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“La asistenta”: ¿por qué cuida Alex tanto de su madre?

¿Por qué cuida Alex tanto de su madre? ¿Por qué deja que la arrastre a su locura y su caos? ¿Por qué Alex, que tiene que cuidar de su hija de tres años, de sí misma, se preocupa tanto de su madre? Paula Langley sufre un trastorno bipolar, y dice que es Afrodita, asegura poder ascender a la luz y fundirse con ella, habla de ser uno con la creación y hacer el amor con la luz. Alex la escucha. Incluso cuando las cosas se ponen muy chungas con su madre, Alex nunca tira la toalla. Alex es la cuidadora de su madre.

-Te he cuidado desde que tenía seis años, mamá-dice Alex a su madre.

Su madre dice que no. Su madre niega todo lo que dice Alex, que es aburrida, poco creativa, y ¿qué está haciendo con su vida? Ella está perfectamente, lo tiene todo bajo control, está creando grandes obras, grandes pinturas que se expanden en ríos de color, locuras geniales de creatividad desbordante. Sabe divertirse, eso es todo. Ella es una mujer muy poco convencional. No como Alex, que limpia casas. Eso sí, Alex es la cuidadora de su madre.

Andie McDowell lo da todo para interpretar a Paula Langley.

Yo comprendo perfectamente a Alex porque yo quería mucho a mi padre que también tenía un trastorno bipolar como Paula, era un padre cariñoso y genial, aunque en sus crisis daba una guerra inusitada. Pero quería cuidar de él por muchos problemas que me acarrease desde que era muy joven. No quería que nadie le hiciese daño a papá, o se aprovechase de su vulnerabilidad mental. Por supuesto mucha gente se aprovechaba. A veces, le veía tan indefenso y perdido como un niño.

Así que sí, entiendo perfectamente a Alex, que se preocupa de su madre como si ella fuera la madre y su madre, la hija. Cuando la directora del refugio para mujeres maltratadas le pregunta a Alex:

-¿Y qué pasaría si dejaras de cuidar de tu madre?

Alex se queda en silencio. No tiene ni idea. Jamás se le había pasado por la cabeza el hecho de que pudiera hacer tal cosa.

Margaret Qualley y Andie McDowell son madre e hija en la vida real.

Hay química entre Margaret Qualley, que interpreta a Alex, y Andie McDowell que encarna a Paula, su madre. Disfrutan actuando juntas esta hija y madre en la vida real, y Andie está radiante y excesiva, y a la vez, verdadera, interpretando a Paula Langley, que tiene una enfermedad mental, que nunca reconoce tener.

McDowell le deja espacio a su hija para crear esa naturalidad, esa realidad amor-odio de madre e hija, cuya dinámica disfuncional no está exenta de cariño.

Paula sólo tiene a Alex. Alex se tiene a sí misma y, a pesar de las innumerables locuras de su madre, no puede dejar de quererla.

Hay algo entrañable en Paula, cuando pinta la habitación de su nieta, cuando se empeña en ser una Leonardo Da Vinci reencarnada.

Desde luego “La asistencia” sería una serie mucho más aburrida sin la presencia del personaje al que da vida Andie McDowell.

Puedes ver “La asistenta” en Netflix.

Alex es la cuidadora de su madre.

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“American Rust”: la historia de amor de Grace y Del

Del y Grace viven una historia de amor propia de dos seres a los que la vida no les ha tratado bien, incluso les ha vapuleado, y caen uno en brazos del otro para quererse, pero también para consolarse, para cuidarse, contra viento y marea.

Grace es una hija perfecta de Buell, un pueblo de Pennsylvania que vive una profunda crisis de opiáceos, ese imperio y negocio del dolor, ha perdido su industria, los hombres están sin trabajo, y las mujeres trabajan en lo que pueden. Hay desahucios de casas, subastas públicas, incluso al principal bar del pueblo lo han desahuciado, y la desesperanza corroe como ácido la columna vertebral del pueblo. La historia de amor de Grace y Del.

Del Harris, interpretado por el gran Jeff Daniels, es el sheriff local, está cansado y se esfuerza por mantenerse en pie mientras se entrega a su trabajo de policía con integridad y compasión, y ama a Grace la única mujer del pueblo que le interesa. Pero Grace está casada., mal casada como lo están todas las mujeres del pueblo.

