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“The Office”: la crueldad surrealista en el trabajo

Le tengo mucho cariño a la serie “The Office”. Quizás porque me la descubrió mi marido Gonzalo, y juntos pasamos alegres noches en nuestro antiguo apartamento, riéndonos con las salvajes locuras realistas de Michael Scott y sus empleados. Gonzalo y yo nunca nos cansábamos de ver episodio tras episodio, y disfrutábamos como locos de cada cosa que decía y hacía nuestro personaje de la ofi favorito: Dwigth. “The office” es tan real como el trabajo mismo. Una serie sobre el surrealismo del curro.

El humor era en ocasiones cruel, políticamente incorrecto siempre, no hay mas que degustar el capítulo segundo de la primera temporada titulado “Dia de la diversidad” en la que Michael Scott humilla a su empleada india imitando al dueño de un super indio, y ella le da una bofetada, o cuando propone el taller de sensibilidad sobre la diversidad racial haciendo bromas sobre los negros, y ordenando un juego de rol donde al empleado negro le toca hacer de negro y donde la pregunta que plantea Michael Scott a sus desconcertados empleados es: ¿qué raza os atrae más sexualmente?

El formato que adopta la serie es el de falso documental, no tan utilizado como hoy en día hace una década, especialmente en el género de la comedia.

Michael Scott está ‘tronao’ como la mayoría de los jefes.
La serie es surrealista y, a la vez, realista por lo absurdo que resulta la mayoría de los trabajos en los que escuchamos tantas gilipolleces de jefes y empleados que nos estalla la cabeza.

Michael Scott se cree el mejor jefe del mundo, pero no se da cuenta de que maltrata psicológicamente a sus empleados, quienes lo desprecian y odian, excepto el fiel y loquísimo Dwigth, quien estaría dispuesto a morir por su jefe y su margen de beneficios en su empresa de material de oficina.

De izquierda a derecha: Dwigth, Pam y Jim, sentado, el inigualable y trastornado Michael Scott.

Michael Scott también se cree que es la hostia de gracioso cuando al único que hace gracia es a si mismo, se cree súper motivador como si se hubiera metido en vena todos los libros de cómo liderar de Stephen Covey, e intenta animar chuscamente a sus empleados que cada vez están más deprimidos bajo su demencial mando. Lo peor es que Michael Scott se lo cree.

Michael Scott dice cosas como que para él, las personas son la prioridad en el trabajo, y añade que le dio su primer empleo a un guatemalteco que no sabía ni una palabra de ingles, y el tipo le pidió a Michael que fuera su padrino, y ese fue el mejor día de su carrera. Aunque luego tuvo que despedir al guatemalteco.

“The Office” fue la serie más vista en las plataformas digitales en 2020. Con la matraca aterradora de la pandemia machacándonos, es una serie que sirve como necesaria y descacharrante vía de escape. ¿Quién no ha trabajado en una oficina tan patética como la que aparece en “The Office”?

Puedes ver “The Office” en Netflix.

“The office” es tan real como el trabajo mismo.

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“American Rust”: la historia de amor de Grace y Del

Del y Grace viven una historia de amor propia de dos seres a los que la vida no les ha tratado bien, incluso les ha vapuleado, y caen uno en brazos del otro para quererse, pero también para consolarse, para cuidarse, contra viento y marea.

Grace es una hija perfecta de Buell, un pueblo de Pennsylvania que vive una profunda crisis de opiáceos, ese imperio y negocio del dolor, ha perdido su industria, los hombres están sin trabajo, y las mujeres trabajan en lo que pueden. Hay desahucios de casas, subastas públicas, incluso al principal bar del pueblo lo han desahuciado, y la desesperanza corroe como ácido la columna vertebral del pueblo. La historia de amor de Grace y Del.

Del Harris, interpretado por el gran Jeff Daniels, es el sheriff local, está cansado y se esfuerza por mantenerse en pie mientras se entrega a su trabajo de policía con integridad y compasión, y ama a Grace la única mujer del pueblo que le interesa. Pero Grace está casada., mal casada como lo están todas las mujeres del pueblo.

