Málaga 82. Sara Rojas es una adolescente que no tiene amigos

Sinopsis

Málaga 82. Sara Rojas es una adolescente que no tiene amigos. La novela relata la historia de Sara y Margarita, alumnas de BUP en la “insignificante” ciudad de Málaga hace cuatro décadas. Margarita es extrovertida, popular y ha estado con innumerables chicos, pero encuentra su vida exasperantemente aburrida. Sara, por el contrario, es tímida y no ha conseguido tener ninguna relación desde que se mudó con su familia a Málaga hace un año.

Capítulo 3

-¿A qué horas a acabas aquí? Ahora tengo clase pero nos podemos tomar una cerveza luego-preguntó Alma, mi profesora de Literatura en el Leon XIII.

-Claro-dije mientras hacía un esfuerzo para que no se me notara que temblaba como gelatina y el corazón me latía muy fuerte como si se fuera a salir del pecho. Me quedé muda. Buscaba en mi cabeza desesperadamente algo que decir pero no se me ocurría nada.

Qué infierno. Ay, ay, ay…

Esa tarde de junio tampoco llevaba dinero encima, había olvidado robar las monedas de 500 pesetas doradas y grandes del monedero de piel marrón de mi madre que guardaba en el bolso de su mesilla, con el ansia en la boca, el miedo a que pillaran con las manos en la masa. Ya había ocurrido. Yo ya había falsificado unos cheques de viajes de cientos de dólares de una carterita de plastico que tenían mis padres en el primer cajón del escritorio del salón del fondo, había imitado la firma de mi madre, por delante y por detrás cuando me advirtió el empleado de Correos que el cheque tenía que ir firmado por detrás tambien. Pasé un miedo aterrador, la policía me iba a detener en cualquier momento por ladrona de lo peor y me sentí perseguida y atrapada. Un bola de niquel y óxido me atoró la garganta. Al día siguiente volví con la firma falsificada por detrás en el cheque, con mucho cuidado de esquivar al mismo funcionario que me había acechado.

No me sentía culpable. Sólo me sentía pletórica por ser rica por ser capaz de despilfarrar mi dinero e invitar a Antón a cervezas en el Manhattan camino a su casa, el bloque de edificios nuevo delante de la playa de los baños del Carmen, donde moriría demasiado pronto, demasiado injustamente, 35 años después de esta historia. Hay muertes que llegan como tragedias, tan callando, sin avisar, la de mi amigo Antón -éramos uña y carne-fue una de esas muertes. Dulce niebla sobre el mar Mediterráneo, amargo río de llanto en la cala escondida enfrente de la clínica del parque San Antonio. Tres años después fuimos con mi hermana Marta a la Feria de Málaga, y Antón dijo que era más divertido con Paka con quien se había peleado en Madrid y ya no contaba con él para ir a la Feria.

Sentí un viento frío soplando dentro de mí. Antón y yo manteníamos una relación de amor y odio. Yo le quería más de lo que él me quería a mí. Él llevaba la sartén por el mango.

Nuria Verde escritoraMálaga 82. Sara Rojas es una adolescente que no tiene amigos

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