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“Succession”: el rap de Kendall

Cartel de YouTube

Momento de vergüenza ajena, admiración por su valentía, escalofríos y risas durante el rap que canta Kendall Roy a su padre compuesto por él, durante la fiesta de los 50 años de carrera de papá en “Succession”. La rebelión de Kendall.

Es un momento icónico en la historia de las series de televisión. El rap de Kendall es un hit, una muestra de su talento artístico que roza lo ridículo y lo sublime a la vez y no podemos dejar de contemplar y sonreír como bobas.

Qué tío, fucking crack.

Kendall Roy gana como personaje a medida que la serie avanza.

Es una secuencia tan icónica y digna de ser recordada como ésta en “Mad Men”.

Giro de guion

Es un buen giro de guion, cuando te crees que el tristón de Kendall está súper deprimido y al borde del suicido, con esa vocecita de vuelo bajo de pájaro herido, de repente, se marca este rap en honor a su padre que te hace sonrojar y disfrutar a partes iguales.

Kendall está a punto de perder el hilo de su rap cuando le acerca el micro a su hermano Roman, el nefasto Roman, y este grita: ¡necesito que pares de una vez! Por un segundo tememos que Roman le agüe la fiesta a Kendall, y éste se desmorone encima del escenario delante de todos los invitados a fiesta no-sorpresa de su padre, lo que sería súper triste para tristón, pero no, Kendall le echa agallas y sigue rapeando como si no hubiera un mañana para agradar a su padre, para conseguir la aprobación de papá.

Jeremy Strong interpreta con sutileza y convicción a Kendall Roy.

Su novia le dicea Kendall en un momento de la fiesta:

-Hablas mucho de tu padre ¿no?

El pobre Kendall sobrevive como puede y apechuga con su mala racha en el seno de esa familia tóxica que es la famila Roy.

Kendall es mi favorito junto a Greg the Egg. Por favor Gregg, no te vayas de Waystar. ¿Qué íbamos a hacer sin ti?

Por cierto, Tom. ¿Cómo diablos puedes ser un tío tan servil e hipócrita? Vamos, macho, échale huevos por una vez en tu vida y no te dejes pisar por los Roy porque es muy triste haber vivido solo para haber servido de felpudo a Sibhon Roy.

Cuanto me irrita el pelele de Tom.

Puedes ver “Succession” en HBO.

La rebelión de Kendall.

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“Sucesión”: la traición como tema

Un círculo de traición, un mundo infernal, un averno de Dante y la familia Roy burbujeando, en su caldero de odio y ambición humana demasiado humana. En “Sucesión”, el tema es la traición. La traición vista desde todos los ángulos, ejercida por todos los personajes, cada uno a su manera, y por sus propios y espantosos motivos.

Tan malos que son entrañables

Donde las dan las toman, el viejo magnate propio de una novela de Scott Fitzgerald, sin el glamour y la pátina idealizada del escritor americano, crea una progenie que de mala y miserable y ruin, al final, se te hace entrañable.

En Los Roy hay debilidad, también una miseria moral tan acendrada, tan profunda e inevitable que deben estar en la vida número uno de las reencarnaciones y todavía les toca reencarnarse un millón de veces para progresar espiritualmente.

-Tú eres Kendall Roy. Eres el puto Kendall Roy-le dice Kendall a su propio reflejo en el espejo del baño.

Pobre Kendall. Al principio de la segunda temporada, tras la tortura emocional sufrida por sí mismo y por su propio padre, Logan Roy, ese T Rex de los medios de comunicación y del entretenimiento, está deprimido, jodidamente deprimido. Se le nota en la voz y en sus ojos vacíos y angustiados.

El viejo Rey, magnifico Brian Cox, es correoso. Es un matón. Aunque a veces juega la carta del falso sentimentalismo negociante, con maestría, como hace, con su hijo al final de la primera temporada en Inglaterra durante la boda de Shiv. Es un traidor y un traicionado, porque uno no puede traicionar toda la vida sin ser traicionado alguna vez.

Todos son unos traidores

Kendall tiene una relación peligrosa con Stewy, un listo calisto de mucho cuidado, un amigo serpiente que se alía con Kendall mientras le asegura que no es de fiar. La sonrisa débil de Kendall como reacción. ¡Oh esa sonrisa que supura miedo! Despierta mi compasión, Kendall.

Eres el personaje que más me gustas Kendall por una sola razón: eres capaz de entristecerte y ponerte melancólico. Tu hermano Roman no puede. Tu hermana Shiv tampoco. Por no hablar, del psicópata de tu padre. Esa tristeza te salva Kendall.

“Sucesión” desarrolla, con virtuosismo increíble, el alcance de la puñalada trapera intrafamiliar. Todos son unos traidores.

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“Sucesión”: Kendall, la historia de un pringao

Kendall Roy quiere ser un master del universo. Kendall Roy quiere ser un macho alfa. Kendall Roy quiere ser el CEO del conglomerado mediático de papá. Kendall Roy quiere ser un millonario sin escrúpulos. Pero en realidad es un pringao, un aprendiz de psicópata, sin nada en la mollera, un desgraciado sin dos dedos de frente, al que la realidad, más lista que él, frustra una y otra vez. Kendall más pringao no nace.