He visto “American Rust” por Jeff Daniels. He crecido con Jeff Daniels. Cuando era adolescente hacía piardas (así se llama en Málaga a las pellas) para escaparme al América Multicines a ver “Algo salvaje”.

Está mono Jeff Daniels en “Wild Thing” ¿que no?

Wild thing! es la película que he visto más veces en mi vida. Hubo una época en la que Los America Multicines eran mi segunda casa, un útero materno donde evadirme y olvidarme de mis problemas.

Luego Jeff sería el mal marido de Debra Winger en “La fuerza del cariño”. Por cierto, hay que ser muy buen actor para interpretar con esa convicción al marido infiel que renuncia a sus hijos tras la muerte por un cáncer de su mujer.

He crecido con Jeff Daniels y he visto crecer a Jeff Daniels. Me parece un actorazo, capaz de ser el editor de noticias como un policía de pueblo cansado y adicto a las pastillas.

Del Harris es un hombre que ha sufrido y mucho. El policía tiene un turbio pasado en Pittsburg, donde con un grupo de la policía decidió tomarme la justicia por su cuenta, y matar a los criminales a los que la justicia había dejado escapar. Salió huyendo de allí. Antes estuvo como marine en Irak donde empezó a sufrir estrés postraumático por el horror, el horror, el horror.

Y luego está Maura Tierney. Durante algunos años mi forma favorita de relajarme de un trabajo de guionista cómica en una productora penosa, en un trabajo machista y estresante que no me gustaba ni un pelo pero que necesitaba para ver las facturas, era ver “Urgencias” con una cerveza muy muy fría.

Era el personaje que más me interesaba en “Urgencias” junto con el doctor Green. La interpretación que hace Maura, cuando su madre bipolar (Sally Field) reaparece en su vida para sembrarla de caos, sus problemas con el alcohol y la depresión que también han sido los míos, es de matrícula de honor.

Me encantaba Abby en “Urgencias”. Era el personaje con el que más me identificaba de aquí a Lima.

Grace está con Del y le quiere, Del está con Grace y está enamorado de ella. Es verdad que no es un amor puro 100 por 100, el de Grace, ¿pero cómo podría serlo en un pueblo como Buell? y también es verdad que Grace utiliza su cariño -te voy a cuidar Del-para convencer a su amor que se arriesgue para salvar a su hijo, Poe.

Aún así, Del y Grace son lo mejor de un pueblo y una sociedad a la deriva enganchados a los opiáceas. La historia de amor de Grace y Del.

En lo más crudo del crudo invierno, todavía les queda una hoguera junto a la que calentarse y consolarse a Del y Grace: su amor.

PuedLa historia de amor de Grace y Deles ver “American Rust” en Movistar +.

La historia de amor de Grace y Del.

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“Gran Torino”: Clint Eastwood es para siempre

Mi madre y yo disfrutamos de una rato bonito viendo juntas “Gran Torino” y comentando la jugada de Clint Eastwood enfrentado y luego amando a la comunidad asiática hmong al que el bueno de Clint llama “jamón”. El gran Clint Eastwood.

-Hay que apoyar a un hombre que sigue haciendo películas con casi 90 años-dice mamá.

-Por supuesto.

-¿De dónde sacará la energía?

-Ni idea. Además dirigir la película requiere mucha.

-Me gustó “Cry macho? ¿Te lo dije? Muy tierna.

Mi madre va con sus amigas María y Charo todas las semanas al cine en Málaga. Las películas son como bombonas de oxígeno para ella y sus comadres.

-No.

-Pues sí.

-Mi favorita es “Million Dollar Baby”. Me encantó.

No le digo a mamá que esa película que vi en el cine Tívoli ya desaparecido, en la calle Alcalá de Madrid, me hizo llorar.

Soy muy sensibles con las historias de orfandad y de padres adoptivos quizás porque yo misma me he sentido huérfana toda la vida, desde que al nacer en 1971, España durante los último estertores del franquismo, mis padres se fueron a Washington con una beca doctoral y me dejaron con mi abuela. Al volver papá y mamá, tres años después, y querer tomar posesión de su hija, yo creía que me habían secuestrado unos extraños.

