Category Archives: personajes

Pobre cordero de Tom en “Succession”

¿Qué sería de Tom si no tuviera a Greg? Quizás ya se había pegado un tiro, tras acumular en su vientre capa tras capas turbadas de infelicidad intoxicada por la maldad y amoralidad de la familia Roy.

-¿Estas intentando seducirme, Greg?-le pregunta, cómplice, Tom a su amigo y empleado.

-Sí, claro que sí.

Tom sale del armario en Succession

Muchos fans de “Succession” deseamos que Tom salga del armario, deje a Shiv que es muy guapa y muy elegante pero le hace muy infeliz, y se vaya con Gregg que es más lindo y amable. Pero no lo hará.

Tom vive aferrado a sus tristes sueños de vuelo gallináceo, a su triste mentira de matrimonio, a querer ser uno más de la familia Roy.

MOOOOCCCKKKKKK. Premio Tom. Premio: botella de lejía de plástico vacía con devoltura de casco.

Tom vive un infierno con Shiv, una mujer que le trata peor que a un perro, cuando no como a una mascota bien amaestrada que se arrodilla para besar sus zapatos Manolo Blanick y que consigue que Tom salte si Shiv chasca los dedos.

-Déjala, Tom. No te conviene. Vas al desastre.

-Deja a Shiv, Tom. Te irá mucho mejor.

-Sal de ese nido de víboras que es la familia Roy, Tom.

-Hazme caso. No hace falta ser guionista para saber qué te va a pasar.

Hay que ver la cara del pobre chico de Minnessota, Tom, ese campesino que es la sal de la tierra, Tom, cuando Shiv, en su noche de bodas, le dice que quiere tener una pareja abierta, y él se traga su amargura, decepción, bolas de dolor como piedras, para no perderla. Sus sueños destruidos en su misma noche de bodas. Adiós romanticismo.

Porque en el fondo, aunque a algunas os cueste creerlo, amigas, Tom es un romántico. No hay más que ver como bebe los vientos por Shiv, no hay más que ver cómo desea tener un hijo con ella, hacerle el amor y le demuestra lo orgulloso que está de ella.

Cuando Shiv logra salvar una crisis de Waystar, cuatro puestos, nos comemos los aviones privados y un puesto para nosotros, dice Tom mientras su padre se ha puesto demente, Tom sale a su encuentro para jalearla:

-Mi súper heroína. Estoy ardiendo.

-Creo que me pongo más cachondo en tus días fértiles. Te huelo, nena.

Pero su mujer pasa de él.

Tom no miente pese a su estilo relamido y teatral, con su aire pulcro y educado, demasiado pulido y nada masculino. En realidad el dulce y torpe y zangolotino Greg lo trata mucho mejor que su fría arpía mujer.

Puedes ver “Succession” en HBO.

Tom sale del armario en Succession.

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“Succession”: el rap de Kendall

Momento de vergüenza ajena, admiración por su valentía, escalofríos y risas durante el rap que canta Kendall Roy a su padre compuesto por él, durante la fiesta de los 50 años de carrera de papá en “Succession”. La rebelión de Kendall.

Es un momento icónico en la historia de las series de televisión. El rap de Kendall es un hit, una muestra de su talento artístico que roza lo ridículo y lo sublime a la vez y no podemos dejar de contemplar y sonreír como bobas.

Qué tío, fucking crack.

Kendall Roy gana como personaje a medida que la serie avanza.

Es una secuencia tan icónica y digna de ser recordada como ésta en “Mad Men”.

Giro de guion

Es un buen giro de guion, cuando te crees que el tristón de Kendall está súper deprimido y al borde del suicido, con esa vocecita de vuelo bajo de pájaro herido, de repente, se marca este rap en honor a su padre que te hace sonrojar y disfrutar a partes iguales.

