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Los mejores finales de series

YouTube Poster

El mejor final de series. Hablo con mi madre del final de “Mad Men”:

-No se si lo he entendido. Pero es fantástico. Es el mejor final que he visto de una serie.

Mamá me lo explica.

-Sí, lo has entendido-digo.

Luego mamá se enrolla sobre la cantidad de folleteo que hay en “Mad Men”, que es increíble. El Don Draper recién casado con la Megan, y ya está retozando en la cama con la vecina.

-Pero si se acaba de casar con Megan-grita mamá.

-Ya ves mamá. Este Don…

-No para.

-Es una vía de escape, el sexo, el alcohol, lo hace para no afrontar sus problemas.

No me gusta la deriva que ha tomado la conversación con mi madre.

-Y es increíble cuando lleva a los niños al prostíbulo en el que se crio. Pobre hombre…

-Hmmmm

-Menuda infancia. ¡Y tú te quejas de tu infancia!

-No me quejo.

-Sí te quejas…

-Megan…

-Ah no soporto a esa mujer ni a su familia. Me caen mal-remata mi madre.

Mi madre no soporta a Megan.

-Bueno, a mí tampoco me cae bien Megan.

-Qué tía más desagradable.

-Y al final Joan pasa de los hombres.

-Es que qué mal han tratado los hombres a Joan. Como para no pasar de ellos.

Mamá y yo hablamos de finales de series. Pero pronto me siento muy frustrada. Mamá no tiene HBO, de hecho “Mad Men” se la ve en DVD’s que compra por Amazon, flípalo, lorito.

Con mamá, no puedo hablar del final de “Los Soprano” ni de los de otras series que me han chiflado.

El final de “Los Soprano” es un final abierto, y me encantan los finales abiertos. David Chase se arriesgó al poner el punto final a su serie, además el creador de “los Soprano” tenía muchas presión encima. Lo cual siempre es una carga para un guionista.

¿Qué final de serie me ha gustado mucho últimamente?

El final de “Mare of Easttown” me encantó. Por favor, Brad Ingelsby que sea una miniserie cerrada, que no haya segunda temporada.

Odio que las miniseries se alargan en un bucle de temporadas.

Y a vosotros, ¿qué finales de series os han gustado? Se admiten apuestas.

Puedes ver “Mare of Easttown” en HBO.

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El mejor final de series.

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La importancia del piloto

En Estados Unidos, los arranques de las series son cruciales. Los pilotos marcan el nacimiento o muerte de una ficción. El sistema americano de venta se asienta en un calendario preciso. En septiembre, los productores financian las grabaciones de los pilotos de sus series, pero, una vez terminados, presentárselos a las cadenas en pases privados. Cómo escribir un piloto.

Pueden pasar tres cosas:

1.Se rechaza el piloto.

El siguiente paso de un productor es intentar amortizarlo en el mercado de los telefilms. Actualmente, se están dando a conocer los pilotos rechazados por las cadenas para que la opinión popular presione para darles unas segunda oportunidad.

La serie “Nobody’s Watching” se salvó gracias a los espectadores.

Es lo que pasó con la serie “Nobody’s Watchig·, creada por Bill Lawrence, autor de “Scrubs” o “Spin City”.

Alguien colgó el piloto rechazado en YouTube y tuvo más de 300.000 descargas.

En un despacho de la NBC un productor ejecutivo dio vida a la serie encargando a Bill seis capítulos más.

La serie narra las aventuras de dos amigos muy locos que logran vender su propia serie a una importante cadena de televisión.

Cómo escribir un piloto.

2. El piloto entra en la parrilla en enero, a la mitad de la temporada.

Normalmente esto pasa porque se cancela alguna serie.

3. El piloto es admitido para la siguiente temporada.

El anuncio es en mayo y la emisión en septiembre.

Fragmento del libro “Como crear una serie de televisión” (ediciones T&B) de Nuria Verde y Gonzalo Toledano.

Cómo escribir un piloto.

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Escribiendo Mad Men

Betty Draper aparentemente lo tiene todo para ser feliz sin embargo sufre mucha ansiedad y le tiemblan las manos como hojas azotadas por el viento, tanto que tiene un accidente de coche cuando va con sus hijos. Betty tiene una brutal ansiedad y su médico le manda ir a un psiquiatra, lo cual preocupa a Don porque solo la gente infeliz va al psiquiatra. El guion de Mad Men.

Betty sufre mucha ansiedad. Pero hace poco por cambiar su vida.

Mad Men” también hace una increíble arqueología de la publicidad, y nos hace sentir nostalgia a los que nacimos, en el baby boom de los 70, de una época que nos hemos conocidos, y seguro que en España fue más triste y gris.

Un mundo machista

Don Draper ha enterrado a Dick Whitman. En la agencia las mujeres viven con normalidad los chistes y comentarios machistas de los hombres porque es lo que hay y es lo normal, ellos son jefes y ellas son secretarias. Una mujer es valorada por su belleza y punto. Porque es madre y punto. No hay nada más.

En el trabajo Don se queda prendado aunque se burla de un anuncio minimalista de Wolkswagen que no vende felicidad pero si una manera diferente de vivir. A él y a sus chicos les toca hacer un anuncio de laxantes. Frustración eres mi apellido.

