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Los agujeros de guion de “Rapa”

Los agujeros de guion de "Rapa"

Los que me conocéis o habéis seguido mi blog “Cómo crear una serie de televisión” sabéis mi afición por detectar los agujeros de guion de una serie o película, esas incongruencias en la trama, esos pasos forzados para que todo encaje en la historia, ese rábano cogido por las hojas para conseguir llegar a un objetivo, esos detalles metidos con calzador, esos renglones torcidos del guionista aka dios en la obra que crea, el demiurgo de un universo cuyos contornos define él o ella.

Vamos a ello. Antes de meter las manos en harina, doy un aviso a navegantes: en este post hay spoilers. Es imposible analizar y explicar los agujeros del guion de una serie sin desmenuzar elementos de sus tramas.

No sigas leyendo si huyes de los spoilers como de la viruela del mono. Quien avisa no es traidora.

Empezamos con los agujeros de guion de “Rapa”, ojo, una serie que me ha gustado mucho. Los creadores no tienen la culpa de que yo sea una friqui maniática del análisis del guion de serie.

Os recuerdo la historia de “Rapa”: Sierra de la Capelada, en Galicia. Una tierra antigua, de altos acantilados sobre el mar, donde los caballos viven libres. Salvo un día: el de la “rapa das bestas”. Una tradición que sintetiza lo bello y lo salvaje de un territorio por lo general tranquilo, pero que resulta ser ahora el escenario de un crimen. Buscar al asesino de Amparo Seoane, la alcaldesa de la localidad, será el objetivo común de Tomás, un profesor frustrado, y de Maite, una sargento de la guardia civil.

Más agujeros que un queso gruyere

La Guardia Civil descarta como sospechoso del crimen de Amparo Seoane muy rápido a Tomás, a pesar de que es el hombre que ha encontrado el cadáver de Amparo, además su coartada es débil.

La serie no juega la carta de averiguar quién es el asesino ni la carta del caso detectivesco, sino a alumbrar los claoscuros de las almas humanas, vidas tronzadas por diferentes causas de los protagonistas que tienen cuentas perdidas con un pasado inclemente y cruel.

En “Rapa” no hay buenos ni malos si exceptuamos al personaje de Darío, que es malo sin matices, pero el resto de los personajes es gente normal, con sus virtudes y defectos, con sus cargas del pasado y pérdidas de ilusiones frente al futuro.

Muy pronto sabemos que Norma, la fisioterapeuta, es la asesina. Pero cuando la interroga Maite, la sargento de la Guardia Civil, Norma da una coartada que es mentira, muy fácil de comprobar, sobre el por qué pasó el día del asesinato su coche por la zona donde se asesinó a Amparo Seoane. Norma miente pero ha tenido tiempo para elaborar una coartada mejor, que iba a dar un paseo por el monte, por ejemplo. Norma es una mujer muy inteligente y capaz. Esa mentira tan fácil de averiguar, que dio una sesión de fisio a un vecino cercano a la zona del asesinato, no es digna de ella.

Hasta que la Guadia Civil interroga a Norma pasa tiempo. ¿No ha tenido tiempo de pensar nada? Aunque solo sea que estaba dando una vuelta. Si la Guardia Civil te pilla en una mentira, sospecha de ti.

Un error de Norma. Un agujero de guion para lograr un objetivo en la historia necesario para la trama: que la Guardia Civil sospeche de Norma como asesina de Amparo Seoane.

¡Elemental, querido Watson!

A continuación, Norma limpia los bajos de su coche con lejía, cuando es bien sabido que la lejía no hace desaparecerr la sangre. Pero la científica no encuentra nada. ¿No le hacen un análisis forense al coche blanco (tal y como dijo Tomás) de la principal sospechosa de una asesinato?

Raro, raro. Rarísimo.

Vale. Otro agujerito más.

Pero, luego, Norma, se lleva la pesa con la que ha asesinado a Amparo a su consulta. La Guardia Civil hace un registro con una orden judicial de su consulta de fisioterapia pero no requisa las pesas. ¿Son lerdos? ¿Poli lerdos que no requisan un posible objeto de ataque a Amparo Seoane cuando según la autopsia, se la mató con un objeto pesado como un martillo, una barra de hierro…o ¿una pesa? Siendo Norma la principal sospechosa y siendo el principal objetivo de la Guardia Civil encontrar el arma homicida del asesinato de Amparo Seaone, ¿y no se llevan las pesas? ¿Estamos locos?

