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El monólogo interior de la criada

La revolución de la criada

En el guion de la serie “El cuento de la criada” de Hulu predomina la voz interior de June, la criada protagonista. El monólogo interior es un arma de doble filo porque puede dar un aire antiguo, ir a lo fácil a la hora de contar una historia, con la convencional voz en off, y caer en un estilo más literario que cinematográfico. La revolución de la criada

Sin embargo en una historia en la que se impone el silencio por la violencia, se instaura la tiranía y la represión más absolutas, y se utiliza a ciertas mujeres como June para fines exclusivamente reproductivos, se impone la voz interior, el monólogo interno para dar audio a su rebeldía y desesperación.

En esta serie el monólogo interior está utilizado de forma magistral. Vamos a analizar por qué.

Un monólogo interior no explicativo

En realidad, el monólogo interior de June no es explicativo, no sirve para contar la historia, ni para hacer avanzar la narración, no es narrativo, es más bien una suerte de “stream of conciousness” al estilo de las obras de Virginia Woolf, donde sabemos cómo se siente June, lo que piensa, lo que anhela, lo que echa de menos a su hijita y a su marido, cómo se rebela y resiste frente a la dictadura de Gilead.

Otra función de dicho monólogo interior es recordar el pasado de June, saber como pasó lo terrible que pasó, a ráfagas, en momentos suelos, pero sin caer nunca en un estilo explicativo ni antiguo.

“El cuento de la criada” está basada en la novela homónima de Margaret Atwood y nos cuenta una distopía en la que unos sumos sacerdotes utilizan a las mujeres criadas, con el único fin de reproducirse en una ceremonia terrible y no exenta de morbo, en la que están también presentes las esposas de dichos señoros que además son estériles.

Un espectáculo hermosamente macabro donde se induce a las criadas a aceptar la sumisión, y la apatía por miedo al castigo como normalidad.

Atwood dijo que se le ocurrió la idea, cuando en los 80 vio cómo triunfaba y ascendía al poder la revolución islámica liderada por Jomeini en Irán. Un chispazo de imaginación que sirvió de pistoletazo de salida para que la escritora canadiense escribiera su novela feminista acerca de un régimen autoritario machista, en el que cierta casta masculina esclaviza a mujeres jóvenes y las someten con fines reproductivos.

La distopia del Estado de Gilead lejos de ser una realidad futurista y propia de la ciencia ficción presenta muchas analogías con el Afganistán actual dominado por los talibanes.

Aunque ¿soy la única que piensa que “El cuento de la criada” funcionaría mejor como miniserie en vez de con ese porrón de temporadas? ¿Qué opináis? Será la edad y la degeneración cerebral pero cada vez soy más fan de las miniseries.

Puedes ver “El cuento de la criada” en HBO y Amazon Prime Video.

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“La asistenta”: el arte del guion

En la serie, “La asistenta”, el capítulo 6 titulado “El ladrón” marca un hito en el arte del guion por poderosas razones y también es un buen ejemplo sobre lo que hablo, una y otra vez, en mi blog: de escribir en contra de las expectativas del espectador. El episodio empieza de la forma más normal, cotidiana, y familiar del mundo de cualquier madre que trabaje: su hija pequeña (casi tres años) está enferma y ella tiene que ir a trabajar. En el caso de Alex, el conflicto es más radical porque no puede contar ni con su marido (Sean, del que esta separada) ni con su madre, y no puede faltar al el trabajo porque la despedirían. Cómo escribir un buen guion.

El guionista es Colin McKeena.

La estructura del guion del episodio “El ladrón” es la siguiente: Maddy, la hija pequeña de Alex, se levanta muy acatarrada pero no tiene fiebre (si tiene fiebre no admitirían a la niña en la guardería, y al guionista no les interesa eso como ya veremos más adelante) Alex se pone en marcha y viene la secuencia de intentos fallidos: primero llama al trabajo para pedirse el día pero su jefa no se lo permite, luego recurre a a su madre, Paula, pero ésta no le coge el teléfono a su hija, a continuación Alex le pide a su ex marido, Sean, que se quede con Maddy pero éste trabaja un doble turno y le dice que no.

Andie McDowell interpreta a la madre bipolar de Alex Russell, la protagonista de “La asistenta”

Progresión dramática

Esta secuencia de hechos supone la progresión dramática de la historia: Alex lleva a la guardería a Maddy, y allí le dicen que no ha pagado la parte que le corresponde, Alex logra negociar un aplazamiento. y una de las cuidadoras coge a Maddy , advirtiendo a Alex que si la niña tiene fiebre, se tendrá que llevar a su hija.

En cuanto Alex llega a la casa que tiene que limpiar, un chalet destartalado que se encuentra al lado del bosque, su jefa le dice que pertenecía a Billy alias “Pies descalzos”, un adolescente problemático que solía robar en las casas vecinas, arrestado varias veces por la policía, y que había pasado varias temporadas en un reformatorio para delincuentes juveniles.

