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“Showtrial”: una tensión ascedente

Foto de Showtrial

El capítulo dos de la serie “Showtrial” consigue mantener una tensión ascendente y mantiene el buen sabor de boca que nos dejó el capítulo piloto. La incendiaria interpretación de Celine Bunks que interpreta a la descarada, vulnerable, y desagrable Talitha, logra lo imposible: que empaticemos con ella. El punto de vista es original: el de Talitha, la principal acusada del asesinato de su amiga Hannah, junto al de su abogada, Cloe.

Por supuesto, los roles están invertidos. Y los guionistas de World Productions logran que la inspectora encargada del caso, Cassidy, no nos caiga bien por su estilo agresivo y voraz. Aunque, claro, hay un caso de una chica asesinada en juego.

Los guionistas siguen hilando fino también con las injusticias de clase,y uno de los inspectores empatiza con la madre de la víctima, con quien comparte orígenes obreros, que nos abisma en su dolor por haber perdido a su hija tan trágicamente.

Trama personal y policiaca

El cambio de foco sobre el sospechoso, ahora Dhillon, ahora Talitha, es un recurso clásico en el thriller, así como los obstáculos en la investigación policial que hacen descartar sospechosos para luego reengancharlos, son recursos clásicos del thriller.

Desde el punto de vista del guion, se profundiza aún más en la relación entre Talitha y su abogada, Cloe, columna vertebral de la trama personal, más allá de la trama policiaca, noir, que se estrecha cada vez más y más.

En capítulo 2 hay que justificar muy bien un paso de la trama cuando Cloe invita a su clienta a quedarse en su casa tras ser liberada, acto no muy ortodoxo desde el punto de vista de la deontología profesional. Para que Cloe decida dar semejante paso hace falta en la trama que Talitha se desmaye y se golpee en la cabeza porque tiene una afección, al salir de la comisaría. Cloe se apiada de ella, además verbalizando mediante el siguiente diálogo, la decisión de invitarla a su casa:

-No puedes volver a tu casa, Tlitha. Te estarán esperando un enjambre de periodistas.

Tensión de clase, sexo, política para una serie de la BBC que ha atrapado a Inglaterra, y a mí también, por su buen hacer. Sin duda la serie explora la idea de si la verdad importa o no, en un juicio que tiene enganchado al país.

¿El veredicto se basará en lo que realmente pasó o en la idea que se haga el jurado de la acusada? Esa es la potente premisa de “Showtrial”, una serie que merece la pena ver en Movistar +.

Vamos a ver cómo evoluciona la ficción británica y si logra mantener la atención sin excesivos trucos.

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Los límites del ser humano en “Happy Valley”

La segunda temporada de “Happy Valley” no decae ni en interés ni en drama ni emoción. El guion es soberbio pero Catherine Caawood, la policía abuela monoparental de Ryan, su nieto fruto de una violación de su hija por parte de psicópata Tommy Lee Royce, interpretada por Sarah Lancashire, también nos pone los pelos como escarpias por la verdad que emana. Hay humanidad, eco en la nuca y conexión cuando vemos a Caawood atravesar las procelosas aguas de la segunda temporada de la serie. Los límites del ser humano en “Happy Valley”.

Sally Wainwright, la creadora de “Happy Valley”, también guionista y directora de algunos episodios de la serie, nos cuenta la historia del asesinato de una víctima de trata de origen bosnio a manos de una mafia que opera en Lacanshire y trafica con mujeres inmigrantes a las que le promete una vida mejor y trabajo en Inglaterra. Además se nos narra la historia del asesinato de la madre de Tomy Lee Royce, que se encuentra en la cárcel, y la acusación que pende sobre Caawood como autora del crimen por venganza hacia el violador de su hija, Rebecca que se suicidó tras dar a luz cuando tenía 16 años.

El personaje de Catherine Caawood es complejo y contradictorio. Como espectadoras, nos sentimos reflejadas en Catherine más que en cualquier otra policía.

-Me acusan de estrangular y violar con una botella a Neal, la madre de Tommy-dice Catherine Caawood.

Cuando la veterana policía se presenta de improviso en el funeral de la madre de Tommy, y éste está presente porque le han dado un permiso especial para salir de la cárcel, al verla, estalla con una explosión de rabia y odio.

-¡Puta! Tú la has matado. ¡Recibirás lo que te mereces!-grita Tommy acercándose a Catherine para apalearla, y ella, impertérrita, se mantiene sentada en el banco de la iglesia donde tiene lugar el sepelio, sin mover ni un solo músculo mientras otros policías reducen a Tommy.