Súper agujero

Agujero de guion del tamaño del mar de la tranquilidad de la Luna. Lo siento. Agujerazo negro. Agujero tamaño cráter, ay petones guionistas. Qué petes.

Seguimos con mi análisis inmisericorde de esta poronga infinita que son los agujero de guion. Más madera, perra motociclona.

Allá voy. Abrocharos el cinturón, que vienen curvas, amigas.

Cráter de guion

Antes de disecciónar el siguiente agujero de guion de “Rapa” quiero decir que es excelente la actriz que interpreta a Norma. Se llama Lucía Veiga y se merece una papel protagónico ya, qué delicia de interpretación con la que Lucía Veiga consigue el logro inconmensurable de que empaticemos con ella y con sus motivaciones.

Norma es un personaje siempre humano, con carácter y corazón ardientes y abiertos de par en par, quiere a su amiga y desea protegerla, no queremos que la cojan, no queremos que la metan en la cárcel y se pudra en prisión. Hay un empoderamiento en Norma, un dignidad seca frente a los injusticia de los poderosos que se encarnan con su desprecio absoulto y sus tejemanejes al margen de la ley en el personaje de Amparo Seoane y Darío, ese en versión frustrado mequetrefe en el trabajo que lo paga con su mujer en casa.

A ver: el siguiente agujero de guion es grande, gigante, inmenso, pantagruélico.

Cuando Norma se fabrica a sí misma una coartada para salvarse cuando va a matar a Dario, va al cine en Ferrol, se mete en una película larga de tres horas, sabedora de que la están grabando las cámaras de seguridad cuando entra en la sala, se sienta, apaga el móvil, se pone una gorra, y agacha la cabeza y sale de la sala del cine, sin que la graben las cámaras de seguridad porque hay un ramal desviado a una salida de emergencia, que Norma empuja para salir a las escaleras exteriores del cine que baja para llegar al párking donde está aparcado su coche que arranca para ir a Cedeira a matar a Dario. Conduce por carreteras secundarias para que las cámaras de seguridad no graben su coche. Chica lista.

Norma mata a Dario y vuelve a la sala de cine, subiendo las escaleras exteriores con rápidez hasta llegar a la puerta de seguridad exterior que tiene una manija para abrirla como una puerta normal. Pero, yo os pregunto queridas lectoras ¿cuándo se ha visto eso? ¿Desde cuando una puerta de emergencia se abre desde fuera? Si fuera así toda la basca podría colarse impunemente en el cine con sólo subir las escaleras de fuera del centro comercial y abrir la puerta de emergecia con la manija.

¡Gran agujerazo de guion! Lo entiendo, ojo, es la única manera para hacer que Norma vuelva a la sala de cine sin ser vista y se mezcle entre los espectadores que salen de ver la película, por los pelos, porque, con gran angustia, al principio Norma cree que no ha llegado a tiempo.

Emocionalmente la trama de Norma se prende en el corazón porque va a dar su merecido a un puto maltratador de esos que siempre se van de rositas y ejercen su imperio del dolor en su casa sin que nadie diga ni haga nada.

Vale, Norma le mata, le da su merecido, bueno, se pasa un poco nuestra Norma, pero es un asesinato con un trasfondo de justicia. queridas lectoras. Empatizamos con Norma porque también sabemos cómo va a acabar su amiga Rebeca: muerta e intuimos, no sin un deje de culpabilidad, que por el bien de las mujeres que sufren violencia de género, este mundo está mejor sin un tío como Darío.

¿Qué opináis? ¿Detéctais vosotras alguna incongruencia más en el guion? ¿Hay algo que no os cuadra? ¿alguna secuencia o paso de trama que os huela a chamusquina?

Ánimo sabuesas, en cualquier serie hay agujeros de guion, algunos son más cantosos y otros menos. Pero haberlos, haylos.

Os dejo este juego abierto para que os animéis a ver “Rapa”. Un aperitivo para degustar con una cervecita. U 2.

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“Lakewood”: la pesadilla de cualquier madre

En medio del bosque que rodea su hogar, a kilómetros de la ciudad y abrumada por el pánico, Amy Carr (Naomi Watts) recibe una llamada terrible: las autoridades están buscando al responsable de un tiroteo que ha tenido lugar en el instituto de su hijo adolescente, Noah. Amy se niega a sucumbir a la desesperación. Con la única ayuda de su móvil, buscará todos los recursos posibles para tratar de lograr la salvación de su hijo. Pero Lakewood más un timo que una pesadilla.