He visto “American Rust” por Jeff Daniels. He crecido con Jeff Daniels. Cuando era adolescente hacía piardas (así se llama en Málaga a las pellas) para escaparme al América Multicines a ver “Algo salvaje”.

Está mono Jeff Daniels en “Wild Thing” ¿que no?

Wild thing! es la película que he visto más veces en mi vida. Hubo una época en la que Los America Multicines eran mi segunda casa, un útero materno donde evadirme y olvidarme de mis problemas.

Luego Jeff sería el mal marido de Debra Winger en “La fuerza del cariño”. Por cierto, hay que ser muy buen actor para interpretar con esa convicción al marido infiel que renuncia a sus hijos tras la muerte por un cáncer de su mujer.

He crecido con Jeff Daniels y he visto crecer a Jeff Daniels. Me parece un actorazo, capaz de ser el editor de noticias como un policía de pueblo cansado y adicto a las pastillas.

Del Harris es un hombre que ha sufrido y mucho. El policía tiene un turbio pasado en Pittsburg, donde con un grupo de la policía decidió tomarme la justicia por su cuenta, y matar a los criminales a los que la justicia había dejado escapar. Salió huyendo de allí. Antes estuvo como marine en Irak donde empezó a sufrir estrés postraumático por el horror, el horror, el horror.

Y luego está Maura Tierney. Durante algunos años mi forma favorita de relajarme de un trabajo de guionista cómica en una productora penosa, en un trabajo machista y estresante que no me gustaba ni un pelo pero que necesitaba para ver las facturas, era ver “Urgencias” con una cerveza muy muy fría.

Era el personaje que más me interesaba en “Urgencias” junto con el doctor Green. La interpretación que hace Maura, cuando su madre bipolar (Sally Field) reaparece en su vida para sembrarla de caos, sus problemas con el alcohol y la depresión que también han sido los míos, es de matrícula de honor.

Me encantaba Abby en “Urgencias”. Era el personaje con el que más me identificaba de aquí a Lima.

Grace está con Del y le quiere, Del está con Grace y está enamorado de ella. Es verdad que no es un amor puro 100 por 100, el de Grace, ¿pero cómo podría serlo en un pueblo como Buell? y también es verdad que Grace utiliza su cariño -te voy a cuidar Del-para convencer a su amor que se arriesgue para salvar a su hijo, Poe.

Aún así, Del y Grace son lo mejor de un pueblo y una sociedad a la deriva enganchados a los opiáceas. La historia de amor de Grace y Del.

En lo más crudo del crudo invierno, todavía les queda una hoguera junto a la que calentarse y consolarse a Del y Grace: su amor.

PuedLa historia de amor de Grace y Deles ver “American Rust” en Movistar +.

La historia de amor de Grace y Del.

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“Entre nosotras”: el dulce y triste amor en lo oculto

Hay mucha delicadeza en esta película sobre dos mujeres mayores que llevan ocultando su amor durante media vida a los otros, a los hijos de Madeleine, a la sociedad, a la vida exterior, al mundo, en realidad. Nina y Madeleine son vecinas, viven puerta con puerta, y cuando cae la noche Nina abre la puerta de su vecina para acariciarla y besarla y dormir con ella. La historia de amor de “Entre nosotras”.

-Es a mi a quien ama, no a vuestro padre. Les ha estado engañando todos estos años-grita Nina a la hija de Madeleine, cuando ésta no la deja acercarse a su madre.

Hay un peso muy específico de la mentira y el silencio en el guion de esta película, una carga en profundidad que tira de los diálogos y las tramas.

Cuando Nina le pregunta a Madeleine cómo le ha ido con sus hijos, refiriéndose al momento en el que les ha contado que ambas se quieren, planean vender a sus pispos y e irse a vivir a Roma donde se conocieron, Madeleine responde:

-Ah, muy bien. Fenomenal.

Pero en realidad, Madeleine no ha sido capaz de decirles nada a sus hijos en la comida de cumpleaños que han compartido.

Nina también miente a la familia de Madeleine haciéndose pasar por vecina sin más, pero lo hace -no como Madeleine que miente explícitamente- sino por omisión, para que no la aparten de su amada.

Luego están el silencio, las miradas, como la mirada hosca de Frederic, el hijo de Madeline, que impide que ella les diga a sus hijos lo que les quiere decir de verdad.

-¿Qué querías decirnos, mamá?

-Que estoy muy contenta que estemos juntos en mi cumpleaños.

