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“La asistenta”: el arte del guion

Cómo escribir un buen guion

En la serie, “La asistenta”, el capítulo 6 titulado “El ladrón” marca un hito en el arte del guion por poderosas razones y también es un buen ejemplo sobre lo que hablo, una y otra vez, en mi blog: de escribir en contra de las expectativas del espectador. El episodio empieza de la forma más normal, cotidiana, y familiar del mundo de cualquier madre que trabaje: su hija pequeña (casi tres años) está enferma y ella tiene que ir a trabajar. En el caso de Alex, el conflicto es más radical porque no puede contar ni con su marido (Sean, del que esta separada) ni con su madre, y no puede faltar al el trabajo porque la despedirían. Cómo escribir un buen guion.

El guionista es Colin McKeena.

La estructura del guion del episodio “El ladrón” es la siguiente: Maddy, la hija pequeña de Alex, se levanta muy acatarrada pero no tiene fiebre (si tiene fiebre no admitirían a la niña en la guardería, y al guionista no les interesa eso como ya veremos más adelante) Alex se pone en marcha y viene la secuencia de intentos fallidos: primero llama al trabajo para pedirse el día pero su jefa no se lo permite, luego recurre a a su madre, Paula, pero ésta no le coge el teléfono a su hija, a continuación Alex le pide a su ex marido, Sean, que se quede con Maddy pero éste trabaja un doble turno y le dice que no.

Andie McDowell interpreta a la madre bipolar de Alex Russell, la protagonista de “La asistenta”

Progresión dramática

Esta secuencia de hechos supone la progresión dramática de la historia: Alex lleva a la guardería a Maddy, y allí le dicen que no ha pagado la parte que le corresponde, Alex logra negociar un aplazamiento. y una de las cuidadoras coge a Maddy , advirtiendo a Alex que si la niña tiene fiebre, se tendrá que llevar a su hija.

En cuanto Alex llega a la casa que tiene que limpiar, un chalet destartalado que se encuentra al lado del bosque, su jefa le dice que pertenecía a Billy alias “Pies descalzos”, un adolescente problemático que solía robar en las casas vecinas, arrestado varias veces por la policía, y que había pasado varias temporadas en un reformatorio para delincuentes juveniles.

Margaret Qualley interpreta con mucha verdad a Alex Russell.

Conexión emocional

La madre de Billy ha muerto y Alex y su compañera tienen que limpiar su casa para que la inmobiliaria la ponga a la venta en condiciones. Mientras realizan la limpieza a fondo del inmueble, Alex descubre que la madre de Billy era una maltratadora que no solo encerraba a su hijo Billy en un agujero a oscuras sino que además también tenía algunos elementos decorativos nazis.

Lo importante para el guionista es establecer la conexión entre Alex y el chico Billy alias “Pies descalzos”. Alex sueña y avanza por el bosque creyendo que es Billy, esos sueños se repiten de forma obsesiva, va descalza como Billy, se acerca a su casa, vive en el bosque como “Pies descalzos”. Es él. Esos sueños obsesivos se repiten una y otra vez a lo largo del episodio. Alex es Billy.

La historia avanza en su progresión dramática, cuando Alex descubre un escondrijo en la cocina, donde la madre de Billy encerraba a su hijo y se mete dentro, la puerta se cierra y Alex sufre un ataque de pánico, tiene un flashback volviendo a su infancia en la que ella es una niña encerrada en un armarito debajo del fregadero en la cocina de su casa mientras sus padres se pelean. La niña interior sufre, está asustada, y secuestra emocionalmente a la adulta que es Alex. Su madre también encerraba a la chica cuando era niña, esa madre pirada, irresponsable, que se largó a Alaska a las primeras de cambio, con ella, abandonando a su padre. Alex le pregunta a su padre por qué su madre la cogió a ella de cría y se marchó a Alaska, abandonándole, y su padre responde que Paula, su madre, iría detrás de algún hombre del que se habría colgado. Esa es la historia que se cree Alex.