Kendall está a punto de perder el hilo de su rap cuando le acerca el micro a su hermano Roman, el nefasto Roman, y este grita: ¡necesito que pares de una vez! Por un segundo tememos que Roman le agüe la fiesta a Kendall, y éste se desmorone encima del escenario delante de todos los invitados a fiesta no-sorpresa de su padre, lo que sería súper triste para tristón, pero no, Kendall le echa agallas y sigue rapeando como si no hubiera un mañana para agradar a su padre, para conseguir la aprobación de papá.

Jeremy Strong interpreta con sutileza y convicción a Kendall Roy.

Su novia le dicea Kendall en un momento de la fiesta:

-Hablas mucho de tu padre ¿no?

El pobre Kendall sobrevive como puede y apechuga con su mala racha en el seno de esa familia tóxica que es la famila Roy.

Kendall es mi favorito junto a Greg the Egg. Por favor Gregg, no te vayas de Waystar. ¿Qué íbamos a hacer sin ti?

Por cierto, Tom. ¿Cómo diablos puedes ser un tío tan servil e hipócrita? Vamos, macho, échale huevos por una vez en tu vida y no te dejes pisar por los Roy porque es muy triste haber vivido solo para haber servido de felpudo a Sibhon Roy.

Cuanto me irrita el pelele de Tom.

Puedes ver “Succession” en HBO.

La rebelión de Kendall.

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“La asistenta”: ¿por qué cuida Alex tanto de su madre?

¿Por qué cuida Alex tanto de su madre? ¿Por qué deja que la arrastre a su locura y su caos? ¿Por qué Alex, que tiene que cuidar de su hija de tres años, de sí misma, se preocupa tanto de su madre? Paula Langley sufre un trastorno bipolar, y dice que es Afrodita, asegura poder ascender a la luz y fundirse con ella, habla de ser uno con la creación y hacer el amor con la luz. Alex la escucha. Incluso cuando las cosas se ponen muy chungas con su madre, Alex nunca tira la toalla. Alex es la cuidadora de su madre.

-Te he cuidado desde que tenía seis años, mamá-dice Alex a su madre.

Su madre dice que no. Su madre niega todo lo que dice Alex, que es aburrida, poco creativa, y ¿qué está haciendo con su vida? Ella está perfectamente, lo tiene todo bajo control, está creando grandes obras, grandes pinturas que se expanden en ríos de color, locuras geniales de creatividad desbordante. Sabe divertirse, eso es todo. Ella es una mujer muy poco convencional. No como Alex, que limpia casas. Eso sí, Alex es la cuidadora de su madre.

Andie McDowell lo da todo para interpretar a Paula Langley.

Yo comprendo perfectamente a Alex porque yo quería mucho a mi padre que también tenía un trastorno bipolar como Paula, era un padre cariñoso y genial, aunque en sus crisis daba una guerra inusitada. Pero quería cuidar de él por muchos problemas que me acarrease desde que era muy joven. No quería que nadie le hiciese daño a papá, o se aprovechase de su vulnerabilidad mental. Por supuesto mucha gente se aprovechaba. A veces, le veía tan indefenso y perdido como un niño.

Así que sí, entiendo perfectamente a Alex, que se preocupa de su madre como si ella fuera la madre y su madre, la hija. Cuando la directora del refugio para mujeres maltratadas le pregunta a Alex:

-¿Y qué pasaría si dejaras de cuidar de tu madre?

Alex se queda en silencio. No tiene ni idea. Jamás se le había pasado por la cabeza el hecho de que pudiera hacer tal cosa.

Margaret Qualley y Andie McDowell son madre e hija en la vida real.

Hay química entre Margaret Qualley, que interpreta a Alex, y Andie McDowell que encarna a Paula, su madre. Disfrutan actuando juntas esta hija y madre en la vida real, y Andie está radiante y excesiva, y a la vez, verdadera, interpretando a Paula Langley, que tiene una enfermedad mental, que nunca reconoce tener.

McDowell le deja espacio a su hija para crear esa naturalidad, esa realidad amor-odio de madre e hija, cuya dinámica disfuncional no está exenta de cariño.