Catherine sabe que si su hija Rebecca, de 16 años, no hubiera tenido la mala fortuna de cruzarse con Tommy, aún estaría viva. Y cuida de un nieto, Ryan, que se lo recuerda cada día.

Claire, la hermana de Catherine, es su principal apoyo.

Mientras comen unos bocadillos Catherine, sargento de policía, con su equipo de agentes, uno de ellos comenta en un ambiente festivo y despreocupado:

-Cuidado Anne, la sargento tiene una botella en la mano, cierra las piernas.

Se hace un silencio helador.

Es un buen ejemplo del efecto identificador que Sally Wainwright maneja a la perfección. ¿Cuántas veces como mujeres en el trabajo hemos tenido que aguantar bromas machistas que no tenían ni puta gracia y nos hemos callado la boca? Yo, un montón.

Silencio sepulcral.

-Señor Tequely, debería salir a comprobar el nivel de combustible de los coches patrulla-dice Catherine, en tono frío.

Como el agente se queda sentado con su bocata en la mano, ella grita:

-¡Muévete!

Catherine Caawood no puede devolverle la vida a la hija pero no tolera que ningún hombre le falte el respeto ni la mee encima. Son los límites del ser humano, esa frontera que marca lo que podemos controlar y lo que no.

Nuria Verde. Autora del blog

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“Promising Young Woman”: nos ha pasado a ti y a mí o nos podría haber pasado a ti y a mí

Mi amiga Carmen Llano, que también es guionista, me había dicho que “Promising Young Woman” era una obra maestra pero yo no la había creído. Estábamos tomándonos un café, en la Cervecería Alemana, que está en la los subterráneos de la plaza de los Cubos mientras esperábamos que los cámaras de TVE, con los que trabajo, terminaran de montar el set para hacer una entrevistas a Carmen para el reportaje sobre mujeres guionistas que estaba preparando para mi programa “Objetivo Igualdad”.

Sin embargo, anteayer por la noche, noche de frío y cansancio, de bajón dominguero y melancolía de finitud y fin de época, me puse a ver la película.

Flipé.

Hace mucho que no había tenido un sensación de excitación que me rebullía en el estómago por el asombro que me producía un gran guion. Pero esa noche al ver “Promising young woman” volvía a sentir esa sensación de un valor incalculable.

Cassie tenía un brillante futuro por delante hasta que un desagradable incidente truncó su carrera. Ahora nada en su vida es lo que parece: es inteligente, audaz y vive una doble vida de noche. Cassie tiene la oportunidad de enmendar todo lo que no salió bien en su pasado… vengándose de los culpables.

-¿Y puedes adivinar cuál es la peor pesadilla de una mujer?, le pregunta Cassie a Alexander Monroe, el violador que violó a su amiga Nina delante de todos sus amigos.

Pero “Promising Young Woman” no es una historia de venganza o al menos no evoluciona como trama hacia una historia de venganza, sino que da un giro sorpresivo que yo no voy comentar aquí. El guion cuenta una historia con muchas capas y estratos que busca dejarnos una impronta en el alma.

Y lo consigue.

-Es profunda.

-Es real.

-Es verdadera.

Los horrores que cuenta la película nos han pasado a todas las mujeres, a ti y a mí o nos podrían pasar. Pero son una realidad, no son ciencia ficción.

Que levante la mano quien no se haya visto en una situación de acoso sexual, cuando no violación, como las que cuenta “Promising young woman”.

El guion huele a verdad, una verdad incómoda que apesta a dolor y desolación, en las relaciones de violencia entre los hombres y las mujeres. No, no es sexo, no, no es consentido, todos esas violaciones de tipos de una noche que se aprovechan de mujeres borrachas que no saben ni lo que pasa ni lo que hacen no son actos sexuales consentidos.

Todas las cosas que dicen los tíos de la película me suenan muy familiares y las habrá oído una mujer sólo por ser el hecho de ser mujer:

-Éramos niños. Era una fiesta.

-O vamos a ella le gustaba.

-Nunca me dijo que no.

-Era otro tiempo.

Se merecía el Óscar a mejor película

“Promising Young Woman” es el guion más inteligente con el que me he encontrado en los últimos tiempos.

He visto quien ganó el Oscar a mejor película ese año. Vale “Nomadland”, que me encantó y se lo merece sí, pero más se lo merece “Promising Young Woman” porque arriesga más desde la ironía y el humor negro, desde el dolor de la culpa y la vergüenza.