Hay algo de artificioso en “Lakewood” por el uso continuo y excesivo del móvil y del fuera de campo, pero también reverera un eco realista y emocional al retratar el trauma de una generación de padres por culpa de los tiroteos que suceden en algunos institutos de Estados Unidos.

Precisamente, mientras escribo esta entrada, me entero de que se ha producido un tiroteo en el que un estudiante ha matado a 19 niños y dos adultos en una escuela de Texas. El atacante ha sido abatido por la policía.

Confieso que “Lakewood” no me gusta ni un pelo porque me da la sensación de que es una película falsa y tramposa, que juega con un tema muy sensible, al retratar la angustia de una madre con su hijo adolescente atrapado dentro de un instituto en el que un atacante tirotea a alumnos y profesores. Lakewood más un timo que una pesadilla.

No a la banalización de las tragedias.

Es la falta de realismo lo que más me molesta de la película, que transcurre como un telefilm barato que busca los fuegos artificiales, ese abusivo uso de drones de los bosques por donde está corriendo Naomi Watts, esa ayuda desinteresada del empleado del garaje a esa madre que no conoce, con la que habla por teléfono, prácticamente el chico se pone a investigar todo lo que ella le pide y eso que el chaval está en medio de un tiroteo en un Instituto (vale, en el parking, pero ¿y se escapa una bala? Cero creíble. Y aún más increíbles y falsas son las conversaciones de Naomi Watts con la policía y la mujer amable del servicio de urgencias. Creo que no es así cómo sucedería en la realidad. Cero realismo. Esas conversaciones suelen ser nefastas y desagradables. Y aquí parecen sacadas de una película de Disney.

Lo único creíble es que Uber le diga a Noami Watts que su coche está a quince minutos y luego resulta que son cuarenta y no la localiza.

Disneyficación de la tragedia

Hay un tendencia en cierto cine ‘mainstream’ americano a la “disneyficación de la tragedia”, “la disneyficación del amor”, “la disneyficación de la maternidad”, “la disneyficación de la adolescencia y sus crueldades” que se plasman en esta película, “Lakewood”, dirigida por un director que no es santo de mi devoción: Phillip Noyce.

Aquí tiene lugar la “disneyficación de los tiroteos en institutos”.

Por favor. Vale ya con tanta chorrada y tomadura de pelo.

Basta ya.

El tema es jodidamente serio.

Fuera Disney.

Estoy harta de la banalización de la vida. No, un adolescente no está profundamente deprimido, dice que no se puede levantar de la cama, y luego se levanta sin más para ir al instituto, no, no pasa, la gente desconocida no es tan maja en un situacón de increíble tensión, ni te ayuda tan desinteresadamnente cuando la llamas por teléfono, y mucho menos, durante un tragedia como es un tiroteo indiscriminado y aterrorizador en un instituto, no, esos sucesos no tienen final feliz, no se salva tu hijo ni sus compañeros, el asesino no coge el teléfono a la madre de uno de sus rehenes y habla con ella como si tal cosa, acordaros de Columbine, acordaros de Newton, acordaros de Texas ¿realmente pasó así?

Ni de coña.

Protesto, señoría. Protesto contra los guiones que banalizan el dolor y la inapelable dureza de la vida. En los tiroteos a estudiantes de un instituto, no hay finales felices, ni adolescentes que se salvan y salen incólumes y graban vídeos buenistas para su Instagram en plan “esto tiene que acabar”. Todo eso es la píldora roja fake que le ofrecía Morfeo a Neo. ¿O era la azul?

Lo que cuenta “Lakewood” es Matrix, no la vida real.

Y a mí, salvo cuando voy con mi hijo de 11 años al cine, sólo me interesa la verdad.

La verdad es la película “Utoya” sobre la masacre que perpetró Breivik en la isla noruega donde se habían reunido las juventudes socialistas el 22 de julio de 2011, mientras gritaba: ¡Tenéis que morir!

Murieron 77 personas.

El mal no habla con mamás desesperadas a través de su iphone, ni deja adolescentes a salvo, ni tiene finales encantadores y majos. Lo siento pero no es lo que sucede.

No a la disneyficación de la vida, de tragedias tan graves como la que cuenta “Lakewood”.