Paula sólo tiene a Alex. Alex se tiene a si misma y, a pesar de las innumerables locuras de su madre, no puede dejar de quererla.

Hay algo entrañable en Paula, cuando pinta la habitación de su nieta, cuando se empeña en ser una Leonardo Da Vinci reencarnada.

Desde luego “La asistencia” sería una serie mucho más aburrida sin la presencia del personaje al que da vida Andie McDowell.

Puedes ver “La asistenta” en Netflix.

Alex es la cuidadora de su madre.

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“Sucesión”: la manía de llevar a los personajes al extremo

Estoy disfrutando con “Sucesión” en HBO, la serie basada en la familia Murdoch, poseedora de un imperio de medios de comunicación y entretenimiento. Sin embargo, hay algo que me molesta en el guión, como una abeja que me ronda durante una maravillosa comida de verano, y amenaza con picarme: la manía de los guionistas de la serie de llevar a los personajes hasta el extremo, de tal manera, que muchas veces se vuelven caricaturescos y pierden verdad. El gran defecto de Succession.

Una lástima porque “Sucesión” me encanta. Es la serie que veo en mi móvil cuando hago bici en el gym. Es adictiva y tiene unos diálogos geniales.

Logan: el viejo rinoceronte

Sin embargo esa molesta sensación de que los rasgos más acusados y tóxicos de las personalidades de los personajes se enfatizan demasiado no me abandona. Me sucedió sobre todo en la segunda temporada, en la secuencia en la que Logan Roy lleva a los hombres de la familia y a ciertos dirigentes de Waystar a cazar y monta un numerito de lo más humillante para descubrir al traidor que quiere sabotear su trato con Pierce.

Me pasa también con Roman, y su psicopatía, su retorcida y enfermiza personalidad cuando involucra a Gerri en sus jueguecitos sexuales. El gran defecto de Succession.

Y también me sucede con Siobhan aka Pinkie, quien cae en el exceso excelso cuando se trata de manipular a su marido.

Siobhan desea ser la sucesora de su padre.

Fauna humana de lo peor

El personaje más natural al final resulta ser Greg “the Egg”. Su ambición rastrera, su servilismo, nerviosismo y confusión resultan creíbles y muy humanos.

Y Kendall Roy, por supuesto. A ese tipo me lo creo totalmente. Kendall está deprimido y parece deprimido. Sus ojos están deprimidos y también su voz. Verdad cien por cien la que expresa Kendall, sometido a la tortura emocional de su padre. Jaque mate.

El hijo desgraciado mira a su padre, el magnate.

Tom aka “Mr. Potato”

Y luego está Tom. ¿Puede ser Tom tan rastrero y dócil? ¿Tan egoísta y mundano? Es una marioneta en manos de su mujer y de Logan Roy. Sí, es creíble. Tom “el suavón” que aguanta lo que le eche sin perder su cara inexpresiva, sin despeinar ni un pelo en su estilo de Mr.Potato. Sin embargo Tom está exagerado. Cae en su desarrollo en el trazo grueso del pintor de personajes.

Dan ganas de matar a Tom por ser tan pusilánime.

Es una pena, porque la serie es muy buena, pero los personajes pierden complejidad psicológica porque los seres humanos somos contradictorios. Y esas contradicciones a veces desaparecen en “Sucesión”.

Puedes ver ya la tercera temporada de “Succession” en HBO.

El gran defecto de Succession.

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El monólogo interior de la criada

En el guion de la serie “El cuento de la criada” de Hulu predomina la voz interior de June, la criada protagonista. El monólogo interior es un arma de doble filo porque puede dar un aire antiguo, ir a lo fácil a la hora de contar una historia, con la convencional voz en off, y caer en un estilo más literario que cinematográfico. La revolución de la criada

Sin embargo en una historia en la que se impone el silencio por la violencia, se instaura la tiranía y la represión más absolutas, y se utiliza a ciertas mujeres como June para fines exclusivamente reproductivos, se impone la voz interior, el monólogo interno para dar audio a su rebeldía y desesperación.