Lo que me cuenta este guion me afecta más, resuena más, quizás porque tengo la edad que tengo y me siento totalmente identificada con Cassie, la protagonista, interpretada de diez por Mulligan, a la altura de Frances McDormand, no diré que mejor pero sí a la altura. ¿Pero cómo iba a ganar el Óscar a mejor actriz?

Genial porque es impredicible

Genial porque el final no te lo esperas, genial porque la historias de amor no triunfa, en la vida pocas lo hacen para qué vamos a engañarnos, genial porque el chico no acude a salvar a la chica, en la vida real tampoco pasa, genial porque la historia es impredecible. La guionista escribe en contra de las expectativas de la espectadora. Genial porque el final no es feliz sino agridulce. Genial porque el guion huele a verdad, ojala se hubiera hecho una película así en los años ochenta, en la época pre “Me too”, en vez de tanto “Pretty Woman”.

-Lectoras, hay que verla.

Puedes ver “Promising young woman” en Movistar +.

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Cómo la familia corrompe a una pareja. “Succession”

Me pregunto cómo habría sido la relación de Shiv y Tom si ella no hubiera pertenecido a la familia Roy, si la pesada y ominosa sombra de su padre no se hubiera proyectado sobre el matrimonio. Porque la tragedia de esta pareja es que la familia de Shiv corrompe a la pareja y la intoxica hasta la médula, con su letal aliento en la serie Succession.

Tom traga mucho por estar con Shiv, demasiado, y Shiv traga mucho de su padre, sacrificando a Tom por el camino, abortando una y otra vez la pureza que podría tener la relacióncon su marido.

Es paradigmático que, cuando Tom está angustiado por la posibilidad de ir a la cárcel por culpa del escándalo de los abusos sexuales a bordo de los cruceros de la familia Roy, e intenta que su mujer le escuche y consuele, Shiv no le presta atención. Cuando la llama su padre por el móvil, atiende la llamada y deja a su marido en la estacada, una y otra vez.

Desaliento y desolación. Es el sino de Tom.

La relación se ve lo mal que está cuando Shiv, fóbica al compromiso, engaña con un periodista amigo a su futuro marido, poco antes de su boda, incluso le dice a Tom la misma noche de su boda que prefiere una relación abierta de pareja para devastación de su marido.

Tom exuda tristeza, apesta a pena y desgracia, desprende infelicidad por cada poro de su piel y vive con una depresión latente y una cantidad industrial de autoengaño y negación.

¿Qué ve Shiv en Tom?

Otra pregunta que te haces viendo “Succession” es:

-¿Qué cojones ve Shiv en Tom?

Porque, seamos sinceras, Shiv podría tener al hombre que quisiera, y sin embargo, elige a Tom como marido, un tipo pusilánime, amorfo, sumiso y sin personalidad, que nunca se planta y que pide voluntariamente a su suegro ser el chivo expiatorio del caso de los abusos sexuales en los cruceros cuando es inocente.

Logan Roy ilumina la relación de Tom y Shiv, cuando le dice antes de su boda:

-Sólo te casas con él porque sabes que no te va a traicionar.

El silencio de Shiv lo dice todo porque muchas veces el silencio es infinitamente mejor que cualquier frase de diálogo.

Por fin, la verdad

Hay un escena grandiosa en la segunda temporada de “Succession” en la que por fin, ¡aleluya! Tom se enfrenta a Shiv y le dice la verdad.

-No sé si estoy más triste estando sin ti o estando contigo.

Viendo “Succession” sólo nos queda un consuelo: los ricos están destruyendo el mundo, pero qué infelices son.

Puedes ver “Succession” en HBO.

La serie Succession.

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“American Rust”: la historia de amor de Grace y Del

Del y Grace viven una historia de amor propia de dos seres a los que la vida no les ha tratado bien, incluso les ha vapuleado, y caen uno en brazos del otro para quererse, pero también para consolarse, para cuidarse, contra viento y marea.

Grace es una hija perfecta de Buell, un pueblo de Pennsylvania que vive una profunda crisis de opiáceos, ese imperio y negocio del dolor, ha perdido su industria, los hombres están sin trabajo, y las mujeres trabajan en lo que pueden. Hay desahucios de casas, subastas públicas, incluso al principal bar del pueblo lo han desahuciado, y la desesperanza corroe como ácido la columna vertebral del pueblo. La historia de amor de Grace y Del.