Gracias Dios mío por la series

Poco se habla de lo que unen las series, de la cantidad de vacíos que rellenan las series entre una madre y mi hija. Mi relación con mi madre sería mucho más triste si no tuviéramos series o películas que comentar.

El gran Clint Eastwood.

En la secuencia que abre “Gran Torino” no hay apenas diálogo, sólo la mirada de desprecio de Walt hacia sus hijos y sobre todo, hacia sus nietos, que no muestran respeto durante el funeral de su mujer. Su cara tensa, de profundo asco presenta el gran tema de la película: los prejuicios se aprenden pero el corazón si es bueno prevalece y es mejor el amor familiar que uno elige y no el que viene determinado por los genes.

Es un tema que era la médula espinal de “Million Dollar Baby”.

Papá no se relaja ni en el día del funeral de mamá-dice el hijo de Walt a su mujer, un arpía, y él, un egoísta calzonazos.

Curiosa frase, rumio yo, ¿por qué piensa ese tío que su padre se tiene que relajar el día del funeral de su mujer?

Empatizas con Clint Eastwood.

No sé cómo lo hace, el viejo cabronazo, pero lo logra una y otra vez.

La mejor carrera de Eastwood se desarrolla desde que deja atrás su etapa de Harry el Sucio.

El final de esta película es digno de ver por cómo juega Eastwood con los prejuicios e ideas preconcebidas del espectador.

Y el guionista escribe en contra de las expectativas del espectador.

Qué gozada.

El gran Clint Eastwood.

Puedes ver “Gran Torino” en Movistar +.

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“The responder”: el estrés postraumático de un policía

“The responder”: el estrés postraumático de un policía. El actor Martin Freeman (“Fargo”, “Sherlock”) llena la serie “The responder”, encarnando a un policía atormentado, que atraviesa una crisis personal. Chris sufre ansiedad y depresión, le enferma hacer su turno de noche de policía que responde a las urgencias, tipo mi vecino me ha robado el perro y me amenaza con una pistola, o Fulanita se ha muerto en su casa, ¿pero está muerta de verdad?, o una chica drogadicta ha desaparecido, y un capo de la droga la busca para apalizarla y matarla porque le ha robado 50 kilos de cocaína, o a un pobre y viejo mendigo, unos adolescentes indeseables le queman el colchón donde duerme en un descampado.

Serie diferente

Sin embargo “The responder” no es una serie de policías al uso. En absoluto, la crudeza y el realismo del enfoque hacen que la serie esté cercana al documnental y roce el tono del cine de Ken Loach. Sin duda es un descubrimiento, porque, sin llegar al nivel de “The Wire”, que para mí es una obra maestra dentro del universo seriéfilo, obra del gran David Simon, es diferente a las series de policias tan trilladas que solemos ver normalmente.

Chris Carson intenta salvar su matrimonio con su mujer Kate.

Martin Freeman da vida a Chris Carson, un ex inspector de policía degradado a agente de calle porque un colega de Asuntos Internos que le tenía envidia, fue a por él.

Cada turno de noche es una pesadilla para él, porque Chris es un hombre agotao mentalmente, su trabajo le pone malo, sufre y va a una psicóloga mientras lucha por no derrumbarse psíquicamente. Es un personaje con el que nos muy fácil empatizar porque que levante la mano quien nunca haya sufrido ansiedad o depresión en su vida, y aún así tenga que trabajar.

Un turno, una pesadilla. “The responder”: el estrés postraumático de un policía

Además Chris se enfrenta a sus demonios internos porque ha tenido una infancia de mierda porque su padre le apalizaba un día sí y otro también. Lleva una mochila bien cargadita, con traumas de su niñez y del estrés continuo de su trabajo en la calle ya que se enfrenta constantemente con gente desgraciada, desquiciada y violenta, en una ciudad donde triunfa un sistema corrupto moralmente, ecnómicamente y opera un darwinismo social en el que el pez grande se come al chico y pringan los de siempre: los débiles, los vulnerables, los que no tienen oportunidades desde la línea de salida de la vida.