En esta serie el monólogo interior está utilizado de forma magistral. Vamos a analizar por qué.

Un monólogo interior no explicativo

En realidad, el monólogo interior de June no es explicativo, no sirve para contar la historia, ni para hacer avanzar la narración, no es narrativo, es más bien una suerte de “stream of conciousness” al estilo de las obras de Virginia Woolf, donde sabemos cómo se siente June, lo que piensa, lo que anhela, lo que echa de menos a su hijita y a su marido, cómo se rebela y resiste frente a la dictadura de Gilead.

Otra función de dicho monólogo interior es recordar el pasado de June, saber como pasó lo terrible que pasó, a ráfagas, en momentos suelos, pero sin caer nunca en un estilo explicativo ni antiguo.

“El cuento de la criada” está basada en la novela homónima de Margaret Atwood y nos cuenta una distopía en la que unos sumos sacerdotes utilizan a las mujeres criadas, con el único fin de reproducirse en una ceremonia terrible y no exenta de morbo, en la que están también presentes las esposas de dichos señoros que además son estériles.

Un espectáculo hermosamente macabro donde se induce a las criadas a aceptar la sumisión, y la apatía por miedo al castigo como normalidad.

Atwood dijo que se le ocurrió la idea, cuando en los 80 vio cómo triunfaba y ascendía al poder la revolución islámica liderada por Jomeini en Irán. Un chispazo de imaginación que sirvió de pistoletazo de salida para que la escritora canadiense escribiera su novela feminista acerca de un régimen autoritario machista, en el que cierta casta masculina esclaviza a mujeres jóvenes y las someten con fines reproductivos.

La distopia del Estado de Gilead lejos de ser una realidad futurista y propia de la ciencia ficción presenta muchas analogías con el Afganistán actual dominado por los talibanes.

Aunque ¿soy la única que piensa que “El cuento de la criada” funcionaría mejor como miniserie en vez de con ese porrón de temporadas? ¿Qué opináis? Será la edad y la degeneración cerebral pero cada vez soy más fan de las miniseries.

Puedes ver “El cuento de la criada” en HBO y Amazon Prime Video.

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“La asistenta”: el arte del guion

En la serie, “La asistenta”, el capítulo 6 titulado “El ladrón” marca un hito en el arte del guion por poderosas razones y también es un buen ejemplo sobre lo que hablo, una y otra vez, en mi blog: de escribir en contra de las expectativas del espectador. El episodio empieza de la forma más normal, cotidiana, y familiar del mundo de cualquier madre que trabaje: su hija pequeña (casi tres años) está enferma y ella tiene que ir a trabajar. En el caso de Alex, el conflicto es más radical porque no puede contar ni con su marido (Sean, del que esta separada) ni con su madre, y no puede faltar al el trabajo porque la despedirían. Cómo escribir un buen guion.

El guionista es Colin McKeena.

La estructura del guion del episodio “El ladrón” es la siguiente: Maddy, la hija pequeña de Alex, se levanta muy acatarrada pero no tiene fiebre (si tiene fiebre no admitirían a la niña en la guardería, y al guionista no les interesa eso como ya veremos más adelante) Alex se pone en marcha y viene la secuencia de intentos fallidos: primero llama al trabajo para pedirse el día pero su jefa no se lo permite, luego recurre a a su madre, Paula, pero ésta no le coge el teléfono a su hija, a continuación Alex le pide a su ex marido, Sean, que se quede con Maddy pero éste trabaja un doble turno y le dice que no.

Andie McDowell interpreta a la madre bipolar de Alex Russell, la protagonista de “La asistenta”

Progresión dramática

Esta secuencia de hechos supone la progresión dramática de la historia: Alex lleva a la guardería a Maddy, y allí le dicen que no ha pagado la parte que le corresponde, Alex logra negociar un aplazamiento. y una de las cuidadoras coge a Maddy , advirtiendo a Alex que si la niña tiene fiebre, se tendrá que llevar a su hija.