No se habla sobre la legislación de la posesión de armas (no es comercial) ni de que Estados Unidos es el único lugar donde matan a tiros a niños en el cole (todavía menos comercial)

Y sí, Phillipp Noyce es muy habilidoso utilizando recursos narrativos como el fuera de campo que nos hace imaginarnos con mayor angustia el horror que está pasando en el insti sin verlo, y empleando planos cenitales con drones, buscando nuestra complicidad con guiños al enganche que tenemos a los móviles y a la cantidad de cosas que se pueden hacer con un iphone en la mano.

Por cierto ¿ha puesto iphone pasta en la peli? Porque menuda publi hace “Lakewood” de iphone.

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Lakewood más un timo que una pesadilla.

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“American Rust”: volver a la hoguera del hogar

He vuelto a dar una oportunidad a “American Rust”. He vuelto a esta serie, tras atravesar una tormenta en la vida real, con el anhelo de volver al hogar y calentarme con un buen fuego en la cabaña de Grace. Es verdad: la trama no es apasionante, pero estoy enamorada de los personajes, de Maura Tierney que interpreta a Grace, la madre de Billy Poe, y a Jeff Daniels. “American Rust” es un caso claro de serie, en la que los personajes importan más que la trama. La serie del momento.

El imperio del dolor

Entre 2019 y 2020 murieron por sobredosis más de 83.000 personas en Estados Unidos. La crisis de los opioides está generando ganancias millonarias a las empresas farmacéuticas al tiempo que arruina la vida de millones de ciudadanos. Desde que empezó la pandemia, la situación no ha hecho más que empeorar.

La crisis de los opioides es el telón de fondo de esta serie. El tema que se esconde en “American Rust” es el fracaso y la suerte o mala suerte. Hay personas que logran salir adelante en la vida y otras no. Al final somos nosotros los que nos cavamos nuestra propia tumba, con nuestras decisiones, o si no que se lo pregunten a Billy Poe.

Maura Tierney hace lo imposible por salvar a su hijo.

“American Rust” nos cuenta una historia situada en una ciudad del cinturón obrero del suroeste de Pensilvania. El jefe de policía (Jeff Daniels) se verá obligado a decidir hasta dónde está dispuesto a llegar en su dilema entre el deber y el corazón cuando el hijo de la mujer que ama (Maura Tierney) es acusado de asesinato. La serie del momento.

Billy e Isaac son dos amigos que llevarán al extremo su amistad con graves consecuencias para ambos.

Problemas de guion

Vale, ¿que es lo que le pasa a “American Rust”? Pues que la trama principal, la de la investigación del asesinato de Novik, no avanza, se detiene cuando podría acelerar, y se oxida porque tiene el espinazo quebrado, se acelera al final y consigue cobrar un poco de emoción.

Las subtramas de “American Rust” tampoco interesan mucho: ¿qué será de Isacc? ¿En qué acabará el esfuerzo de Grace por conseguir que las trabajadoras de Gelsey se afilien a un sindicato? ¿La historia personal de Lee con su marido ? Y sin embargo amo esta serie porque me interesa por algo más de lo que cuenta.

La serie del momento

Las historias que se desarrollan en la serie están vinculadas a la adicción a los opiáceos que sufren muchos americanos y las tramas criminales que se derivan de ese enganche, de esa brutal pandemia de drogas que arrasa América.

Maura Tierney está espectacular como Grace Poe.

Aún así, doy otra oportunidad a “American Rust” porque amo a los personajes que sí están muy bien definidos e interpretados. Amo a Grace, a Del, a Billy, a Lee y a Isaac. Los personajes tienen tanta alma que quiero verlos en acción, quiero asomarme a su intimidad, y a sus pasiones y dolores, a sus sueños rotos y frustraciones. Por eso he vuelto a esa serie: para convivir durante un rato más con sus personajes.

Es cierto que “American Rust” no está a la altura de “Mare of Easttown” jugando en la misma liga, compartiendo lugar: Pennsylvania, contexto: la crisis de los opiáceos y temas: fracaso y derrumbe de pueblos y comunidades americanos. Sin embargo los personajes de “American Rust” se me hacen más cercanos, más queridos por el corazón que los de “Mare of Easttown”.

Jeff Daniels le da toda la melancolía e integridad a su personaje.

Puedes ver “American Rust” en Movistar +.

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La serie del momento.

