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“Rapa”: el buen comer y el mejor beber

El mejor comer en la serie Rapa

Madre mía, ¡qué ganas me entran de escaparme a Cedeira (Galicia) a beber buen albariño y ponerme morada de nécoras al ver la serie “Rapa”! Vamos, que seguro que Cedeira sube de turismo este verano por el efecto arrastre de “Rapa”. Comer bien y beber mejor, todo es empezar, y hay ficciones que son un auténtico deleite para las papilas gustativas como la serie con guion de Pepe Coira. El mejor comer en la serie Rapa.

Joer, estoy en plan perra de Paulov, babeando y salivando bestialmente cuando veo a Javier Cámara degustar esas caldeiradas, platazos de queso,y beberse esos vinos ricos en compañía de Mónica López.

Hay secuencias cocinillas como le gustan a mi amiga guionista Carmen Llano por todos los rincones del guion. ¡Qué gustazo! ¡Qué placer! ¡Qué alboroto, le ha tocado un bonito piso piloto!

Lo del buen comer de “Rapa” se lo comento a mi amiga Merche Yoyoba en la tele.

-¿Pero se ha rodado en Cedeira?-me pregunta mientras abre el ordenador, que en la tele tarda un Congo.

-Sí, es la localización principal, también sale Ferrol.

-Yo viví allí en un hotel con mis hermanos, en Cabañas, al lado de Cedeira y Sada. Tenía quince años, te ponías morada de percebes grandes como mi dedo y te salía barateiro, barateiro.

-Que rico-digo yo, otra vez salivando.

La verdad es que en la tele paso más hambre que Carpanta.

-Marisquito riquiño y baratísimo. Claro que entonces en España todo era muy barato.

-Qué ganas, Merche. Me iba yo a Cedeira

-Anda, qué tonta y yo contigo.

Si no tuviéramos que trabajar en TVE, carretera y manta, Yoyoba y yo nos largábamos como Thelma y Louise a Cedeira.

Poco se habla de la influencia gastrónómica que directamente se va a mi michelín, mi querido rodillo tripero que no consigo quitarme ni muerta, de la serie “Rapa”. Mucho hablar de la nueva cultura de las series, de su influencia en el imaginario colectivo de nuestra sociedad heteropatriarcal pero poco hablar de la influencia gastronómica y enológica de toda la ficción que engullo desde una esquina del sofá de mi salón.

Yoyoba y yo hacemos periodismo fracking en Torrespaña, lo que significa que todos los días cojemos la taladradora para extraer alguna noticia, poner un huevo en nuestro chicken run en forma de pieza informativa.

Aunque lo hace más Merche que trabaja en la redacción del 24h que yo, que trabajo en un programa que se llama Objetivo Igualdad.

En “Rapa”, Jorge Bosch, el capitán de la UCO que llega de Madrid para ayudar en la investigación, le pregunta nada más llegar a Cedeira a Mónica López a cuánto están los percebes.

Chico listo.

En otra secuencia, Jordi invita a Mónica a tomar una caldeirada aunque el bar al que el capitán de la Guardia Civil quiere ir, El Rápido,ya ha cerrado.

-Estuve en el 89. ¡Qué caldeirada!-dice Jordi.

El rápido ha desaparecido, como casi todos los sitios buenos de toda la vida, cuya nueva generación de dueños no quiere hacerse cargo del negocio familiar, o el casero les sube el alquiler, no pueden pagarlo y chapan. Una lástima. La sargento propone otro garito, no es tan bueno como “El rápido” pero es lo que hay. El capitán dice que sí. Chico listo.

En otro capítulo, el capitán y la sargento degustan un deliciosa tarta de queso de esas de caerse la lágrima nada más verla en un restaurante de Cedeira, con vistas brumosas al monte verde y al mar muy azul.

Objetivo: escapar del calor de Madrid

Qué ganas me entran de escapar del calor y el tedio de Madrid.

Pero ambos miembros de la Benemérita no son los únicos gourmets que habitan la ficción de los hermanos Coira porque Javier Cámara también se pone finito. En el capítulo 1 de Rapa, el profesor de instituto, se prepara unas nécoras grandes para cenar que quitan el sentido.