Los integrantes de Mad Men evolucionan con el tiempo.

En el trabajo hay que hacer cosas que no te gustan.

D

Don Draper

La mayoría se deja apabullar por Don. La única que planta cara a Don es Rachel Menken que no se deja seducir ni amilanar por su autoridad superficial y su desprecia hacia su negocio de judíos.

Sin embargo llega un momento en el que Rachel y Don, en la azotea de los almacenes Menken, conectan como dos huérfanos perdidos en la noche grande y negra, dos huérfanos que nunca han conocido el amor.

No intente hacerme creer que nunca la ha querido nadie

Don Draper a Rachen Menken

Enamorado de la televisión

Mathew Weiner, creador de Mad Men, está enamorado de la televisión desde que era niño. Siempre quiso escribir para el medio. Una serie como “Los Soprano” resume y contiene todo lo que le encanta a Weiner de la televisión. “Cuando puedes contar con la intimidad, mirar las caras de la gente, observar sus objetos, contar momentos de silencio, verlos atravesar el espacio con todo el diálogo del teatro es una mezcla especial para alguien como yo”, dice Weiner.

La serie favorita de Weiner es “Los Soprano”, donde trabajó como guionista. iistasta.

Weiner siente hablar en sus cabeza a diez personajes de “Mad Men” cruzándose unos con otros. Confiesa que no sabe de dónde le viene la inspiración. “La inspiración viene de alguna parte pero mi psicólogo dice que eso es una manera de no aceptar los dones que tienes. Solo es mi imaginación, no tiene que venir de ningún lado”. dice Weiner.

Escribiendo a Don Draper

Weiner dice que Don Draper es diferente a él, aunque sólo sea por el hecho de que Don nació en peores condiciones que él. Pero sí es verdad que Weiner volcó su yo de 35 años en el personaje, puso mucho de él, de su insatisfacción, de su infelicidad “teniéndolo todo”.

Al final el piloto va de un tío que “es increíblemente afortunado, y ha luchado y luchado y luchado y al final ha conseguido lo que quería, lo cual no le pasa a todo el mundo, y cuando lo consigue, dice: ¿esto es lo que hay?”

Don vive en un estado mental de negación

El mayor miedo de Don Draper es la muerte, la crueldad de ser consciente de que vas a dejar de existir. Don se acerca al existencialismo para lidiar con el concepto de la muerte. Quiere controlar su miedo pero no puede. Hace muchas cosas para mantener su miedo a raya y sin embargo fracasa.

Don no quiere pensar en su miedo así que bebe y se sumerge en el sexo, viviendo en un perpetuo estado mental de negación.

Weiner tardó seis años en vender “Mad Men”. Mientras tanto trabajó de guionista en “Los Soprano” a las órdenes de David Chase, aprendiendo todo lo que podía de su mentor.

Weiner dice que no tiene ningún personaje favorito de “Mad Men” a la hora de escribir guiones. “Si me aburro con algún personaje, cambio a otro”. Eso sí, Weiner tiene claro que aunque el 90 por ciento de nosotros creemos que somos Don Draper o Peggy, en realidad somos Pete Campbell.

Muy deprimente. Muy, muy deprimente.

¿Me lo dices en serio, Mathew Weiner?

Puedes ver “Mad Men” en Amazon Prime Video.

El guion de Mad Men.

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El placer vicario en Mad Men

El domingo, hablo por teléfono con mi madre, quien está en Málaga. Me dice que se está volviendo a ver la serie “Mad Men” desde el principio, que es increíble, que no hay ninguna otra serie como “Mad Men”, tan compleja, tan única, tan literaria. Le digo a mamá que las tramas que cuenta “Mad Men”, con su confusión, su imperfección humana y su oscuridad me recuerdan una novela existencialista, a los relatos de John Cheever, con sus urbanizaciones de clase media-alta donde a los hombres les carcome su vacío interior, y a las mujeres, su frustración y aburrimiento. Es un serie muy original, que no se parece a ninguna otra porque es única en su especie. Los placeres infinitos de Mad Men.

Donald Draper es el epitome del hombre moderno, quien si no le gusta su vida, puede cambiar de identidad.

Abrirse las venas en el guion

Mathew Weiner había trabajado en el equipo de guionistas que escribía “Los Soprano”. Su pasaporte para entrar en la sala de escritura a las órdenes del caótico y genial David Chase fue, precisamente, el guion del piloto de “Mad Men”. A David Chase le gustó. Chase pedía a sus guionistas que se abriesen las venas, literalmente, en la sala de escritura de “Los Soprano”, rescatando los momentos más oscuros de su pasado, sus abismos de vergüenza, sus calvarios de culpa y mala conciencia para plasmarlo en las vivencias de Tony, Carmela, y compañía en la serie sobre una familia mafiosa de Nueva Yersey. Así lo había hecho el propio Chase, al crear el personaje de Livia, la madre de Anthony Soprano, quien está basada en su propia madre, y muchas de las conversaciones que tiene Tony con su terapeuta, la doctora Melfi, acerca de la falta de amor y apoyo de la madre de Tony son reales, propias de la vida del propio Chase.