Margaret Qualley interpreta con mucha verdad a Alex Russell.

Conexión emocional

La madre de Billy ha muerto y Alex y su compañera tienen que limpiar su casa para que la inmobiliaria la ponga a la venta en condiciones. Mientras realizan la limpieza a fondo del inmueble, Alex descubre que la madre de Billy era una maltratadora que no solo encerraba a su hijo Billy en un agujero a oscuras sino que además también tenía algunos elementos decorativos nazis.

Lo importante para el guionista es establecer la conexión entre Alex y el chico Billy alias “Pies descalzos”. Alex sueña y avanza por el bosque creyendo que es Billy, esos sueños se repiten de forma obsesiva, va descalza como Billy, se acerca a su casa, vive en el bosque como “Pies descalzos”. Es él. Esos sueños obsesivos se repiten una y otra vez a lo largo del episodio. Alex es Billy.

La historia avanza en su progresión dramática, cuando Alex descubre un escondrijo en la cocina, donde la madre de Billy encerraba a su hijo y se mete dentro, la puerta se cierra y Alex sufre un ataque de pánico, tiene un flashback volviendo a su infancia en la que ella es una niña encerrada en un armarito debajo del fregadero en la cocina de su casa mientras sus padres se pelean. La niña interior sufre, está asustada, y secuestra emocionalmente a la adulta que es Alex. Su madre también encerraba a la chica cuando era niña, esa madre pirada, irresponsable, que se largó a Alaska a las primeras de cambio, con ella, abandonando a su padre. Alex le pregunta a su padre por qué su madre la cogió a ella de cría y se marchó a Alaska, abandonándole, y su padre responde que Paula, su madre, iría detrás de algún hombre del que se habría colgado. Esa es la historia que se cree Alex.

Es tan profundo este episodio, tan importante y tan vital que me dan ganas de celebrarlo escribiendo este post.

Colin McKeena es un guionista genial porque nos va llevando, suavemente, con mano delicada, al trasfondo de una historia que no es lo que parece.

Una historia de superación y amor a si misma de Alex Russell.

Maddy tiene fiebre y no puede quedarse en la guardería. Al único que le queda por pedir ayuda a Alex es a su padre con el que no se relaciona. Esperamos que su padre la rechace. Son nuestras expectativas como espectador. Cómo escribir un buen guion.

El padre de Alex se ha vuelto a casar, tiene una nueva familia, dos hijas nuevas y se ha convertido en cristiano fundamentalista. Tenemos un mal de recuerdo de él porque al principio de la serie cuando Alex tiene el accidente de coche, con Maddy dentro, y llama a su padre para pedirle ayuda este viendo que su hija y su nieta están desamparadas no les ofrece refugio en su propia casa y las deja en plena noche en la estación del ferry, donde Alex tiene que pasar toda la noche con Maddy.

Sin embargo, cuando Alex llama a su puerta esta vez, su padre se muestra amable, dispuesto a ayudar a su hija cuidando de su hija mientras Alex limpia la casa de la madre de Billy “Pies descalzos” y además ofrece su casa como refugio para su hija y nieta se queden el tiempo que necesiten.

Escribir en contra de las expectativas del espectador.

Padre e hija se unen, su padre tiene la decencia de pedir perdón a Alex por haberla dejado esa noche, en la estación del ferry, Alex lo perdona. Ambos hablan del pasado, porqué él y su madre se divorciaron. El padre confiesa que la madre de Alex le asustaba, y su hija le comprende.

Este es una secuencia clave porque establece una versión de la historia de la vida de Alex que Alex se cree porque su padre es dulce y comprensivo y su madre no es fiable por su inestabilidad mental. Además ella nunca le ha contado nada a su hija de porqué abandonó a su padre, la cogió a ella y se marcharon

Como espectadores también esperamos que Billy “Pies descalzos” vuelva a su casa ahora que su madre ha muerto, y robe en su propia casa como ha hecho en tantas otras casas en la localidad, como esperamos que Alex lo pille con las manos en la masa y Billy se enfrente a ella.

Nada de lo que esperamos sucede en la historia. Y eso está muy bien. Los tiros no van por ahí. Y ese es el arte del guion.

Alex ve movimientos de arbustos en el bosque y sabemos que ahí está escondido, Billy, acechando su propia casa en la que no puede entrar sino es de extranjis. Alex incluso coge un paquete de Doritos, que sabe que a Billy le gustan mucho, y los deja cerca de los helechos que ella ve moverse desde la ventana de la casa

El círculo cerrado de la violencia machista

Su padre se porta bien con Alex, le ofrece su casa para que se quede con Maddy, es amable y dulce con ella, cuida de su nieta con cariño, y su mujer es amable también. Hay ambiente de hogar y Alex se siente bien. Por fin tiene un refugio en la vida: la casa de su padre.