Es tan profundo este episodio, tan importante y tan vital que me dan ganas de celebrarlo escribiendo este post.

Colin McKeena es un guionista genial porque nos va llevando, suavemente, con mano delicada, al trasfondo de una historia que no es lo que parece.

Una historia de superación y amor a si misma de Alex Russell.

Maddy tiene fiebre y no puede quedarse en la guardería. Al único que le queda por pedir ayuda a Alex es a su padre con el que no se relaciona. Esperamos que su padre la rechace. Son nuestras expectativas como espectador. Cómo escribir un buen guion.

El padre de Alex se ha vuelto a casar, tiene una nueva familia, dos hijas nuevas y se ha convertido en cristiano fundamentalista. Tenemos un mal de recuerdo de él porque al principio de la serie cuando Alex tiene el accidente de coche, con Maddy dentro, y llama a su padre para pedirle ayuda este viendo que su hija y su nieta están desamparadas no les ofrece refugio en su propia casa y las deja en plena noche en la estación del ferry, donde Alex tiene que pasar toda la noche con Maddy.

Sin embargo, cuando Alex llama a su puerta esta vez, su padre se muestra amable, dispuesto a ayudar a su hija cuidando de su hija mientras Alex limpia la casa de la madre de Billy “Pies descalzos” y además ofrece su casa como refugio para su hija y nieta se queden el tiempo que necesiten.

Escribir en contra de las expectativas del espectador.

Padre e hija se unen, su padre tiene la decencia de pedir perdón a Alex por haberla dejado esa noche, en la estación del ferry, Alex lo perdona. Ambos hablan del pasado, porqué él y su madre se divorciaron. El padre confiesa que la madre de Alex le asustaba, y su hija le comprende.

Este es una secuencia clave porque establece una versión de la historia de la vida de Alex que Alex se cree porque su padre es dulce y comprensivo y su madre no es fiable por su inestabilidad mental. Además ella nunca le ha contado nada a su hija de porqué abandonó a su padre, la cogió a ella y se marcharon

Como espectadores también esperamos que Billy “Pies descalzos” vuelva a su casa ahora que su madre ha muerto, y robe en su propia casa como ha hecho en tantas otras casas en la localidad, como esperamos que Alex lo pille con las manos en la masa y Billy se enfrente a ella.

Nada de lo que esperamos sucede en la historia. Y eso está muy bien. Los tiros no van por ahí. Y ese es el arte del guion.

Alex ve movimientos de arbustos en el bosque y sabemos que ahí está escondido, Billy, acechando su propia casa en la que no puede entrar sino es de extranjis. Alex incluso coge un paquete de Doritos, que sabe que a Billy le gustan mucho, y los deja cerca de los helechos que ella ve moverse desde la ventana de la casa

El círculo cerrado de la violencia machista

Su padre se porta bien con Alex, le ofrece su casa para que se quede con Maddy, es amable y dulce con ella, cuida de su nieta con cariño, y su mujer es amable también. Hay ambiente de hogar y Alex se siente bien. Por fin tiene un refugio en la vida: la casa de su padre.

Pero durante los muchos flashbacks a su infancia en los que Alex revive su terrible momento de terror: ella de niña encerrándose en el armario de la cocina, a oscuras, mientras sus padres tienen un violenta discusión, y la niña Alex tiembla de miedo, descubrimos la atroz verdad.

De repente, la puerta del armarito se abre y aparece su madre con la cara ensangrentada y hecha polvo. Su padre la ha pegado. Paula tranquiliza a su hija y la calma.

Su padre maltrataba a su madre. Se cierra el círculo de la violencia machista que pasa de abuelas a madres, de madres a hijas, de hijas a nietas.

Alex corre a casa de su padre y se lleva a Maddy con ella. Rompe relaciones con su progenitor.

Su madre no se fue a Alaska con su hija, persiguiendo a un nuevo novio como le contó papá, su madre se marchó porque él la maltrataba.