En cuanto Alex llega a la casa que tiene que limpiar, un chalet destartalado que se encuentra al lado del bosque, su jefa le dice que pertenecía a Billy alias “Pies descalzos”, un adolescente problemático que solía robar en las casas vecinas, arrestado varias veces por la policía, y que había pasado varias temporadas en un reformatorio para delincuentes juveniles.

Margaret Qualley interpreta con mucha verdad a Alex Russell.

Conexión emocional

La madre de Billy ha muerto y Alex y su compañera tienen que limpiar su casa para que la inmobiliaria la ponga a la venta en condiciones. Mientras realizan la limpieza a fondo del inmueble, Alex descubre que la madre de Billy era una maltratadora que no solo encerraba a su hijo Billy en un agujero a oscuras sino que además también tenía algunos elementos decorativos nazis.

Lo importante para el guionista es establecer la conexión entre Alex y el chico Billy alias “Pies descalzos”. Alex sueña y avanza por el bosque creyendo que es Billy, esos sueños se repiten de forma obsesiva, va descalza como Billy, se acerca a su casa, vive en el bosque como “Pies descalzos”. Es él. Esos sueños obsesivos se repiten una y otra vez a lo largo del episodio. Alex es Billy.

La historia avanza en su progresión dramática, cuando Alex descubre un escondrijo en la cocina, donde la madre de Billy encerraba a su hijo y se mete dentro, la puerta se cierra y Alex sufre un ataque de pánico, tiene un flashback volviendo a su infancia en la que ella es una niña encerrada en un armarito debajo del fregadero en la cocina de su casa mientras sus padres se pelean. La niña interior sufre, está asustada, y secuestra emocionalmente a la adulta que es Alex. Su madre también encerraba a la chica cuando era niña, esa madre pirada, irresponsable, que se largó a Alaska a las primeras de cambio, con ella, abandonando a su padre. Alex le pregunta a su padre por qué su madre la cogió a ella de cría y se marchó a Alaska, abandonándole, y su padre responde que Paula, su madre, iría detrás de algún hombre del que se habría colgado. Esa es la historia que se cree Alex.

Es tan profundo este episodio, tan importante y tan vital que me dan ganas de celebrarlo escribiendo este post.

Colin McKeena es un guionista genial porque nos va llevando, suavemente, con mano delicada, al trasfondo de una historia que no es lo que parece.

Una historia de superación y amor a si misma de Alex Russell.

Maddy tiene fiebre y no puede quedarse en la guardería. Al único que le queda por pedir ayuda a Alex es a su padre con el que no se relaciona. Esperamos que su padre la rechace. Son nuestras expectativas como espectador. Cómo escribir un buen guion.

El padre de Alex se ha vuelto a casar, tiene una nueva familia, dos hijas nuevas y se ha convertido en cristiano fundamentalista. Tenemos un mal de recuerdo de él porque al principio de la serie cuando Alex tiene el accidente de coche, con Maddy dentro, y llama a su padre para pedirle ayuda este viendo que su hija y su nieta están desamparadas no les ofrece refugio en su propia casa y las deja en plena noche en la estación del ferry, donde Alex tiene que pasar toda la noche con Maddy.

Sin embargo, cuando Alex llama a su puerta esta vez, su padre se muestra amable, dispuesto a ayudar a su hija cuidando de su hija mientras Alex limpia la casa de la madre de Billy “Pies descalzos” y además ofrece su casa como refugio para su hija y nieta se queden el tiempo que necesiten.

Escribir en contra de las expectativas del espectador.

Padre e hija se unen, su padre tiene la decencia de pedir perdón a Alex por haberla dejado esa noche, en la estación del ferry, Alex lo perdona. Ambos hablan del pasado, porqué él y su madre se divorciaron. El padre confiesa que la madre de Alex le asustaba, y su hija le comprende.