En otra ocasión Javier le dice a Mónica López cuando están investigando en el piso de ella que se queda si tiene cerveza negra. Y la sargento tiene unas botellas en el frigo. Qué crack.

Luego Mónica López y Javier Cámara entran en un no parar de cenas gozosas en el piso de Ferrol de Mónica, y venga platazos de queso rico, vinazos, guisos, pulpo con cachelos, marisquito y ensaladas con queso de cabra aunque a Javier no le convence el queso de cabra en la ensalada.

-Nadie puede ocultar lo que desea durante demasiado tiempo-dice Javier Cámara a propósito de la novela “Madame Bovary” que enseña en la clase de Literatura en el instituto de Cedeira en el que trabaja.

En “Rapa”, tampoco nadie puede esconder lo que come durante demasiado tiempo. Por ejemplo, Jordi Bosch pregunta a Mónica López donde pueden tomar un buen caldo gallego durante la investigación del asesinato de Amparo Seoane.

El mejor comer en la serie Rapa.

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El mejor comer en la serie Rapa.

“Esto te va a doler”: humor negro en la trinchera de la medicina

“Esto te va a doler” es una serie a descubrir por muchas razones aunque sea una historia que nos han contado muchas veces, la de un médico residente saturado por el trabajo y el estrés, con la vida dañada por la falta de descanso y por la entrega a su curro, las barbaridades del sistema de sanidad, la burocracia, merece la pena verla. Lo diferente es el tono: un humor británico de lo más negro y políticamente incorrecto que me hace las delicias como espectadora. “Esto te va a doler”: humor negro en la la medicina.

Confieso que me rindo ante la ironía desgarrada e inteligente inglesa, ese humor negro negrísimo que es un arma de supervivencia ante una realidad surrealista que te supera. Lo se porque lo vivo en mis propias carnes en mi trabajo como periodista en Televisión Española, en otra trinchera que muy poco gente conoce, la informativa.

“Esto te va a doler” cuenta la historia de Adam, un médico residente que trabaja en Ginecología, y nos ofrece un retrato profesional descacharrante, con hilaridad y altibajos que hurgan en el corazón.

La serie ofrece una descripción brutalmente honesta de la vida como residente en un hospital, y el costo del trabajo que daña la salud física y mental, y arruina la vida personal.

Adam ayudando a una parturienta en pleno parto que necesita cesárea, con ropa de calle.

Adam Key, el guionista de “Esto te va a doler”, nos presenta a Adam, el médico protagonista, durmiendo en su coche con la cara deformada. Al salir de su turno de trabajo estaba tan cansado que no consiguió llegar a su casa. Y hasta su madre llamó a su compañero de piso, un tipo desastrado con el que Adam mantiene una relación sarcástica de amigotes fagocitada por su trabajo y a sus colegas porque su hijo había desaparecido de la faz de la tierra. Bueno, en realidad se lo había comido la exigencia de su trabajo por el que además, le pagan cuatro perras. Es una excelente presentación del personaje de Adam con una sola imagen, sin necesidad de diálogo.

Luego a Adam le suena el busca, ah, no el móvil, deliciosa obsolescencia, y es su jefe reclamándole en el hospital, ¿dónde está? tiene turno, llega tarde, venga, venga. Adam se pone las pilas para irse corriendo al hospital. En realidad, es un trayecto muy corto porque solo tiene que salir del coche aparcado en el parking del mismo centro. Ja, ja, ja. Genial.

Comedia negra

“Esto te va a doler” es una comedia descacharrante y realista, que tiene el descaro del mindundi, con el cual me identifico hasta la médula, con ese débil triturado por las mandíbulas voraces de un sistema absurdo e sin piedad, saturado de carga laboral, hasta arriba de surrealismo y obstáculos para que el mindundi haga su trabajo.

Supervivencia física y mental de Adam Kay, que escribió sus memorias como médico residente y se convertieron en un best seller. Ahora firma el guion.

