Ayer por la noche, tras venir de un cumpleaños en Rivas de L., un amigo de mi hijo, me pongo a ver “Los gozos y las sombras” antes de que el sueño me venza. La serie es un daguerrotipo social e histórico de una España pasada, enclavada en La Segunda República. Pero más interesante es todavía la radiografía de un pueblo como Pueblanueva, en Galicia, donde se siguen unas costumbres feudales.

Rosario, La Galana, interpretada por Rosalía Dans, le dice Carlos Deza, (Eusebio Poncela), Rosario es amante a la fuerza de Cayetano (Carlos Larrañaga) que se jacta de haberla desflorado, que sus padres le harían andar en cueros por el pueblo con tal de asegurarse un jornal en el astillero.

En realidad, no ha pasado todavía un siglo, pero una España desconocida, atávica, donde unos seres humanos están atrapados en un pueblo de Galicia como moscas en una telaraña, donde Cayetano Salgado juega con ellos a placer y les hace someterse como si fuera un señor feudal que domina a sus vasallos.

El derecho de pernada, el humillar a Carlos Deza, en el casino, burlándose de Paco el Relojero, el exhibicionismo de su dinero, y su despacho cuyo contenido ha comprado a un lord arruinado, define el carácter de Cayetano Salgado.

Nosotras vemos el pueblo y su entramado de conflictos y limitaciones personales lastradas por la ignorancia y la pobreza a través del personaje nuevo que llega a un mundo diferente: Carlos Deza.

A pesar de que Carlos ha nacido en Pueblanueva, ha pasado 18 años en Viena, y no comprende las costumbres y lealtades retorcidas del pueblo, y es a través de su mentora, doña Mariana, que va a conocer esa sociedad.

Puedes ver “Los gozos y las sombras” en RTVE Play. Es gratis.

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