La vulnerabilidad del ser humano

Hay un valor en este guion que es el de la vulnerabilidad del ser humano, Madeline es madre y no quiere hacer daño a su hijo Frederic , no quiere que la deje de querer, y esa cobardía que todos entendemos hace que Madeline no sea capaz de confesar la verdad de su amor a Nina.

La historia es muy original y a la vez cotidiana, me encanta que transcurra en dos pisos y un parque,

“Entre nosotras” es una película de interiores que se observa por la mirilla de una puerta, que pasa en dos pisos antiguos y en un pasillo.

Una historia que rezuma tanto amor, tanta ternura, tanta complicidad que te duele y a la vez te agranda el alma.

El guión se apoya principalmente en la interpretación de esas dos notables actrices, Barbara Sukowa y Martine Chevallier.

Pedazo actrices que desplegan su sutileza emocional…

El director italiano Filippo Meneghetti hace su primera película, francesa (y representará a este país en los Oscar), con una historia de arrebatada, cuajada de intimidad y sensibilidad sobre un tema que ya no escandaliza a nadie, tal vez en otra época sería provocador y que ahora, o ya, no produce nada de revuelta moral ni mental en ninguna es el amor delicado y saturado de complicidad entre dos mujeres ya mayores, jubiladas, y que lo han escondido a los ojos son vecinas) durante décadas; una de ellas es viuda y abuela, y tiene hijos mayores, pero lo suficientemente jóvenes y ‘burgueses’ como para no entender que su madre se esté enamorada y feliz con otra mujer.

Un juego de delicadezas, de idas y venidas de Nina entre su piso y el de Madeleine, juegos de mirar calladamente por la mirilla mientras los otros atacan desde el exterior, los otros entrometidos: la hija de Madeline, la cuidadora obtusa, el hijo macarra de la cuidadora obtusa, el hijo frío y duro, una hija de una burguesía cerrada que se avergüenza de su madre cuando se entera de que es lesbiana, solo la dulce inocencia del nieto se salva. Solo su mirada ingenua de un niño cariñoso y sin prejuicios.

Todo se rompe en mil pedazos a causa de un giro de guion, que le añade una interesante y muy original intriga a la película. Hay elegancia en la cámara y en su manera de capturar la profundidad en los sentimientos de los personajes, y especialmente cuando han de permanecer callados por uno u otro motivo: el rostro de Martine Chevallier, su control del gesto y de la precisa expresión, es lo que prende la emoción de la historia.

No se necesitan muchas cosas para hacer una buena película y “Entre nosotras” lo es. Solo requiere unos mimbres mínimos y sólidos y una mirada sensible y acariciadora, planos que se deslizan por los pisos, a veces, fuera de campo, planos sostenidos, la vida a raudales, la cariñosa ilusión de dos mujeres mayores que bailan juntas un lento sobre su canción favorita y recuerdan sus viajes a Italia, a Roma, donde sueñan con escaparse, y aunque no se escapen ellas sabrán construirse su propio paraíso.

Puedes ver “Entre nosotras” en Movistar +.

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La historia de amor de “Entre nosotras”.

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Los tips de la vida de Joan Holloway en Mad Men

Hay algo de Marilyn Monroe en Joan Holloway, le gusta atraer a los hombres y a la vez le jode que sólo se la valore por lo más obvio de su físico cuando ella tiene más dentro, véase el final. Joanny tiene una elegancia aniñada y algo triste, y a veces brilla como una luciérnaga en la oscuridad, y a la vez es una mujer libre que no se deja humillar y eso que tiene todas las papeletas en la vida para ello, manteniendo una dignidad muy peculiar. Los tips de Joan Holloway.

Christina Hendricks nació en Knoxville, Tennessee. Descubrió su amor por la interpretación en el Instituto. La actriz es rubia de color de pelo pero se ha teñido de pelirroja desde los diez años.

He pensado en dejar a mi mujer. No puedo seguir escondiéndome.
Roger a Joan.
Roger, sé tanto de hombres como tú de publicidad y sé que esconderos es vuestra parte favorita.
Joan a Roger.

Joan es una jefa de secretarias que se convierte en la mentora de Peggy Olson y de muchas mujeres que ven la serie, aunque lo gracioso y contradictorio, gran personaje Joan, lo cortés no quita lo valiente, es que Joan protege a Peggy de hombres depredadores pero también la pone en su sitio cuando lo necesita y desde luego la jefa pelirroja no es ningún icono feminista.

