Puntos de arranque mutantes de una serie

Creamos arranques mutantes, pero en lo referente a cambiar o mudar, no a bichos raros que brotan tras una hecatombe nuclear, escribimos puntos de arranque que transforman lo que hay a nuestro alrededor y cambian los estándares del espectador. Se trata de darle una vuelta de tuerca a la situación creada.

Por ejemplo, en la serie Tan muertos como yo, George, una chica de 18, de camino a una entrevista de trabajo muerte tras caerle encima un fragmento de una estación espacial. Obviamente, un espectador que ve a una chica dirigirse a una oficina para buscar un empleo no se espera que suceda esto. Nunca.

Bryan Fuller, creador de Tan muertos como yo, es una de los personajes más inclasificables del panorama televisivo. Enfant terrible creativo es capaz de escribir series diferentes y estimulantes que descolocan al espectador.

Pero las mutaciones continúan. George será la encargada de ser una ‘recolectora de almas’. Todavía no ha llegado su hora y no puede ir al cielo. Para ello George deberá pasar una serie de pruebas y completar unas tareas.

George la lía parda de camino a una entrevista de trabajo.

La vida normal y corriente de George, una adolescente, da un giro de 180 grados de la noche a la mañana.

Bryan Fuller creó el piloto de Tan muertos como yo como ‘spec’, es decir de forma especulativa, por su cuenta y riesgo, como tarjeta de presentación de su capacidad de guionista.

Nadie va a leer tus guiones de Star Treck así que escribe un spec.

Agente a Bryan.

Le hizo un pitch (una venta de tres minutos) de tres ideas para una serie a su agente y éste se quedó con «Tan muertos como yo».

Puedo vender eso-dijo.

Y lo hizo.

Fragmento del libro «Cómo crear una serie de televisión» de Gonzalo Toledano y Nuria Verde (Ediciones T&B)