El guion de “Mad Men” está lleno de subtexto. Las traman emanan de la lucha de los personajes por llenar, sin éxito, su vacío interior.

Mi sombra sale a pasear

Pero yo tengo una razón más poderosa y oscura para ver “Mad Men” por tercera vez y pincharme éxtasis en vena: la experiencia del placer vicario. En una época de mi vida en la que no bebo, no fumo, me porto bien en la oficina, quiero disfrutar, contemplando a Don beberse sus Tom Collins mientras se fuma un Lucky Strike, a Peggy tomándose un whisky y fumando marihuana y diciendo esa frase mítica: “Soy Peggy Olson y fumo marihuana”, a Pete, siendo infiel a su mujer, a Roger bebiendo demasiados Dry Martini y comiéndose una fuente de ostras, a Joan, disfrutando de los placeres de cuerpo, del acordeón, del alcohol, y de los trajes ceñidos.

Vivo mi vida en hoteles de cinco estrellas, trabajos oficinas cool, y ando por una ciudad, que es el decorado de una película: Nueva York, Mad Avenue, elegancia sofisticada a raudales en “Mad Men·, una serie donde se practican todos los vicios privados, todos los placeres culpables que pertenecen a mi pasado pero no a mi presente.

La sombra del ego, con su apetito insaciable, sale a pasear en “Mad Men”

Nuestra sombra sale de paseo y se solaza en camas ajenas, cocktails Old Fashion, paquetes de cigarrillos, e infidelidades a troche y moche, perversidades laborales descontroladas, y presentaciones de anuncios donde el talento de Don Draper se quita la correa que lo sujeta.

Es un placer ser Don Draper, con toda su libertad masculina y su apetito insaciable de placeres mundanos.

Viendo “Mad Men” nos portamos mal, sacamos a relucir nuestro lado sombrío lleno de secretos inconfesables, de fantasías lujuriosas, sin ninguna consecuencia en nuestra vida real. Es como un deseo de trasgresión y aliento salvaje expiado en la ficción, que nos deja con un regusto agridulce en el velo del paladar.

Las mujeres tienen sus propios deseos, anhelos, y ansías de placer y satisfacción. Aunque quien se lleva la peor parte en “Mad Men” es Betty Draper.

“Mad Men”: una escapada a la evasión del disfrute de la nicotina y el alcohol y el erotismo.

Puedes ver “Mad Men” en Amazon Prime Video.

Los placeres infinitos de Mad Men.

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El pitch. La venta directa

Fragmento extraído de Cómo crear una serie de televisión (Ediciones T&B) de Nuria Verde y Gonzalo Toledano.

Acabamos de escribir el título de la serie y hemos pasado a la siguiente hoja. De nueve el terror nos invade. Frente a nosotros, resplandece, amenazador, otro maldito folio en blanco. Y ahora qué? ¿Qué hacemos? ¿Qué escribimos?

Vender la serie en una línea

Ha llegado la hora de vender la serie en una línea, ponernos en plan Don Draper y redactar un slogan que atraiga y capte la atención de quien lea nuestra biblia, una frase apetecible que haga muy muy atractiva nuestra serie. ¿Seremos capaces?

Yo creo que sí y sino invoquemos a Melpómene y Talía, nuestras musas favoritas, para que nos echen una mano.

El segundo folio de nuestra biblia está dedicado a lo que técnicamente en inglés se llama “pitch”.

Donde la verdad, miente

Pitch de Mad Men

Cuando el alcohol era ilegal, los ilegales se convirtieron en reyes.

Broadwalk Empire.

La familia redefinida.

Los Soprano.

Cada día que pasas sobre la tierra es un buen día

A dos metros bajo tierra

Todas las cosas, todas las personas, todos los lugares tienen su final.

A dos metros bajo tierra.

El invierno se acerca.

Juego de tronos

El pitch es la idea y la premisa de la serie contada brevemente, que puede ser más de una línea, se trata de un minuto, lo máximo que nos escucharán si tenemos un reunión, vender nuestra serie. Se trata de encender un pequeña brasa que más adelante nos permita encender una hoguera.

En el mundo audiovisual, es imprescindible sintetizar tu trabajo con un pitch atractivo que seduzca al comprador. El tiempo es oro. Cuantas veces oímos en boca de productores y ejecutivos: Vale, vale, está muy bien eso que dices, pero déjate de batallitas y al grano. Concreta, resume tu serie.

Es de locos, pero a veces, en la vida, hay que afrontar situaciones comprometidas para lograr nuestros objetivos.

Condensar

El pitch es condensar nuestra serie en unas pocas líneas fáciles de leer, que den una idea por donde van los tiros de nuestra ficción. Es una tarea más propia de un publicista que de un guionista pero es lo que hay. Tenemos que hacerlo.

La publicidad afecta a la totalidad de la vida, incluso a la relaciones personales, cuando vendemos nuestro humor, inteligencia, creatividad.

Tenemos que llevar nuestra idea al punto de ebullición y lanzar un anzuelo a un ejecutivo para que éste pique el cebo. Porque el pitch no deja de ser un cebo, un reclamo.

