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“Grace”: la eficacia de una historia bien contada

Grace la serie del año

La serie “Grace” aprovecha el filón de platino de un buen detective literario y la mano experta de un guionista: Rusell Lewis que ha adaptado las novelas de Peter James. Los libros nos cuentan las investigaciones del inspector Roy Grace en Brighton, la ciudad natal del escritor. “Grace” es un perfecto ejemplo de trama autoconclusiva, es decir se desarrolla un crimen por capítulo, con principio, nudo y desenlace. Grace la serie del año.

Un asesinato con vistas a Brighton. Me he reencontrado con la ciudad del sur de Inglaterra con una oleada de nostalgia y afecto por mi juventud perdida. Fui de viaje a Brighton con mi novio y mi amiga Manuela cuando tenía 22 años. Allí vivía Peter, un músico inglés que había sido novio de Manuela de Madrid, a quien fuimos a visitar. Peter nos llevó a comer a un restaurante indio muy bueno y barato, y luego paseamos por la ciudad, por sus playas, por su puente. Un ciudad costera con mucho encanto. Peter ensayaba con su banda por las tardes y nosotros les escuchábamos.

Brighton también estaba llena de españoles que habían ido allí a aprender inglés.

JOHN SIMM interpreta a Roy Grace y RICHIE CAMPBELL a Branson.

John Simm interpreta a Roy Grace, un inspector que ha caído en desgracia en la comisaría de Brighton por sus métodos poco convencionales a la hora de investigar los casos que le asignan, consultando a mediums. Sus jefes ponen en entredicho el trabajo de Grace y le relegan a tareas de papeleo, pero su colega Branson le pide ayuda con un caso muy misterioso: un novio ha desaparecido durante su despedida de soltero, y se teme que haya sido víctima de una broma de mal gusto de sus amigos.

La historias autoconclusivas están muy bien tramadas, los giros funcionan, y el punto de originalidad de lo paranormal no interfiere con el realismo de la serie.

“Grace” ha arrasado en Reino Unido. Los espectadores han conectado con esta miniserie de dos episodios que prometen tener continuidad.

Las razones de su éxito están claras: una historia muy bien contada, un elenco de actores buenos, una base literaria, un gran personaje, el del inspector Roy Grace e ingredientes paranormales que no entorpecen el realismo de la serie.

Grace es incapaz de superar la desaparición de su mujer, que se esfumó del mapa hace seis años. Consulta a médiums, va a terapia de grupo y se siente melancólico y solo.

Las novelas de Peter James se han traducido a 37 lenguas. Se han vendido 20 millones de ejemplares en todo el mundo.

Puedes ver “Grace” en Movistar +.

Grace la serie del año.

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“Sucesión”: la traición como tema

Un círculo de traición, un mundo infernal, un averno de Dante y la familia Roy burbujeando, en su caldero de odio y ambición humana demasiado humana. En “Sucesión”, el tema es la traición. La traición vista desde todos los ángulos, ejercida por todos los personajes, cada uno a su manera, y por sus propios y espantosos motivos.

Tan malos que son entrañables

Donde las dan las toman, el viejo magnate propio de una novela de Scott Fitzgerald, sin el glamour y la pátina idealizada del escritor americano, crea una progenie que de mala y miserable y ruin, al final, se te hace entrañable.

En Los Roy hay debilidad, también una miseria moral tan acendrada, tan profunda e inevitable que deben estar en la vida número uno de las reencarnaciones y todavía les toca reencarnarse un millón de veces para progresar espiritualmente.

-Tú eres Kendall Roy. Eres el puto Kendall Roy-le dice Kendall a su propio reflejo en el espejo del baño.

Pobre Kendall. Al principio de la segunda temporada, tras la tortura emocional sufrida por sí mismo y por su propio padre, Logan Roy, ese T Rex de los medios de comunicación y del entretenimiento, está deprimido, jodidamente deprimido. Se le nota en la voz y en sus ojos vacíos y angustiados.

El viejo Rey, magnifico Brian Cox, es correoso. Es un matón. Aunque a veces juega la carta del falso sentimentalismo negociante, con maestría, como hace, con su hijo al final de la primera temporada en Inglaterra durante la boda de Shiv. Es un traidor y un traicionado, porque uno no puede traicionar toda la vida sin ser traicionado alguna vez.