Bueno, pongámosle cara al guionista que escribió el capítulo de “El ladrón”: Colin McKeena.

Colin es autor de interesantes obras
de teatro y vive en Nueva York.

Puedes ver “La asistenta” en Netflix. Es una obra maestra.

Cómo escribir un buen guion.

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“Vigil”: el acierto de la doble trama paralela

Uno de los grandes aciertos de la serie británica de la BBC “Vigil” es estructurar la investigación del asesinato de Burke, a bordo del submarino de la armada inglesa, en dos tramas paralelas: la que sucede bajo tierra, la dirige Suranne Jones como inspectora de policía en el Vigil y la que sucede en la superficie está a cargo de Rose Leslie, su ayudante. El que exista un trama en tierra nos evita como espectadores el estar todo el tiempo en el submarino, atrapados en esa atmósfera claustrofóbica y limitada. Gracias a la existencia de Leslie, podemos salir a la superficie a respirar, sin dejar el hilo de la investigación del homicidio de Burke. La mejor serie del año.

“Vigil” es un entretenimiento sólido, a la vieja usanza.

“Vigil” nos cuenta la historia de la inspectora Amy Silva, vulnerable y brillante, que sufre estrés postraumático tras sufrir un accidente de coche en el que tuvo que elegir entre salvar a su marido o su hija y su chico murió, hecho luctuoso del que Amy se culpa, quien es enviada al submarino HMS Vigil para investigar la misteriosa muerte de uno de sus tripulantes.

Cuando la escotilla se cierra, Amy se encuentra con una realidad inquietante muy diferente a lo que esperaba. En primer lugar, los mandos de la Armada cuestionan su autoridad y obstaculizan su investigación. En segundo lugar, el secretismo, las jerarquías, y el encerrado escenario de hombres no dispuestos a colaborar con ella torpedean su trabajo policial.

Mensajes en clave

Sin embargo, Amy cuenta con la ayuda de la agente a su cargo, Kirsten, quien hace sus propias indagaciones sobre el caso Burke en la superficie. La Armada prohibe una comunicación directa entre el submarino Vigil y tierra, pero Amy y Kirsten han acordado previamente comunicarse a través de unos mensajes en clave que sirven para revelar información sobre el caso y hacer avanzar la trama dentro del submarino.

La interconexión entre ambas tramas es crucial desde el punto de vista del guión porque la trama de tierra hace progresar la trama del submarino, y porque, con ambos puntos de vista: el de Amy y el de Kirsten, el interés y la curiosidad del espectador no decaen.

Puedes ver “Vigil” en Movistar +.

La mejor serie del año.

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La estructura de una serie documental: “Una ola de 30 metros”

La serie documental “Una ola de 30 metros” ha encontrado una estructura adecuada para arrastrarnos como una ola gigante de Nazaré desde el capítulo 1 al 6, sin perder el interés en ningún momento. El hilo conductor de la historia, el protagonista en torno al que giran los demás personajes, es Garret McNamara. Afortunadamente la personalidad y la vida de McNamara da suficiente juego como para sostener la estructura de la historia a lo largo de seis capítulos de una hora. Logro nada fácil de conseguir. La narración desde una ola de 30 metros.

La estructura está muy clara: presentación, nudo y desenlace, con sus puntos de giro correspondientes, y sostiene, con fuerza, la historia que se alarga y culmina en el emocionante capítulo final en el que Garret y Cotton se confinan, con sus familias, debido al coronavirus. “All passion spent”.

En el primer episodio, Garret se presenta como un explorador del océano que se encuentra más a gusto en el mar que en tierra. Unas voces en off de presentadores de televisión superpuestas a una imágenes familiares de Garret con sus hijos y su mujer en Hawai, nos informan sobre el récord mundial del Garret en Nazaré y nos dan un apresurado perfil de quien es nuestro protagonista.