El pitch tiene que ser corto, original, impactante y que insinúe para enganchar al lector. Se pueden utilizar todos los recursos estilísticos: onomatopeyas, aliteraciones, contrastes, rimas. Son muy utilizados los juegos de palabras que obligan a pensar al lector y por lo tanto que se quede con la idea.

Y pasamos al tercer folio de la biblia que es:

El punto de arranque.

Las dos cosas más terribles que hizo Pete Campbell en Mad Men

El actor Vincent Kartheiser interpreta a Peter Campbell en Mad Men. Campbell es un ejecutivo de cuentas en Sterling and Cooper que está casado, aunque en la primera temporada tiene un hijo con Peggy Olson.

El pitch de Mad Men podría ser: saquemos los trapos de sucios de una agencia de publicidad con gente guapa, mucho estilo y toneladas de glamour en los años 60. Por algo Mathew Weiner les preguntaba a sus guionistas:

-¿Qué es lo peor que has hecho en la vida?

Y los guionistas respondían porque todos querían entrar en el paraíso prohibido de la sala de escritura de Mad Men. Luego salían las cosas mezquinas que pueblan los guiones sobre Draper y miseria moral y compañía. Weiner, que había aprendido de su mentor y jefe, David Chase, creador de Los Soprano, tenía un sexto sentido para olfatear las trolas y un colmillo retorcido para morder y despedazar la tierna y vulnerable verdad cuando salía de la boca de sus guionistas.

De finales de la década de los 50 a los 70. Un viaje al pasado nada edulcorado.
El sexismo en Mad Men es agobiante y se te hace un nudo en el estómago. Pero también es irresistible la fuerza de las mujeres de la serie.

Nadie que no esté loco por escribir y triunfar podía haberse inventado el ataque de envidia que atenaza a Pete Campbell cuando Ken Cosgrove publica su relato en la revista Atlantic Monthly y consigue las caricias y aplausos de toda la oficina incluido Roger Sterling, Don sonríe pero su estilo es mostrarse más lacónico. De paso, Cosgrove se gana la animadversión de sus compañeros. Insana envidia que hormiguea sin piedad por las oficinas.

Sobre todo se queda tocado Pete, quien no es reconocido por nadie y es despreciado sotto voce por Don y Sterling como niño de papá que es, y el pobre tiene una clara insatisfacción creativa y de popularidad, a lo que se une el desear el reconocimiento de sus padres putativos tan desesperadamente que le da un ataque de cuernos tremendo cuando Cosgrove publica su relato.

Pete, el trepa

Y no tiene otra cosa más perversa que hacer (seguro que basándose en la cosa peor que ha hecho un guionista en su vida) que presionar a su mujer Trudy (que en ese episodio te cae bien, quiere a Pete de verdad aunque para mí, sus aspiraciones y estilo de vida sean tan marcianos) para que se cite con un antiguo novio, con que Trudy perdió la virginidad, para que le pida que publique un cuento que Pete ha escrito.

Uno de los temas de la serie es la identidad, y las mentiras de Don Draper con su verdadera identidad.

Arribismo puro y duro

A Pete le da tal ataque ataque de envidia que se obsesiona por el logro creativo de Cosgrove, y desempolva al desflorador de Trudy. Muy heavy.

Kinsey, ese ser banal que da tanta pereza, no solo a Joan le aburre, está también envidioso que te cagas de Cosgrove pero tras un torpe boicoteo, tiene al menos la decencia de pedir perdón a su compañero.

Kinsey deja de trabajar en Sterling and Cooper cuando la agencia es absorbida. Al final se convierte en Hare-Krishna.

Me veo obligado a competir con todo el mundo en la oficina. No sabía que tenía que competir también contigo.

Kinsey a Cosgrove.

Pero lo mejor de la trama-lo-peor.que-has-hecho-en-tu-vida es que Trudy, tras haber esquivado el intento de folleteo sin que nadie se entere de su desvirgador caradura aka el editor, al menos se siente razonablemente satisfecha por haber conseguido que publiquen el relato de su marido en una revista juvenil masculina, pero cuando Pete se entera de que no va a aprecer su obra en The New Yorker monta en cólera. El hijoputa.

Me parto de risa porque el mundo de la literatura y la televisión está lleno de miserias parecidas, de arribismos semejantes, y la gente es capaz de vender a su primogénito por publicar una novela o un relato o aparecer presentando un triste programa. En este caso Campbell hubiera superado el que su mujer se acostase con su ex si el polvo hubiera merecido firmar en “The New Yorker”. Flipante pero real.

Mas allá de su carácter afable, Pete disimula como nadie el no tener escrúpulos a la hora de conseguir sus metas profesionales.

Y la segunda cosa terrible que hace Cambell. Uy, amigas, eso da para un segundo post, tiene que ver con una niñera nórdica. Segunda parte muy pronto. Volveremos pronto con más emoción y diversión, y seguiremos disfrutando de la orgía perpetua de la ficción.

Puedes ver Mad Men en Amazon Prime Video.

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El machismo de Mad Men. Narrar, no adoctrinar

La primera vez que vi la serie no me fijé tanto en el machismo rampante, la segunda vez un poco más y la tercera mucho más, veía machismo y racismo por todas partes como buena hija del #Metoo.