Pero durante los muchos flashbacks a su infancia en los que Alex revive su terrible momento de terror: ella de niña encerrándose en el armario de la cocina, a oscuras, mientras sus padres tienen un violenta discusión, y la niña Alex tiembla de miedo, descubrimos la atroz verdad.

De repente, la puerta del armarito se abre y aparece su madre con la cara ensangrentada y hecha polvo. Su padre la ha pegado. Paula tranquiliza a su hija y la calma.

Su padre maltrataba a su madre. Se cierra el círculo de la violencia machista que pasa de abuelas a madres, de madres a hijas, de hijas a nietas.

Alex corre a casa de su padre y se lleva a Maddy con ella. Rompe relaciones con su progenitor.

Su madre no se fue a Alaska con su hija, persiguiendo a un nuevo novio como le contó papá, su madre se marchó porque él la maltrataba.

Bueno, pongámosle cara al guionista que escribió el capítulo de “El ladrón”: Colin McKeena.

Colin es autor de interesantes obras
de teatro y vive en Nueva York.

Puedes ver “La asistenta” en Netflix. Es una obra maestra.

Cómo escribir un buen guion.

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El placer vicario en Mad Men

El domingo, hablo por teléfono con mi madre, quien está en Málaga. Me dice que se está volviendo a ver la serie “Mad Men” desde el principio, que es increíble, que no hay ninguna otra serie como “Mad Men”, tan compleja, tan única, tan literaria. Le digo a mamá que las tramas que cuenta “Mad Men”, con su confusión, su imperfección humana y su oscuridad me recuerdan una novela existencialista, a los relatos de John Cheever, con sus urbanizaciones de clase media-alta donde a los hombres les carcome su vacío interior, y a las mujeres, su frustración y aburrimiento. Es un serie muy original, que no se parece a ninguna otra porque es única en su especie. Los placeres infinitos de Mad Men.

Donald Draper es el epitome del hombre moderno, quien si no le gusta su vida, puede cambiar de identidad.

Abrirse las venas en el guion

Mathew Weiner había trabajado en el equipo de guionistas que escribía “Los Soprano”. Su pasaporte para entrar en la sala de escritura a las órdenes del caótico y genial David Chase fue, precisamente, el guion del piloto de “Mad Men”. A David Chase le gustó. Chase pedía a sus guionistas que se abriesen las venas, literalmente, en la sala de escritura de “Los Soprano”, rescatando los momentos más oscuros de su pasado, sus abismos de vergüenza, sus calvarios de culpa y mala conciencia para plasmarlo en las vivencias de Tony, Carmela, y compañía en la serie sobre una familia mafiosa de Nueva Yersey. Así lo había hecho el propio Chase, al crear el personaje de Livia, la madre de Anthony Soprano, quien está basada en su propia madre, y muchas de las conversaciones que tiene Tony con su terapeuta, la doctora Melfi, acerca de la falta de amor y apoyo de la madre de Tony son reales, propias de la vida del propio Chase.

El guion de “Mad Men” está lleno de subtexto. Las traman emanan de la lucha de los personajes por llenar, sin éxito, su vacío interior.

Mi sombra sale a pasear

Pero yo tengo una razón más poderosa y oscura para ver “Mad Men” por tercera vez y pincharme éxtasis en vena: la experiencia del placer vicario. En una época de mi vida en la que no bebo, no fumo, me porto bien en la oficina, quiero disfrutar, contemplando a Don beberse sus Tom Collins mientras se fuma un Lucky Strike, a Peggy tomándose un whisky y fumando marihuana y diciendo esa frase mítica: “Soy Peggy Olson y fumo marihuana”, a Pete, siendo infiel a su mujer, a Roger bebiendo demasiados Dry Martini y comiéndose una fuente de ostras, a Joan, disfrutando de los placeres de cuerpo, del acordeón, del alcohol, y de los trajes ceñidos.

Vivo mi vida en hoteles de cinco estrellas, trabajos oficinas cool, y ando por una ciudad, que es el decorado de una película: Nueva York, Mad Avenue, elegancia sofisticada a raudales en “Mad Men·, una serie donde se practican todos los vicios privados, todos los placeres culpables que pertenecen a mi pasado pero no a mi presente.

La sombra del ego, con su apetito insaciable, sale a pasear en “Mad Men”

Nuestra sombra sale de paseo y se solaza en camas ajenas, cocktails Old Fashion, paquetes de cigarrillos, e infidelidades a troche y moche, perversidades laborales descontroladas, y presentaciones de anuncios donde el talento de Don Draper se quita la correa que lo sujeta.

Es un placer ser Don Draper, con toda su libertad masculina y su apetito insaciable de placeres mundanos.

Viendo “Mad Men” nos portamos mal, sacamos a relucir nuestro lado sombrío lleno de secretos inconfesables, de fantasías lujuriosas, sin ninguna consecuencia en nuestra vida real. Es como un deseo de trasgresión y aliento salvaje expiado en la ficción, que nos deja con un regusto agridulce en el velo del paladar.