El sistema es perverso y no tiene escrúpulos, los lobbys de las instituciones y la calle salen a ganar y los dados están trucados. Un análisis sociológico en una trama narrativa que engancha que ya hacía David Simon en “The Wire”, quien diseccionaba Baltimore, la ciudad en sus diversos estamentos: la policía, el Ayuntamiento, los muelles y la pérdida del trabajo tradicional, la prensa. Aquí el análisis es más superficial y se circunscribe a la policía y el daño psicológico que provoca el trabajo a pie de calle a un individuo sensible, Chris Carson.

El mafioso local, capo de la cocaína, y sus dos matones de turno.

El sello de la BBC

Mitad thriller, mitad drama, el punto fuerte de la serie reside en el personaje que interpreta Martin Freeman, magnífico actor que sube el nivel de cualquier serie. Su sufrimiento psíquico, sus ganas de ayudar a Casie, una pobre drogadicta, errática y condenada, su trabajo en la crueldad despiadada del sistema que machaca a los más vulnerables, nos deja su impronta emocionales y se sale del montaje en serie de mucha ficción actual olvidable nada más vista.

La moralidad de la policía y cómo, a veces, el trabajo que hacemos no sirve para nada son los dos grandes temas de “The responder”, cuyos guiones se basan en las experiencias reales del agente de policía Tony Schumacher, también guionista de la serie.

Se nota que las tramas son autobiográficas porque tienen esa detonación emocional propia del material vivo, autobiográfico, y evita caer en tópicos y en estereotipos.

Cinco capítulos de una serie de la BBC que ahora puedes ver en Movistar +.

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“The responder”: el estrés postraumático de un policía.

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Bloodline o cómo las familia disfuncionales funcionan en la ficción

Las personas mueren, los secretos no. Padres disfuncionales e hijos aún más disfuncionales. Mentiras, peleas, conflictos desgarradores en una familia enfrentada y disfuncional: los Rayburn. Con un hermano conflictivo, Danny, interpretado con tanta vulnerabilidad y verdad por Ben Mendelsohn que le valió un Emmy y para mí, es lo mejor de la serie. Este personaje atormentado, luchando con sus demonios interiores perdido y dolido, roto por su pasado y su mala relación con su padre que de niño le pegó una paliza y le rompió el hombro tras una tragedia familiar que nos la cuentan y repiten a lo largo de la primera temporada de Bloodline. Lo malo de la serie: no es muy original. Lo bueno de la serie: los actores y los personajes que interpretan. Desde Sam Sephard a Sissy Spacek.

¿Qué cuenta Bloodline? La historia de una familia, los Rayburn, que tienen problemas y de los gordos, no son mala gente, pero hacen cosas malas, todo narrado en un entorno paradisiaco: los cayos de Florida, donde los Rayburn tienen un hotel.

Los creadores de Bloodline son los mismos que crearon Damages.
Ben Mendelsohn expresa tanto dolor reprimido que empatizamos con él. A la derecha, en la imagen.

Danny es la oveja negra de la familia, un descastado que vuelve a casa con el motivo de la celebración del aniversario del hotel que han levantado sus padres. Pero la presencia del hermano mayor generará muchos problemas en la familia que lucha por enterrar un pasado doloroso, con la pesada mochila de la muerte de una de las hermanas, Sarah.

Lo mejor de la serie son sus personajes complejos, llenos de contradicciones y lucha interior, y los actores de primer nivel que los encarnan. La experiencia de ver Bloodline es tensa y claustrofóbica, y a veces se aleja del thriller para acercarse más al culebrón y al drama familiar sin paliativos.

El paraíso es oscuro, y nadie querría vivir en ese infierno soleado, de cálida arena y palmeras gigantes.

Puedes ver Bloodline en Netflix. Padres disfuncionales e hijos aún más disfuncionales

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“Sucesión”: la manía de llevar a los personajes al extremo

Estoy disfrutando con “Sucesión” en HBO, la serie basada en la familia Murdoch, poseedora de un imperio de medios de comunicación y entretenimiento. Sin embargo, hay algo que me molesta en el guión, como una abeja que me ronda durante una maravillosa comida de verano, y amenaza con picarme: la manía de los guionistas de la serie de llevar a los personajes hasta el extremo, de tal manera, que muchas veces se vuelven caricaturescos y pierden verdad. El gran defecto de Succession.