Adam, sentimos agotamiento y empatía sólo con verte. También me pones una sonrisa en la cara.

Puedes ver “Esto te va a doler” en Movistar +.

“Esto te va a doler”: humor negro en la la medicina.

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“Crímenes”. Anna Permanyer

La banalidad del mal. Esa reflexión horrorizada y perturbadora queda tras ver un crimen de una crueldad extrema como el asesinato de Anna Permanyer, una psicóloga y madre de cuatro hijos barcelonesa, a manos de su inquilina, Carmen Badía, en 2004. Esa frase acuñada por la filosofa alemana y judía, Hannah Arendt, durante el juicio al jerarca nazi, Eichmann, en Jerusalen, me cruza el pensamiento tras ver los tres capítulos de “Anna Permanyer” en la serie “Crímenes” de Movistar.

“Crímenes”. Anna Permanyer

Crímenes. Anna Permanyer

De abril a junio de 1961, Arendt asistió como reportera de la revista “The New Yorker” al proceso contra Adolf Eichmann. De ahí surgieron inicialmente algunos artículos y después su libro más conocido y más discutido hasta el presente: “Eichmann en Jerusalén, un informe sobre la banalidad del mal”. Se publicó primero en 1963 en EE. UU. y poco después en Alemania Occidental.

Pero la tesis de la Arendt sigue estando vigente cuando veo el caso Anna Permanyer en la serie documental “Crímenes” de Carles Porta. También reflexiono el peligro de la psicopatía, en Carmen Badía, condenada por el asesinato de su casera sólo por una razón: el dinero.

“Crímenes” adopta el estilo Netflix del True Crime.

En realidad, el marido de Anna Permanyer, lo explica muy bien, devastado, cuando habla de la pérdida de su mujer, un persona buena, madre, esposa, que no había hecho mal a nadie, a quien Carmen Badía engañó, asesinó con una cruedad atroz. “Siento rabia, injusticia. Esa persona tiene rasgos psicopáticos muy peligrosos”.

Sin embargo Carmen Badía estaba plenamente asimiliada a la sociedad, tenía una hija pequeña, y, aparentemente, llevaba una vida normal.

Pero quiso salirse con la suya y quedarse con el piso de Anna Permanyer. Esa fue su perdición como asesina.

La serie se basa en los detalles de la crueldad.

En la Barcelona que pretendía ser moderna tras el boom de 1992, en una ciudad abierta que se llenaba de turistas y estaba de moda, sucede el crimen de Anna Permanyer. Con su crimen y el de las dos policías, una de ellas en prácticas, a manos de un psicópata ex convicto en su casa, Barcelona volvía a retrotraerse a la oscuridad de los años 70, un ciudad franca, donde la crueldad y el mal campaban a sus anchas.

Porque es el mal el tema de la serie “Crímenes”.

“True Crime” renovado

Movistar con el formato de “Crímenes” de Carles Porta juega a una apuesta que le ha funcionado a la perfección a Netflix: El True Crime renovado.

Sin duda Netflix ha sabido innovar en nuevas formas narrativas de guión y audiovisual para contarnos historias de True Crime de forma diferente, por ejemplo, con “La escalera”, o con “Elize Matsunaga: Érase una vez un crimen”. En España ya se había hecho “Muerte en León” que tuvo mucho éxito, y “Nevenka”.

Sin embargo el formado creado por Carles Porta, que tiene su origen en su programa de radio, va un paso más allá porque cuenta con una colaboración excepcional de la policía en crimenes ya juzgados y condenados, y sigue la factura americana aún más allá.

Pura televisión

Claro que “Crímenes” es televisión, pura televisión, y de alguna manera, explora un nuevo territorio diferente al de una crónica negra al uso.

El uso de las imágenes que presta la policía, son casos sentenciados y condenados judicialmente, las entrevistas de ambas partes hilvanan bien el relato. Además una voz en off muy sugerente, Luis Tosar, hace el resto para que los capítulos funcionen e impelan al espectador a pulsar la opción de: ¿quiere ver el siguiente capítulo?

La familia de Anna Permanyer, devastada.