Mad Men no alaba la actitud machista, sino que narra cómo era la sociedad de la época bajo el microscopio de ese entomólogo de Nueva York, que es Matthew Weiner , y la época es ni más ni menos: finales de los 50, los 60 y gran parte de los 70. Pero el gran acierto de Weiner, creador de la serie, es que no predica sino que cuenta.

Jon Hamm no iba a ser el elegido para Mad Men, pero Weiner se empeñó. ¿Hay un Don Draper mejor que él?

En el eipsodio de la primera temporada de Mad Men, Peggy destaca entre las mujeres de la oficina a la que los hombres espían mientras beben y comen a través de un falso espejo porque hay algo en ella que va a representar el nuevo modelo de mujer, con inquietudes profesionales, que asciende socialmente respecto a la generación de sus padres, a quien se le va a dar una oportunidad, gracias a Don Draper, quien se creó su propia oportunidad laboral también como si fuera una mujer o un negro, solo que es hombre y guapo, pero en su caso le lastraban sus orígenes sociales. Freedy también se fija en el talento de Peggy, pero de forma muy esquinada y matizada como siempre sucede en Mad Men.

Resulta que Peggy es un hacha. Ella ha visto el beneficio y no el producto (…)

Ha sido como ver a un perro tocar el piano.

Freedy sobre Peggy.

Joan, la mentora rígida

Por supuesto, Peggy va a tener una ‘mentora’ en la oficina aunque sea una mentora esquinada y muy matizada como Joan Holloway, ya que Mad Men no funciona con estereotipos, o mejor dicho: se basa en ellos y les da muchos matices como dice la guionista Carmen Llano.

Joanne Holloway solo iba a estar en el piloto pero su personaje creció gracias a Christina Hendricks.

Supongo que ahora te darán vales para la cena.

Joan a Peggy

Pero al mismo Joan protege a Peggy de las ansias sexuales de Freedy.

Sin embargo, Peggy que proviene de una familia humilde de Nueva York, con orígenes religiosos, de Minnesota, y vive compartiendo piso, se llena de alegría y euforia.

Rachel, la nueva mujer

Rachel Mencken es la propietaria del negocio Almacenes Mencken pero todo el mundo, en Sterling and Cooper, se la trata como si fuera la secretaria. Rachel sufre una doble discriminación antes de que se sepa que tiene dinero y que es la clienta: por ser mujer y por ser judía.

Rachel Menken es judía y su clientela también es judía, Don le propone que cambie las ofertas y la ropa amontonada por algo más sofisticado.

A veces tenemos opciones buenas

pero sin futuro.

Rachel a Don

El machismo es atractivo

Para los hombres. y para las mujeres criadas en un ecosistema patriarcal. Además para las otras mujeres, las mas rebeldes frente al patriarcado, resuena como una verdad. Hasta ahora habíamos visto representados los 50, los 60, los 70 en las series de forma nostálgica, con sus “cosas buenas de otra época”. Pero no de forma realista, con su racismo, su machismo, su xenofobia, sus escalas sociales más rígidas como las de ahora. Hasta que llegó Matthew Weinner.

Hay que hacer un lectura no lineal de Mad Men, ver como hacía Cheever en las urbanizaciones ideales y preciosas de las afueras en las que si cavábamos hondo había gusanos y podredumbre sin perder el buen estilo estético, pero el fondo nunca se correspondía con la forma, hay que profundizar en la incomodidad moral y el desorden de unas vidas en la que los hombres hacen lo que quieren sin culpa alguna, y las mujeres no, y pagan las consecuencias, y a lo bestia.

Por ejemplo, nos fijamos en la trama de continuidad del personaje de Peggy Olson en la primera temporada. Atención spoiler. Campbell celebra su despedida de soltero en un bar con otros hombres de la oficina y unas chicas ad hoc con los que no consigue triunfar como seductor de una noche tal y como desea, su frustración le lleva a presentarse delante de la puerta del piso de Peggy y besarla, a Peggy le gusta y sabe que va a ser un hombre casado pero lo acepta, aunque las consecuencias para ella son muy duras: se queda embarazada pero niega el embarazo, lo cual provoca el encuentro final de Don Draper con su pupila cuando le dice la famosa frase que él se ha aplicado a su propia vida:

Vive como si esto no hubiera pasado.

Puedes ver Mad Men en Amazon Prime Video.

Los tips de la vida de Joan Holloway en Mad Men

Hay algo de Marilyn Monroe en Joan Holloway, le gusta atraer a los hombres y a la vez le jode que sólo se la valore por lo más obvio de su físico cuando ella tiene más dentro, véase el final. Joanny tiene una elegancia aniñada y algo triste, y a veces brilla como una luciérnaga en la oscuridad, y a la vez es una mujer libre que no se deja humillar y eso que tiene todas las papeletas en la vida para ello, manteniendo una dignidad muy peculiar. Los tips de Joan Holloway.

Christina Hendricks nació en Knoxville, Tennessee. Descubrió su amor por la interpretación en el Instituto. La actriz es rubia de color de pelo pero se ha teñido de pelirroja desde los diez años.

He pensado en dejar a mi mujer. No puedo seguir escondiéndome.

Roger a Joan.