Garret McNamara es un hombre de equipo y, a la vez, va por libre. El norteamericano descubre Nazaré como lugar para surfear grandes olas en el Cañón Norte y recibe el apoyo de muchos lugareños, quienes confían en él para dar a conocer su localidad.
Nicole, la segunda mujer de Garret, madre de sus dos últimos hijos y mente práctica y organizadora del proyecto surfero en común. Nicole también es surfista.

Urge una presentación del surf extremo. Aprendemos que, al principio, los surfistas se impulsaban con sus brazos tumbados sobre sus tablas para surfear olas más grandes. Huelga decir que las olas estaban masificadas y casi no había espacio para cabalgarlas, pero como cuando Edison creó la bombilla e iluminó el mundo, a alguien se le ocurre una idea genial para montar olas gigantes: utilizar primero zodiacs y más tarde motos acuáticas con una plataforma trasera, para remolcar mar adentro a los surfistas y rescatarlos después. ¡Eureka! Esa técnica lo cambia todo ya que los deportistas pueden alejarse de la orilla y coger olas mucho más grandes que si se propulsasen sólo con sus brazos.

Garret surfea en Hawai, México, California. Allí están las mejores playas para practicar ese tipo de surf.

Nazaré, la tierra de las olas

La historia da un giro de 180 grados cuando un funcionario del ayuntamiento de Nazaré, quien desde niño había observado las olas mastodónticas que se formaban en Playa Norte desde lo alto del acantilado, junto al faro, decide escribir un e mail a Garret McNamara con una foto que hace desde lo alto, mostrándole las olas gigantes vírgenes para el surf que hay en Nazaré.

La revolución.

Es Nicole quien se fija en este e mail, investiga junto a Garret las corrientes que hay en Nazaré y anima a su marido a viajar juntos a ver qué tal.

Esa decisión lo cambia todo. Presentación del lugar: Nazaré. Resulta que en este pueblo portugués se produce un curioso fenómeno geológico que da lugar a ese oleaje tan alucinante: hay una potente corriente submarina de una increíble potencia que pasa por el llamado Cañón Norte, que al final se comprime y fuerza, al emerger a la superficie, tan mastodónticas olas.

Garret y compañía

Como corresponde a un buen capítulo primero, toca la presentación del equipo que acompaña a Garret McNamara en su aventura portuguesa a lomos del oéano Atlántico. Conocemos a los personajes secundarios: C.J., hermano de Nicole, que es jugador de voleyball en Guadalajara, España, quien conduce la moto acuática en Nazaré, sufriendo un gran estrés porque él no es ningún experto y su cuñado es intensito, a Andrew Cotton, el fontanero surfero que sustituye a C.J. como piloto de la moto, al clan portugués que apoya a Garret, la gente del Ayuntamiento, los voluntarios, Celeste, la cocinera del restaurante donde almuerza todo el equipo, y Nicole, mujer de Garret y ojeadora desde lo alto del acantilado, cuya función se revela clave en el ejercicio de surf extremo de McNamara.

Puedes ver “Una ola de 30 metros” en HBO.

El guion de Robert McKee. III Parte. Estudiamos juntos

Robert McKee: “El cine como arte no está en peligro, pero como medio sí, se acabó lo de sentarse en una sala”

Bueno, chicas, seguimos estudiando juntas “El guion” de Robert McKee. En este post, seguimos hablando de la estructura, en concreto de los actos.

Los guiones de cine se dividen en actos. Un acto es una serie de secuencias que alcanza su punto más importante en una gran escena de clímax que provoca un gran cambio de valor, más poderoso en su impacto que cualquier escena o secuencia anterior.

El cine como arte no está en peligro

La mayor estructura es la historia, constituida por una serie de actos. Si analizamos la situación de la vida del personaje al principio y al final, encontramos el arco de la historia, un gran abanico de cambios, que al final es completo e irreversible.

Nicolas Cage y McKee en la película hablando del atasco creativo que sufre el protagonista.
McKee ha enseñado a muchos guionistas a ser conscientes del oficio. Luego toca practicarlo. Porque el arte está en la práctica.