En el episodio en el que Peggy destaca por su ingenio a la hora de valorar el beneficio y no el producto en los pinta labios Belle Jolie, Fredy Ramsey se acerca a ella y la mira como si se la quiere zampar. Joan interviene como mujer de mundo que es y da un buen corte a Ramsey.

La primera vez que Peggy pisa la moqueta de la oficina de Sterling&Cooper, Joan le aconseja sobre el trabajo que va a hacer como secretaria de Don Draper:

Hacen como que quieren a una secretaria pero en realidad buscan a alguien entre una madre y una secretaria.

Tips para la vida de Joan

  1. Joan no se deja humillar, incluso en sus situaciones más comprometidas pone algunos límites.

Haz callar a quien creas que no tiene razón, marido incluído.
La piromanía no está permitida, pero sí metafóricamente.
Joan Holloway

Nunca está de más desaprobar comentarios volteando los ojos.
En un minuto estás en la cima del mundo, pero al minuto siguiente una secretaria te atropella con una cortadora de césped.
Esos hombres, siempre apoyándoles y alabándolos. ¿Y para qué? Por cenas y joyas. ¿A quién le importa?
Los hombres no tienen paciencia para acabar una relación. Te ignoran hasta que acabas odiándolos.

Joannne Holloway

2. Ten siempre un buen as en la manga para las injusticias laborales.

Sin embargo la propia Joan sufre su buena ración de injusticia laboral cuando le quitan el puesto de lectora de guiones sólo por ser mujer y tener ese físico, que tanto le gusta y tan bien hace.

3. No temas decir tu opinión, no tengas miedo de la desaprobación de la gente. Hagas lo que hagas, a un 25% no le vas a gustar,

4. Una relación de amor no va a solucionar tu vida. Aunque a veces te lo creas.

5. Joan no busca aprovecharse de Roger aunque puede hacerlo.

6. La independencia económica de una mujer es la vía para su libertad. Joan no renuncia a su trabajo, ni siquiera por amor. Y esa decisión se revela un gran acierto. Porque ¡cómo tratan los hombres a Joan!

Matthew Weiner sobre Joan Holloway

Vamos a escuchar lo que tiene que decir el creador del personaje, Mathew Weiner, de su criatura: Joan Holloway:

-En el piloto, Joan sólo iba a estar para presentar a Peggy Olson el ambiente de la oficina. Joan es genial. A través de ella, expreso mi parte más fuerte. Es rígida, juzga a los demás, y está muy segura de si misma pero se equivoca en todo. Sin embargo es lo suficientemente madura como para afrontar las consecuencias de sus decisiones. En esa actitud hay sabiduría aunque también es verdad que la realidad cruel la abofetea una y otra vez y ella lo niega-asegura Weiner.

-Yo crecí como ella, creyendo que todo es posible si te lo crees de verdad y haces lo correcto. Sin embargo no es así en la vida real. Pero Joan sigue creyendo este mito.”

Amén. Gozar viendo moverse y hablar a Joan Holloway.

Puedes ver Mad Men en Amazon Prime Video.

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Descubriendo series-joyas. Last tango in Halifax

Derek Jacobi y Anne Reid vuelven a encontrarse tras 60 años, siendo viudos

Os recomiendo esta serie Last tango in Halifax, que cuenta la historia de Alan y Celia, dos viudos que estuvieron enamorados en su adolescencia y se dan una oportunidad tras media vida de separación, cuando tenían 16 años, Alan le dio una carta a una amiga de Celia pero ésta jamás entregó la misiva a su enamorada. Una serie que os recomiendo de corazón. Hay que ver Last tango in Halifax por cinco razones:

1.Está creada por la showrunner británica Sally Wainwright y eso siempre es sello de calidad. En esta ocasión la guionista se ha basado en la propia historia de su madre, quien tras quedarse viuda, buscó a un primer amor por Facebook a quien había perdido la pista y se casó con él. Según ella misma reconoce, es su serie más personal.

2. Es una historia llena de humanidad y vida. . Al igua que todas las series de Wainwright pero aquí se refleja un mundo que algunos añoran: el de la Inglaterra rural que rara vez sale representado en las series de televisión salvo como una caricatura satírica. El tono de Sally es emotivo, tragicómico.