Este es una secuencia clave porque establece una versión de la historia de la vida de Alex que Alex se cree porque su padre es dulce y comprensivo y su madre no es fiable por su inestabilidad mental. Además ella nunca le ha contado nada a su hija de porqué abandonó a su padre, la cogió a ella y se marcharon

Como espectadores también esperamos que Billy “Pies descalzos” vuelva a su casa ahora que su madre ha muerto, y robe en su propia casa como ha hecho en tantas otras casas en la localidad, como esperamos que Alex lo pille con las manos en la masa y Billy se enfrente a ella.

Nada de lo que esperamos sucede en la historia. Y eso está muy bien. Los tiros no van por ahí. Y ese es el arte del guion.

Alex ve movimientos de arbustos en el bosque y sabemos que ahí está escondido, Billy, acechando su propia casa en la que no puede entrar sino es de extranjis. Alex incluso coge un paquete de Doritos, que sabe que a Billy le gustan mucho, y los deja cerca de los helechos que ella ve moverse desde la ventana de la casa

El círculo cerrado de la violencia machista

Su padre se porta bien con Alex, le ofrece su casa para que se quede con Maddy, es amable y dulce con ella, cuida de su nieta con cariño, y su mujer es amable también. Hay ambiente de hogar y Alex se siente bien. Por fin tiene un refugio en la vida: la casa de su padre.

Pero durante los muchos flashbacks a su infancia en los que Alex revive su terrible momento de terror: ella de niña encerrándose en el armario de la cocina, a oscuras, mientras sus padres tienen un violenta discusión, y la niña Alex tiembla de miedo, descubrimos la atroz verdad.

De repente, la puerta del armarito se abre y aparece su madre con la cara ensangrentada y hecha polvo. Su padre la ha pegado. Paula tranquiliza a su hija y la calma.

Su padre maltrataba a su madre. Se cierra el círculo de la violencia machista que pasa de abuelas a madres, de madres a hijas, de hijas a nietas.

Alex corre a casa de su padre y se lleva a Maddy con ella. Rompe relaciones con su progenitor.

Su madre no se fue a Alaska con su hija, persiguiendo a un nuevo novio como le contó papá, su madre se marchó porque él la maltrataba.

Bueno, pongámosle cara al guionista que escribió el capítulo de “El ladrón”: Colin McKeena.

Colin es autor de interesantes obras
de teatro y vive en Nueva York.

Puedes ver “La asistenta” en Netflix. Es una obra maestra.

Cómo escribir un buen guion.

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“Sucesión”: Kendall, la historia de un pringao

Kendall Roy quiere ser un master del universo. Kendall Roy quiere ser un macho alfa. Kendall Roy quiere ser el CEO del conglomerado mediático de papá. Kendall Roy quiere ser un millonario sin escrúpulos. Pero en realidad es un pringao, un aprendiz de psicópata, sin nada en la mollera, un desgraciado sin dos dedos de frente, al que la realidad, más lista que él, frustra una y otra vez. Kendall más pringao no nace.

No debe ser fácil ser el hijo de Rupert Murdoch o de Robert Maxwell o de Randolph Hearst. La sombra del padre es demasiado alargada e hiriente. Kendall Roy sufre como un loco pese a sus mezquinas ambiciones y falta de alma.

¡Ay qué oír el tono de su voz, tristísimo, cuando Kendall ve que su padre ha vuelto a ocupar su despacho tras sufrir un ictus!

-Cuanto me alegro-dice Kendall, desfallecido, con voz lánguida y con aire de no alegrarse en absoluto de volver ver a papá en la oficina. Lo prefería muerto y enterrado.

Kendall y su papá, Logan Roy.

Mientras su padre está muy enfermo, Kendall se entera de que la empresa ha contraído una importante deuda con un banco, y ha firmado un contrato, con dicho banco, por el que la familia Roy deberá reembolsar su deuda si las acciones bajan de cierto precio. Y es justo lo que pasa. El ictus y coma de Logan Roy provocan un pánico en la bolsa y las acciones de su corporación se desploman.