No debe ser fácil ser el hijo de Rupert Murdoch o de Robert Maxwell o de Randolph Hearst. La sombra del padre es demasiado alargada e hiriente. Kendall Roy sufre como un loco pese a sus mezquinas ambiciones y falta de alma.

¡Ay qué oír el tono de su voz, tristísimo, cuando Kendall ve que su padre ha vuelto a ocupar su despacho tras sufrir un ictus!

-Cuanto me alegro-dice Kendall, desfallecido, con voz lánguida y con aire de no alegrarse en absoluto de volver ver a papá en la oficina. Lo prefería muerto y enterrado.

Kendall y su papá, Logan Roy.

Mientras su padre está muy enfermo, Kendall se entera de que la empresa ha contraído una importante deuda con un banco, y ha firmado un contrato, con dicho banco, por el que la familia Roy deberá reembolsar su deuda si las acciones bajan de cierto precio. Y es justo lo que pasa. El ictus y coma de Logan Roy provocan un pánico en la bolsa y las acciones de su corporación se desploman.

Se ve exactamente cómo es Kendall Roy cuando negocia con el tipo del banco la posibilidad de aplazar la deuda del conglomerado de los Roy y se muestra chulito, gallito, cuando en realidad está en un posición de debilidad, y cuando el tipo del banco se defiende como gato panza arriba y se niega, correoso como un viejo y coriáceo lagarto, Kendall suelta:

-Jódete.

Como si fuera un pandillero del Bronx.

Silencio sepulcral al otro lado del hilo del teléfono. Si había alguna posibilidad de renegociar la deuda de la corporación Roy, se ha esfumado.

La cara de Gerri, una jefa veterana de la empresa, es todo un poema. Pero ¿con qué gilipollas me toca currar? Con un gilipollas que se apellida Roy y por eso está sentado en ese despacho, negociando como un mamón con un pez gordo del banco al que debe una fortuna y que podría aplastarle como una cucaracha pero al que dice, de farol: ¡Jódete!

Kendall idea una salida fácil para salvar de la ruina a la empresa de su padre pero es una trampa de los peores enemigos de papá. Cuando papá despierta, del coma, hace llamar a su hijo:

-Eres un jodido idiota-le espeta papá a Kendall.

Kendall más pringao no nace.

Pero, ¡ojo! Las apariencias engañan. Kendall tiene su arco del personaje y, a medida que avanza “Sucesión”, te das cuenta de que Kendall sea quizás el personaje con más corazón, y también el más incomprendido. Desde luego Kendall Roy es el que más sufre.

Puedes ver “Sucesión” en HBO.

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“Succession”: la sombra de papá es alargada

Succession” ganó un premio Emmy como mejor guion. No es para menos. Las tramas, las secuencias, los diálogos están muy ajustados. No falta nada, pero tampoco sobra nada en la historia que los guionistas nos quieren contar: el éxito de la maldad de una familia corrupta y millonaria, magnates de los medios de comunicación, cuyo patriarca se está derrumbando.

La eficacia del piloto

El capítulo piloto de “Succession”, cuya una de sus principales funciones es presentar a los personajes y plantear el tema de la serie a la que vez que enganchar al espectador para que sigamos viendo los siguientes capítulos, cumple sus expectativas. En primer lugar, conocemos a Logan Roy, el patriarca de la familia, un tipo aterrador que pese a su riqueza y poder está perdiendo facultades y en plena noche mea en su dormitorio en vez de en el baño y lógicamente, se cabrea un montón. Luego conocemos a través de la técnica de pasar de positivo a negativo, en un par de secuencias, cuando uno de los hijos quiere cerrar un trato y comerse Nueva York pero fracasa. Es el personaje al que le pesa ser hijo de Logan. La sombra de papá es alargada, y las ganas del hijo de complacer a su padre, ocultarle la verdad para evitar decepcionar, duelen.

Brian Cox interpreta a Logan Roy, el patriarca de la familia en este drama-culebrón.

Esa dinámica de pasar de positivo a negativo, y viceversa, para avanzar dramáticamente en la trama también está presente al presentar a otro personaje que hace de gigante peluche en un parque de atracciones de la familia Roy. Al principio el chico sale contento, pero los niños le zarandean y se suben encima de él y acaba vomitando delante de los críos. Despedido.

Una familia súper oscura

En “Succession”, se utilizan la astucia, el sigilo, la intriga, las estrategias sibilinas para ganar los juegos de poder y salir victorioso. Su slogan sería: mejor comer que ser comido.

Basura emocional, toxicidad moral de una familia, los Roy, que no tiene ningún escrúpulo moral, sólo quiere salirse con la suya y conseguir más poder y dinero.

La avaricia, la amoralidad, la ambición están presentes en las tramas de “Succession”. En la serie, no se utiliza la violencia física, sólo la violencia moral.

Una mirada mordaz a los ricos, el poder y la familia que es emocionalmente relevante.
Gente desagradable que logra que te intereses por ella. No es fácil.

Puedes ver “Succession” en HBO.

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“Succession”: la sombra de papá es alargada.

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