Una lástima porque “Sucesión” me encanta. Es la serie que veo en mi móvil cuando hago bici en el gym. Es adictiva y tiene unos diálogos geniales.

Logan: el viejo rinoceronte

Sin embargo esa molesta sensación de que los rasgos más acusados y tóxicos de las personalidades de los personajes se enfatizan demasiado no me abandona. Me sucedió sobre todo en la segunda temporada, en la secuencia en la que Logan Roy lleva a los hombres de la familia y a ciertos dirigentes de Waystar a cazar y monta un numerito de lo más humillante para descubrir al traidor que quiere sabotear su trato con Pierce.

Me pasa también con Roman, y su psicopatía, su retorcida y enfermiza personalidad cuando involucra a Gerri en sus jueguecitos sexuales. El gran defecto de Succession.

También me sucede con Siobhan aka Pinkie, quien cae en el exceso excelso cuando se trata de manipular a su marido.

Siobhan desea ser la sucesora de su padre.

Fauna humana de lo peor

El personaje más natural al final resulta ser Greg “the Egg”. Su ambición rastrera, su servilismo, nerviosismo y confusión resultan creíbles y muy humanos.

Y Kendall Roy, por supuesto. A ese tipo me lo creo totalmente. Kendall está deprimido y parece deprimido. Sus ojos están deprimidos y también su voz. Verdad cien por cien la que expresa Kendall, sometido a la tortura emocional de su padre. Jaque mate.

El hijo desgraciado mira a su padre, el magnate.

Tom aka “Mr. Potato”

Y luego está Tom. ¿Puede ser Tom tan rastrero y dócil? ¿Tan egoísta y mundano? Es una marioneta en manos de su mujer y de Logan Roy. Sí, es creíble. Tom “el suavón” que aguanta lo que le eche sin perder su cara inexpresiva, sin despeinar ni un pelo en su estilo de Mr.Potato. Sin embargo Tom está exagerado. Cae en su desarrollo en el trazo grueso del pintor de personajes.

Dan ganas de matar a Tom por ser tan pusilánime.

Es una pena, porque la serie es muy buena, pero los personajes pierden complejidad psicológica porque los seres humanos somos contradictorios. Y esas contradicciones a veces desaparecen en “Sucesión”.

Puedes ver ya la cuarta temporada de “Succession” en HBO.

El gran defecto de Succession.

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Nuria Verde

Nací en Madrid, en 1971. Soy licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. Trabajo como periodista en Televisión Española. También he trabajado como guionista en diferentes series de televisión (Cuatro, Canal +, Telecinco). Asimismo, soy autora del libro Cómo crear una serie de televisión (T&B Editores, 2007) y de la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento).

En 2010 dirigí un corto, Terapia, que fue nominado a los Premios Goya.

“Una confesión”: las mejores historias surgen de la vida

Estremece darte cuenta de que “Una confesión” esté basado en un caso real porque expone una injusticia alarmante, la que la propia jefatura de policía inflige a su inspector jefes Steve Fulcher a la hora de interrogar a un detenido con el objetivo de encontrar a una víctima viva y el cuerpo de otra víctima muerta. La serie del mes.

Me enganché a “Una confesión” por los actores. Me había encantado Martin Freeman en “Fargo” y “Sherlock” y había flipado con Imelda Staunton en la película “Vera Drake”, así que como ambos salían en “Una confesión” me lancé de cabeza a ver la serie.

Steve Fulcher testifica delante de sus superiores policiales por el interrogatorio a Halliwell. Su trabajo corre peligro.

Martin Freeman interpreta a un inspector de policía honesto, comprometido con las víctimas y sus familias. Eso le lleva a saltarse la ley PACE, dicha legislación dice que sólo es legal un interrogatorio si antes se le leen sus derechos a un detenido, se le da opción a contar con un abogado y se realiza en comisaría y por lo tanto, porque Fulcher arranca una confesión a Hallywell sentados en un banco frente a unos prados, sin leerle sus derechos, no sirve como prueba en un juicio.