Las mujeres tienen sus propios deseos, anhelos, y ansías de placer y satisfacción. Aunque quien se lleva la peor parte en “Mad Men” es Betty Draper.

“Mad Men”: una escapada a la evasión del disfrute de la nicotina y el alcohol y el erotismo.

Puedes ver “Mad Men” en Amazon Prime Video.

Los placeres infinitos de Mad Men.

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“Heridas abiertas”: el círculo de la matrofobia

Adora odia a su hija mayor, Camille. A su vez, la madre de Adora la odiaba a ella. Es el círculo de la matrofobia que se perpetúa generación tras generación en la serie “Heridas abiertas”. Camille decide alejarse de su madre como estrategia de defensa. En cuanto cumple de 18 años, Camille se larga de Wind Gap para hacerse periodista en Saint Louis. Frente a su madre, se muestra pasiva y agotada, distante y llena de barreras. Más estrategias de defensa. Odio a mamá.

“Heridas abiertas” es una adaptación de la novela homónima de Gillian Flynn. A Flynn le van las familias disfuncionales, las relaciones tóxicas entre madres e hijas, las atmósferas claustrofóbicas e insanas en el Sur de Estados Unidos. Ese mundo ya existía en la novela que la hizo famosa como escritora: “Pérdida”.

Cuidado, que llega Adora, y te puede comer.

Un sur que se derrumba, pueblos que se convierten en óxido, jóvenes que se desesperan más allá de la desesperación, y un matriarcado de mujeres frustradas e insatisfechas que se alcoholizan al caer la tarde. Un agujero sin salida, Wind Gap, el lugar del que te quieres marchar si eres lo suficientemente lista para darte cuenta de que ese pueblo te cortará las alas.

La adolescente Camille Preaker, pelo corto, chicazo, personalidad independiente y fiera, escucha obsesivamente a Johnny Cash mientras imagina planes de fuga de su vida, lejos de mamá, letal y tóxica, en su macerada maldad en amarettos caros a las ocho de la tarde.

Adaptación de un thriller psicológico

Flynn es una maestra del thriller psicológico. “Heridas abiertas” es su primera novela, tras quedarse sin trabajo como periodista cuando empezó la crisis del papel en Estados Unidos, Flynn se recicló como escritora, lo cual también hicieron muchos periodistas en paro. De ahí la explosión de thrillers muy bien documentados, escritos con ritmo y de forma directa, fruto de aprovechar las mejores esencias del oficio de plumilla.

Odio a mamá

Lo primero que sorprende al comparar la novela y la serie es el tema de los cortes que se inflige Camille. En la novela de Flynn, el acto de cortarse a sí misma está omnipresente desde la primera página, descrito muy expresivamente y es un método de Camille Preaker para liberar su dolor psicológico.

Ojo, “Heridas abiertas” no trata de los asesinatos de unas niñas en un pueblo perdido y decadente del Sur de Estados Unidos dedicado a la explotación de granjas porcinas. No. “Heridas abiertas” trata del trauma de una mujer, Camille Preaker, de su horrorosa infancia, de su relación jodida con una madre que no es que no la quiera, es que la boicotea y busca destruirla lentamente.

La gran dificultad de adaptar la novela “Heridas abiertas” a guion es que la voz interior de Camille es muy poderosa en la novela, y eso se salva gracias a la interpretación misteriosa e hipnótica de Amy Adams, esa mirada oscura y magnética, esos ojos inteligentes y melancólicos que te expresan su diálogo interior mucho mejor cualquier voz en off.

¿No os recuerdo mucho este plano a las pelis de Gus Van Sant?

Camille mira mientras conduce, entrando en Wind Gap. Su mirada intensa y evocadora de un pasado maldito, crece lista, crece triste, lo dice todo.

Odio a mamá.

Puedes ver “Heridas abiertas” en HBO.

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“Collateral”: la crónica de una sociedad desintegrada

“Collateral” es una serie dramática, que tiene cuatro episodios, producida por BBC Two, creada y escrita por David Hare y dirigida por S.J. Clarksson. Hare nos cuenta la historia del asesinato de un repartidor de pizzas iraquí en el Londres actual, y cómo ese suceso afecta a los múltiples personajes de la serie. Carey Mulligan es Kip Glaspie, la inspectora que investiga el asesinato que es representativo de lo que pasa en la sociedad inglesa actual.

