Sinopsis

Málaga 82Sara Rojas es una adolescente que no tiene amigos. La novela relata la historia de Sara y Margarita, alumnas de BUP en la “insignificante” ciudad de Málaga hace cuatro décadas. Margarita es extrovertida, popular y ha estado con innumerables chicos, pero encuentra su vida exasperantemente aburrida. Sara, por el contrario, es tímida y no ha conseguido tener ninguna relación desde que se mudó con su familia a Málaga hace un año.

Capítulo 4

Aquella tarde sentí una sensación horrorosa y al a vez de líquido éxtasis. El nerviosismo, la flojera me hicieron temblar las piernas como gelatina. Luego el dolor de una flecha atravesó mi pecho. No, no era la valquiria negra que clavaba un cristal en mi alma.

Intuí que mi profesora de Literatura, aficionada al Pedro Ximénez y a las faldas hippies, me admiraba. Era porque le había gustado cómo estaba escrito el trabajo sobre Crimen y Castigo de Dostoevsky. Me sentí pletórica, destinada a hacer grandes cosas. Yo quería gustar a Alma por encima de todas las cosas. Brutal. Solo tenía quince años y mi profesora de Literatura creía que escribía bien. Era maravilloso. La vida era fantástica. Si no hubiese querido quedar bien delante de ella, me habría echado a llorar como una bebé recién nacida. Me deshice por dentro.

Me di cuenta de cómo me miraba Alma, y tuve la sensación de que me considerante brillante e irritante a la vez, ingeniosa pero vaga, depredadora y peligrosa, excéntrica e inquietante. Ser consciente de cómo me veía ella me turbó tanto que me enrojecí como un camión de bomberos.

Cuando mi profesora me conociera de verdad, se daría cuenta de que no tenía nada que decir. No era una escritora de verdad. Era una impostora, una falsaria. Pero yo no se lo iba a decir. Quería seguir viendo ese brillo que tenía en los ojos cuando me miraba, notar ese tirón de emoción en la oscuridad, la lluvia, y las calles desiertas.

Por nada del mundo, quería volver a mi desgana desfondada y melancólica de segundo de BUP, aunque ya por entonces había descubierto que el alcohol otorgaba una pátina mágica al mundo. Además, todos los escritores bebían, ¿no?

-Quedamos en Manhattan, entonces.

-Vale. Allí nos vemos.

-A las ocho y media. ¿Quieres que te baje la cuesta en coche?

Nuria Verde, escritora

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3 responses to ““Málaga 82” Bar Manhattan”

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