Del Harris, interpretado por el gran Jeff Daniels, es el sheriff local, está cansado y se esfuerza por mantenerse en pie mientras se entrega a su trabajo de policía con integridad y compasión, y ama a Grace la única mujer del pueblo que le interesa. Pero Grace está casada., mal casada como lo están todas las mujeres del pueblo.

He visto “American Rust” por Jeff Daniels. He crecido con Jeff Daniels. Cuando era adolescente hacía piardas (así se llama en Málaga a las pellas) para escaparme al América Multicines a ver “Algo salvaje”.

Está mono Jeff Daniels en “Wild Thing” ¿que no?

“Wild thing! es la película que he visto más veces en mi vida. Hubo una época en la que Los America Multicines eran mi segunda casa, un útero materno donde evadirme y olvidarme de mis problemas.

Luego Jeff sería el mal marido de Debra Winger en “La fuerza del cariño”. Por cierto, hay que ser muy buen actor para interpretar con esa convicción al marido infiel que renuncia a sus hijos tras la muerte por un cáncer de su mujer.

He crecido con Jeff Daniels y he visto crecer a Jeff Daniels. Me parece un actorazo, capaz de ser el editor de noticias como un policía de pueblo cansado y adicto a las pastillas.

Del Harris es un hombre que ha sufrido y mucho. El policía tiene un turbio pasado en Pittsburg, donde con un grupo de la policicía decidió tomarme la justicia por su cuenta, y matar a los criminales a los que la justicia había dejado escapar. Salió huyendo de allí. Antes estuvo como marine en Irak donde empezó a sufrir estrés postraumático por el horror, el horror, el horror.

Y luego está Maura Tierney. Durante algunos años mi forma favorita de relajarme de un trabajo de guionista cómica en una productora penosa, en un trabajo machista y estresante que no me gustaba ni un pelo pero que necesitaba para ver las facturas, era ver “Urgencias” con una cerveza muy muy fría.

Era el personaje que más me interesaba en “Urgencias” junto con el doctor Green. La interpretación que hace Maura, cuando su madre bipolar (Sally Field) reaparece en su vida para sembrarla de caos, sus problemas con el alcohol y la depresión que también han sido los míos, es de matrícula de honor.

Me encantaba Abby en “Urgencias”. Era el personaje con el que más me identificaba de aquí a Lima.

Grace está con Del y le quiere, Del está con Grace y está enamorado de ella. Es verdad que no es un amor puro 100 por 100, el de Grace, ¿pero cómo podría serlo en un pueblo como Buell? y también es verdad que Grace utiliza su cariño -te voy a cuidar Del-para convencer a su amor que se arriesgue para salvar a su hijo, Poe.

Aún así, Del y Grace son lo mejor de un pueblo y una sociedad a la deriva enganchados a los opiáceas. La historia de amor de Grace y Del.

En lo más crudo del crudo invierno, todavía les queda una hoguera junto a la que calentarse y consolarse a Del y Grace: su amor.

PuedLa historia de amor de Grace y Deles ver “American Rust” en Movistar +.

La historia de amor de Grace y Del.

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“Entre nosotras”: el dulce y triste amor en lo oculto

Hay mucha delicadeza en esta película sobre dos mujeres mayores que llevan ocultando su amor durante media vida a los otros, a los hijos de Madeleine, a la sociedad, a la vida exterior, al mundo, en realidad. Nina y Madeleine son vecinas, viven puerta con puerta, y cuando cae la noche Nina abre la puerta de su vecina para acariciarla y besarla y dormir con ella. La historia de amor de “Entre nosotras”.

-Es a mi a quien ama, no a vuestro padre. Les ha estado engañando todos estos años-grita Nina a la hija de Madeleine, cuando ésta no la deja acercarse a su madre.

Hay un peso muy específico de la mentira y el silencio en el guion de esta película, una carga en profundidad que tira de los diálogos y las tramas.

Cuando Nina le pregunta a Madeleine cómo le ha ido con sus hijos, refiriéndose al momento en el que les ha contado que ambas se quieren, planean vender a sus pispos y e irse a vivir a Roma donde se conocieron, Madeleine responde:

-Ah, muy bien. Fenomenal.

Pero en realidad, Madeleine no ha sido capaz de decirles nada a sus hijos en la comida de cumpleaños que han compartido.

Nina también miente a la familia de Madeleine haciéndose pasar por vecina sin más, pero lo hace -no como Madeleine que miente explícitamente- sino por omisión, para que no la aparten de su amada.