Todos son unos traidores

Kendall tiene una relación peligrosa con Stewy, un listo calisto de mucho cuidado, un amigo serpiente que se alía con Kendall mientras le asegura que no es de fiar. La sonrisa débil de Kendall como reacción. ¡Oh esa sonrisa que supura miedo! Despierta mi compasión, Kendall.

Eres el personaje que más me gustas Kendall por una sola razón: eres capaz de entristecerte y ponerte melancólico. Tu hermano Roman no puede. Tu hermana Shiv tampoco. Por no hablar, del psicópata de tu padre. Esa tristeza te salva Kendall.

“Sucesión” desarrolla, con virtuosismo increíble, el alcance de la puñalada trapera intrafamiliar. Todos son unos traidores.

Se acaba de estrenar la tercera temporada de “Sucesión” en HBO.

“La asistenta”: la lucha por la vida

Dice Pedro Almodóvar que la ficción es la mejor forma de conocer la historia de un país. Yo creo que una buena serie -y “La asistenta” lo es- es la mejor forma de conocer una sociedad, en este caso, la americana. Alex Russell, tras abandonar a su violento y alcohólico marido, se enfrente a todo tipo de trabas burocráticas, ignominias dementes, escenas surrealistas y nada compasivas, de papá Estado, porque si nos has nacido rica, que te den. El surrealismo del sistema.

El surrealismo del sistema

Alex Russell tiene malas cartas para sobrevivir y cuidar sola a su hija Maddy. En primer lugar, Alex no tiene apoyo familia, su madre Paula está pirada, su padre tiene otra familia y pasa de ella. Alex no fue a la Universidad y no cuenta con una habilidad específica. Además si trabaja ¿quién cuida a su hija de dos años? Un callejón sin salida.

Kafka está vivo

Para mí, Kafka es un genio atemporal. Su literatura, sus mundos kafkianos siguen vivos , por ejemplo, en una serie sobre una chica lista y buena pero pobre en el Estados Unidos de hoy en día. Y si no que se lo pregunten a Alex Russell, la joven madre en “La asistenta”.

Una trabajadora social trata a Alex de “basura blanca que solo quiere cobrar el cheque que le de el Estado”. Un profesor de “Buenos hábitos” le dice que su hija tiene que comer más fruta, y que debe ingerir tres comidas saludables al día. Su marido, después de tratarla de pena, le pregunta por qué ya no le gusta. Su primera jefa no la quiere pagar después de que Alex haya limpiado su mansión porque es una jeta cruel.

Kafka sigue vivo. Marx y Engels también.

El sistema te aplasta si no tienes dinero ni colchón social.

El sistema es cruel y te roe las entrañas sin piedad.

El sistema te deja sin salida y luego te abronca por no espabilarte, por no trabajar, por no buscarte la vida.

Cuando es eso, precisamente, lo que hace Alex Russell cuando deja a Sean Boyd: luchar por su vida y la de su hija.

Sim embargo, hay algo cuya responsabilidad recae por completo en Alex Russell: su mal ojo para los hombres.

Si eres camarera, y ves a un chico guapo que está leyendo “El amor es un perro en el infierno” de Charles Bukowski en tu bar, no te enamores de él.

Bukowski es mejor para leerlo que para vivirlo.

Puedes ver “La asistenta” en Netflix.

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“Vigil”: el acierto de la doble trama paralela

Uno de los grandes aciertos de la serie británica de la BBC “Vigil” es estructurar la investigación del asesinato de Burke, a bordo del submarino de la armada inglesa, en dos tramas paralelas: la que sucede bajo tierra, la dirige Suranne Jones como inspectora de policía en el Vigil y la que sucede en la superficie está a cargo de Rose Leslie, su ayudante. El que exista un trama en tierra nos evita como espectadores el estar todo el tiempo en el submarino, atrapados en esa atmósfera claustrofóbica y limitada. Gracias a la existencia de Leslie, podemos salir a la superficie a respirar, sin dejar el hilo de la investigación del homicidio de Burke. La mejor serie del año.

“Vigil” es un entretenimiento sólido, a la vieja usanza.