El dron se utiliza para planos cenitales de la ciudad, sus edificios, calles, carreteras serpeteantes e intrincadas iluminadas por la luz vainilla de las farolas mientras la oscuridad fagocita Barcelona. Luego hay planos interiores medios de las entrevistas que consiguen contar bien la historia, hay un trabajo periodístico potente, y por supuesto, las fotos, cintas, audios, que proporciona la policía tambien estructuran el relato que va más allá de los titulares de los periódicos y los reportajes corrientes que vemos en la tele.

La factura visual de “Crímenes” es buena, al estilo Netflix, y eso se agradece. También el guión es sólido, bien documentado. Sin duda la cantidad de imagen y lo relevante de dicha imagen sorprende en esta serie documental.

“Crímenes”. Anna Permanyer.

Carles Porta consigue enganchar.
La acusada y condenada durante el juicio.

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“Gran Torino”: Clint Eastwood es para siempre

Mi madre y yo disfrutamos de una rato bonito viendo juntas “Gran Torino” y comentando la jugada de Clint Eastwood enfrentado y luego amando a la comunidad asiática hmong al que el bueno de Clint llama “jamón”. El gran Clint Eastwood.

-Hay que apoyar a un hombre que sigue haciendo películas con casi 90 años-dice mamá.

-Por supuesto.

-¿De dónde sacará la energía?

-Ni idea. Además dirigir la película requiere mucha.

-Me gustó “Cry macho? ¿Te lo dije? Muy tierna.

Mi madre va con sus amigas María y Charo todas las semanas al cine en Málaga. Las películas son como bombonas de oxígeno para ella y sus comadres.

-No.

-Pues sí.

-Mi favorita es “Million Dollar Baby”. Me encantó.

No le digo a mamá que esa película que vi en el cine Tívoli ya desaparecido, en la calle Alcalá de Madrid, me hizo llorar.

Soy muy sensibles con las historias de orfandad y de padres adoptivos quizás porque yo misma me he sentido huérfana toda la vida, desde que al nacer en 1971, España durante los último estertores del franquismo, mis padres se fueron a Washington con una beca doctoral y me dejaron con mi abuela. Al volver papá y mamá, tres años después, y querer tomar posesión de su hija, yo creía que me habían secuestrado unos extraños.

Gracias Dios mío por la series

Poco se habla de lo que unen las series, de la cantidad de vacíos que rellenan las series entre una madre y mi hija. Mi relación con mi madre sería mucho más triste si no tuviéramos series o películas que comentar.

El gran Clint Eastwood.

En la secuencia que abre “Gran Torino” no hay apenas diálogo, sólo la mirada de desprecio de Walt hacia sus hijos y sobre todo, hacia sus nietos, que no muestran respeto durante el funeral de su mujer. Su cara tensa, de profundo asco presenta el gran tema de la película: los prejuicios se aprenden pero el corazón si es bueno prevalece y es mejor el amor familiar que uno elige y no el que viene determinado por los genes.

Es un tema que era la médula espinal de “Million Dollar Baby”.

-Papá no se relaja ni en el día del funeral de mamá-dice el hijo de Walt a su mujer, un arpía, y él, un egoísta calzonazos.

Curiosa frase, rumio yo, ¿por qué piensa ese tío que su padre se tiene que relajar el día del funeral de su mujer?

Empatizas cob Clin Eastwood.

No sé cómo lo hace, el viejo cabronazo, pero lo logra una y otra vez.

La mejor carrera de Eastwwod se desarrolla desde que deja atrás su etapa de Harry el Sucio.

El final de esta película es digno de ver por cómo juega Eastwood con los prejuicios e ideas preconcebidas del espectador.

Y el guionista escribe en contra de las expectativas del espectador.

Qué gozada.

El gran Clint Eastwood.

Puedes ver “Gran Torino” en Movistar +.

