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“The responder”: el estrés postraumático de un policía

“The responder”: el estrés postraumático de un policía. El actor Martin Freeman (“Fargo”, “Sherlock”) llena la serie “The responder”, encarnando a un policía atormentado, que atraviesa una crisis personal. Chris sufre ansiedad y depresión, le enferma hacer su turno de noche de policía que responde a las urgencias, tipo mi vecino me ha robado el perro y me amenaza con una pistola, o Fulanita se ha muerto en su casa, ¿pero está muerta de verdad?, o una chica drogadicta ha desaparecido, y un capo de la droga la busca para apalizarla y matarla porque le ha robado 50 kilos de cocaína, o a un pobre y viejo mendigo, unos adolescentes indeseables le queman el colchón donde duerme en un descampado.

Serie diferente

Sin embargo “The responder” no es una serie de policías al uso. En absoluto, la crudeza y el realismo del enfoque hacen que la serie esté cercana al documnental y roce el tono del cine de Ken Loach. Sin duda es un descubrimiento, porque, sin llegar al nivel de “The Wire”, que para mí es una obra maestra dentro del universo seriéfilo, obra del gran David Simon, es diferente a las series de policias tan trilladas que solemos ver normalmente.

Chris Carson intenta salvar su matrimonio con su mujer Kate.

Martin Freeman da vida a Chris Carson, un ex inspector de policía degradado a agente de calle porque un colega de Asuntos Internos que le tenía envidia, fue a por él.

Cada turno de noche es una pesadilla para él, porque Chris es un hombre agotao mentalmente, su trabajo le pone malo, sufre y va a una psicóloga mientras lucha por no derrumbarse psíquicamente. Es un personaje con el que nos muy fácil empatizar porque que levante la mano quien nunca haya sufrido ansiedad o depresión en su vida, y aún así tenga que trabajar.

Un turno, una pesadilla. “The responder”: el estrés postraumático de un policía

Además Chris se enfrenta a sus demonios internos porque ha tenido una infancia de mierda porque su padre le apalizaba un día sí y otro también. Lleva una mochila bien cargadita, con traumas de su niñez y del estrés continuo de su trabajo en la calle ya que se enfrenta constantemente con gente desgraciada, desquiciada y violenta, en una ciudad donde triunfa un sistema corrupto moralmente, ecnómicamente y opera un darwinismo social en el que el pez grande se come al chico y pringan los de siempre: los débiles, los vulnerables, los que no tienen oportunidades desde la línea de salida de la vida.

El sistema es perverso y no tiene escrúpulos, los lobbys de las instituciones y la calle salen a ganar y los dados están trucados. Un análisis sociológico en una trama narrativa que engancha que ya hacía David Simon en “The Wire”, quien diseccionaba Baltimore, la ciudad en sus diversos estamentos: la policía, el Ayuntamiento, los muelles y la pérdida del trabajo tradicional, la prensa. Aquí el análisis es más superficial y se circunscribe a la policía y el daño psicológico que provoca el trabajo a pie de calle a un individuo sensible, Chris Carson.

El mafioso local, capo de la cocaína, y sus dos matones de turno.

El sello de la BBC

Mitad thriller, mitad drama, el punto fuerte de la serie reside en el personaje que interpreta Martin Freeman, magnífico actor que sube el nivel de cualquier serie. Su sufrimiento psíquico, sus ganas de ayudar a Casie, una pobre drogadicta, errática y condenada, su trabajo en la crueldad despiadada del sistema que machaca a los más vulnerables, nos deja su impronta emocionales y se sale del montaje en serie de mucha ficción actual olvidable nada más vista.

La moralidad de la policía y cómo, a veces, el trabajo que hacemos no sirve para nada son los dos grandes temas de “The responder”, cuyos guiones se basan en las experiencias reales del agente de policía Tony Schumacher, también guionista de la serie.

Se nota que las tramas son autobiográficas porque tienen esa detonación emocional propia del material vivo, autobiográfico, y evita caer en tópicos y en estereotipos.

Cinco capítulos de una serie de la BBC que ahora puedes ver en Movistar +.

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“The responder”: el estrés postraumático de un policía.

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La historia de amor de Alan y Celia. “Last tango in Halifax”

Celia (Anne Reid), la madre de Caroline, la maravillosa Sarah Lacanshire, no ha tenido un matrimonio feliz. Frialdad, distancia, falta de amor, falta de todo. A muchas mujeres de su edad les pasa lo mismo. Por fortuna, cuando arranca “Last tango in Halifax”, Celia ya está viuda. Así que cuando recibe una mensaje por Facebook, (la red social de los viejunos) de Alan, su primer amor, flipa en colores. Ambos se ponen en contacto y se citan para verse, para horror de su hija Caroline, quien insiste en ir con su madre a la cita, no vaya a ser el Alan éste un tío tipo Bigote Arrocet con Teresa Campos.

Alan vive con su hija y sus nietos en su granja en plena campiña inglesa. Alan (Dereck Jacobi) es un encanto, cariñoso y dulce. Su familia es la opuesta a la de Celia, quien vive con su hija, Caroline, y sus nietos en una mansión de Halifax. La familia de Alan es rural, campechana y la sal de la tierra, su hija trabaja en su granja. Pero Alan y Celia se encuentran en un pub, reverdecen antiguos brotes amorosos, siguen enamorados, y se dan cuenta de que cuando eran jóvenes, su alejamiento fue derivado de una amiga celosa de Celia que no entregó una carta de amor a Alan a ésta.