Roger, sé tanto de hombres como tú de publicidad y sé que esconderos es vuestra parte favorita.

Joan a Roger.

Joan es una jefa de secretarias que se convierte en la mentora de Peggy Olson y de muchas mujeres que ven la serie, aunque lo gracioso y contradictorio, gran personaje Joan, lo cortés no quita lo valiente, es que Joan protege a Peggy de hombres depredadores pero también la pone en su sitio cuando lo necesita y desde luego la jefa pelirroja no es ningún icono feminista.

En el episodio en el que Peggy destaca por su ingenio a la hora de valorar el beneficio y no el producto en los pinta labios Belle Jolie, Fredy Ramsey se acerca a ella y la mira como si se la quiere zampar. Joan interviene como mujer de mundo que es y da un buen corte a Ramsey.

La primera vez que Peggy pisa la moqueta de la oficina de Sterling&Cooper, Joan le aconseja sobre el trabajo que va a hacer como secretaria de Don Draper:

Hacen como que quieren a una secretaria pero en realidad buscan a alguien entre una madre y una secretaria.

Tips para la vida de Joan

  1. Joan no se deja humillar, incluso en sus situaciones más comprometidas pone algunos límites.

Haz callar a quien creas que no tiene razón, marido incluído.

La piromanía no está permitida, pero sí metafóricamente.

Joan Holloway

Nunca está de más desaprobar comentarios volteando los ojos.

En un minuto estás en la cima del mundo, pero al minuto siguiente una secretaria te atropella con una cortadora de césped.

Esos hombres, siempre apoyándoles y alabándolos. ¿Y para qué? Por cenas y joyas. ¿A quién le importa?

Los hombres no tienen paciencia para acabar una relación. Te ignoran hasta que acabas odiándolos.

Joannne Holloway

2. Ten siempre un buen as en la manga para las injusticias laborales.

Sin embargo la propia Joan sufre su buena ración de injusticia laboral cuando le quitan el puesto de lectora de guiones sólo por ser mujer y tener ese físico, que tanto le gusta y tan bien hace.

3. No temas decir tu opinión, no tengas miedo de la desaprobación de la gente. Hagas lo que hagas, a un 25% no le vas a gustar,

4. Una relación de amor no va a solucionar tu vida. Aunque a veces te lo creas.

5. Joan no busca aprovecharse de Roger aunque puede hacerlo.

6. La independencia económica de una mujer es la vía para su libertad. Joan no renuncia a su trabajo, ni siquiera por amor. Y esa decisión se revela un gran acierto. Porque ¡cómo tratan los hombres a Joan!

Matthew Weiner sobre Joan Holloway

Vamos a escuchar lo que tiene que decir el creador del personaje, Mathew Weiner, de su criatura: Joan Holloway:

-En el piloto, Joan sólo iba a estar para presentar a Peggy Olson el ambiente de la oficina. Joan es genial. A través de ella, expreso mi parte más fuerte. Es rígida, juzga a los demás, y está muy segura de si misma pero se equivoca en todo. Sin embargo es lo suficientemente madura como para afrontar las consecuencias de sus decisiones. En esa actitud hay sabiduría aunque también es verdad que la realidad cruel la abofetea una y otra vez y ella lo niega-asegura Weiner.

-Yo crecí como ella, creyendo que todo es posible si te lo crees de verdad y haces lo correcto. Sin embargo no es así en la vida real. Pero Joan sigue creyendo este mito.”

Amén. Gozar viendo moverse y hablar a Joan Holloway.

Puedes ver Mad Men en Amazon Prime Video.

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Los tips de guion de Mathew Weiner, creador de Mad Men

Mathew Weiner tuvo unos comienzos muy duros en la industria. Los tips de guion del creador de Mad Men.
Weiner nunca quiso de Don Draper y Joan Holloway fueran pareja en Mad Men porque era demasiado obvio.

Vamos a adentrarnos en el mundo creativo de Matthew Weiner, el showrunner que creó Mad Men, quien además ha escrito un libro al respecto: “Getting there. A Book of Mentors”.

Mathew recuerda haber estudiado el poema Kubla Kahn de Coleridge cuando estaba en el instituto. Según Coleridge, tras un colocón de opio, tuvo una visión y escribió el famoso poema. “Pero, cuando empecé a analizar dicho poema me di cuenta de que era imposible, que había pensado en el poema durante meses, se lo había dado a amigos, había tenido feedback”, cuenta Weiner.

Coleridge no escribió su poema de una tacada. Las obras no se escriben de golpe.

Mathew Weiner

Los artistas a menudo ocultan el entramado que les lleva a hacer sus obras de arte, sus bocetos. Quieren dar la impresión de que sus obras son un misterio. pero según Matthew Weiner, si no ves las pisadas, las huellas, las notas, las reescrituras, se crea el mito de que los guiones salen de una tacada, de seguido, tal y como los vemos en la pantalla, como un producto terminad, lo cual es una absoluta falacia.

