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La importancia del piloto

Cómo escribir un piloto

En Estados Unidos, los arranques de las series son cruciales. Los pilotos marcan el nacimiento o muerte de una ficción. El sistema americano de venta se asienta en un calendario preciso. En septiembre, los productores financian las grabaciones de los pilotos de sus series, pero, una vez terminados, presentárselos a las cadenas en pases privados. Cómo escribir un piloto.

Pueden pasar tres cosas:

1.Se rechaza el piloto.

El siguiente paso de un productor es intentar amortizarlo en el mercado de los telefilms. Actualmente, se están dando a conocer los pilotos rechazados por las cadenas para que la opinión popular presione para darles unas segunda oportunidad.

La serie “Nobody’s Watching” se salvó gracias a los espectadores.

Es lo que pasó con la serie “Nobody’s Watchig·, creada por Bill Lawrence, autor de “Scrubs” o “Spin City”.

Alguien colgó el piloto rechazado en YouTube y tuvo más de 300.000 descargas.

En un despacho de la NBC un productor ejecutivo dio vida a la serie encargando a Bill seis capítulos más.

La serie narra las aventuras de dos amigos muy locos que logran vender su propia serie a una importante cadena de televisión.

Cómo escribir un piloto.

2. El piloto entra en la parrilla en enero, a la mitad de la temporada.

Normalmente esto pasa porque se cancela alguna serie.

3. El piloto es admitido para la siguiente temporada.

El anuncio es en mayo y la emisión en septiembre.

Fragmento del libro “Como crear una serie de televisión” (ediciones T&B) de Nuria Verde y Gonzalo Toledano.

Cómo escribir un piloto.

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“Succession”: la sombra de papá es alargada

“Succession” ganó un premio Emmy como mejor guion. No es para menos. Las tramas, las secuencias, los diálogos están muy ajustados. No falta nada, pero tampoco sobra nada en la historia que los guionistas nos quieren contar: el éxito de la maldad de una familia corrupta y millonaria, magnates de los medios de comunicación, cuyo patriarca se está derrumbando.

La eficacia del piloto

El capítulo piloto de “Succession”, cuya una de sus principales funciones es presentar a los personajes y plantear el tema de la serie a la que vez que enganchar al espectador para que sigamos viendo los siguientes capítulos, cumple sus expectativas. En primer lugar, conocemos a Logan Roy, el patriarca de la familia, un tipo aterrador que pese a su riqueza y poder está perdiendo facultades y en plena noche mea en su dormitorio en vez de en el baño y lógicamente, se cabrea un montón. Luego conocemos a través de la técnica de pasar de positivo a negativo, en un par de secuencias, cuando uno de los hijos quiere cerrar un trato y comerse Nueva York y fracasa, al personaje al que le pesa ser hijo de Logan. La sombra de papá es alargada, y las ganas del hijo de complacer a su padre, ocultarle la verdad para evitar decepcionar, duelen.

Brian Cox interpreta a Logan Roy, el patriarca de la familia en este drama-culebrón.

Esa dinámica de pasar de positivo a negativo, y viceversa, para avanzar dramáticamente en la trama también está presente al presentar a otro personaje que hace de gigante peluche en un parque de atracciones de la familia Roy. Al principio el chico sale contento, pero los niños le zarandean y se suben encima de él y acaba vomitando delante de los críos. Despedido.

Una familia súper oscura

En “Succession”, se utilizan la astucia, el sigilo, la intriga, las estrategias sibilinas para ganar los juegos de poder y salir victorioso. Su slogan sería: mejor comer que ser comido.

Basura emocional, toxicidad moral de una familia, los Roy, que no tiene ningún escrúpulo moral, sólo quiere salirse con la suya y conseguir más poder y dinero.

La avaricia, la amoralidad, la ambición están presentes en las tramas de “Succession”. En la serie, no se utiliza la violencia física, sólo la violencia moral.

Una mirada mordaz a los ricos, el poder y la familia que es emocionalmente relevante.
Gente desagradable que logra que te intereses por ella. No es fácil.