Luego están el silencio, las miradas, como la mirada hosca de Frederic, el hijo de Madeline, que impide que ella les diga a sus hijos lo que les quiere decir de verdad.

-¿Qué querías decirnos, mamá?

-Que estoy muy contenta que estemos juntos en mi cumpleaños.

La vulnerabilidad del ser humano

Hay un valor en este guion que es el de la vulnerabilidad del ser humano, Madeline es madre y no quiere hacer daño a su hijo Frederic , no quiere que la deje de querer, y esa cobardía que todos entendemos hace que Madeline no sea capaz de confesar la verdad de su amor a Nina.

La historia es muy original y a la vez cotidiana, me encanta que transcurra en dos pisos y un parque,

“Entre nosotras” es una película de interiores que se observa por la mirilla de una puerta, que pasa en dos pisos antiguos y en un pasillo.

Una historia que rezuma tanto amor, tanta ternura, tanta complicidad que te duele y a la vez te agranda el alma.

El guión se apoya principalmente en la interpretación de esas dos notables actrices, Barbara Sukowa y Martine Chevallier.

Pedazo actrices que desplegan su sutileza emocional…

El director italiano Filippo Meneghetti hace su primera película, francesa (y representará a este país en los Oscar), con una historia de arrebatada, cuajada de intimidad y sensibilidad sobre un tema que ya no escandaliza a nadie, tal vez en otra época sería provocador y que ahora, o ya, no produce nada de revuelta moral ni mental en ninguna es el amor delicado y saturado de complicidad entre dos mujeres ya mayores, jubiladas, y que lo han escondido a los ojos son vecinas) durante décadas; una de ellas es viuda y abuela, y tiene hijos mayores, pero lo suficientemente jóvenes y ‘burgueses’ como para no entender que su madre se esté enamorada y feliz con otra mujer.

Un juego de delicadezas, de idas y venidas de Nina entre su piso y el de Madeleine, juegos de mirar calladamente por la mirilla mientras los otros atacan desde el exterior, los otros entrometidos: la hija de Madeline, la cuidadora obtusa, el hijo macarra de la cuidadora obtusa, el hijo frío y duro, una hija de una burguesía cerrada que se avergüenza de su madre cuando se entera de que es lesbiana, solo la dulce inocencia del nieto se salva. Solo su mirada ingenua de un niño cariñoso y sin prejuicios.

Todo se rompe en mil pedazos a causa de un giro de guion, que le añade una interesante y muy original intriga a la película. Hay elegancia en la cámara y en su manera de capturar la profundidad en los sentimientos de los personajes, y especialmente cuando han de permanecer callados por uno u otro motivo: el rostro de Martine Chevallier, su control del gesto y de la precisa expresión, es lo que prende la emoción de la historia.

No se necesitan muchas cosas para hacer una buena película y “Entre nosotras” lo es. Solo requiere unos mimbres mínimos y sólidos y una mirada sensible y acariciadora, planos que se deslizan por los pisos, a veces, fuera de campo, planos sostenidos, la vida a raudales, la cariñosa ilusión de dos mujeres mayores que bailan juntas un lento sobre su canción favorita y recuerdan sus viajes a Italia, a Roma, donde sueñan con escaparse, y aunque no se escapen ellas sabrán construirse su propio paraíso.

Puedes ver “Entre nosotras” en Movistar +.

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La historia de amor de “Entre nosotras”.

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“Generation Q”: nos hemos hecho mayores

Veo “Generation Q” y al rato me canso. Hay que ver qué mala es la serie. El culebrón y la superficialidad, la falta de verdad, aletean como un enjambre de abejas en mi nuca. ¡Pero si yo era súper fan de “L word”! Recuerdo en un trabajo que tenía de guionista cómica hace 15 años y llegaba antes a currar para ver de forma pirata un capítulo de “L word” y así afrontar el duro y aburrido día con un trallazo de ánimo. ¿Qué ha pasado? Que me he hecho mayor. Una serie muy floja.

Las actrices de”L word” también se han hecho mayores, y las jóvenes interesan poco, la verdad, salvo Sophie y Finley.

Las tramas son un dejá vu alucinante, predecibles. Nacen cansadas.
Aun así he visto “Q Generation” solo por una razón:

Sí, Jennifer Beals es un amor e icono de adolescencia.

Y cuando sale esta señora, yo veo lo que sea, aunque lo que sea, sea “Generation Q”.