“Vigil” nos cuenta la historia de la inspectora Amy Silva, vulnerable y brillante, que sufre estrés postraumático tras sufrir un accidente de coche en el que tuvo que elegir entre salvar a su marido o su hija y su chico murió, hecho luctuoso del que Amy se culpa, quien es enviada al submarino HMS Vigil para investigar la misteriosa muerte de uno de sus tripulantes.

Cuando la escotilla se cierra, Amy se encuentra con una realidad inquietante muy diferente a lo que esperaba. En primer lugar, los mandos de la Armada cuestionan su autoridad y obstaculizan su investigación. En segundo lugar, el secretismo, las jerarquías, y el encerrado escenario de hombres no dispuestos a colaborar con ella torpedean su trabajo policial.

Mensajes en clave

Sin embargo, Amy cuenta con la ayuda de la agente a su cargo, Kirsten, quien hace sus propias indagaciones sobre el caso Burke en la superficie. La Armada prohibe una comunicación directa entre el submarino Vigil y tierra, pero Amy y Kirsten han acordado previamente comunicarse a través de unos mensajes en clave que sirven para revelar información sobre el caso y hacer avanzar la trama dentro del submarino.

La interconexión entre ambas tramas es crucial desde el punto de vista del guión porque la trama de tierra hace progresar la trama del submarino, y porque, con ambos puntos de vista: el de Amy y el de Kirsten, el interés y la curiosidad del espectador no decaen.

Puedes ver “Vigil” en Movistar +.

La mejor serie del año.

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“Mildred Pierce”: Kate Winslet y su lucha por mejorar en la vida

Años 30 en Estados Unidos, durante la Gran Depresión. Mildred Pierce (Kate Winslet) es una joven madre, con dos hijas pequeñas, quien toda su vida la ha pasado en la cocina de ama de casa. Su marido le es infiel y un día la abandona. Mildred se queda, con una mano delante y otra detrás, y buscará un trabajo para mantener a sus hijas, forzándose a si misma a evolucionar como mujer y obligándose a buscarse la vida. “Mildred Pierce” es un melodrama clásico, con todo el lujo y la ambientación de época de calidad de los que HBO es capaz.

“Mildred Pierce” me recuerda a mi abuela Felisa, la madre de mi padre, quien se quedó viuda tres años después de nacer mi padre, que tenía tres años, porque mi abuelo, un hombre guapo de bonitos ojos verdes y personalidad dulce, se murió de tuberculosis a los 28 años. Mi abuela no tenía nada, ni una profesión ni recursos económicos, pero contaba con la firme voluntad de sacar adelante a sus hijos y a ella misma. Y así lo hizo, en una época, en plena posguerra y dictadura franquista en la que no había ninguna ayuda para una madre que se hubiera quedado viuda, con dos hijos pequeños y sin un duro: ni guarderías, ni prestaciones de ningún tipo. Mi abuela mandó a sus dos hijos a un internado de curas y se puso a trabajar de auxiliar de enfermería en un hospital de tuberculosos en Navacerrada. Era lo que tenía qué hacer. Mi abuela se perdió la infancia y adolescencia de sus hijos, y aunque se lamentaba pocas veces, la vida era así, a veces me confesaba que le hubiera gustado nacer en otra época. Claro que Estados Unidos no es España y eso se ve muy bien en “Mildred Pierce”.

Intentos fallidos en la trama

La serie es un buen ejemplo para estudiar la evolución dramática de las tramas, y cómo, muchas veces, siguen un patrón que yo llamo “la pauta de los intentos fallidos” hasta lograr una acción del personaje que salga bien, aunque sea contra los propios deseos del personaje.

Analizamos el punto de arranque de la serie. Mildred tiene una fuerte discusión con su marido y esta la abandona de buenas a primeras. Ante su nueva situación se le plantea una necesidad ineludible que sirve de detonante de la acción: tiene que buscarse la vida, conseguir un trabajo para poner comida en la mesa.

Kate Winslet hace un papelón. En la imagen, abrazando a su dos hijas.

Mildred va a una oficina de empleo, la responsable le da calabazas, no hay puestos de recepcionistas ni secretarias. Mildred le dice que es una gran cocinera pero en plena Depresión nadie quiere dar trabajo a una gran cocinera. Primer intento fallido.

Mildred está a punto de conseguir un trabajo de camarera en un restaurante de postín pero se niega porque le parece humillante. Segundo intento fallido.