3. La historia de amor entre Caroline y Kate está llena de emoción verdadera. Hay escenas memorables, y diálogos conmovedores. Es diferente a cualquier relación de amor que hayas visto en televisión. Sarah Lacanshire se despoja de su dureza de policía de Happy Valley para encarnar a una profesora de ciencias madura de un colegio privado de una ciudad de provincias inglesa, cuyo marido la ha abandonado por otra escritora más joven, y, de repente, para su propio desconcierto y horror, se enamora de otra profesora de su colegio, Kate, quien se ha colado por ella y parece tener las cosas mucho más claras.

Celia y Alan se divierten reverdeciendo tiernos brotes de su adolescencia.
La historia de amor entre Kate y Caroline, dos mujeres maduras, es maravillosa. Orgullo en la mediana edad, algo que no suelen reflejar las series de televisión.

4. Está muy bien contada. Sally Wainwright es un talento para crear tramas y dialogar, y esa capacidad como guionista se pone de manifiesto en Last tango in Halifax al servicio de una historia autobiográfica.

5. No hay mucho cliché para la historia costumbrista que es Last tango in Halifax. La madre se opone a la historia de amor de su hija, lógico, pero por ejemplo Alan, su novio viejales, no es nada cerrado y le acusa de juzgar a su hija. La familia más rural y pobre no son súper paletos, y Caroline, próspera y educada, no es insoportable. Los diálogos son realistas como si la propia Sally Wainwrght los hubiera vivido en la vida real. Quizás lo hizo.

Una serie que os recomiendo de corazón.

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Nuria Verde

Nací en Madrid, en 1971. Soy licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. Trabajo como periodista en Televisión Española. También he trabajado como guionista en diferentes series de televisión (Cuatro, Canal +, Telecinco). Asimismo, soy autora del libro Cómo crear una serie de televisión (T&B Editores, 2007) y de la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento).

En 2010 dirigí un corto, Terapia, que fue nominado a los Premios Goya.

“Mildred Pierce”: Kate Winslet y su lucha por mejorar en la vida

Años 30 en Estados Unidos, durante la Gran Depresión. Mildred Pierce (Kate Winslet) es una joven madre, con dos hijas pequeñas, quien toda su vida la ha pasado en la cocina de ama de casa. Su marido le es infiel y un día la abandona. Mildred se queda, con una mano delante y otra detrás, y buscará un trabajo para mantener a sus hijas, forzándose a si misma a evolucionar como mujer y obligándose a buscarse la vida. “Mildred Pierce” es un melodrama clásico, con todo el lujo y la ambientación de época de calidad de los que HBO es capaz.

“Mildred Pierce” me recuerda a mi abuela Felisa, la madre de mi padre, quien se quedó viuda tres años después de nacer mi padre, que tenía tres años, porque mi abuelo, un hombre guapo de bonitos ojos verdes y personalidad dulce, se murió de tuberculosis a los 28 años. Mi abuela no tenía nada, ni una profesión ni recursos económicos, pero contaba con la firme voluntad de sacar adelante a sus hijos y a ella misma. Y así lo hizo, en una época, en plena posguerra y dictadura franquista en la que no había ninguna ayuda para una madre que se hubiera quedado viuda, con dos hijos pequeños y sin un duro: ni guarderías, ni prestaciones de ningún tipo. Mi abuela mandó a sus dos hijos a un internado de curas y se puso a trabajar de auxiliar de enfermería en un hospital de tuberculosos en Navacerrada. Era lo que tenía qué hacer. Mi abuela se perdió la infancia y adolescencia de sus hijos, y aunque se lamentaba pocas veces, la vida era así, a veces me confesaba que le hubiera gustado nacer en otra época. Claro que Estados Unidos no es España y eso se ve muy bien en “Mildred Pierce”.

Intentos fallidos en la trama

La serie es un buen ejemplo para estudiar la evolución dramática de las tramas, y cómo, muchas veces, siguen un patrón que yo llamo “la pauta de los intentos fallidos” hasta lograr una acción del personaje que salga bien, aunque sea contra los propios deseos del personaje.

Analizamos el punto de arranque de la serie. Mildred tiene una fuerte discusión con su marido y esta la abandona de buenas a primeras. Ante su nueva situación se le plantea una necesidad ineludible que sirve de detonante de la acción: tiene que buscarse la vida, conseguir un trabajo para poner comida en la mesa.

Kate Winslet hace un papelón. En la imagen, abrazando a su dos hijas.