Se puede cambiar el clímax de un acto, puede morir un personaje como ocurre en el clímax narrativo de E.T. y después volver a la vida, como sucede en los hospitales cuando una persona sufre un paro cardiaco, si tiene suerte.

McKee habla del clímax narrativo: una narración está formada por una serie de actos que se desarrollan hasta alcanzar un clímax en el último acto, o un clímax completo que conlleva un cambio completo e irreversible.

Los guiones no son productos accidentales. Hay que darles vida pero no de forma mecánica sino escribiendo lo que nos afecta y lo que hemos aprendido del mundo.

Crear una trama significa navegar por la peligrosas aguas de un relato, y enfrentarnos a una docena de direcciones diferentes para elegir la ruta correcta. La trama es la elección que hace el guionista de los acontecimientos y del diseño temporal que los enmarca.

Para los críticos, El precio de la felicidad no tenía trama, pero sí la tenía, nos dice Robert McKee, lo que sucede es que es la más complicada que existe porque pasa dentro de la mente del protagonista.

En esas historias, los personajes cambian su actitud ante la vida y hacia si mismos.

Lo que sucede es que para el novelista es fácil hacerlo porque utiliza la primera o tercera persona e invade directamente el pensamiento y los sentimientos del personaje para dramatizar totalmente el relato dentro del paisaje de la vida interior del protagonista.

Sin embargo para el guionista esta narración es la más frágil y difícil.

Como dijo John Carpenter: “Las películas deben convertir las cosas mentales en físicas.”

Nos vemos el propio sábado en nuestro blog en esta sección de “Estudiamos juntos” . Te agradezco que si te ha gustado el contenido compartas la entrada o me sigas.

El Robert McKee de ficción en El ladrón de orquídeas. “Sobre todo no la cagues con el final.”

El cine como arte no está en peligro.

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El mejor True Crime de Netflix. The Staircase

Durante una época oscura y tensa de mi vida, el True Crime de Netflix me salvó la vida. Me enfrentaba a un juicio contra mi empresa y estaba más tensa que si me hubieran metido una barra de acero por el ano. La noche antes del juicio vi “The Staircase”, para evadirme de mis problemas, para desconectar de la cháchara ansiosa de mi mente hiperactiva. Y junto con una misericordiosa pildorita de Lorazepam, lo conseguí. The Staircase, true crime sobre la naturaleza humana.

The Staircase está dirigido por Jean Xavier de Lestrade.

The Staircase” está bien construida y narrada. Es interesante, no solo porque hable de un caso fascinante sino también porque ha servido de ejemplo para muchas cosas nuevas que se hacen en las plataformas de streaming. Es un historión, de esos que te hacen salivar y prometen placer y morbo.

Alcohol, sospechas sexuales y una mujer muerta

Alcohol, sospechas sexuales y mucha sangre. El asesinato que destrozó a una familia perfecta. Los mensajes con chaperos en el ordenador del acusado, Michael Pederson, las mentiras sobre su accidente durante la guerra, y las incongruencias de su versión con los resultados de la autopsia sentenciaron al escritor Michael Pederson, quien pasó ocho años en prisión condenado por matar a su mujer.

Michael y Katheleen, con sus hijos biológicos y adoptivos, formaban una familia feliz,

Despues de una noche de alcohol, Michael encontró a su mujer al pie de las escaleras sobre un gran charco de sangre.

The Staircase” ha llevado el género True Crime a un nivel superior. Recordemos que el True Crime es un género que narra crímenes reales que se recrean en televisión, se sigue el caso, se entrevistan a los presuntos culpables, a la familia, a los abogados defensores y al fiscal. Netflix ha llevado este genero vilipendidado a su arte supremo. Los métodos de la narración se han sofisticado mucho, y la realización bebe de las mejores fuentes del documental.