Mildred tiene una entrevista de trabajo con una mujer noble y rica que se va a casar, y necesita a alguien que le lleve la casa. Pero la mujer trata a Mildred, con tanto desprecio y clasismo, que ésta se rebota, y se marcha allí, con el orgullo intacto y sin un trabajo. Tercer intento fallido.

Mildred se refugia en una cafetería barata para lamerse las heridas mientras se toma un café cuando, de repente, una camarera roba la propina de otra, se produce una pelea con la camarera robada, el dueño despide a la ladrona, Mildred se ofrece a cubrir el puesto libre, convence al dueño, quien la pone a prueba y, al final, Mildred consigue el trabajo de camarera, ese trabajo que al principio de la trama ella dijo dijo que jamás querría. Fin de los intentos fallidos en un melodrama clásico.

Un melodrama clásico

La serie es una adaptación de la novela homónima de James M. Cain, publicada en 1941. Tod Haynes coge el material literario y hace una adaptación magnífica, emocionante, pero que se sostiene sobre los hombre de la brillante y maestra Kate Winslet. Es la actriz británica quien da vida a “Mildred Pierce” y hace que nos importe lo que le pasa a la protagonista. Con su carnalidad física, su expresividad emocional y su talento psíquico, insufla una energía a la serie que si tuviera a otra actriz protagonista, otro gallo cantaría.

Kate Winslet es un animal de la interpretación.

Puedes ver “Mildred Pierce” en HBO.

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Un melodrama clásico.

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“Vigil”: la importancia de acabar en alto

Lo más interesante de “Vigil”, la nueva serie de la BBC, es que sabe mantenerte en tensión a cada minuto, sin dejarte respirar, ya estés bajo el agua, en el submarino de la armada británica o en la superficie, en la base naval inglesa en Escocia . Hay secretos ocultos, corrupción y silencio, en la misión secreta que lleva a cabo un submarino nuclear, Vigil, que navega bajo las aguas del Atlántico Norte. De repente, un marino aparece muerto en su litera por sobredosis de heroína y se abre una investigación policial. Vigil y su guion que acaba en alto.

El creador de “Vigil” es Tom Edge, el mismo que ideó las series “Line of duty” y “Bodyguard”.

Por supuesto, nada es lo que parece y Burke, el marinero muerto, en realidad ha sido asesinado dentro del submarino después de haber tenido una pelea, con su mando superior, sobre si debían salir a la superficie para auxiliar a un pesquero que se estaba hundiendo o seguir adelante con su misión secreta, ocultos bajo el océano, y dejar a la tripulación náufraga a su suerte funesta.

El caso se lo encargan a la inspectora interpretada por Suranne Jones, quien tendrá que pasar tres días en el submarino, averiguando la verdad. Pero una vez que la escotilla se cierra, Jones se encuentra con un ambiente hostil, claustrofóbico, muy jerarquizado y nada colaborador con su investigación criminal.

Fuera del Vigil, en tierra, Leslie, una inspectora de policía compañera, Leslie, hace sus propias indagaciones enfrentándose a una armada británica opaca y agresiva. El caso Burke trasciende el confinamiento del submarino, y desvela una conspiración que ameneza el corazón de la seguridad nacional de Gran Bretaña.

Al final, un ‘cliffhanger’

“Vigil” promete ser una maravilla y la estoy disfrutando hasta las trancas. Contada a la antigua usanza, la serie tiene el sello de calidad de la BBC, con sólidas interpretaciones y un guion sin fisuras. Pero lo más impresionante es su ritmo tenso y rápido junto con la capacidad de los guionistas para acabar los episodios en alto, con un ‘cliffhanger’, hecho que me ha dejado con ganas de ver el siguiente episodio, pescando con su anzuelo de conflicto y expectativa mi atención.

El piloto de “Vigil” contiene en su guion todos los elementos necesarios para funcionar como taladradora de emoción que saca petróleo secuencia a secuencia: un entorno complejo y lleno de conflictos, un puzle interesante, interpretaciones convincentes, una trama intrigante, con sus puntos de giro emocionantes, y un reparto muy competente.

Puedes ver “Vigil” en Movistar +.

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Vigil y su guion que acaba en alto.