La ley PACE en entredicho

Es una ley obsoleta, que se instauró en el Reino Unido en la década de los 70 para evitar los casos de brutalidad policial y causa mucha controversia social. La ley PACE muchas veces impide la labor policial a la hora de encontrar los cadáveres de las víctimas.

La rueda de prensa de Steve Fulcher, el novio y la madre
de Sian tras su asesinato.

Martin Freeman logra conectar c ganarse la confianza de Halliwell el estrangulador que trabajaba de taxista en Swindon, que ha asesinado a varias mujeres, aunque sólo se recuperen los cuerpos de dos.

El asesinato de Sian

En marzo del 2011, Sian O’Callaghan, una joven británica de 22 años, desapareció después de haber salido de fiesta con unos amigos en Swindon, en el suroeste de Inglaterra. Tras cinco días de búsqueda, hallaron su cadáver. Christopher Halliwell, de 48 años, sería condenado un año después por el asesinato.

Narrada en formato de crónica y manteniendo los nombres reales de todos los involucrados en el caso, esta miniserie producida y escrita por Jeff Pope (‘Philomena’) se complica con la denuncia de otra familia, preocupada por la ausencia de su hija, Becky Godden. Obsesionado con lograr una confesión del principal sospechoso del caso para encontrar a Sian con vida, Fulcher decide ignorar el protocolo policial habitual, lo que pondrá en peligro su propia carrera y también el curso de la investigación.

En la serie se entrevera una verdad incómoda: hay víctimas de primera y otras de segunda. Sian es considerada por la policía como una víctima de primera. Becky, una prostituta drogadicta, también estrangulada por Halliwell, es considerada como una víctima de segunda. Para todos menos par su madre, y el inspector que interpreta Freeman. Este se salta la ley PACE solo porque quiere encontrar el cadáver de Becky. Y los espectadores aplaudimos su decisión.

Fulcher se enfrenta a un calvario profesional.

A veces, las mejores historias con las que entretejer el tejido de las series surgen de la vida real. Es el caso de “Una confesión”, un drama crudo, duro, auténtico, que a veces es difícil de ver pero que merece la pena aguantar hasta el final porque la comprensión de un mundo, una sociedad, muchas veces se hace a través de las series. Este es el caso.

Puedes ver “Una confesión” en Movistar +. La serie del mes.

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Nuria Verde

Nací en Madrid, en 1971. Soy licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. Trabajo como periodista en Televisión Española. También he trabajado como guionista en diferentes series de televisión (Cuatro, Canal +, Telecinco). Asimismo, soy autora del libro Cómo crear una serie de televisión (T&B Editores, 2007) y de la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento).

En 2010 dirigí un corto, Terapia, que fue nominado a los Premios Goya.

“The investigation”: hiperrealismo policiaco y ética con la víctima

En “The investigation” nos encontramos en Copenhague, agosto de 2017. La policía recibe la denuncia de desaparición de una periodista sueca llamada Kim Wall. Lo último que se sabe de ella es que subió a bordo de un submarino casero con la intención de entrevistar a su constructor y propietario. Pocas horas después, encuentran el submarino hundido y consiguen rescatar a su capitán, a quien interrogan sobre los hechos. Pero no hay rastro de la periodista ni pruebas concluyentes, y las declaraciones son contradictorias. Jens Møller, jefe de la unidad de homicidios de la policía, se hace cargo del retorcido caso, que no para de complicarse a cada paso. Una investigación que avanza bajo la presión de un fiscal que necesita pruebas para construir un caso sólido, unos padres en busca de respuestas y unos medios de comunicación hambrientos de titulares.

Es “The investigation. El caso del submarino”, una serie que se estrenó en HBO y ahora llega a Movistar.

La cámara del director de la serie, Lindhom, no muestra jamás el cadáver de Kim Wall ni pronuncia el nombre del asesino, Madsen, de hecho tampoco nos muestra al sospechoso aunque sabemos que la policía le está interrogando. El ritmo es lento pero, de alguna forma, nos elevamos en el género True Crime quizás por el respeto que se muestra a la víctima, la periodista Kim Wall.