Hablar de David Hare son palabras mayores. Hare es un reputado dramaturgo desde la década de los 60, pertenece a la generación de los jóvenes airados que cuestionaron las costumbres sociales de la Inglaterra de esa época. En el National Theatre se han puesto en escena 16 obras suyas, incluyendo una trilogía sobre la Ley, la Iglesia y el Partido Laborista. Casi nadie al aparato. En cine Hare es conocido por ser el autor del guion de la película “Las horas”, que a mí me pareció brutal. El libro homónimo de Michael Cunningham era muy literario, muy difícil de adaptar a la gran pantalla, con esas tres historias cruzadas de tres personajes: su madre, Virginia Woolf y Miss Dalloway en la actualidad en Nueva York pero Hare supo sacarle todo el jugo a la historia, sin perder su evocación melancólica sobre la cantidad de horas que hay que pasar en la vida, el tiempo que hay que remar, el peso de las horas, eso es lo más difícil al vivir. Hare también habla de depresión, creación y suicidio en un guion maravilloso que hila tres momentos diferentes del siglo XX. .

En “Collateral”, David Hare retrata Londres y una sociedad inglesa desintegrada e inquietante, donde las instituciones (El Ejército, sobre todo) están corrompidas por intereses espurios y económicos, una sociedad infeliz, donde los refugiados se buscan la vida como pueden, asustados y con miedo, mientras mandos del ejército hacen negocio con ellos, con personajes en crisis: la jefa de la pizzeria, con una madre enferma, una joven capitán con estrés postraumático después de ver morir a su compañera por una bomba, un político laborista que no supera un divorcio desgraciado, y una cura mujer lesbiana que tiene como novia a una inmigrante china, con peligro de repatriación. El asesinato del repartido de pizzas expande su onda explosiva y liga a todos los personajes en una urdida conspiración que demuestra la enfermedad de la sociedad británica.

David Hare empezó a hacerse un nombre como dramaturgo en 1970, con su obra de teatro Slag.
Carey Mulligan interpreta a la inspectora Glaspie encarga de investigar el asesinato de un repartido de pizzas.

“Collateral” es desasosegante, inquietante, oscura, y nos habla de una sociedad desestructurada, familias disfuncionales, instituciones corruptas (cómo es la violación del mando a la joven capitana y cómo no puede pararla ni denunciarla) en un ambiente de desolación moral que gravita sobre las dos mujeres protagonistas más honestas: la inspectora Glaspie y la capitana Sandrine, interpretada por la excelente Jeany Spark.

Un tapiz de historias en torno a un asesinato cuya historia no se basa en responder a la pregunta: ¿quién lo hizo? porque desde el primer episodio de 50 minutos ya sabemos quién lo hizo, sino que se basa en urdir un tratado sobre el estado de la nación, en este caso, Gran Bretaña y sus conflictos intestinos.

“Collateral” no tendrá una segunda temporada. Una pena.

La serie no está obsesionada con los elementos del thriller, muy al contrario, al estilo de Hare, es más bien una reflexión sobre la Gran Bretaña de hoy en día, de un interés y complejidad superiores al de otras series de televisión más convencionales.

Puedes ver “Collateral” en Netflix.

El machismo de Mad Men. Narrar, no adoctrinar

La primera vez que vi la serie no me fijé tanto en el machismo rampante, la segunda vez un poco más y la tercera mucho más, veía machismo y racismo por todas partes como buena hija del #Metoo.

Mad Men no alaba la actitud machista, sino que narra cómo era la sociedad de la época bajo el microscopio de ese entomólogo de Nueva York, que es Matthew Weiner , y la época es ni más ni menos: finales de los 50, los 60 y gran parte de los 70. Pero el gran acierto de Weiner, creador de la serie, es que no predica sino que cuenta.

Jon Hamm no iba a ser el elegido para Mad Men, pero Weiner se empeñó. ¿Hay un Don Draper mejor que él?

En el eipsodio de la primera temporada de Mad Men, Peggy destaca entre las mujeres de la oficina a la que los hombres espían mientras beben y comen a través de un falso espejo porque hay algo en ella que va a representar el nuevo modelo de mujer, con inquietudes profesionales, que asciende socialmente respecto a la generación de sus padres, a quien se le va a dar una oportunidad, gracias a Don Draper, quien se creó su propia oportunidad laboral también como si fuera una mujer o un negro, solo que es hombre y guapo, pero en su caso le lastraban sus orígenes sociales. Freedy también se fija en el talento de Peggy, pero de forma muy esquinada y matizada como siempre sucede en Mad Men.

Resulta que Peggy es un hacha. Ella ha visto el beneficio y no el producto (…)

Ha sido como ver a un perro tocar el piano.

Freedy sobre Peggy.

Joan, la mentora rígida

Por supuesto, Peggy va a tener una ‘mentora’ en la oficina aunque sea una mentora esquinada y muy matizada como Joan Holloway, ya que Mad Men no funciona con estereotipos, o mejor dicho: se basa en ellos y les da muchos matices como dice la guionista Carmen Llano.

Joanne Holloway solo iba a estar en el piloto pero su personaje creció gracias a Christina Hendricks.

Supongo que ahora te darán vales para la cena.

Joan a Peggy

Pero al mismo Joan protege a Peggy de las ansias sexuales de Freedy.

