Shtisel y la importancia de la comunidad

En Shitsel la familia importa, la comunidad importa, el barrio importa, lo que digan los demás importa, el grupo importa, la vida no es individual sino colectiva y está arraigada en unas reglas de siglos que hace que los jaredíes se aferren a sus tradiciones y costumbres.

Shulem con su madre Malka.

En el tercera temporada de la serie, Giti está preocupada porque su hijo Yoselé, que estudia en la yeshiva y es un profundo estudioso de la Torá, se va a casar y Giti teme que las murmuraciones, los cotilleos, las críticas y los rumores sobre la infidelidad de Lippe, su marido, con una gentil, estropeen las posibilidades matrimoniales de su retoño.

Los tres principales actores de Shtisel no son religiosos.

Giti vive una trama espejo a través de su amiga Malke a la que su marido abandona por una gentil pero cuando se desahoga con Giti, ésta niega que a ella la haya pasado algo así con su marido. De hecho, no habla con su marido de lo que pasó, corre un tupido velo, y prefiere centrar su motivo de preocupación en que su marido trabaje en un rodaje (la tele está mal vista en la comunidad haredí) pero en realidad lo que le preocupa es que su conflicto matrimonial pasado afecte a las posibilidades matrimoniales de Yoselé, su hijo.

Shulem y Akiva, padre e hijo chocan a menudo en Shtisel.
Shulem y Nuchem, los hermanos Shtisel.

No será bueno para el emparejamiento que sepan que trabajas en televisión.

Gitti a Lippe.

La familia, más que la comunidad, es importante para Yoselé, el hijo de Giti. A pesar de que no tiene ilusión por encontrar a una novia y está centrado en sus estudios religiosos en la yeshiva, por respeto a su madre acepta quedar con Shira. Se produce un equívoco, conoce a otra Shira pero cuando esta le llama a la yeshiva y no le habla, un amigo le dice que él es más serio, que no se deje distraer de sus estudios religiosos y eso cala en Yoselé porque la comunidad de la yeshiva también es muy importante para él.

El conflicto de Yoselé

Cuando conoce a la verdadra Shira, Shira Levinson, Yoselé se deja arrastrar por la bondad de la chica y al darse cuenta de que es buena con su padre. pero en realidad no está enamorado de ella y acuerda un compromiso que le importa más a su familia.

Yoselé y la Shira de la que se enamora, que no es la chica que quiere su familia como su futura esposa.

Es una chica maja y de buen corazón

Yoselé sobre Shira Levinson

La trama de Yoselé y las dos Shiras conecta con el tema central de Shtisel: el conflicto entre las leyes judías y religiosas y los sentimientos que dicta el corazón.

Conflicto interior, conflicto exterior.

-¿Y si el avión de papa cruzó el triángulo de las Bermudas? -pregunta Ruchami, la hija mayor, a Giti, su madre. Por cierto es la misma actriz que protagoniza la serie Unortodox.

Shtisel es una serie que retrata con un encanto muy concreto las vidas corrientes de una comunidad, pero sobre todo se centra en una familia: Los Shtisel.

Una de las tramas principales de la primera temporada está protagonizada por Giti, la hermana mayor de Akiva. Su marido la ha dejado por otra mujer, se ha ido a trabajar a Argentina pero ni saben de él ni manda dinero a la familia. Giti tiene un conflicto exterior: su marido lo ha dejado. Pero también, un conflicto interior: su lucha por su independencia econónmica y emocional.

La vida de Giti es muy dura, tiene que cuidar de sus hijos, trabajar para mantener a la familia, primero como asistenta y cuidadora de Amit, hijo de la dueña de una tienda de lujo, que juega con la Gameboy y pasa de ella.

En el primer trabajo de Giti entran dos mundos en colisión: el Jerusalem moderno y el Jerusalem religioso. Giti vive como en el Antiguo Testamento y tiene una vida difícil como todas las mujeres que viven según el Antiguo Testamento. Pero el personaje se revela bajo presión y muestra su instinto de supervivencia, su capacidad para enfrentarse a la adversidad, su determinación para salir adelante sin la ayuda de su marido.

El conflicto interior es más complejo porque Giti consigue la independencia económica, pero no la emocional. Es un retrato realista de una judía ultraortodoxa a la que separarse de su marido le resulta muy complicado por lo que supone: romper con la Ley judía, rechazar al padre de sus hijos, dar la espalda a la tradición.

Giti y su hija Ruchami

Pero ese realismo, esa normalidad forman parte del increíble valor de Shtisel. Como la vida misma.