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“American Rust”: escribir a favor de las expectativas del espectador

Pensilvania. Jeff Daniels es un jefe de policía de un pueblo pequeño donde la industria se ha ido al garete, y los sueños se han ido al abismo sin remedio. Jeff se administra la droga que tiene que tomar al día, antidepresivos y anfetaminas, para tener un poco de paz por el estrés postraumático que sufre al ser veterano en la guerra de Irak. No es el único adicto. En Buell, todo el mundo se droga, sufre y es infeliz. Maura Tierney (mi enfermera favorita en “Urgencias”) trabaja cosiendo vestidos de novia en un taller, y, en la pausa para el cigarrillo, fuma cocaína o lo que se tercie, toma Advils para el dolor de manos, o lo que pille. Decadencia, enfermedad, y muerte, los tres jinetes del Apocalipsis cabalgan por Buell, un pueblo en el que nadie querría quedarse ni harto de whisky. Pero la serie tiene un guion flojo.

Dan Futterman es el creador de la serie “American Rust”.
Buell, el pueblo, es un callejón sin salida y lo mejor que pueden hacer los personajes es salir de ahí cuanto antes. No es de extrañar que Jeff Daniels y compañía se droguen con afición.

American Rust” recuerda a “Mare of Easttown” pero en malo y sin sentido del humor. Lo peor es que sabes lo que va a pasar desde el minuto uno y ningún giro te sorprende a lo largo de las tramas que se desarrollan en la serie. Porque los guionistas escriben, sin pretenderlo, a favor de las expectativas del espectador, quien mientras está viendo la serie, sentado en su sofá de casa, ya sabe que Jeff Daniels se va a implicar en defender al hijo de Maura Tierney, cuando éste se meta en líos, sabe que no va a poder con su adicción a las pastillas, y sabe que su relación con la señora Poe (Maura Tierney) está condenada al fracaso y supondrá su destrucción como jefe de policía.

Pero el espectador también adivina que Billy, el hijo de la señora Poe (Maura Tierney), un chico bueno que no ha sabido aprovechar sus oportunidades (¿alguien entiende por qué Billy ha rechazado su beca universitaria para jugar al fútbol en una Facultad guay? Porque yo no, y no me vale la excusa que es para ayudar a su madre porque Billy no trabaja y les desahucian a su madre y a él de igual manera, es más, la ayudaría mucho más prosperando en la vida y largándose de ese pueblo acabado que es Buell) cuando ve a Novik, el agente que le piso la espalda cuando Billy se metió en una pelea de bar con otro chico que lo provocó, va a ir a por él y la historia va a acabar fatal.

“American Rust” mantiene su previsibilidad hasta en los giros pequeños, como cuando el marido vago y gilipollas de Maura Tierney está bailando en su casa recién recuperada mientras bebe y ríe con su mujer, y en ese momento sabes que va a aparecer Del Harris (Jeff Daniels) con su 4×4 y aparece, y Maura sale al porche para decirle que está agotada y que esa noche no la pueden pasar juntos, y sabes que el patoso y viva la virgen marido de Maura Tierney va a salir al porche y a Jeff Daniels se le va a caer la venda de los ojos y es justo lo que pasa. No es la mejor técnica para paliar el aburrimiento. Un guion flojo.

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Puedes ver “American Rust” en Movistar +.

edes ver “American Rust” en Movistar +.

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Un guion flojo.

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“El padre”: el punto de vista de Anthony Hopkins

Me he resistido a ver “El padre” como gato panza arriba porque mi padre murió de Parkinson y tuvo demencia al final de su vida, y muchas cosas en esa película me iban a recordar a papá antes de que muriese, pero al final me ha podido la curiosidad y la recomendación de mi amiga Amalia Sampedro. El rasgo original de la película es que vemos la realidad desde el punto de vista de un enfermo de Alzheimer, el padre que interpreta con increíble verdad y vulnerabilidad, Anthony Hopkins. Vivimos dentro de su cabeza, con su confusión de personas queridas y espacios, de momentos vividos o no, de secuencias de las que no sabemos si pertenecen a su desvarío o reflejan hechos que han pasado. Nos encontramos desvalidos con él en su desmemoria angustiosa, en esa terquedad de insistir en qué está bien y no necesita ninguna ayuda, y todo son maquinaciones de su hija Anne, quien, según él quiere quedarse con su piso. Es la historia del padre.