Mildred va a una oficina de empleo, la responsable le da calabazas, no hay puestos de recepcionistas ni secretarias. Mildred le dice que es una gran cocinera pero en plena Depresión nadie quiere dar trabajo a una gran cocinera. Primer intento fallido.

Mildred está a punto de conseguir un trabajo de camarera en un restaurante de postín pero se niega porque le parece humillante. Segundo intento fallido.

Mildred tiene una entrevista de trabajo con una mujer noble y rica que se va a casar, y necesita a alguien que le lleve la casa. Pero la mujer trata a Mildred, con tanto desprecio y clasismo, que ésta se rebota, y se marcha allí, con el orgullo intacto y sin un trabajo. Tercer intento fallido.

Mildred se refugia en una cafetería barata para lamerse las heridas mientras se toma un café cuando, de repente, una camarera roba la propina de otra, se produce una pelea con la camarera robada, el dueño despide a la ladrona, Mildred se ofrece a cubrir el puesto libre, convence al dueño, quien la pone a prueba y, al final, Mildred consigue el trabajo de camarera, ese trabajo que al principio de la trama ella dijo dijo que jamás querría. Fin de los intentos fallidos en un melodrama clásico.

Un melodrama clásico

La serie es una adaptación de la novela homónima de James M. Cain, publicada en 1941. Tod Haynes coge el material literario y hace una adaptación magnífica, emocionante, pero que se sostiene sobre los hombre de la brillante y maestra Kate Winslet. Es la actriz británica quien da vida a “Mildred Pierce” y hace que nos importe lo que le pasa a la protagonista. Con su carnalidad física, su expresividad emocional y su talento psíquico, insufla una energía a la serie que si tuviera a otra actriz protagonista, otro gallo cantaría.

Kate Winslet es un animal de la interpretación.

Puedes ver “Mildred Pierce” en HBO.

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Un melodrama clásico.

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Nuria Verde

Nací en Madrid, en 1971. Soy licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. Trabajo como periodista en Televisión Española. También he trabajado como guionista en diferentes series de televisión (Cuatro, Canal +, Telecinco). Asimismo, soy autora del libro Cómo crear una serie de televisión (T&B Editores, 2007) y de la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento).

En 2010 dirigí un corto, Terapia, que fue nominado a los Premios Goya.

En “Downton Abbey”, Maggie Smith: mi apellido es ironía

Me encanta Maggie Smith, disfruto con Maggie Smith, me aflora una sonrisa de puro goce y deleite cuando entra en el plano Maggie Smith, me hace feliz ver a Maggie Smith en acción en mi serie lorazepam que me relaja cuerpo y mente: “Downton Abbey”. Es una serie que engancha.

Descubrí a Maggie Smith en la película “Una habitación con vistas”. ¿Os acordáis de ese peliculón? Yo la vi en Málaga en los años 80 y me emocionó. Fue una experiencia de puro éxtasis y descubrimiento y volví a mi casa del Paseo Marítimo, corriendo y trotando y saltando y bailando por la experiencia de pura magia que acababa de vivir dentro de la sala íntima y oscura, acogedor útero materno donde me pasé la mejor parte de mi adolescencia, en el América Multicines.

Ay, ay, qué flipe. Qué actorazos tan extraordinarios, qué cantidad de sensaciones sentí a mis tiernos quince años viendo la peli de James Ivory. “Una habitación con vistas” es una novela de 1908 del escritor inglés E.M. Forster sobre las primeras experiencias sentimentales de una joven mujer inglesa de la época eduardiana. Ambientada en Italia e Inglaterra, la historia es tanto un romance como una crítica a la sociedad inglesa de principio del siglo XX.

El guion es de Ruth Prawer Jhabvala.

Siempre he creído que las películas de Ivory basadas en las novelas de E.M. Foster son mejores que las propias novelas de E.M. Foster.

Bueno, pues la alucinante actriz Maggie Smith interpretaba a la tía de Lucy, Charlotte Bartlett. Y fue amor a primera vista., Desde entonces no hay película o serie en la que salga Maggie Smith que no vea solo porque sale Maggie Smith.

En Downton Abbey, Maggie está magistral como Lady Grantham, supurando ironía y fino sarcasmo mientras paladea una copa de jerez (la serie puso de moda tomar sherry entre los más jóvenes en Inglaterra) y se resiste a los cambios de un mundo que desapareció para siempre en 1914, cuando empezó La Primera Guerra Mundial.