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“American Rust”: escribir a favor de las expectativas del espectador

Pensilvania. Jeff Daniels es un jefe de policía de un pueblo pequeño donde la industria se ha ido al garete, y los sueños se han ido al abismo sin remedio. Jeff se administra la droga que tiene que tomar al día, antidepresivos y anfetaminas, para tener un poco de paz por el estrés postraumático que sufre al ser veterano en la guerra de Irak. No es el único adicto. En Buell, todo el mundo se droga, sufre y es infeliz. Maura Tierney (mi enfermera favorita en “Urgencias”) trabaja cosiendo vestidos de novia en un taller, y, en la pausa para el cigarrillo, fuma cocaína o lo que se tercie, toma Advils para el dolor de manos, o lo que pille. Decadencia, enfermedad, y muerte, los tres jinetes del Apocalipsis cabalgan por Buell, un pueblo en el que nadie querría quedarse ni harto de whisky. Pero la serie tiene un guion flojo.

Dan Futterman es el creador de la serie “American Rust”.
Buell, el pueblo, es un callejón sin salida y lo mejor que pueden hacer los personajes es salir de ahí cuanto antes. No es de extrañar que Jeff Daniels y compañía se droguen con afición.

American Rust” recuerda a “Mare of Easttown” pero en malo y sin sentido del humor. Lo peor es que sabes lo que va a pasar desde el minuto uno y ningún giro te sorprende a lo largo de las tramas que se desarrollan en la serie. Porque los guionistas escriben, sin pretenderlo, a favor de las expectativas del espectador, quien mientras está viendo la serie, sentado en su sofá de casa, ya sabe que Jeff Daniels se va a implicar en defender al hijo de Maura Tierney, cuando éste se meta en líos, sabe que no va a poder con su adicción a las pastillas, y sabe que su relación con la señora Poe (Maura Tierney) está condenada al fracaso y supondrá su destrucción como jefe de policía.

Pero el espectador también adivina que Billy, el hijo de la señora Poe (Maura Tierney), un chico bueno que no ha sabido aprovechar sus oportunidades (¿alguien entiende por qué Billy ha rechazado su beca universitaria para jugar al fútbol en una Facultad guay? Porque yo no, y no me vale la excusa que es para ayudar a su madre porque Billy no trabaja y les desahucian a su madre y a él de igual manera, es más, la ayudaría mucho más prosperando en la vida y largándose de ese pueblo acabado que es Buell) cuando ve a Novik, el agente que le piso la espalda cuando Billy se metió en una pelea de bar con otro chico que lo provocó, va a ir a por él y la historia va a acabar fatal.

“American Rust” mantiene su previsibilidad hasta en los giros pequeños, como cuando el marido vago y gilipollas de Maura Tierney está bailando en su casa recién recuperada mientras bebe y ríe con su mujer, y en ese momento sabes que va a aparecer Del Harris (Jeff Daniels) con su 4×4 y aparece, y Maura sale al porche para decirle que está agotada y que esa noche no la pueden pasar juntos, y sabes que el patoso y viva la virgen marido de Maura Tierney va a salir al porche y a Jeff Daniels se le va a caer la venda de los ojos y es justo lo que pasa. No es la mejor técnica para paliar el aburrimiento. Un guion flojo.

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Puedes ver “American Rust” en Movistar +.

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Un guion flojo.

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Your honor. Agujeros de guion. II

El slogan de la serie podría ser: Todo por mi hijo. No me importa pasarme al lado oscuro.

Seguimos jugando a este fascinante juego que es descubrir los agujeros de guion en una serie. En este caso: Your honor.

Atención spoiler. El siguiente agujero de guion que descubro en Your honor, serie creada por Peter Moffat, es el siguiente: A Carlo le dejan salir de la cárcel para asistir al entierro de Rocco Baxter, su hermano, hijo del mafioso Baxter que aterroriza Nueva Orleans.

Y de repente, su madre se acerca al chico esposado y le pide que vengue a su hermano y mate a Kofi Jones, el chico negro que está en la cárcel, cargando con el muerto (nunca mejor dicho), de Adam, el hijo de Michael Desiato, juez interpretado por Bryan Cranston.

Y el plus pa el salón

Vamos a ver. Ya se que lo que quiere Moffat es que Carlo, hijo de Baxter, acaba en las manos del juez Desiato, para que se equilibren las fuerzas por un juicio por asesinato en el que está en juego la pena capital y eso es lo que pasa.

Los principales personajes de Your honor: El juez, la madre de Rocco y Carlo, y Adam, el hijo del juez.