Mad Men se estrenó el 19 de julio de 2007 en el canal de cable AMC

Los escritores eran reverenciados en mi casa y yo quería ser escritor. Pero cuando fui a la Universidad, no conseguí entrar en ninguna clase de escritura creativa. Las clases tenía 12 o 15 alumnos y tenías que entregar un ejemplo de cómo escribías para poder entrar. Lo mío no era lo suficientemente buenos, al parecer. Me rechazaron una y otra vez. Logré convencer a un profesor de Literatura de que hiciéramos juntos un libro poesía entre los dos. Lo escribí y estaba muy orgulloso cuando acabé. Se lo enseñé a la gente. Se la entregué a un profesor de Humanidades y él me invitó a que fuera a su casa para se la leyera en voz alta. Me dijo que tomara un cuaderno y un boli y empezara a anotar: El infantil uso…. el pueril…. el cliché vergonzoso de…

Era una humillación cruel tras otra. Tuve que anotar todos sus insultos sobre mi trabajo. La tortura duró horas y horas. Al final el profesor se inclinó hacia mi y me dijo: Te habrás dado cuenta de que no eres un poeta. Y yo dije: no, no me había dado cuenta.

Matthew Weiner. Creador de “Mad Men

Matthew Weiner luchó por su vocación ya que le desalentaron.

Tips de guion

  1. Ten la piel dura en lo que a tu trabajo se refiere. Vas a sufrir muchos rechazos, sobre todo al principio. Matthew Weiner dice que él aprovecha el rechazo y lo utiliza como motivación para seguir escribiendo y decir: ahora te vas a enterar. La rabia es gasolina para escribir. Aunque ahora ha llegado a un punto, en el que el rechazo es menos plausible y Mathew teme perder esa motivación.
  2. Escribí muchos guiones ‘spec’ y estuve años sin trabajo. Después de licenciarse en la Facultad, Matthew buscó trabajo en la industria pero le cerrarron las puertas en las narices. Estuvo tres años en casa escribiendo guiones ‘spec’, ‘especulativos’, es decir como tarjeta profesional para enseñar a la gente de lo que eres capaz de escribir, guiones por su cuenta y riesgo, sin que te paguen. Quien llevaba el dinero a casa era su mujer, Linda, de quien se divorció 28 años después, cuando Matthew era ya rico y famoso. Oh,sorpresa, sorpresa.
  3. Tienes que pasar la época negra del principio. Hay luz al final del túnel. No hay que desesperar jamás. Acuérdate de lo que decía Tomas Brueguenthal que pasó su niñez en un campo de concentración durante la Segunda Mundial, y luego fue juez del Tribunal de la Haya: sobre todo no hay que desesperar jamás. Matthew Weiner estaba amargado y lo pasó muy mal. Todos sus amigos trabajaban y él no. Eso es duro pero tenía dentro el veneno de la escritura. Dependía económicamente de su mujer Linda, arquitecto. Matthew intentaba vender sus guiones pero nadie se los compraba. Fue una época oscura. A veces le daba el bajón y dejaba de escribir. Se pasaba el día acostado en el sofá viendo la tele, depre. “Mi madre me llamaba para que llevara a mi cuñado al aeropuerto. Hacia esa clase de mierdas en vez de ser un escritor. La industria me parecía impenetrable y me desanimé. Pero un día vi la película Clerks, de muy bajo presupuesto, pero fresca y auténtica, y yo hice mi propia película sobre un guionista fracasado, usé mi casa y mi coche, puse a mi mujer. Costó dos duros”. No la vendió y no le fue muy bien en festivales. Pero un colega suyo que tenía un piloto en marcha, la vio y le dijo que se sumara a otros escritores que se reunían en una sala de la productora para dar un empujón de comedia a su piloto que era comedia pero no era suficientemente divertido. Matthew aceptó, ¡como para no aceptar! Lo hizo bien y se corrió la voz de que era un guionista divertido. Consiguió trabajo. Tenía mas de 30 años. Si hubiera tirado la toalla, hoy no existiría Mad Men.
  4. Crea tu propia serie. Matthew siempre quiso crear su propia seri pero trabajaba en una comedia durante catorce horas el día. El tiempo libre de su trabajo y familia se lo dedicaba a un proyecto personal de una serie propia sobre los inicios de la publicidad. Investigó, se documentó e incluso invirtió dinero en ella pagando a otros para que investigaran para la serie y para que escribieran en el ordenador el guion, dictaba las líneas a un ayudante. Pero cuando terminó el guion del piloto de Mad Men, Matthew sintió que había hecho algo especial.
  5. Da la plasta a la gente que conoces y a la que no conoces. No tengas vergüenza, mi psicóloga me dice que tengo que arriesgarme más y tiene razón. Date cuenta de una cosa: todo el mundo da la plasta, intenta vender sus guiones, hacer pitchs, colarse en reuniones, pasar su material. ¿Qué es lo peor que te puede pasar? Que te rechacen. Pero el no ya lo tienes. Matthew Weiner persistió, persistió, persistió y volvió a persistir. Le dijeron muchas veces que no, créeme. Pero que te digan que no, no es el fin del mundo.

La oficina de Weiner es digna del creador de “Mad Men”, muebles que datan de los años 50 y botellas de whisky y ginebra, regalos, un desperdicio, porque Weiner apenas bebe. Don Draper fue su vía de escape para toda la insatisfacción que sentía en la vida.