Se ve exactamente cómo es Kendall Roy cuando negocia con el tipo del banco la posibilidad de aplazar la deuda del conglomerado de los Roy y se muestra chulito, gallito, cuando en realidad está en un posición de debilidad, y cuando el tipo del banco se defiende como gato panza arriba y se niega, correoso como un viejo y coriáceo lagarto, Kendall suelta:

-Jódete.

Como si fuera un pandillero del Bronx.

Silencio sepulcral al otro lado del hilo del teléfono. Si había alguna posibilidad de renegociar la deuda de la corporación Roy, se ha esfumado.

La cara de Gerri, una jefa veterana de la empresa, es todo un poema. Pero ¿con qué gilipollas me toca currar? Con un gilipollas que se apellida Roy y por eso está sentado en ese despacho, negociando como un mamón con un pez gordo del banco al que debe una fortuna y que podría aplastarle como una cucaracha pero al que dice, de farol: ¡Jódete!

Kendall idea una salida fácil para salvar de la ruina a la empresa de su padre pero es una trampa de los peores enemigos de papá. Cuando papá despierta, del coma, hace llamar a su hijo:

-Eres un jodido idiota-le espeta papá a Kendall.

Kendall más pringao no nace.

Pero, ¡ojo! Las apariencias engañan. Kendall tiene su arco del personaje y, a medida que avanza “Sucesión”, te das cuenta de que Kendall sea quizás el personaje con más corazón, y también el más incomprendido. Desde luego Kendall Roy es el que más sufre.

Puedes ver “Sucesión” en HBO.

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“Sucesión”: el arte de salirte con la tuya

Shakespeare ha vuelto para pasearse por Nueva York de la mano de familia Roy, que protagoniza un Juego de Tronos en un conglomerado mediático de cuyo control no abdica el patriarca, Logan Roy, aunque ya sienta el aliento gélido de la muerte. La serie más sobresaliente de HBO se llama “Sucesión” y no puedes perdértela.

Todos los miembros de la familia Roy son ricos e infelices. Sus juegos de poder, de rabia sibilina e hipocresía refinada, se ponen de manifiesto durante el cumpleaños del patriarca de la familia y dueño de la empresa, Logan Roy. Todos los hijos, yernos y nueras, incluso sobrinos, se muestran aduladores y serviles, con sus regalos, y su peloteo nauseabundo mientras el gran Logan los desprecia, con toda su alma negra.

Jesse Armstrong es el creador de “Sucesión”, que cuenta con tres temporadas.

El cumpleaños de Logan Roy me recuerda al cumpleaños del anciano, patriarca de una familia sureña, padre de Brick (Paul Newman), ante su inminente muerte en “La gata sobre el tejado de zinc” de Richard Brooks. Las familiares. como abejas zumbando ante un panal de miel con forma de futura herencia, halagan y miman al anciano, promoviendo a sus hijos (la cuñada de Brick), mintiendo, haciendo la rosca para quedarse con la mejor parte del pastel.

Un viejo retorcido y manipulador

Una de las empresas de medios de comunicación y entretenimiento más importantes del mundo. Un padre enfermo. Cuatro hijos ávidos, cada uno muy diferente del otro, cada uno ávido de cosas distintas. Pero Roy Logan, es un viejo retorcido, taimado, sibilino y manipulador que da por culo a sus vástagos y hasta el fondo. Porque las tramas de “Sucesión” responden a la pregunta: ¿Cómo me voy a salir con la mía?

Desarrollo de las intrigas de poder en el seno de una familia que parece más un avispero que un hogar, dulce hogar. Estratagemas y artimañas, estrategias para logran la expansión del ego y sus múltiples apetitos.

Familias sociópatas, familias normales

Pero los hijos no le van a la zaga a su padre. Son voraces, detrás de sus sonrisas y sus vamos a dar una fiesta sorpresa a papá, comprémosle un detallito, y vengo relojazo Rolex, hagamos una genuflexión y rindamos pleitesía al viejo mientras salivamos como buitres ante la herencia que nos va a dejar cuando estire la pata papá, posicionémonos para coger una mayor parte de la tarta de papá.