Aunque ya sabía que me esperaba de toneladas de:

Haciendo un reportaje sobre la “Lesbofobia” para el programa en el trabajo: Objetivo Igualdad en RTVE, entrevisté a Rebeca Ponce de León, instagramer del perfil “Peliculitas de lesbianas” y ella me contaba lo que supuso el estreno de la serie “L Word” para las lesbianas y no lesbianas de la época; un bombazo, una serie protagonizada por lesbianas que no fueran horribles ni se cortaran las venas ni acabaran ni muertas ni alcoholizadas ni drogadas por el hecho de enamorarse de una mujer, y sobre todo, con el gran gran protagonismo de Jennifer Beals que era un ídolo para las chicas que crecimos en los 80 desde que asomaron sus piernas largas en “Flashdance”.

Mis amigas y yo queríamos ser Jennifer Beals y bailar “What a feeling” hasta el amanecer. Mis amigas y yo bailábamos” Maniac” en el colegio Leon XIII, en Málaga, donde me crié y aprendí a sufrir y a ser feliz en el barullo de la inexperiencia de la adolescencia, con toda la vida por delante. Mis amigas y yo nos reíamos que el corte que le da Jennifer a la ex mujer estirada de Michael Nouri, cuando esta se los encuentra en un restaurante caro, y ésta desprecia a Jennifer:

-Follamos toda la noche.

Sí, todas queríamos ser Alex Owens, el personaje que interpreta Jennifer Beals, que de día era soldadora, y de noche bailarina.

No me importa quien mato a Jenny, no me importa haber quemado mis DVDs de “L Word” de tanto verlos, no me importa tener la misma estabilidad mental que las chicas de “L Word”, no me importa que “Generation Q” sea mala de cojones.

Sólo me importa Jennifer Beals.

Y aquí estoy: terminando la segunda temporada de “Generation Q”.

Puedes ver “Generation Q” en Movistar +.

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“The crown”: el conflicto es tradicional

La serie “The Crown” es una magnífica oportunidad, no sólo para interesarnos por la vida de Diana y ver documentales sobre ella y los Windsor, de esos que antes hubiéramos repudiado de forma pública, además también nos ofrece la oportunidad de aprender a dialogar de una forma limpia y clásica, aprender a escribir conflictos puros, old school, y de paso, reconocer que nadie ha encarnado mejor a Winston Churchill que John Lithgow.

Carlos y Diana están perfectamente caracterizados en “The Crown”
Margaret Thatcher no se llevaba bien con la reina Isabel II aunque se respetaban.
Isabel tiene que elegir entre la corona y todo lo demás.

El conflicto con Felipe de Edimburgo

Isabel II tiene en primer lugar un conflicto interno: no se siente preparada para ser reina, la muerte de su padre Jorge, al que ha llevado al trono la abdicación de su hermano Eduardo, le aboca a ser reina muy joven y tomarse en serio el reinar en el imperio Británico que luego se convertiría en la Commonwealth.

El conflicto es tradicional y clásico en “The Crown” aunque no por ello menos potente. La primera columna vertebral de dicho conflicto en la historia de Isabel II como reina se crea con su propio marido Felipe, que se se siente un segundón, siempre el último, siempre detrás de su mujer. Esto se desvela y desarrolla con mano maestra por los guionistas, en la secuencia en la que Felipe debe renunciar a que sus hijos lleven su apellido en favor del de su esposa: Windsor. Y como grita Felipe a su mujer:

-¡Soy el único hombre en Inglaterra que no puede dar su apellido a sus hijos!

Felipe e Isabel se distancian cada vez más. Felipe no soporta su papel de segundón.

Pero otro conflicto claro entre Isabel y Felipe se basa en las infidelidades del duque de Edimburgo que se saldan con una frase lapidaria de Isabel II:

-En mi caso tú siempre has sido el único al que he querido y quiero. ¿Y tú?

Aquí es muy importante un detalle a la hora de dialogar en guion. La verdad se expresa a veces mucho mejor a través del silencio.

Felipe se queda callado cuando su mujer le hace la pregunta. Y tanto los espectadores como la reina nos enteramos de su respuesta.

El silencio es un buen método a la hora de reconocer verdades difíciles.

El conflicto con Margarita

El conflicto con Margarita es quizás uno de los más amargos para Isabel II porque se lleva bien con su hermana y tiene que traicionar su propia palabra sólo por el hecho de poner el deber y el servicio por encima de su familia.

Después de la guerra, Margarita se enamora del capitán Peter Townsend, que está casado. Es un romance prohibido por evidentes razones.