Debe ser un gozo místico para un guionista escribir frases que sabes que luego van a salir de la boca de Maggie Smith.

Aquí he elegido una selección de lo más trufado e irónico de su repertorio:

-No seas tan derrotista querida. Es tan clase media. (A lady Edith)

-El matrimonio es un negocio a largo plazo. Para la gente como nosotros no hay vía de escape. Asegúrate de elegir bien. (A lady Mary)

-¿Qué es el fin de semana?

-No hay nada más fácil que evitar a la gente que no te gusta. La prueba definitiva es evitar a los amigos.

-Los principios son como las oraciones. Nobles, por supuesto, pero muy incómodos en una fiesta.

-Ningún inglés debería soñar con morir en casa de otra persona.

-¿Cuál es el problema? Tengo muchos amigos que no me gustan.

-Supongo que no podemos asesinarle. (Al embajador turco)

-¿Qué es esto? ¿Un instrumento de comunicación o una tortura? (sobre el teléfono)

Es una serie que engancha.

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Nuria Verde

Nací en Madrid, en 1971. Soy licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. Trabajo como periodista en Televisión Española. También he trabajado como guionista en diferentes series de televisión (Cuatro, Canal +, Telecinco). Asimismo, soy autora del libro Cómo crear una serie de televisión (T&B Editores, 2007) y de la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento).

En 2010 dirigí un corto, Terapia, que fue nominado a los Premios Goya.

“Sucesión”: la manía de llevar a los personajes al extremo

Estoy disfrutando con “Sucesión” en HBO, la serie basada en la familia Murdoch, poseedora de un imperio de medios de comunicación y entretenimiento. Sin embargo, hay algo que me molesta en el guión, como una abeja que me ronda durante una maravillosa comida de verano, y amenaza con picarme: la manía de los guionistas de la serie de llevar a los personajes hasta el extremo, de tal manera, que muchas veces se vuelven caricaturescos y pierden verdad. El gran defecto de Succession.

Una lástima porque “Sucesión” me encanta. Es la serie que veo en mi móvil cuando hago bici en el gym. Es adictiva y tiene unos diálogos geniales.

Logan: el viejo rinoceronte

Sin embargo esa molesta sensación de que los rasgos más acusados y tóxicos de las personalidades de los personajes se enfatizan demasiado no me abandona. Me sucedió sobre todo en la segunda temporada, en la secuencia en la que Logan Roy lleva a los hombres de la familia y a ciertos dirigentes de Waystar a cazar y monta un numerito de lo más humillante para descubrir al traidor que quiere sabotear su trato con Pierce.

Me pasa también con Roman, y su psicopatía, su retorcida y enfermiza personalidad cuando involucra a Gerri en sus jueguecitos sexuales. El gran defecto de Succession.

También me sucede con Siobhan aka Pinkie, quien cae en el exceso excelso cuando se trata de manipular a su marido.

Siobhan desea ser la sucesora de su padre.

Fauna humana de lo peor

El personaje más natural al final resulta ser Greg “the Egg”. Su ambición rastrera, su servilismo, nerviosismo y confusión resultan creíbles y muy humanos.

Y Kendall Roy, por supuesto. A ese tipo me lo creo totalmente. Kendall está deprimido y parece deprimido. Sus ojos están deprimidos y también su voz. Verdad cien por cien la que expresa Kendall, sometido a la tortura emocional de su padre. Jaque mate.

El hijo desgraciado mira a su padre, el magnate.

Tom aka “Mr. Potato”

Y luego está Tom. ¿Puede ser Tom tan rastrero y dócil? ¿Tan egoísta y mundano? Es una marioneta en manos de su mujer y de Logan Roy. Sí, es creíble. Tom “el suavón” que aguanta lo que le eche sin perder su cara inexpresiva, sin despeinar ni un pelo en su estilo de Mr.Potato. Sin embargo Tom está exagerado. Cae en su desarrollo en el trazo grueso del pintor de personajes.

Dan ganas de matar a Tom por ser tan pusilánime.

Es una pena, porque la serie es muy buena, pero los personajes pierden complejidad psicológica porque los seres humanos somos contradictorios. Y esas contradicciones a veces desaparecen en “Sucesión”.

Puedes ver ya la cuarta temporada de “Succession” en HBO.

El gran defecto de Succession.