Cada hijo es para darle de comer aparte. Sólo empatizas con el pringado del sobrino, al que han echado del parque de atracciones propiedad de Logan Roy, y busca el favor del anciano para volver a trabajar. Es el outsider en la familia Roy, el único que tiene un lado más débil, y por tanto, más humano.

Puedes ver “Sucesión” en HBO.

“Condena”: la línea clásica renovada de la BBC

“Condena” es una serie sobre la culpa, los remordimientos, la imposibilidad que tiene de perdonarse a si mismo, Sean Bean, brutal y honesto, la mejor interpretación masculina que he visto en mucho tiempo, pero la serie también se revela como una crítica al sistema carcelario británico, ineficaz, inhumano, donde un preso que entra por primera vez en la cárcel como Mark Cobden (Sean Bean), profesor en su antigua vida, quien se enfrenta a una condena de cuatro años, es carne de cañón.

Craigmore. Bienvenidos al infierno. Sean Bean no tiene ninguna posibilidad como educado profesor de Lengua y Literatura al caer en una olla a presión donde el hombre es un lobo para el hombre. Acosadores de instituto aquí en formato de criminales acosadores de cárcel. Pero Sean es un hombre manso y no se defiende, lo que en la cárcel significa estar muerto. Carne de cañón.

Esta miniserie de tres capítulos de la BBC es de lo mejor que se puede ver en la televisión actualmente. Verdad y asfixia, líneas clásicas para diseñar y contar la historia, la interpretación impactante de Sean Bean y Stephen Graham, el funcionario de prisiones, y unos personajes muy vivos a los que comprendes y conoces, llenos de verdad y dolor y arrepentimiento. Hombres condenados que pagan con su vida las vidas que han arrebatado.

Sean Bean interpreta a Marka, un profesor de Lengua alcohólico que quiere expiar su pena.

La vida anterior de Sean Bean se afantasma, pierde sustancia y realidad: su trabajo como profesor, su hijo, su matrimonio. El remordimiento y el arrepentimiento toman la forma de un flashback troceado que no completaremos hasta el final del tercer episodio de la miniserie británica: la carretera borrosa, demasiados vodkas en el cuerpo, una conducción confusa, la lluvia, y un atropello, la razón por la que Bean está en Craigmore.

La relación entre Sean Bean y Stephen Graham es uno de los puntos fuertes del guion de “Condena”

Hay varios puntos originales y diferentes en “Condena· comparada con otras serie del género carcelario. Sean Bean no es inocente, ha matado a alguien, Sean Bean sufre por lo que ha hecho y está dibujado a la perfección como personaje, conocemos su interior, conocemos su miedo y su remordimiento, exploramos su desesperación, su pánico, y su depresión. Sean Bean no es solo es un personaje que sufre, no, es un personaje multidimensional, con alma, al que, haya hecho lo que haya hecho, atropellar a un hombre y matarlo, entendemos.

Pero aquí viene la radical diferencia con otras series carcelarias, no solo entendemos al preso que acaba de ingresar en una prisión, puro infierno de Dante, también empatizamos y comprendemos a Stephen Graham, quien interpreta a un funcionario de prisiones honesto y estricto al que todos los presos llaman “jefe”, y que se ve atrapado en un conflicto emocional brutal porque tiene ingresado a su hijo en prisión, amenazado por otros presos. Por cierto, vuelve un tema recurrente de las últimas series que he visto: un buen hombre que hace cosas malas por salvar a su hijo, por ejemplo, “Your honor” o “American Rust”, aunque en esta última se trate del hijo de la mujer que ama Jeff Daniels.

Nada es blanco y negro en “Condena”. Nada es un brochazo gordo. Nada es maniqueo, nada es fácil. Todo es complejo y contradictorio, propio de las sutilezas y misterios de la naturaleza humana.

Puedes ver “Condena” en Movistar +. Súper recomendable.

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Carne de cañón.

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