Sin embargo, Peggy que proviene de una familia humilde de Nueva York, con orígenes religiosos, de Minnesota, y vive compartiendo piso, se llena de alegría y euforia.

Rachel, la nueva mujer

Rachel Mencken es la propietaria del negocio Almacenes Mencken pero todo el mundo, en Sterling and Cooper, se la trata como si fuera la secretaria. Rachel sufre una doble discriminación antes de que se sepa que tiene dinero y que es la clienta: por ser mujer y por ser judía.

Rachel Menken es judía y su clientela también es judía, Don le propone que cambie las ofertas y la ropa amontonada por algo más sofisticado.

A veces tenemos opciones buenas

pero sin futuro.

Rachel a Don

El machismo es atractivo

Para los hombres. y para las mujeres criadas en un ecosistema patriarcal. Además para las otras mujeres, las mas rebeldes frente al patriarcado, resuena como una verdad. Hasta ahora habíamos visto representados los 50, los 60, los 70 en las series de forma nostálgica, con sus “cosas buenas de otra época”. Pero no de forma realista, con su racismo, su machismo, su xenofobia, sus escalas sociales más rígidas como las de ahora. Hasta que llegó Matthew Weinner.

Hay que hacer un lectura no lineal de Mad Men, ver como hacía Cheever en las urbanizaciones ideales y preciosas de las afueras en las que si cavábamos hondo había gusanos y podredumbre sin perder el buen estilo estético, pero el fondo nunca se correspondía con la forma, hay que profundizar en la incomodidad moral y el desorden de unas vidas en la que los hombres hacen lo que quieren sin culpa alguna, y las mujeres no, y pagan las consecuencias, y a lo bestia.

Por ejemplo, nos fijamos en la trama de continuidad del personaje de Peggy Olson en la primera temporada. Atención spoiler. Campbell celebra su despedida de soltero en un bar con otros hombres de la oficina y unas chicas ad hoc con los que no consigue triunfar como seductor de una noche tal y como desea, su frustración le lleva a presentarse delante de la puerta del piso de Peggy y besarla, a Peggy le gusta y sabe que va a ser un hombre casado pero lo acepta, aunque las consecuencias para ella son muy duras: se queda embarazada pero niega el embarazo, lo cual provoca el encuentro final de Don Draper con su pupila cuando le dice la famosa frase que él se ha aplicado a su propia vida:

Vive como si esto no hubiera pasado.

Puedes ver Mad Men en Amazon Prime Video.

El esfuerzo emocional de cuidar de los demás. Mare of Easttown

Kate Winslet aprendió el acento local para interpretar a Mare.

Al principio de la serie Mare of Easttown, Mare después de trabajar todo el día en un caso de una chica desaparecida, antes de ir a casa, va a un acuario de su pueblo para comprar a su nieto Drew que ella cuida, una tortuga y un cajón de cristal para la tortuga. El dueño intenta venderle un invento sofisticado y caro, pero Mare se niega, diciéndole que su nieto tiene problemas con las cosas complicadas, que va con retraso. En esa línea de guión con el dueño de una tienda ya nos damos cuenta de que Drew tiene problemas, no sabemos muy bien cuáles, y que Mare, en su vida personal, cuida y se preocupa de su nieto, con quien poco tiempo después. Luego, ya en casa y el hecho de ir al médico con su nieto, nos damos cuenta de la vida personal de Mare está centrada en cuidar emocionalmente a los demás, y de repente ves el enorme esfuerzo psíquico que la acción de cuidar supone, incluyendo en el lote las batallas cotidianas y repetidas con una hija adolescente en la edad del pavo. ¿En cúántas series has visto eso?

Qué estrés

Es una revolución

Mostrar a un personaje al cargo de una investigación policial y que además es la protagonista de una serie, centrándose en su trama personal en el esfuerzo emocional de cuidar a las demás y en la desesperación más absoluta por no haber podido evitar el suicidio de su hijo mayor, Kevin, es una revolución.

¿Qué hacen los inspectores hombres en su vida personal? ¿Qué hacen las inspectoras mujeres que acostumbramos a ver en las series? Vivir una vida personal desolada de mierda o tirarse a todo lo que se menea mientras beben whisky.

Vale. Queda claro.

Mare, con su madre Helen y su nieto Drew, en misa.

Por primera vez en una serie thriller, con dos casos policiales potentes: la desaparición de Katie y Missy, y el asesinato de Erin, se retrata a una inspectora que hace un esfuerzo emocional de cuidar a la gente de su pueblo, y a su propia familia, muy en especiual a su nieto Drew que tiene tics nerviosos y un retraso cognitivo.

Lo repito porque nunca ha pasado. Y el problema de Mare es que se vuelca en los demás, los cuida lo mejor que puede pero no se cuida a sí misma. No está educada para ello.