Pero ¿qué motivación va a tener la madre de Rocco y Carlo, que acaba de perder a un hijo para perder a otro? ¿Un tipo que nos han vendido tan malo malo malísimo como Baxter y esa ha sido la justificación para que el juez Desiato no entregue a la policía a su propio hijo, porque el muerto es hijo de ese ganster, no tiene a nadie en la cárcel que vengue a su hijo Rocco? Venga ya. Madre mía, qué troleo.

No cuela, no cuela ni con un colador con agujeros tipo cráter, no hay quien se lo trague. Y encima luego nos enteramos de que a Carlo, el ‘ejecutor’ de Kofi presunto asesino de su hermano, le quedan unos pocos días de cárcel.

Hunter Doohan interpreta, con acierto, al hijo del juez Desiato

Y no me has vendido a la madre como a una psicópata porque sólo una psicópata podría sacrificar así a su hijo.

¡Agujero de guion! ¡Visto para sentencia, your honor! Y vosotros ¿que opináis?

Puedes ver Your honor en Movistar.

CBS ha producido Your honor, Showtime la distribuye

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Los agujeros de guion de Your honor. Parte I

“Your honor” es una adaptación de la serie israelí Kvodo, que fue un tremendo éxito en Israel.

Your honor”, serie a la que estoy enganchada en la actualidad, cuenta la historia de Adam Desirato, el hijo de un juez de Nueva Orleans, quien atropella a un chico que va en moto, y la víctima resulta ser el hijo de un mafioso local, también presenta los terroríficos, los temibles, los angustiosos agujeros de guion.

Un agujero de guion se produce cuando se retuerce y trasgrede la lógica del personaje (sus motivaciones, su psicología, su verdad) para conseguir un giro de trama (o mini giro) que conviene al guionista para llegar adonde quiere llegar.

Your honor es una serie bien planteada desde el punto de vista del guion pero también adolece de agujeros negros desde el punto de vista de la escritura.

Si el piloto es impecable, con unos primeros veinte minutos muy brillantes, y una presentación de los personajes muy ajustada y expresiva sin caer en el énfasis dramático, desarrollando el tema de las grandes tragedias griegas en las que la desgracia es inevitable, a cada personaje le pasa lo peor que les puede pasar, sin embargo, por querer llevar el conflicto al límite, aparecen los cráteres de guion.

Más agujeros de guion que en un queso

Más agujeros de guion que en un queso.

Bryan Cranston se ha especializado en interpretar a padres entregados que hacen lo que sea por sus hijos.

En primer lugar para desarrollar la premisa de guion de que un padre hace cosas muy malas para proteger a su hijo de un jefe mafioso de Nueva Orleans, nos metemos en el primer agujero de guion importante.

Nos creemos que Kofi Jones, un chico negro sin futuro y sin un duro, que vive en un barrio de Nueva Orleans que parece “Eritrea”, según dice el jefecillo local, se coma el marrón de cargar con un asesinato que no ha cometido por proteger a su familia (madre y tres hermanos) Vale, lo compramos.

Pero cuando el hijo de la familia Baxter que está en la cárcel quiere matarlo cuando Kofi se encuentra en prisión, y encima qué casualidad, un día antes de que Kofi salga liberado, es como el monólogo de humor del poli negro que entra en un edificio en llamas para salvar a un cachorro de labrador un día antes de su jubilación y muere, y a Kofi le amenazan pero se libra, y un compi le dice que nunca podrá huir de los Baxter, y Kofi va a entregarse a su asesino como un cordero al sacrificio.

¡Venga ya, colega! ¡Hay que tragar mucho, trucho!

Eso o me lo justificas mejor o yo no me lo creo.

Bryan Cranston es Michael Desiato, Amy Landecker es Nancy Costello, Hunter Doohan es Adam Desiato.

Porque me has justificado la decisión de Kofi con una secuencia (la misma con la que me has justificado por cierto el que el chico decidiera ‘cargar’ con el marrón del atropello en la que el compi les dice: Uy los Baxter son muy malos, van a por ti y por tu familia, carga con la culpa) en la que el compi mayor y malote le dice: no hay salida, Kofi. Una sola secuencia, no está desarrollado el cambio de opinión de Kofi con una trama en condiciones.

Premio. Botella de lejía vacía con devolución de casco.

Ese es también el oficio de escribir guion: tapar los agujeros, a lo mejor no todos, pero sí la mayoría

Cuanto más se parezca el guion a la vida mejor. Los espectadores ya hemos visto mucha ficción y estamos más resabiados que la vaquilla que mató a Bienvenida.

Puedes ver Your Honor en Movistar.

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