La serie retrata bien el horror a la que se enfrenta la familia de la víctima pero también el inspector, Jens Moller, al investigar un caso complicado y plagado de obstáculos (el cuerpo ha sido desmembrado, no hay pruebas concluyentes contra el acusado, el mar se ha tragado parte del cuerpo de la víctima, el jefe de los buzos se desalienta ante el trabajo ingente al que se enfrentan sus hombres)

Historia de oscuridad

“The investigation” nos cuenta una historia cercana. terriblemente cercana y posible en nuestra Europa Occidental, Dinamarca, un país tan progresista, con una víctima periodista como yo, con la que me siento identificada porque cuando vas a entrevistar a alguien a solas, entras muchas veces en el terreno privado del entrevistado, tratas con desconocidos todo el tiempo. Si vas sola, el riesgo aumenta, aunque nunca te lo planteas.

La serie no está exenta de reflexiones filosóficas de Jens Morgen, el inspector y del fiscal encargado del caso, que por cierto son los grandes actores Soren Malling y Pilou Asbaek que salían en la serie “Borgen” sobre las intrigas palaciegas en Christianborg.

Hay un realismo tozudo, moroso que busca acercarnos a la cotidianidad profesional de inspector Jens Moller que no nos ahorra llamadas de móvil repetidas, conversaciones rutinarias y monótonas y sobre todo la tozuda y complicadísima búsqueda de los miembros del cuerpo descuartizado de Kim Wall bajo las aguas del Báltico.

Una investigación frustrante

Al contrario que en otras series, las pruebas no se encuentran con facilidad, en realidad no hay pruebas concluyentes, causa de la muerte, no pueden probar el homicidio con agravante. La serie abre justo así: Jens pierde un juicio con un acusado que es culpable de asesinato, pero el fiscal no es capaz de probarlo durante el proceso, sentando unas bases realistas de lo que es nuestro sistema jurídico europeo tan garantista con el reo, incluso uno de los capitulos de “The investigation” se llama precisamente “In dubio pro reo”, ante la duda, a favor del reo en latín.

Esos detallen forman parte de la grandeza de este True Crime que es diferente a cualquier otro ejemplo del género por una cuestión medular: el respeto que muestran hacia la víctima, Kim Wall, huyendo del morbo barato y la sangre de su asesinato.

Solo hay que fijarse en la cantididad de secuencias que hay de Jens Morgen informando y acompañando a los padres de Kim, como jamás se ha visto en otro True Crime.

-En Dinamarca no hay más de 50 homicidios al año, pero parecen más porque todos son noticia-dice Jens Morgen, el inspector encargado del caso de Kim Wall.

-Cuanto más civilizados somos, más necesitamos mirar a la oscuridad-añade el Fiscal.

Puedes ver “The investigation” en Movistar +.

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Pobre cordero de Tom en “Succession”

¿Qué sería de Tom si no tuviera a Greg? Quizás ya se había pegado un tiro, tras acumular en su vientre capa tras capas turbadas de infelicidad intoxicada por la maldad y amoralidad de la familia Roy.

-¿Estas intentando seducirme, Greg?-le pregunta, cómplice, Tom a su amigo y empleado.

-Sí, claro que sí.

Tom sale del armario en Succession

Muchos fans de “Succession” deseamos que Tom salga del armario, deje a Shiv que es muy guapa y muy elegante pero le hace muy infeliz, y se vaya con Gregg que es más lindo y amable. Pero no lo hará.

Tom vive aferrado a sus tristes sueños de vuelo gallináceo, a su triste mentira de matrimonio, a querer ser uno más de la familia Roy.

MOOOOCCCKKKKKK. Premio Tom. Premio: botella de lejía de plástico vacía con devoltura de casco.

Tom vive un infierno con Shiv, una mujer que le trata peor que a un perro, cuando no como a una mascota bien amaestrada que se arrodilla para besar sus zapatos Manolo Blanick y que consigue que Tom salte si Shiv chasca los dedos.

-Déjala, Tom. No te conviene. Vas al desastre.

-Deja a Shiv, Tom. Te irá mucho mejor.