“Last tango in Halifax” es una serie de BBC ONE que empezó a emitirse el 20 de noviembre de 2012.
Dereck Jacobi (famoso por su papel en “Yo, Claudio”) encarna a Alan, el primer amor de Celia, aún enamorado de ella.

Dereck Jacobi interpreta a un personaje delicioso. Alan encarna al abuelo que a todas nos gustaría tener. Tierno y bondadoso, mira por su hija, que es una cabeza loca, pero también por sus nietos. Es la roca de su familia y a la vez, le sobra cariño por Celia, y supone la contrapartida luminosa al oscuro marido de la madre de Caroline.

Celia y Alan forman una pareja que viven una historia de amor de las que nunca vemos en una serie de televisión: una historia de amor protagonizada por dos ancianos.

Las segundas oportunidades, el nunca es tarde para el amor, el primer enamoramiento es para siempre son los temas que gravitan en “Last tango in Halifax”, inspirada en una vivencia autobiográfica de la creadora de la serie, Sally Wainwright, cuya madre se casó con su primer amor en la vejez.

Alan se casa con Celia, y se pone a bailar y cantar en plan escocés durante la boda en un momentazo épico.

Por otra parte, la pareja también sufre sus crisis, especialmente cuando Caroline se enamora de Kate, y sale del armario. Celia se lo toma fatal y causa sufrimiento a su hija. Ambas se distancian. Sin embargo Alan da la cara por Caroline y Kate, acusando a Celia de cerrazón. La pareja discute y Celia aunque sigue sin gustarle la relación de su hija con Kate, da su brazo a torcer.

Last tango in Halifax es una serie para disfrutar y no parar, sobre todo por la historia de amor de Alan y Celia.

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La historia de amor entre Caroline y Kate. Last tango in Halifax

Caroline, interpretada por Sarah Lacanshire, es una mujer heterosexual que ronda los cincuenta, toda su vida ha estado casada hasta que su marido le ha abandonado por otra mujer, tiene dos hijos ya adolescentes, una madre que vive con ella, en una zona aparte en el casoplón que habita y es profesora de Ciencias en un colegio privado. Caroline es inteligente y tiene una poderosa personalidad, aunque no está acostumbrada a que nadie la admire ni crea que es una mujer increíble. Hasta que llega el extraño y fascinante día en el que una colega, Kate, (Nina Sonanya), se enamora de ella y Caroline la corresponde. Aunque claro, la historia de amor entre ambas no es fácil, en primer lugar por las propias barreras mentales y educacionales de Caroline. Una historia de amor imposible.

La serie ganó un premio Bafta al mejor drama televisivo. Kate y Caroline se enamoran hasta las trancas.

La historia de amor de Kate y Caroline.

Last tango in Halifax trata de la vejez y las segundas oportunidades en la vida.

La trama de la historia de amor de Caroline y Kate se desarrolla de manera cuidada y apasionada. Los conflictos se suceden: Caroline no quiere que nadie lo sepa, Kate quiere tener un hijo, cuestión que a Caroline le pilla a trasmano, Caroline quiere que Kate compre su casa con ella (le pertenece también a su ex marido), Caroline tiene miedo de la reacción de sus hijos al enterarse de que su madre se ha enamorado de otra profesora, y el mayor conflicto: el miedo al que dirán que se concreta cuando ambas se escapan a un fin de semana romántico a un hotelito con encanto en la campiña inglesa y Carolina reserva habitaciones separadas. Kate se enfada muchísimo. Cree que Caroline se avergüenza de su relación, lo cual no es cierto. Lo que sucede es que Caroline no tenía previsto enamorarse de una mujer y se siente más perdida que una gallina en plena Gran Vía.

Mamá, el principal obstáculo

Pero por supuesto, una vez que Caroline hace las paces consigo misma y su giro sorprendente en el guion de su vida, Sally Wainwrght, la creadora de “Last tango in Halifax”, imagina una nueva (y vieja) fuente de conflictos en la historia de amor de ambas mujeres: mamá.

Resulta que mamá, Celia, que está viviendo una segunda juventud al reencontrarse con su primer amor vía Facebook, Alan, algo que le pasó en la vida real a la madre de Sally Wainwright, flípalo, las mejores historias son las reales, se opone al amor de su hija con otra mujer. No le entra en la cabeza. Su seria y cabal Caroline. No lo entiende.

Asistimos a un montón de discusiones súper bien escritas entre Caroline y Celia, su madre.

¡Una mujer piensa que soy lo mejor del mundo, mamá! Supéralo-dice Caroline. .

Pero Celia es old school, y le dice a su hija que no es que quiera que vuelva con el desastre de su marido, pero puede enamorarse de otro hombre, o no enamorarse. Encima Kate es negra. Aunque Celia no lo dice así. Pregunta: ¿dónde ha nacido esa mujer?

A mamá le da un parraque cuando se entera del interés amoroso de su querida Caroline.

Total, que esto nos lleva al momento cumbre de la historia de amor entre Caroline y Kate: el momento baile en la boda de Alan y Celia, donde Alan baila y canta unas danzas escocesas. Hay que verlo.

Atención spoiler.

Tras el acto de valentía de Caroline, que supera varias toneladas de miedo, cuando saca a bailar a una Kate embarazada en la boda de su madre, la historia de amor evoluciona hasta la muerte trágica de Kate, (el peor cliché de una relación amorosa lesbiana), lo cual los fans nunca han superado, ni Sally Wainwright tampoco, porque ha reconocido que se equivocó.

De la historia de amor de Caroline y Kate hay mucha fan fiction en YouTube. Para mí, este vídeo es el mejor. Suena la canción “Addicted to you” de Avicci.

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