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Nuria Verde

Nací en Madrid, en 1971. Soy licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. Trabajo como periodista en Televisión Española. También he trabajado como guionista en diferentes series de televisión (Cuatro, Canal +, Telecinco). Asimismo, soy autora del libro Cómo crear una serie de televisión (T&B Editores, 2007) y de la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento).

En 2010 dirigí un corto, Terapia, que fue nominado a los Premios Goya.

“Una confesión”: las mejores historias surgen de la vida

Estremece darte cuenta de que “Una confesión” esté basado en un caso real porque expone una injusticia alarmante, la que la propia jefatura de policía inflige a su inspector jefes Steve Fulcher a la hora de interrogar a un detenido con el objetivo de encontrar a una víctima viva y el cuerpo de otra víctima muerta. La serie del mes.

Me enganché a “Una confesión” por los actores. Me había encantado Martin Freeman en “Fargo” y “Sherlock” y había flipado con Imelda Staunton en la película “Vera Drake”, así que como ambos salían en “Una confesión” me lancé de cabeza a ver la serie.

Steve Fulcher testifica delante de sus superiores policiales por el interrogatorio a Halliwell. Su trabajo corre peligro.

Martin Freeman interpreta a un inspector de policía honesto, comprometido con las víctimas y sus familias. Eso le lleva a saltarse la ley PACE, dicha legislación dice que sólo es legal un interrogatorio si antes se le leen sus derechos a un detenido, se le da opción a contar con un abogado y se realiza en comisaría y por lo tanto, porque Fulcher arranca una confesión a Hallywell sentados en un banco frente a unos prados, sin leerle sus derechos, no sirve como prueba en un juicio.

La ley PACE en entredicho

Es una ley obsoleta, que se instauró en el Reino Unido en la década de los 70 para evitar los casos de brutalidad policial y causa mucha controversia social. La ley PACE muchas veces impide la labor policial a la hora de encontrar los cadáveres de las víctimas.

La rueda de prensa de Steve Fulcher, el novio y la madre
de Sian tras su asesinato.

Martin Freeman logra conectar c ganarse la confianza de Halliwell el estrangulador que trabajaba de taxista en Swindon, que ha asesinado a varias mujeres, aunque sólo se recuperen los cuerpos de dos.

El asesinato de Sian

En marzo del 2011, Sian O’Callaghan, una joven británica de 22 años, desapareció después de haber salido de fiesta con unos amigos en Swindon, en el suroeste de Inglaterra. Tras cinco días de búsqueda, hallaron su cadáver. Christopher Halliwell, de 48 años, sería condenado un año después por el asesinato.

Narrada en formato de crónica y manteniendo los nombres reales de todos los involucrados en el caso, esta miniserie producida y escrita por Jeff Pope (‘Philomena’) se complica con la denuncia de otra familia, preocupada por la ausencia de su hija, Becky Godden. Obsesionado con lograr una confesión del principal sospechoso del caso para encontrar a Sian con vida, Fulcher decide ignorar el protocolo policial habitual, lo que pondrá en peligro su propia carrera y también el curso de la investigación.

En la serie se entrevera una verdad incómoda: hay víctimas de primera y otras de segunda. Sian es considerada por la policía como una víctima de primera. Becky, una prostituta drogadicta, también estrangulada por Halliwell, es considerada como una víctima de segunda. Para todos menos par su madre, y el inspector que interpreta Freeman. Este se salta la ley PACE solo porque quiere encontrar el cadáver de Becky. Y los espectadores aplaudimos su decisión.

Fulcher se enfrenta a un calvario profesional.

A veces, las mejores historias con las que entretejer el tejido de las series surgen de la vida real. Es el caso de “Una confesión”, un drama crudo, duro, auténtico, que a veces es difícil de ver pero que merece la pena aguantar hasta el final porque la comprensión de un mundo, una sociedad, muchas veces se hace a través de las series. Este es el caso.

Puedes ver “Una confesión” en Movistar +. La serie del mes.

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Nuria Verde

Nací en Madrid, en 1971. Soy licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. Trabajo como periodista en Televisión Española. También he trabajado como guionista en diferentes series de televisión (Cuatro, Canal +, Telecinco). Asimismo, soy autora del libro Cómo crear una serie de televisión (T&B Editores, 2007) y de la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento).

En 2010 dirigí un corto, Terapia, que fue nominado a los Premios Goya.