Cuidar agota

Cuidar a los demás cansa, es un esfuerzo emocional que te desgasta por dentro y te desgasta por fuera. Cuidar a los demás es agotador y está muy poco reconocido

Además Mare no quiere decepcionar a la gente, ni a su familia, ni a su jefe, ni a la gente de su pueblo, ni a sus compañeros de la policía. Pero lo hace. Y eso la llena de culpa y pesar.

Colin y Mare hablan del caso de las chicas desaparecidas y del asesinato de Erin. Por una vez no están bebiendo una birra.

Mare cuida de la viejecita que ve a un mirón obsesionado con su nieta, y de su amiga Betty cuando su hermano yonki la roba, tambien de su amiga Lori y de su hija con síndrome de Down, Mare cuida de su madre, con la que no se lleva bien, de su hija adolescente y muy en especial de su nieto Drew.

Y eso es lo que le dice a su nuera, Carrie:

-Drew tiene que estar con quien le cuida.

¿Y quien le va a cuidar mejor Mare o Carrie?

Mare.

Mare con su compañero Colin, interpretado por un espléndido Evan Peters.
Durante el rodaje de Mare of Easttwon en los condados de Chester, en Filadelfia.

Terapia

La primera vez que Mare va a terapia con una psicóloga es por obligación. Su jefe le pide que se coja la baja y la fuerza ir a terapia. Gracias a Dios, la psicóloga es normal. Habla poco, pero es compasiva y crea un espacio seguro que permite a Mare abrise a su ritmo, logra ayudar a su paciente de verdad, sin grandes parrafadas ni alharacas tal y como son los estereotipos de psicológos en las series. La verdad que destilan Mare y su psicóloga es impresionante también por su normalidad.

Su psicóloga es alguien que cuida a Mare, alguien que le pregunta como está y qué hacer para sentirse bien.

Mare no está acostumbrada a que le hagan esas preguntas. Ella esta acostumbrada a cuidar a los demás, no que la cuiden a ella.

Pero la última vez que va a la psicóloga no es porque a Mare la obliguen, sino porque ella va a pedir ayuda. El personaje ha dado un paso importante en su proceso de curación y, desde el punto de vista del guion, en el arco de transformación como personaje.

-Está volviendo el pánico por las expectativas de la gente-dice Mare a su psicologa.

¿Qué te haría sentir bien?

No se me ocurre.

Conocernos a nosotros mismos

En el viaje de la heroína en de Mare, el último paso es afrontar el dolor por la muerte de Kevin, porque el dolor que no se procesa ni se llora, el dolor que se entierra en la sima nega de nuestro ser, no desaparece sino que reaparece como un fantasma demente y purulento, envuelto en niebla y terror, con ropajes angustiosos y nos hace sufrir una y otra vez.

El personaje para transformarse y completar su arco de cambio tiene que conocerse a sí mismo, saber las cuestiones que tiene que afrontar, conocer las cosas que tiene que hacer para estar bien. Pasar de la negación, el silencio y la ocultación a la luz.

El viaje de la heoína de Kate Winslet.

Durante la última sesión de terapia, entre Mare y su psicóloga, esta última confiesa:

-Me preocupa que no hayas superado el luto por la muerte de Kevin.

Kevin, el hijo que perdió Mare.

Shtisel y la importancia de la comunidad

En Shitsel la familia importa, la comunidad importa, el barrio importa, lo que digan los demás importa, el grupo importa, la vida no es individual sino colectiva y está arraigada en unas reglas de siglos que hace que los jaredíes se aferren a sus tradiciones y costumbres.

Shulem con su madre Malka.

En el tercera temporada de la serie, Giti está preocupada porque su hijo Yoselé, que estudia en la yeshiva y es un profundo estudioso de la Torá, se va a casar y Giti teme que las murmuraciones, los cotilleos, las críticas y los rumores sobre la infidelidad de Lippe, su marido, con una gentil, estropeen las posibilidades matrimoniales de su retoño.

Los tres principales actores de Shtisel no son religiosos.

Giti vive una trama espejo a través de su amiga Malke a la que su marido abandona por una gentil pero cuando se desahoga con Giti, ésta niega que a ella la haya pasado algo así con su marido. De hecho, no habla con su marido de lo que pasó, corre un tupido velo, y prefiere centrar su motivo de preocupación en que su marido trabaje en un rodaje (la tele está mal vista en la comunidad haredí) pero en realidad lo que le preocupa es que su conflicto matrimonial pasado afecte a las posibilidades matrimoniales de Yoselé, su hijo.

Shulem y Akiva, padre e hijo chocan a menudo en Shtisel.
Shulem y Nuchem, los hermanos Shtisel.

No será bueno para el emparejamiento que sepan que trabajas en televisión.

Gitti a Lippe.