Esa noche fatídica, Michael llamó a Urgencias e intentó reanimar y ayudar a su mujer. O eso dice él. Pero cuando llegaron los sanitarios se dieron cuenta de que nada podían hacer por la víctima, sin embargo al observar la posición del cuerpo de Katheleen, la mujer de Michael Pederson, y al fijarse en las salpicaduiras de sangre en diferentes zonas de la casa, los sanitarios sospecharon que Katheleen no se había caído accidentalmente por las escaleras y avisaron a la policía.

¿Inocente o culpable?

Michael proclama su inocencia. Contrata a un buen abogado, y tiene el apoyo de su hijo. Hay una investigación y un juicio fascinante en el que se salen muchos trapos sucios de la vida del acusado. Aunque la investigación del llamado caso “Staircase” sigue siendo aún hoy en día un misterio, con muchas incógnitas por despejar. Michael Pederson, escritor y veterano de la guerra de Vietnam, fue condenado por asesinar a Kathleen Pederson, ejecutiva de telecomunicaciones, con quien tenía un hijo en común.

Pero la gran pregunta es: ¿lo hizo o no lo hizo?

Michael Pederson, el marido acusado del caso “Staircase”

Brutal suspense

Porque la gran habiliadad narrativa de este True Crime es que un minuto piensas que Michael no lo hizo, imposible, no, no, quería a Kathleen, es un tío amable y encantador, y al minuto siguiente la historia da un giro repentino y te convences de que lo hizo, él la mató, el empujó a Katheleen. Coño, sí seguro que lo hizo. Y la historia avanza y vuelves otra vez a la casilla de salida: coño, este hombre es inocente, van a meter en la cárcel a un inocente. Joder, con la justicia de los Estados Unidos. Bueno, al menos este no es negro. Es narrativa buena, buena, buena. Calidad.

Michael y Katheleen en los buenos tiempos.
Michael y su abogado durante el juicio.

Y luego te pasa otra cosa: el abogado de Michael te cae de puta madre. Es empático, es cercano, es apasionado y es un buen abogado, de esos que se implican de verdad con su cliente. Nada de esos abogados fríos que ven en un juicio mediático una gran oportunidad para ganar notoriedad y lucirse, o llevarse la pasta y lucirse, o ganar puntos en el bufete y lucirse, pasando olímpicamente de lo que le pase al desgraciado de su cliente.

Mecanismo narrativo

El mecanismo narrativo que opera en The Staircase es diabólico.

Manipula tu mente, y te fascina con cada mórbido y perturbador secreto, con trapo sucio tras trapo sucio que jamás se lavaron en casa, desvelado uno por uno durante el juicio: Michael con afición al sexo con chaperos, una vida pasada turbia. Me absorbe la atención como un tubo que absorbe problemas.

Así de mezquina es la naturaleza humana.

Michael Pederson junto al director de “The Staircase”.

Durante el juicio a Michael Pederson sale toda la mierda, todita y por su orden. Ya se sabe: un asesinato hace añicos tu intimidad. En 1965 Michael se había casado en Alemania con Patricia con quien había tenido dos hijos, Todd y Clayton. Su mujer terminó pidiendo el divorcio, y el escritor llenó el vacío que le dejó la ausencia de sus hijos adoptando a Margaret y Marta, las hijas de un matrimonio fallecido.

La sorpresa tremenda

El giro viene ahora, la sorpresa morrocotuda, el estremecimiento espeluznante que me hizo estremecerme frente a la pantalla de la tele. ¡No puede ser! Joer ¡Es imposible! Si escribes eso en una novela, te dicen que eso no hay quien se lo crea. Por favor, es para mear y no echar gota.

Pero la vida real supera con creces a la ficción. Una frase manida pero real. Atención spoiler. Quien avisa, no es traidora.

La policia descubrió que Elizabeth, la madre de las hijas adoptivas de Michael, también murió cayéndose por unas escaleras. ¿Mucha casualidad, no?