Puedes ver “Succession” en HBO.

The White Lotus: un ejemplo de piloto de libro

The White Lotus es una miniserie que tiene lugar en un resort de Hawai.

La construcción del piloto de la miniserie de HBO The White Lotus es prometedor y puede enseñarnos cómo se escribe un buen piloto. La serie empieza con un teaser a modo de gancho que capta la atención del espectador. Un hombre joven espera en la sala de un aeropuerto, unos viajeros le preguntan si está de vacaciones, el tipo contesta que de luna de miel, en el resort The White Lotus. ¿No es allí dónde ha muerto esa mujer? El tipo mira hacia el ventanal y ve cómo introducen un ataúd en la bodega del avión. Su mujer. Corte a créditos. La llegada de gente rica de vacaciones a un hotel de lujo en una isla paradisiaca. Hawai.

La pareja de recién casados que no son tan felices como deberían ser.

Lo que viene ahora es la presentación de los personajes que se hace en el barco que navega hacia la isla a través de las miradas de la hija rica y su mejor amiga, adolescentes malas y clasistas, con la suficiente mala leche como para retratar al elenco de personajes con un toque satírico e irónico.

Pronto, en la recepción de bienvenida en la isla por parte de la dirección del hotel, y una ayudante, de la que descubrimos luego que está embarazada, a la que el director critica por su desaliño y su gordura, hay más presentación de personajes y se establece el tono de la serie: comedia con toque muy mordaz, hay lucha de clases, los ricos también lloran y se aburren, y los ricos son diferentes, y no sólo porque tengan más dinero. También se establece el tono: la sátira, no es un dramón. Y el tono sarcástico a lo Todd Solondz y agudo que va a tener The White Lotus.

El momentazo de la recepción de los huéspedes. En la imagen, el director y su ayudante.

Los personajes son contradictorios. El director es un capullo pero también un alcohólico en recuperación, quien se da cuenta al final del episodio de lo mal que ha tratado a su ayudante cuando la chica da a luz en su propio despacho, primer día de curro y de parto. La pareja de recién casados: él es un niño rico pero quiere a su mujer aunque se obsesione hasta límites histéricos pero muy reales con la habitación que les han dado, su mujer es la más normal, una chica que no pertenece a la clase alta ni adinerada, un pez fuera del agua. Luego está la mujer con la urna con cenizas de su madre que está decaída y sufre múltiples males espirituales y físicos, y no acepta un no por respuesta cuando quiere que le den un masaje. A continuación conocemos a una familia rica pero infeliz, con la hija y su amiga, arrogantes y cómplices, que se aburren, un hijo autista al que su padre quiere arrastrar a deportes acuáticos, una madre desbordada, y un padre angustiado porque cree que padece un cáncer de testículos.

Nadie escapa al sufrimiento en esta vida aunque seas muy rico.

Las dos amigas populares, guapas y ricas que dan miedo.
El comité de acogida de The White Lotus.

Lucha de clases. Por un lado los sirvientes del hotel, por otro los ricos de vacaciones que quieren satisfacer sus más mínimas necesidades porque para eso han pagado un pastón en Hawai.

Lo más interesante es que la isla no acaba siendo un paraíso, al más estilo John Cheever, los personajes no disfrutan de las habitaciones suntuosas, del magnífico buffet de desayuno ni de las aguas cristalinas del Pacífico, sino que se sienten incómodos y molestos, con un malestar mental que los deja insatisfechos. Están de vacaciones en un sitio maravilloso. Se supone que deberían estar gozando como perros, pero no lo hacen.

¿Por qué? Por un lado está el tema de las expectativas infladas, por otro la tortura mental de su mente y la comodidad a la que están acostumbrados, por otro su falta de lazos afectivos y por último las vidas tan poco naturales que viven los personajes. The White Lotus daría para todo un tratado de psicología cognitiva y un manual estoico.

Los personajes son neuróticos, miserables, despreciativos, insatisfechos. Y todas las tramas dan una horrible vergüenza ajena.

Seguiré viendo The White Lotus.

Puedes ver esta serie en HBO.