La mujer de Twonsend le abandona por otro hombre y este se divorcia de ella. Margarita y su amor planean casarse, pero la reina le pide a su hermana que espere al menos un año a que las cosas se calmen mientras mandan a Townsend fuera de Inglaterra. A continuación la reina le pide a su hermana que se casen en Escocia, en una iglesia pequeña, desde luego no puede ser en la abadía de Westminster.

Pero la reina además de ser reina es la jefa de la iglesia anglicana. Y cuando se cumple el plazo, la reina ordena a Margarita que no se case con Peter Townsend o perderá todos sus privilegios reales, su dinero.

Ese conflicto abre una brecha con su hermana para siempre.

El conflicto con Carlos

Carlos interpretado por Josh O’Connor es un desdichado, no es valiente ni muy físico, y no es el hijo que a su padre le hubiera gustado tener mientras que su madre lo ignora.

Carlos es un hombre sensible al que alejan de casa mandándole a un internado terrible en Escocia, Gordonstuon, donde también se ha criado su padre. El niño vive un auténtico infierno.

El actor Josh O’Connor interpreta a Carlos de Inglaterra.

Carlos nunca se debería haber casado con Diana, a estas alturas ya lo sabemos todos. Pero su madre le presionó para que “encontrara a la chica adecuada”, adecuada se traduce por virgen e inocente.

El resto es historia

Se que no soy la madre más intuitiva del mundo pero sé cuando un hijo mío no es feliz. Puede que ahora te sientas triste y albergues miles de dudas pero si sigues el ejemplo de tu bisabuela, se que al final te llegará la felicidad.

Isabel II a su hijo Carlos

Pero no, Carlos nunca es feliz.

Puedes ver “The Crown” en Netflix

El conflicto con Felipe de Edimburgo.

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“American Rust”: volver a la hoguera del hogar

He vuelto a dar una oportunidad a “American Rust”. He vuelto a esta serie, tras atravesar una tormenta en la vida real, con el anhelo de volver al hogar y calentarme con un buen fuego en la cabaña de Grace. Es verdad: la trama no es apasionante, pero estoy enamorada de los personajes, de Maura Tierney que interpreta a Grace, la madre de Billy Poe, y a Jeff Daniels. “American Rust” es un caso claro de serie, en la que los personajes importan más que la trama. La serie del momento.

El imperio del dolor

Entre 2019 y 2020 murieron por sobredosis más de 83.000 personas en Estados Unidos. La crisis de los opioides está generando ganancias millonarias a las empresas farmacéuticas al tiempo que arruina la vida de millones de ciudadanos. Desde que empezó la pandemia, la situación no ha hecho más que empeorar.

La crisis de los opioides es el telón de fondo de esta serie. El tema que se esconde en “American Rust” es el fracaso y la suerte o mala suerte. Hay personas que logran salir adelante en la vida y otras no. Al final somos nosotros los que nos cavamos nuestra propia tumba, con nuestras decisiones, o si no que se lo pregunten a Billy Poe.

Maura Tierney hace lo imposible por salvar a su hijo.

“American Rust” nos cuenta una historia situada en una ciudad del cinturón obrero del suroeste de Pensilvania. El jefe de policía (Jeff Daniels) se verá obligado a decidir hasta dónde está dispuesto a llegar en su dilema entre el deber y el corazón cuando el hijo de la mujer que ama (Maura Tierney) es acusado de asesinato. La serie del momento.

Billy e Isaac son dos amigos que llevarán al extremo su amistad con graves consecuencias para ambos.

Problemas de guion

Vale, ¿que es lo que le pasa a “American Rust”? Pues que la trama principal, la de la investigación del asesinato de Novik, no avanza, se detiene cuando podría acelerar, y se oxida porque tiene el espinazo quebrado, se acelera al final y consigue cobrar un poco de emoción.

Las subtramas de “American Rust” tampoco interesan mucho: ¿qué será de Isacc? ¿En qué acabará el esfuerzo de Grace por conseguir que las trabajadoras de Gelsey se afilien a un sindicato? ¿La historia personal de Lee con su marido ? Y sin embargo amo esta serie porque me interesa por algo más de lo que cuenta.

La serie del momento

Las historias que se desarrollan en la serie están vinculadas a la adicción a los opiáceos que sufren muchos americanos y las tramas criminales que se derivan de ese enganche, de esa brutal pandemia de drogas que arrasa América.

Maura Tierney está espectacular como Grace Poe.