Puedes ver “Mad Men” en Amazon Prime Video.

Los tips de guion del creador de Mad Men.

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La humanidad de los personajes negativos. Pete Campbell en Mad Men

Según Robert McKee, en su libro El guion, tú y yo llevamos una sombra dentro, la carga negativa que ocultamos a los ojos de los demás y odiamos. Cuando criticamos un aspecto de la personalidad que no nos gusta de alguien, en realidad somos nosotros los que tenemos el problema lidiando con esa sombra.

Hay un Pete Campbell en cada agencia

Cooper a Don Draper

Al principio es difícil empatizar con Pete Campbell. Tiene menos talento que Don, es pelota y desea complacerle, ejemplifica al típico trepa que tú y yo hemos conocido en el trabajo. Pete es aquel que se sabe mover bien, que tiene contactos y enchufes, que proviene de una familia rica y con influencia, y está en esa oficina por ser hijo de.

Más antiguo que el tebeo. Sin embargo Pete nos cae mejor cuando vemos cómo le trata su apestosa familia, con desprecio y lacerante indiferencia.

¿Trabajo? No entiendo lo que haces. No es un trabajo decente.

Padre a Peter Campbell

Cuando Peter Campbell pide dinero a su familia para dar la entrada de un piso nuevo que se quiere comprar Trudi para empezar su vida de recién casados, su padre le da en los morros y lo desprecia a las claras.

Vincent Kartheiser interpreta a Pete Campbell en Mad Men.

Sus padres no lo quieren y Pete lo sabe.

¿Por que os es tan difícil darme algo?

Pete a sus padres.

Su jefe, Don Draper, tampoco lo quiere. Cuando Pete pretende estrechar relaciones con él:

Eh, no tan rápido, a ver si me voy a quedar embarazada.

Don a Pete.

Pese a sus rutinas placenteras y fáciles: llevar a clientes a cenar, a espectáculos, de copas y prostitutas, la vida de Pete Campbell no es una vida feliz. Y él lo sabe.

El cliente siempre tiene razón y hay clientes que son auténticos gilipollas. Sus jefes lo tratan con condescendencia y lo ignoran.

En realidad, Pete se siente un perdedor, insatisfecho hasta la médula.

Cuando en la primera temporada, Do vende su idea a Walter, el dueño de aceros Bethelem, y éste la rechaza, insatisfecho con la campaña, Don se tiene que tragar su frustración creativa. Clientes que no saben hacer la o con un canuto a nivel creativo, dando lecciones de lo que funciona o no en publicidad, exigencias, requerimientos absurdos y caprichosos, clientes tocapelotas que nunca están contentos. Pero Pete cuando está tomando una copa con Walter y unas chicas, se le ocurre una idea: aceros Bethelem, los pilares de América, y tiene la osadía de vendérsela al cliente aunque él es un tipo de cuentas, no un creativo. El cliente quiere la idea de Pete porque Pete tiene buenas ideas. Pero Don sólo quiere despedirle. El macho alfa al que no le gusta que le meen en su terreno.

Aquí hay más intelectuales frustrados que en el Tercer Reich.

Don Draper

Pete le grita a Don:

-Yo tengo ideas.

-Dedícate a preparar al cliente, que es lo tuyo.

Humanidad de Pete

La humanidad de Pete Campbell se basa en que -pese a todos sus esfuerzos- no consigue trepar, pese a todas sus ideas, no vende ninguna, pese a todos sus intentos de acercamiento, su padre lo rechaza, pese a todas sus defensas, su suegro lo humilla. Su íntimo fracaso, su rabia frustrada, su desdicha, su aburrimiento en el trabajo, constituyen la base de su humanidad.

No es malo a secas. Es un personaje que no es simpático, es verdad, y tiene muchas sombras, es verdad, pero Mathew Weiner se encarga, con acierto, que también lo veamos con los ojos de Peggy, quien lo ha querido. Y también nos da un acto que dignifica a Peter Campbell, que rompe la imagen rastrera que tenemos de él, cuando un grupo de hombres hace una broma grosera respecto al sobrepeso de Peggy y Pete le da un puñetazo al más bocazas.

Es la infelicidad de Peter la que lo humaniza, es la cantidad de miserias morales que arrastra en su conciencia, es la cantidad de veces que tiene que morderse la lengua delante de su arrogante suegro.

-Eso sí que es vida, Pete. Cenas, copas, mujeres preciosas. En mi próxima vida quiero ser publicista-le dice su suegro a Pete.

Y luego:

-Llamame Tom o papá.

Sus reticencias a dejarse ayudar económicamente por su suegro también lo dignifican y le otorgan un lado decente.

-No creo que aceptar tanto dinero sea buena idea Trudy-dice Pete a su mujer.

Su ambición malsana y su frustración minan su vida.

El talón de Aquiles de Pete es una malsana ambición que se vuelve en su contra una y otra vez. Es como si fuera un perro persiguiendo su propia cola.

Los seres humanos no somos de una sola pieza, tenemos miles de aristas fragmentadas, que conforman nuestra personalidad. No somos unidimensionales sino multidimensionales. Así tenemos que construir a nuestros personajes. No creemos personajes buenos o malos porque no son reales.