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“American Rust”: volver a la hoguera del hogar

He vuelto a dar una oportunidad a “American Rust”. He vuelto a esta serie, tras atravesar una tormenta en la vida real, con el anhelo de volver al hogar y calentarme con un buen fuego en la cabaña de Grace. Es verdad: la trama no es apasionante, pero estoy enamorada de los personajes, de Maura Tierney que interpreta a Grace, la madre de Billy Poe, y a Jeff Daniels. “American Rust” es un caso claro de serie, en la que los personajes importan más que la trama. La serie del momento.

El imperio del dolor

Entre 2019 y 2020 murieron por sobredosis más de 83.000 personas en Estados Unidos. La crisis de los opioides está generando ganancias millonarias a las empresas farmacéuticas al tiempo que arruina la vida de millones de ciudadanos. Desde que empezó la pandemia, la situación no ha hecho más que empeorar.

La crisis de los opioides es el telón de fondo de esta serie. El tema que se esconde en “American Rust” es el fracaso y la suerte o mala suerte. Hay personas que logran salir adelante en la vida y otras no. Al final somos nosotros los que nos cavamos nuestra propia tumba, con nuestras decisiones, o si no que se lo pregunten a Billy Poe.

Maura Tierney hace lo imposible por salvar a su hijo.

“American Rust” nos cuenta una historia situada en una ciudad del cinturón obrero del suroeste de Pensilvania. El jefe de policía (Jeff Daniels) se verá obligado a decidir hasta dónde está dispuesto a llegar en su dilema entre el deber y el corazón cuando el hijo de la mujer que ama (Maura Tierney) es acusado de asesinato. La serie del momento.

Billy e Isaac son dos amigos que llevarán al extremo su amistad con graves consecuencias para ambos.

Problemas de guion

Vale, ¿que es lo que le pasa a “American Rust”? Pues que la trama principal, la de la investigación del asesinato de Novik, no avanza, se detiene cuando podría acelerar, y se oxida porque tiene el espinazo quebrado, se acelera al final y consigue cobrar un poco de emoción.

Las subtramas de “American Rust” tampoco interesan mucho: ¿qué será de Isacc? ¿En qué acabará el esfuerzo de Grace por conseguir que las trabajadoras de Gelsey se afilien a un sindicato? ¿La historia personal de Lee con su marido ? Y sin embargo amo esta serie porque me interesa por algo más de lo que cuenta.

La serie del momento

Las historias que se desarrollan en la serie están vinculadas a la adicción a los opiáceos que sufren muchos americanos y las tramas criminales que se derivan de ese enganche, de esa brutal pandemia de drogas que arrasa América.

Maura Tierney está espectacular como Grace Poe.

Aún así, doy otra oportunidad a “American Rust” porque amo a los personajes que sí están muy bien definidos e interpretados. Amo a Grace, a Del, a Billy, a Lee y a Isaac. Los personajes tienen tanta alma que quiero verlos en acción, quiero asomarme a su intimidad, y a sus pasiones y dolores, a sus sueños rotos y frustraciones. Por eso he vuelto a esa serie: para convivir durante un rato más con sus personajes.

Es cierto que “American Rust” no está a la altura de “Mare of Easttown” jugando en la misma liga, compartiendo lugar: Pennsylvania, contexto: la crisis de los opiáceos y temas: fracaso y derrumbe de pueblos y comunidades americanos. Sin embargo los personajes de “American Rust” se me hacen más cercanos, más queridos por el corazón que los de “Mare of Easttown”.

Jeff Daniels le da toda la melancolía e integridad a su personaje.

Puedes ver “American Rust” en Movistar +.

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La serie del momento.

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“Terapia de parejas”: amores infelices

“Terapia de parejas” es una serie documental en la que parejas reales luchan por salvar sus matrimonios, hablando de lo que más les mina como parejas. Es curioso cómo me siento identificada con todo lo que cuentan las parejas, con su dolor, su soledad, sus risas, su incompatibilidad, su infelicidad. También me siento identificada con las ganas de algunas parejas de seguir con su relación y esforzarse en ese intento infinito, amoroso, de salvar su pareja como sea. Historias de amor infelices.

