
Terapia de parejas

-Somos incompatibles-dice Annie, una mujer que está cansada de su matrimonio con Mau, un tipo majo y guapo pero demasiado rígido y dominante que a veces la trata de forma desagradable.
Tienen un hijo de 14 años, pero Annie confiesa que en cuanto su hijo tenga cuatro años más, quiere separarse de Mau porque quiere vivir la vida a su manera, como ella quiere, haciendo las cosas que quiere.
-No quiero que vivas esa vida de insatisfacción a mi lado-dice Mau.
-Si él supiera lo que sabe ahora sobre nosotros, no se casaría conmigo, sería un idiota si lo hiciera. Yo, desde luego, no lo haría-añade Annie.
Mau quiere más relaciones sexuales pero Annie no quiere. Él también quiere que le adivine sus deseos, sin embargo ella está cansada, quiere llevar otra vida, no se lo pasa bien con Mau.
Adios al morbo
El programa de Showtime, “Terapia de parejas”, no busca el morbo, es más, lo esquiva. Hay secuencias deliciosas de diferentes parejas en su vida cotidiana en Nueva York, cogiendo un metro, tomándose una copa en un bar, paseando bajo la lluvia, con un café en la mano, sentadas en un banco mirando sus móviles, pidiendo un perrito caliente en un puesto callejero.
Pero mi pareja favorita de la primera temporada de “Terapìa de parejas” la forman Elaine y Desean, ella grita, él está harto, ella dice que ella no le importa a su marido, él enmudece, dice que no quiere ceder a sus caprichosos deseos, que quiere mantener su integridad y no ser dominado de su mujer.
En un vídeo casero, Elaine y Desean, más jóvenes y felices, salen vestidos de blanco ibicenco, abrazándose y bailando en una playa desconocida, mientras las olas lamen sus pies.
Pero la vulnerabilidad aflora también en la doctora Guralnik, cuando se queda sola tomando notas en su consulta, acompañada por su perro Husky, un perrito que siempre está alegre y mueve la cola cuando las abatidas parejas penetran en el espacio íntimo de su ama, el lugar donde esos matrimonios tienen una vía de escape a su tensión emocional.
Crónicas del desamor
Son crónicas del desamor. Cada una es diferente, cada una adopta una forma propia porque todas la historias de amor son iguales, sin embargo cada historia de desamor es diferente.

Guralnik confiesa a su psicóloga, Virginia Goldner, que siente una increíble responsabilidad, una carga enorme sobre sus hombros cuando intenta ayudar a esas parejas.Además, no se cree lo suficiente buena, no cree que esté ayudando a esas parejas, siente dudas, cree que algunos estarían mejor separados, pero Virginia le contesta que eso no le decide ella, que no puede cambiar la vida de una pareja durante una hora de sesion de terapia psicológica, que no se exija tanto. No está en sus manos.
Una gran psicóloga
Fuera de la terapia de parejas la doctora Guralnik pasea por Nueva York, mira tiestos de flores. Su suavidad y delicadeza, su comprensión, y ausencia de juicio, su preocupación por sus pacientes, su empatía le hacen una buena psicóloga, magnífica, en realidad.
Durante la terapia, las emociones explotan, los llantos se conjugan con enfados, y las heridas del corazón se abren y sangran ante nuestros fascinados ojos porque es apasionante el espectáculo de la fragilidad y complejidad humanas, las viñetas de la vulnerabilidad de los vínculos sentimentales.
El amor es ese misterio que permanece un enigma, un tesoro que se cuida y se descuida, y a veces se pierde como arena que se desvanece entre los dedos.
Todos los protagonistas son súper naturales, y a la doctora Guralnik hay que hacerle un monumento por todo lo que nos enseña sobre la gestión de emociones y conflictos.
Puedes ver “Terapia de parejas” en Movistar +.
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Escritora. Autora junto con Gonzalo Toledano del libro “Cómo crear una serie de televisión” (Ediciones T&B) y “El verdadero tercer hombre” (Ediciones del Viento) “Los crímenes de Atapuerca” (Caligrama)
Periodista de RTVE.