Aún así, doy otra oportunidad a “American Rust” porque amo a los personajes que sí están muy bien definidos e interpretados. Amo a Grace, a Del, a Billy, a Lee y a Isaac. Los personajes tienen tanta alma que quiero verlos en acción, quiero asomarme a su intimidad, y a sus pasiones y dolores, a sus sueños rotos y frustraciones. Por eso he vuelto a esa serie: para convivir durante un rato más con sus personajes.

Es cierto que “American Rust” no está a la altura de “Mare of Easttown” jugando en la misma liga, compartiendo lugar: Pennsylvania, contexto: la crisis de los opiáceos y temas: fracaso y derrumbe de pueblos y comunidades americanos. Sin embargo los personajes de “American Rust” se me hacen más cercanos, más queridos por el corazón que los de “Mare of Easttown”.

Jeff Daniels le da toda la melancolía e integridad a su personaje.

Puedes ver “American Rust” en Movistar +.

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La serie del momento.

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“Una confesión”: las mejores historias surgen de la vida

Estremece darte cuenta de que “Una confesión” esté basado en un caso real porque expone una injusticia alarmante, la que la propia jefatura de policía inflige a su inspector jefes Steve Fulcher a la hora de interrogar a un detenido con el objetivo de encontrar a una víctima viva y el cuerpo de otra víctima muerta. La serie del mes.

Me enganché a “Una confesión” por los actores. Me había encantado Martin Freeman en “Fargo” y “Sherlock” y había flipado con Imelda Staunton en la película “Vera Drake”, así que como ambos salían en “Una confesión” me lancé de cabeza a ver la serie.

Steve Fulcher testifica delante de sus superiores policiales por el interrogatorio a Halliwell. Su trabajo corre peligro.

Martin Freeman interpreta a un inspector de policía honesto, comprometido con las víctimas y sus familias. Eso le lleva a saltarse la ley PACE, dicha legislación dice que sólo es legal un interrogatorio si antes se le leen sus derechos a un detenido, se le da opción a contar con un abogado y se realiza en comisaría y por lo tanto, porque Fulcher arranca una confesión a Hallywell sentados en un banco frente a unos prados, sin leerle sus derechos, no sirve como prueba en un juicio.

La ley PACE en entredicho

Es una ley obsoleta, que se instauró en el Reino Unido en la década de los 70 para evitar los casos de brutalidad policial y causa mucha controversia social. La ley PACE muchas veces impide la labor policial a la hora de encontrar los cadáveres de las víctimas.

La rueda de prensa de Steve Fulcher, el novio y la madre
de Sian tras su asesinato.

Martin Freeman logra conectar c ganarse la confianza de Halliwell el estrangulador que trabajaba de taxista en Swindon, que ha asesinado a varias mujeres, aunque sólo se recuperen los cuerpos de dos.

El asesinato de Sian

En marzo del 2011, Sian O’Callaghan, una joven británica de 22 años, desapareció después de haber salido de fiesta con unos amigos en Swindon, en el suroeste de Inglaterra. Tras cinco días de búsqueda, hallaron su cadáver. Christopher Halliwell, de 48 años, sería condenado un año después por el asesinato.

Narrada en formato de crónica y manteniendo los nombres reales de todos los involucrados en el caso, esta miniserie producida y escrita por Jeff Pope (‘Philomena’) se complica con la denuncia de otra familia, preocupada por la ausencia de su hija, Becky Godden. Obsesionado con lograr una confesión del principal sospechoso del caso para encontrar a Sian con vida, Fulcher decide ignorar el protocolo policial habitual, lo que pondrá en peligro su propia carrera y también el curso de la investigación.

En la serie se entrevera una verdad incómoda: hay víctimas de primera y otras de segunda. Sian es considerada por la policía como una víctima de primera. Becky, una prostituta drogadicta, también estrangulada por Halliwell, es considerada como una víctima de segunda. Para todos menos par su madre, y el inspector que interpreta Freeman. Este se salta la ley PACE solo porque quiere encontrar el cadáver de Becky. Y los espectadores aplaudimos su decisión.

Fulcher se enfrenta a un calvario profesional.

A veces, las mejores historias con las que entretejer el tejido de las series surgen de la vida real. Es el caso de “Una confesión”, un drama crudo, duro, auténtico, que a veces es difícil de ver pero que merece la pena aguantar hasta el final porque la comprensión de un mundo, una sociedad, muchas veces se hace a través de las series. Este es el caso.

Puedes ver “Una confesión” en Movistar +. La serie del mes.

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