a través de los ojos de un ambicioso directivo, un ingeniero y una joven programadora prodigio cuyas innovaciones y esfuerzos para intentar construir un PC en una pequeña empresa de Texas les enfrentarán directamente a los gigantes corporativos de entonces.

Joe MacMillan (Lee Pace) acaba de llegar de IBM y es un visionario pero con problemas en su pasado, Gordon Clark (Scoot McNairy) es un ingeniero que no logró su sueño junto a su mujer Donna (Kerry Bishé), y por último la joven Cameron Howe (Mackenzie Davis) es una programadora con enorme talento pero que prefiere picar código a relacionarse con personas. Juntos formarán un equipo no siempre unido pero con un objetivo común.

El tema es el fracaso

En realidad ‘Halt and Catch Fire’ es una serie de personajes, las tramas no son tan importantes y se resumen en una sola: el empuje ciego para crear un ordenador personal de tres cuatro descastados y ‘perdedores’ frente a los monstruos y dragones de las grandes corporaciones. Pero también abarca el desarrollo de La World Wide Web de la década de los 90.

El tema de la serie es el fracaso, lo que significa el fracaso, lo que supone el fracaso, la relación del fracaso con el talento. Sólo un ejemplo: a un personaje que despiden va medio siglo avanzado en su cabeza. Eso hace que ‘Halt y Catch Fire’ sea un éxito.

La primera temporada va de cómo hacerle la competencia a IBM. El manipulador y líder Joe MacMillan es una encarnación de Steve Jobs, Gordon Clark, tímido y genial, es Wozniak. Y las mujeres no lo sé porque desgraciadamente no me viene a la cabeza ningún modelo real de mujeres innovadoras en tecnología en los 80. Cameron es experta en software, una chica rebelde, con ideas que se adelantan al futuro, muy inmadura que tendrá que crecer a lo largo del gran arco narrativo de las cuatro temporadas.

Por supuesto, la parte más increíble es cuando Joe MacMillan descubre a Cameron en una universidad de tecnología, y pregunta a la clase cómo será el futuro. Estamos en los 80. Tras las habituales respuestas de los alumnos, coches voladores, cerebros artificiales, Joe le pide a Cameron su opinión:

-Habrá ordenadores conectados entre sí, linkados en un suprasistema que compartirán información.

Entonces es cuando Joe se fija por primera vez en esa chica rebelde rubia que acaba de predecir Internet.

La serie sabe evolucionar, y aunque, a mí personalmente el personaje que más me interesa es Cameron, reconozco que los cuatro personajes tienen su punto. Pero la serie, por alguna extraña razón, se recuerda más por su estilo que por su contenido.

La turbulenta y pasional historia de amor de Cameron y Joe.

Esos deliciosos detalles de los años 80

Por supuesto, ‘Halt and Catch Fire’ está salpicada de detalles deliciosos de la década prodigiosa ochentera: Duran Duran, Depeche Mode, Donna explicando a sus hijos lo grande que es tener 128 kb en el disco, los viejos sonidos del ‘dial up’, los disquettes, los ordenadores gigantescos con forma de cubo, con cpues inmensas, con una pequeña pantalla negra en la que titilan letras verdes fosforescentes, las hojas preimpresas que escupe la impresora con el código de la BIOS que quiere hacer la competencia a IBM.

La serie es una deconstrucción de los mitos sobre Silicon Valley a través de la profunda humanidad de los personajes. ‘Halt and Catch Fire’ es una de esas ficciones que mejoran a medida que pasan sus temporadas, sabe evolucionar y profundiza en el interés y los dramas de sus tramas.

Aunque en realidad solo hay dos tipos de personajes: apocalípticos e integrados.

La acumulación de sus cuatro temporadas hacen más que un solo capítulo individual. Gordon gana en emotividad y se vuelve a humanizar. Es, sin duda, el personaje más cercano y con el que más empatizamos.

La serie acontece a lo largo de 30 años pero vista desde el objetivo de la cámara de nuestro cerebro de ahora bien podía pasar en la época romana, ese es uno de los puntazos de “Halt and Catch Fire”.

La flipante cabecera de “Halt and Catch Fire”.

Puedes ver esta serie en Filmin.

Lo mejor: Cameron Howe, la adoro. Por fin una nerd que no es un espanto. Los guiños con los hechos históricos de los años 80 y 90, cuando el primer Mac habla y dice: “Hola”. Miles de detalles más.

Lo peor: que no haya más tramas de Cameron Howe, mi ídolo absoluto. Que no haya más tramas de Gordon Clark, el segundo personaje que más me interesa. Las historias de Donna. Lo siento pero me aburren.

Para ver: con amigas, con hijas e hijos, en plan abuela cebolleta que cuenta batallitas de cómo eran las cosas allende los años 80 con chavales que flipan con la incipiente y recién nacida tecnología de los ordenadores. En plan: ¡No me lo puedo creer!

Lo alucinante que resultaba tener un ordenador personal en los 80.
Nuria Verde escritora

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