Durante el juicio también salió a flote que Michael mintió respecto a sus heridas de guerra en Vietnam. Tres años después de alistarse en la Marina, le eximieron por un accidente. Pero Pederson, cuando tuvo la oportunidad de presentarse como alcalde de su localidad, dijo que la lesión por la que el Ejercito le había condecorado con honores había sido por defender a un compañero de la balacera de una metralleta. Y no era verdad.

Vale, el tío lo hizo. Además la autopsia decía que el cadáver de Kathleen tenía laceraciones en la espalda por un objeto contundente. Por otra parte, Katheleen esa noche había tomado Valium y alcohol. Y no encontraron ni el arma homicida ni heridas en Pederson ni su ropa manchada de sangre.

Michael Pederson tenía relaciones sexuales con un chapero, toda la historia salió en el juicio.

¿Lo hizo o no lo hizo? Pues al final de The Staircase no estás segura.

La historia es contradictoria como la vida misma.

La película Otra ronda: el diablo meridiano

Me quedé en shock tras ver Otra ronda. Un shock de pura alegría, volatilidad, ligereza, reflexión y ensoñación. Y con ganas de beberme una copa, claro. Quizás sea la película con el giro más original que haya visto en mucho tiempo. Thomas Vinterberg ha hecho un pleno al quince.

Mads Mikkelsen atraviesa la crisis de la mediana edad

Martin somos nosotros, desconectados de nosotros mismos, alejados de nuestra verdadera identidad, aplanados por la rutina tanto en la familia como en el trabajo. Sin embargo a Martin no le pasa ningún drama, no hay ningún suceso exterior que justifique su depresión. Tiene un trabajo, una mujer maja, y dos hijos adolescentes que van a su bola como todos los adolescentes.

Pero Martin no puede con su vida. Está agotado, desmotivado, depre. Durante las clases de Historia que da en el instituto pierde el hilo y no sabe qué está explicando, ha perdido su concentración. Lo que le ha pasado es el tiempo, su devastador efecto sobre los series humanos. El tiempo pule las ilusiones, el tiempo lamina los sueños de juventud, el tiempo desgasta nuestra identidad, el tiempo mata nuestra ilusión.

Por la noche, en casa, Martin, abatido, le pregunta a su mujer:

-¿Crees que soy aburrido?

Su mujer se lo piensa y por fin contesta:

-Lo único que sé es que no eres el mismo Martin que antes.

A Martin le viene a visitar el diablo meridiano

La presentación del personaje es perfecta. En el camino de la vida, Martin se ha perdido a sí mismo. Le ha venido a visitar lo que los monjes llaman el diablo meridiano o el diablo del mediodía, es la voz que se mete en la cabeza a la altura de los cuarenta, cuarentaycinco o cincuenta y te dice: ¿eso es todo? ¿No hay más en la vida? Cada día es repetición, tedio, y rutina. Y así un día tras otro. Hay que vivir las horas. Lo más difícil de la vida es ocupar las horas.

Un giro muy original

Atención spoiler.

Entonces llega uno de los más originales de la historia del cine. Durante una fiesta de cumpleaños de un amigo, Martin no bebe porque tiene que conducir. Los amigos preguntan: ¿dónde está el Martin de antes? ¿Qué le ha pasado? Antes Martin era la alegría de la huerta, pero ahora se arrastra por este erial desolado de mundo como un fantasma desconectado de su propio ser.

Entonces el amigo cumpleañero, que está casado con una mujer rica y se ha puesto arriba invitando a sus amigos (menos al pobre Martin) a los mejores champagnes y vinos y rondas de vodka con caviar, explica una teoría que mantenía un filósofo danés del siglo XIX:

Resulta que cuando nacemos, venimos al mundo con un déficit de alcohol de 0,5. Necesitamos tomar ese 0,5 de alcohol para equilibrarnos, remontar nuestro estado de ánimo hasta un nivel óptimo, y ser quienes somos, para encontrarnos a gusto en este mundo cruel.