La doctora Olga Guralnik también siente dudas, miedo, inseguridad, incapacidad y vulnerabilidad como terapeuta de las parejas en crisis que se ponen en sus manos para que les ayude. Ella misma va a terapia con otra psicóloga que la guía y sobre todo escucha, le aconseja no ser tan exigente consigo misma y trabajar este aspecto u otro de sus pacientes.

Fascinante.

Yo misma voy a terapia con la doctora Guralnik, sin pagar un euro. Absorbo sus ideas, su sensibilidad y sus pautas para aliviar el sufrimiento emocional, en el que soy una campeona, absorbo como una esponja todo lo que dice esta terapeuta a sus pacientes, aplicándomelo a mí misma, escucho con mis cinco sentidos su sabiduría sobre la naturaleza humana y las relaciones sentimentales.

La doctora dice que nuestra tendencia es a culpar al otro, nuestra propensión es a acusar al otro, pero en realidad lo único que podemos hacer es cambiarnos a nosotros mismos y hacer un esfuerzo por acercarnos al otro y darle nuestro amor, siendo sinceros sobre lo que pensamos y sentimos con valentía y honestidad. Guralnik afirma que las relaciones largas de pareja van cambiando y adaptándose, son hermosas y fascinantes cuando la pareja se ama y se esfuerza en su amor, que no es un momento puntual sino un proceso. El amor no es un río tranquilo, va cambiando, va madurando hasta contar su propia historia que tendrá o no fin.

Las parejas se desnudan y se olvidan de las cámaras durante la sesión de terapia.

Mau y Annie, 22 años juntos

Mau y Annie van a terapia, porque tras 22 años de matrimonio no se entienden, no se aguantan, se declaran incompatibles, y para Mau, el hecho de su mujer no quiera mantener relaciones sexuales no es normal ni es saludable, y por eso Mau cree que Annie tiene un ‘problema’, que no es natural. Annie ya no está enamorada de su marido, un tipo dominante al que le gusta hacer las cosas a su manera, no le gusta Mau aunque sí todavía le quiere, pero no se siente cómoda en su compañía.

El hijo que tienen en común ha cumplido catorce años, y Annie se da un plazo de cinco años para continuar con su matrimonio, hasta que su hijo tenga ya una edad razonable, y entonces separarse de Mau. A Annie no le interesa una higa el sexo, le interesa más vivir la intimidad y una afinidad con un hombre o estar sola. Se siente infeliz. Mau también se siente infeliz. La pareja se encuentra en un callejón sin salida.

A mi marido no le importo

Elaine y Desean llevan once años juntos. Ella se queja de que su marido no le presta atención, ni la mira ni escucha, se lamenta de que Desean pone a otras personas primero, antes que ella. Pero Eline

9 sesiones de 30 minutos en la que la Doctora Gularnick se muestra como una terapeuta implicado, que escucha de verdad a sus parejas pacientes, y que sigue un método. Quiere llegar a l corazón del problema y les da trabajo, deberes en los que esforazrse más consigo mismos que con su parternaire porque aunque la tendencia es a culpar al otro, el problema siempre está en uno mismo. Fascinante.

Historias de amor infelices

Emocionante también las sesiones que mantiene la doctora Gularnick con su propia terapeuta en las que Gularnick muestra su vulnerabilidad como profesional.

Hay risas y lágrimas, hay rabia, vulnerabilidad, tristeza, insatisfacción y frustración, relaciones tóxicas, falta de sexo, y sobre todo hay amores infelices que luchan, qué agonía, qué tristeza tan real, por volver a ser felices.

Diálogos más creíbles

La verdad es que los diálogos reales de las parejas en crisis que acuden a terapia, con la doctora Olarnick, son más creíbles, cercanos, vivos, emotivos que cualquier diálogo que se pueda inventar un guionista cuando escribe para una serie tipo “En terapia”, por ejemplo.

Aquí los diálogos no tienen la artificiosidad alambicada de muchas series, sus giros forzados, su morbo provocado, su tendencia de llevar las cosas al límite para ganar espectacularidad. Son confesiones íntimas, nacidas de la vida misma.

Súper recomendable. Naturalidad al poder.

Puedes ver “Terapia de parejas” en Movistar +.

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