Olivia Colman interpreta a Anne, la hija cariñosa pero superada de Anthony Hopkins.

Pero el punto de vista de la cuidadora, la hija, Anne, interpretada con un corazón y una sensibilidad por Olivia Colman imposibles de superar, en un duelo interpretativo con Hopkins, que dota de fuerza emocional a “El padre”, también está presente en el guion. Una hija desolada por la pérdida de facultades mentales, por el deterioro de la racionalidad de su padre, pero, a la vez, dolida y enfadada por las impertinencias y desplantes de su progenitor. La historia del padre-

La hija quiere cuidar de su padre y a la vez ejercer el derecho a vivir su propia vida. La hija lleva toda la carga, y el padre, en una actitud clásica, niega estar enfermo y asegura que la que está mal es Anne.

La trama de “El padre” se sucede con episodios repetititivos, personajes cambiados, situaciones análogas en las que vivimos una realidad deformada y confusa, que es la realidad que vive el propio enfermo. Nos ponemos como espectadores en sus zapatos, y es ese punto de vista junto a las excelentes interpretaciones de los actores, los dos pilares sobre los que se levanta la película.

Insultos e impertinencias

Olivia Colman sufre porque su padre no la reconoce, se inventa cosas que ella no ha dicho, incluso ni identifica el piso en el que está viviendo en la actualidad, y vive en un estado agotado que se alarga. Pero Olivia también tiene que aguantar insultos e impertinencias de papá, un desprecio y un ninguneo constantes que la van minando.

Anthony Hopkins también tiene momentos de humor como cuando asegura que ha trabajado como bailarín de claqué y hace un demostración delante de Laura, su cuidadora.
Olivia Colman hace la mejor interpretación de su carrera en “El padre”

Dentro de su cabeza

El punto de vista es tan poderoso en “El padre” que nos metemos en la cabeza de Anthony Hopkins. Y viajamos a su ansiedad y turbación, a su aturdimiento y revoltijo mental, incapaz de controlar una cabeza que le controla a él en su deriva de deterioro y desmoromanimiento que él, el padre, se niega a aceptar.

Hopkins pierde la memoria y no reconoce a su propia familia, pero grita que jamás le sacarán de su piso. Por encima de su cadáver. ¡Pero si este no es tu piso!, ¡es el mío!, grita su yerno, quien cambia de actor, y al final no sabemos si ese yerno existe o no, si Anne está casada o separada, si se va a París con un nuevo amor o se queda en Londres.

Vivimos con Hopkins en un imposible y agotador trajín de cuidadoras, como Angela, a las que trata mal y acaban marchándose, son intrusas que le roban, clama el padre y todos los que tenemos una cierta edad, y nos adentramos en la madurez, nos sentimos identificados con Olivia Colman y la difícil tarea de cuidar a padres mayores a los que se les ha ido la cabeza.

El humor también aparece, salvador, y espolvorea su ligereza, por ejemplo, cuando una nueva cuidadora viene a casa para conocer a Anthony Hopkins y ése se muestra encantador y chispeante y clama haber sido bailarín de claqué y hasta le hace un demostración a la chica.

-Pero si tú eras ingeniero, papá-dice Anne.

Florian Zeller, el director de “El padre”, sabe de lo que habla. De joven convivió con su abuela, quien padecía Alzheimer. Florian tiene vivencias de lo que supone sufrir y ser testigo a la vez de esta enfermedad neurodegenerativa, que ha sabido trasladar al guion de la película.

La idea es muy sencilla pero no por ello pierde eficacia narrativa a medida que la trama avanza, sostenida por la magistral interpretación de Hopkins, cuyos ojos perdidos, afantasmados, tristes, de niño desvalido al final de la película, se te meten en el alma.

Puedes ver “El padre” en Movistar +.

Puedes ver “El padre” en Movistar +.

Las dos cosas más terribles que hizo Pete Campbell en Mad Men

El actor Vincent Kartheiser interpreta a Peter Campbell en Mad Men. Campbell es un ejecutivo de cuentas en Sterling and Cooper que está casado, aunque en la primera temporada tiene un hijo con Peggy Olson.