¿Y cuánto es 0’05 de alcohol? Dos copas de vino. Mi amiga Maika y yo lo hemos buscado en Google. Ni más ni menos. Pero tras este giro de guion, creativo como pocos, se esconde la alegría y la plenitud. Por supuesto la teoría del filósofo danés será llevado hasta un punto crítico porque sino no habría película, ni conflicto, ni, en definitiva, historia.

Martin arrastra su vacío interior

Los guionistas, Tobias Lindholm y Thomas Vinterberg, hablan de lo que el paso del tiempo hace a los seres humanos, escriben sobre seres perdidos en el bosque de la vida, sobre la melancolía madura que nos aqueja a aquellos que un día soñamos, y nos sumergimos hasta el fondo en la increíble libertad de soñar.

Biblia de una serie

La biblia es una obra que reúne los conocimientos relativos a una materia. Cualquier producto audiovisual antes de nacer siempre es papel. Para poder ver algo reflejado en la pantalla antes deberemos haberlo escrito. En el mundo televisivo, plasmar en papel una serie se denomina “la biblia”. Por tanto, la biblia es la descripción escrita del contenido de la serie a excepción de los guiones. Aunque en la actualidad las biblia tienden a incluir el guion del primer capitulo de la serie que se denomina “episodio piloto”.

Fleabag es la adaptacion de Waller-Bridge de un monólogo, con el mismo nombre, que representó en Fringe Festival de Edimburgo, con el que ganó el primer premio.

No existe una ley ni formato tipo que rija las características de las biblias. Tanto es asi que los analistas de las cadenas de televisión tienen sobre sus mesas multitud de biblias de folios blancos, rosas o amarillos, multitud de biblias con portadas a color, en blanco y negro, con imágenes, siluetas o gráficos, con más de cien páginas, con unas cincuenta o con apenas treintaycinco. En lo referente a la redacción de las biblias hay todo un galimatías de formatos diferentes.

En base a mi experiencia, a continuación, describo los puntos indespensables que ha de tener una biblia. Planteo una serie de pautas y reglas que permiten al lector escribir su propio proyecto de serie.

En el episodio “El Carrusel”, Don Draper hace una venta perfecta de un carro de diapositivas. La biblia tiene que vender tu serie.

Además de las pautas técnicas, artísticas y formales, que voy a compartir con vosotros en este blog, hay dos factores psicológicos imprescindibles a la hora de elaborar la biblia de una serie.

El sentido común

Es cierto que para definir este concepto tenemos que hacer un esfuerzo de imaginación y creer que la mayoría de la gente entiende por sentido común toda una serie de proposiciones relacionadas con la prudencia. Hay que tener siempre presente que la prudencia y la moderación venden más que la irreflexión y la insensatez. Por tanto, escribamos claro, sin circunloquios ni extravagancias, asumiendo riesgos que no nos dejen tirados y sin blanca a las primeras de cambio. Las biblias no son carreras de velocidad sino pruebas de fondo, verdaderos maratones para los que hay que estar muy bien preparados. Quien se crea que puede escribir la biblia en un solo día, hincará el pico.

Amor propio y confianza en tu historia

Pensamiento positivo. Te lo tienes que creer. Cuando una se cree lo que hace, genera en su entorno una fuerza positiva, una potencia de confianza y entusiasmo, que se transmite a los demás.

¿Cuántas veces nos quedado absortas ante un anuncio de teletienda que promociona una máquina milagrosa para hacer ejercicio que te quema los michelines o una crema obtenida de la baba de caracol? Muchas veces. eso se debe a la forma en la que nos venden el producto, al convencimiento del vendedor en que nos está ofreciendo lo mejor del mercado, que nos propone algo que va a mejorar nuestras vidas. Si nuestra serie está muy bien, es viable llevarla a cabo y va a gustar a la gente. Si tú no te quieres, si no crees en ti, ¿un extraño lo va a hacer?

Extracto del libro “Cómo crear una serie de televisión” de Gonzalo Toledano y Nuria Verde (Ediciones T&B)

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