La familia, más que la comunidad, es importante para Yoselé, el hijo de Giti. A pesar de que no tiene ilusión por encontrar a una novia y está centrado en sus estudios religiosos en la yeshiva, por respeto a su madre acepta quedar con Shira. Se produce un equívoco, conoce a otra Shira pero cuando esta le llama a la yeshiva y no le habla, un amigo le dice que él es más serio, que no se deje distraer de sus estudios religiosos y eso cala en Yoselé porque la comunidad de la yeshiva también es muy importante para él.

El conflicto de Yoselé

Cuando conoce a la verdadra Shira, Shira Levinson, Yoselé se deja arrastrar por la bondad de la chica y al darse cuenta de que es buena con su padre. pero en realidad no está enamorado de ella y acuerda un compromiso que le importa más a su familia.

Yoselé y la Shira de la que se enamora, que no es la chica que quiere su familia como su futura esposa.

Es una chica maja y de buen corazón

Yoselé sobre Shira Levinson

La trama de Yoselé y las dos Shiras conecta con el tema central de Shtisel: el conflicto entre las leyes judías y religiosas y los sentimientos que dicta el corazón.

Brad Ingelsby, creador de Mare of Easttown

Brad Ingelsby está especializado en escribir guiones sobre gente que tiene a sus espaldas un pasado muy duro. No es una excepción, Kate Winslet, la protagonista de la última serie que ha creado: Mare of Easttown, donde se mezcla una investigación policial por el asesinato de una adolescente con los problemas personales de Mare, la inspectora encargada de investigarlo.

Mare fue una gloria deportiva en su adolescencia

Brad cuenta que el pueblo donde creció es muy parecido a Easttown. El universo de la serie tiene raíces autobiográficas. “Es la mezcla de varios pueblos de Pennsylvania. El origen es querer escribir algo sobre mi hogar, sobre las formas de vida y rituales que había donde crecí. Como punto de partida me pareció interesante empezar con Mare, quien acaba de sufrir una gran crisis personal, y tiene que resolver el caso de asesinato de una chica y la desaparición de otra”, dice Brad.

EL SEGUNDO ACTO DE LA VIDA

El pasado de glorias deportivas, la espléndida adolescencia, con su esplendor en la hierba, acaba declinando en una madurez cuajada de trauma y decepción. Como decía Scott Fitzgerald acerca de Tom en El gran Gatsby: “era una de esas personas que ha tenido su momento de gloria a los 21 años y luego todo ha sabido a decepción en la vida”. Algo así le ha pasado a Mare.

“Mare está afrontando la muerte de un hijo, Kevin, la presencia en casa de una madre con la que no se lleva bien, la difícil relación con una hija adolescente”, dice Brad.

Mare se enfrenta a una pérdida muy dolorosa en su familia.

Pero Mare también posee una fortaleza compacta. “Es una mujer obstinada. Tiene fuertes valores. Una de las cosas que más admiro de ella es su amabilidad con los desconocidos, aunque no los pueda acoger a todos en su casa, los trata bien”, asegura el creador de Mare of Easttown.

Una de las fuerzas motrices que impulsan las tramas de Mare of Easttown es el retorno afectivo de Kate Winslet a la familia, a ritmo lento, con calma, a la manera de Mare, su personaje. Vuelve a acercarse a sus seres queridos de quienes se ha distanciado.

Mare se enamora de Richard, interpretado por Guy Pierce.

Gente normal y heroica

Brad Ingelsby sabe de lo que habla. Sus padres eran de origen obrero. “Mi abuelo tenía un bar donde se reunían obreros de la construcción. Mi abuelo tenía los valores importantes de la clase trabajadora. Es eso lo que yo quería retratar, sin ninguna condescendencia. Hay un heroísmo en levantarte cada una mañana para ir a un trabajo que no te gusta, simplemente por un sentido del deber y porque tienes un compromiso con tu familia. Admiro eso”, afirma Brad.

Quería retratar a esas personas con compasión y quería mostrar ese heroísmo, el heroísmo de las personas normales. Es gracioso, pero no lo vemos muy a menudo en la pantalla. Ken Loach lo contó muy bien.

Brad Ingelsby

Mare es una inspectora fuerte y trabajadora, con una obstinación auténtica. No le gusta decepcionar a los demás.

Kate Winslet a bordo

La carambola feliz, el golpe de definitiva suerte fue cuando Kate Winslet se subió al carro de la serie. “Le mandé los dos primeros guiones a su representante. Kate se los leyó durante una noche, lo cual es alucinante. Porque normalmente durante dos semanas no sueles saber nada. Y luego tienes que preguntar. Charlamos y Kate dijo: genial, quiero participar. No me lo podía crear”.

Creo que una de las cosas más importantes de la serie es que cuando ves a Kate Winslet te crees que es una inspectora en un pueblo pequeño de Pennsylvania.

Brad Ingelsby
Brad Ingelsby escribió Mare of Easttown, con tintes autobiográficos.
La cerveza que se bebe en Mare of Easttown es Rolling Rock.

Os recomiendo esta serie.