El pitch de Mad Men podría ser: saquemos los trapos de sucios de una agencia de publicidad con gente guapa, mucho estilo y toneladas de glamour en los años 60. Por algo Mathew Weiner les preguntaba a sus guionistas:

-¿Qué es lo peor que has hecho en la vida?

Y los guionistas respondían porque todos querían entrar en el paraíso prohibido de la sala de escritura de Mad Men. Luego salían las cosas mezquinas que pueblan los guiones sobre Draper y miseria moral y compañía. Weiner, que había aprendido de su mentor y jefe, David Chase, creador de Los Soprano, tenía un sexto sentido para olfatear las trolas y un colmillo retorcido para morder y despedazar la tierna y vulnerable verdad cuando salía de la boca de sus guionistas.

De finales de la década de los 50 a los 70. Un viaje al pasado nada edulcorado.
El sexismo en Mad Men es agobiante y se te hace un nudo en el estómago. Pero también es irresistible la fuerza de las mujeres de la serie.

Nadie que no esté loco por escribir y triunfar podía haberse inventado el ataque de envidia que atenaza a Pete Campbell cuando Ken Cosgrove publica su relato en la revista Atlantic Monthly y consigue las caricias y aplausos de toda la oficina incluido Roger Sterling, Don sonríe pero su estilo es mostrarse más lacónico. De paso, Cosgrove se gana la animadversión de sus compañeros. Insana envidia que hormiguea sin piedad por las oficinas.

Sobre todo se queda tocado Pete, quien no es reconocido por nadie y es despreciado sotto voce por Don y Sterling como niño de papá que es, y el pobre tiene una clara insatisfacción creativa y de popularidad, a lo que se une el desear el reconocimiento de sus padres putativos tan desesperadamente que le da un ataque de cuernos tremendo cuando Cosgrove publica su relato.

Pete, el trepa

Y no tiene otra cosa más perversa que hacer (seguro que basándose en la cosa peor que ha hecho un guionista en su vida) que presionar a su mujer Trudy (que en ese episodio te cae bien, quiere a Pete de verdad aunque para mí, sus aspiraciones y estilo de vida sean tan marcianos) para que se cite con un antiguo novio, con que Trudy perdió la virginidad, para que le pida que publique un cuento que Pete ha escrito.

Uno de los temas de la serie es la identidad, y las mentiras de Don Draper con su verdadera identidad.

Arribismo puro y duro

A Pete le da tal ataque ataque de envidia que se obsesiona por el logro creativo de Cosgrove, y desempolva al desflorador de Trudy. Muy heavy.

Kinsey, ese ser banal que da tanta pereza, no solo a Joan le aburre, está también envidioso que te cagas de Cosgrove pero tras un torpe boicoteo, tiene al menos la decencia de pedir perdón a su compañero.

Kinsey deja de trabajar en Sterling and Cooper cuando la agencia es absorbida. Al final se convierte en Hare-Krishna.

Me veo obligado a competir con todo el mundo en la oficina. No sabía que tenía que competir también contigo.

Kinsey a Cosgrove.

Pero lo mejor de la trama-lo-peor.que-has-hecho-en-tu-vida es que Trudy, tras haber esquivado el intento de folleteo sin que nadie se entere de su desvirgador caradura aka el editor, al menos se siente razonablemente satisfecha por haber conseguido que publiquen el relato de su marido en una revista juvenil masculina, pero cuando Pete se entera de que no va a aprecer su obra en The New Yorker monta en cólera. El hijoputa.

Me parto de risa porque el mundo de la literatura y la televisión está lleno de miserias parecidas, de arribismos semejantes, y la gente es capaz de vender a su primogénito por publicar una novela o un relato o aparecer presentando un triste programa. En este caso Campbell hubiera superado el que su mujer se acostase con su ex si el polvo hubiera merecido firmar en “The New Yorker”. Flipante pero real.

Mas allá de su carácter afable, Pete disimula como nadie el no tener escrúpulos a la hora de conseguir sus metas profesionales.

Y la segunda cosa terrible que hace Cambell. Uy, amigas, eso da para un segundo post, tiene que ver con una niñera nórdica. Segunda parte muy pronto. Volveremos pronto con más emoción y diversión, y seguiremos disfrutando de la orgía perpetua de la ficción.

Puedes ver Mad Men en Amazon Prime Video.

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