-Sal de ese nido de víboras que es la familia Roy, Tom.

-Hazme caso. No hace falta ser guionista para saber qué te va a pasar.

Hay que ver la cara del pobre chico de Minnessota, Tom, ese campesino que es la sal de la tierra, Tom, cuando Shiv, en su noche de bodas, le dice que quiere tener una pareja abierta, y él se traga su amargura, decepción, bolas de dolor como piedras, para no perderla. Sus sueños destruidos en su misma noche de bodas. Adiós romanticismo.

Porque en el fondo, aunque a algunas os cueste creerlo, amigas, Tom es un romántico. No hay más que ver como bebe los vientos por Shiv, no hay más que ver cómo desea tener un hijo con ella, hacerle el amor y le demuestra lo orgulloso que está de ella.

Cuando Shiv logra salvar una crisis de Waystar, cuatro puestos, nos comemos los aviones privados y un puesto para nosotros, dice Tom mientras su padre se ha puesto demente, Tom sale a su encuentro para jalearla:

-Mi súper heroína. Estoy ardiendo.

-Creo que me pongo más cachondo en tus días fértiles. Te huelo, nena.

Pero su mujer pasa de él.

Tom no miente pese a su estilo relamido y teatral, con su aire pulcro y educado, demasiado pulido y nada masculino. En realidad el dulce y torpe y zangolotino Greg lo trata mucho mejor que su fría arpía mujer.

Puedes ver “Succession” en HBO.

Tom sale del armario en Succession.

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Cómo la familia corrompe a una pareja. “Succession”

Me pregunto cómo habría sido la relación de Shiv y Tom si ella no hubiera pertenecido a la familia Roy, si la pesada y ominosa sombra de su padre no se hubiera proyectado sobre el matrimonio. Porque la tragedia de esta pareja es que la familia de Shiv corrompe a la pareja y la intoxica hasta la médula, con su letal aliento en la serie Succession.

Tom traga mucho por estar con Shiv, demasiado, y Shiv traga mucho de su padre, sacrificando a Tom por el camino, abortando una y otra vez la pureza que podría tener la relacióncon su marido.

Es paradigmático que, cuando Tom está angustiado por la posibilidad de ir a la cárcel por culpa del escándalo de los abusos sexuales a bordo de los cruceros de la familia Roy, e intenta que su mujer le escuche y consuele, Shiv no le presta atención. Cuando la llama su padre por el móvil, atiende la llamada y deja a su marido en la estacada, una y otra vez.

Desaliento y desolación. Es el sino de Tom.

La relación se ve lo mal que está cuando Shiv, fóbica al compromiso, engaña con un periodista amigo a su futuro marido, poco antes de su boda, incluso le dice a Tom la misma noche de su boda que prefiere una relación abierta de pareja para devastación de su marido.

Tom exuda tristeza, apesta a pena y desgracia, desprende infelicidad por cada poro de su piel y vive con una depresión latente y una cantidad industrial de autoengaño y negación.

¿Qué ve Shiv en Tom?

Otra pregunta que te haces viendo “Succession” es:

-¿Qué cojones ve Shiv en Tom?

Porque, seamos sinceras, Shiv podría tener al hombre que quisiera, y sin embargo, elige a Tom como marido, un tipo pusilánime, amorfo, sumiso y sin personalidad, que nunca se planta y que pide voluntariamente a su suegro ser el chivo expiatorio del caso de los abusos sexuales en los cruceros cuando es inocente.

Logan Roy ilumina la relación de Tom y Shiv, cuando le dice antes de su boda:

-Sólo te casas con él porque sabes que no te va a traicionar.

El silencio de Shiv lo dice todo porque muchas veces el silencio es infinitamente mejor que cualquier frase de diálogo.

Por fin, la verdad

Hay un escena grandiosa en la segunda temporada de “Succession” en la que por fin, ¡aleluya! Tom se enfrenta a Shiv y le dice la verdad.

-No sé si estoy más triste estando sin ti o estando contigo.

Viendo “Succession” sólo nos queda un consuelo: los ricos están destruyendo el mundo, pero qué infelices son.

Puedes ver “Succession” en HBO.

La serie Succession.

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