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Los agujeros de guion de “Rapa”

Los que me conocéis o habéis seguido mi blog “Cómo crear una serie de televisión” sabéis mi afición por detectar los agujeros de guion de una serie o película, esas incongruencias en la trama, esos pasos forzados para que todo encaje en la historia, ese rábano cógido por las hojas para conseguir llegar a un objetivo, esos detalles metidos con calzador, esos renglones torcidos del guionista aka dios en la obra que crea, el demiurgo de un universo cuyos contornos define él o ella.

Vamos a ello. Antes de meter las manos en harina, doy un aviso a navegantes: en este post hay spoilers. Es imposible analizar y explicar los agujeros del guion de una serie sin desmenuzar elementos de sus tramas.

No sigas leyendo si huyes de los spoilers como de la viruela del mono. Quien avisa no es traidora.

Empezamos con los agujeros de guion de “Rapa”, ojo, una serie que me ha gustado mucho. Los creadores no tienen la culpa de que yo sea una friqui maniática del análisis del guion de serie.

Os recuerdo la historia de “Rapa”: Sierra de la Capelada, en Galicia. Una tierra antigua, de altos acantilados sobre el mar, donde los caballos viven libres. Salvo un día: el de la “rapa das bestas”. Una tradición que sintetiza lo bello y lo salvaje de un territorio por lo general tranquilo, pero que resulta ser ahora el escenario de un crimen. Buscar al asesino de Amparo Seoane, la alcaldesa de la localidad, será el objetivo común de Tomás, un profesor frustrado, y de Maite, una sargento de la guardia civil.

Más agujeros que un queso gruyere

La Guardia Civil descarta como sospechoso del crimen de Amparo Seoane muy rápido a Tomás, a pesar de que es el hombre que ha encontrado el cadáver de Amparo, además su coartada es débil.

La serie no juega la carta de averiguar quién es el asesino ni la carta del caso detectivesco, sino a alumbrar los claoscuros de las almas humanas, vidas tronzadas por diferentes causas de los protagonistas que tienen cuentas perdidas con un pasado inclemente y cruel.

En “Rapa” no hay buenos ni malos si exceptuamos al personaje de Darío, que es malo sin matices, pero el resto de los personajes es gente normal, con sus virtudes y defectos, con sus cargas del pasado y pérdidas de ilusiones frente al futuro.

Muy pronto sabemos que Norma, la fisioterapeuta, es la asesina. Pero cuando la interroga Maite, la sargento de la Guardia Civil, Norma da una coartada que es mentira, muy fácil de comprobar, sobre el por qué pasó el día del asesinato su coche por la zona donde se asesinó a Amparo Seoane. Norma miente pero ha tenido tiempo para elaborar una coartada mejor, que iba a dar un paseo por el monte, por ejemplo. Norma es una mujer muy inteligente y capaz. Esa mentira tan fácil de averiguar, que dio una sesión de fisio a un vecino cercano a la zona del asesinato, no es digna de ella.

Hasta que la Guadia Civil interroga a Norma pasa tiempo. ¿No ha tenido tiempo de pensar nada? Aunque solo sea que estaba dando una vuelta. Si la Guardia Civil te pilla en una mentira, sospecha de ti.

Un error de Norma. Un agujero de guion para lograr un objetivo en la historia necesario para la trama: que la Guardia Civil sospeche de Norma como asesina de Amparo Seoane.

¡Elemental, querido Watson!

A continuación, Norma limpia los bajos de su coche con lejía, cuando es bien sabido que la lejía no hace desaparecerr la sangre. Pero la científica no encuentra nada. ¿No le hacen un análisis forense al coche blanco (tal y como dijo Tomás) de la principal sospechosa de una asesinato?

Raro, raro. Rarísimo.

Vale. Otro agujerito más.

Pero, luego, Norma, se lleva la pesa con la que ha asesinado a Amparo a su consulta. La Guardia Civil hace un registro con una orden judicial de su consulta de fisioterapia pero no requisa las pesas. ¿Son lerdos? ¿Poli lerdos que no requisan un posible objeto de ataque a Amparo Seoane cuando según la autopsia, se la mató con un objeto pesado como un martillo, una barra de hierro…o ¿una pesa? Siendo Norma la principal sospechosa y siendo el principal objetivo de la Guardia Civil encontrar el arma homicida del asesinato de Amparo Seaone, ¿y no se llevan las pesas? ¿Estamos locos?

Súper agujero

Agujero de guion del tamaño del mar de la tranquilidad de la Luna. Lo siento. Agujerazo negro. Agujero tamaño cráter, ay petones guionistas. Qué petes.

Seguimos con mi análisis inmisericorde de esta poronga infinita que son los agujero de guion. Más madera, perra motociclona.

Allá voy. Abrocharos el cinturón, que vienen curvas, amigas.

Cráter de guion

Antes de disecciónar el siguiente agujero de guion de “Rapa” quiero decir que es excelente la actriz que interpreta a Norma. Se llama Lucía Veiga y se merece una papel protagónico ya, qué delicia de interpretación con la que Lucía Veiga consigue el logro inconmensurable de que empaticemos con ella y con sus motivaciones.

Norma es un personaje siempre humano, con carácter y corazón ardientes y abiertos de par en par, quiere a su amiga y desea protegerla, no queremos que la cojan, no queremos que la metan en la cárcel y se pudra en prisión. Hay un empoderamiento en Norma, un dignidad seca frente a los injusticia de los poderosos que se encarnan con su desprecio absoulto y sus tejemanejes al margen de la ley en el personaje de Amparo Seoane y Darío, ese en versión frustrado mequetrefe en el trabajo que lo paga con su mujer en casa.

A ver: el siguiente agujero de guion es grande, gigante, inmenso, pantagruélico.

Cuando Norma se fabrica a sí misma una coartada para salvarse cuando va a matar a Dario, va al cine en Ferrol, se mete en una película larga de tres horas, sabedora de que la están grabando las cámaras de seguridad cuando entra en la sala, se sienta, apaga el móvil, se pone una gorra, y agacha la cabeza y sale de la sala del cine, sin que la graben las cámaras de seguridad porque hay un ramal desviado a una salida de emergencia, que Norma empuja para salir a las escaleras exteriores del cine que baja para llegar al párking donde está aparcado su coche que arranca para ir a Cedeira a matar a Dario. Conduce por carreteras secundarias para que las cámaras de seguridad no graben su coche. Chica lista.

Norma mata a Dario y vuelve a la sala de cine, subiendo las escaleras exteriores con rápidez hasta llegar a la puerta de seguridad exterior que tiene una manija para abrirla como una puerta normal. Pero, yo os pregunto queridas lectoras ¿cuándo se ha visto eso? ¿Desde cuando una puerta de emergencia se abre desde fuera? Si fuera así toda la basca podría colarse impunemente en el cine con sólo subir las escaleras de fuera del centro comercial y abrir la puerta de emergecia con la manija.

¡Gran agujerazo de guion! Lo entiendo, ojo, es la única manera para hacer que Norma vuelva a la sala de cine sin ser vista y se mezcle entre los espectadores que salen de ver la película, por los pelos, porque, con gran angustia, al principio Norma cree que no ha llegado a tiempo.

Emocionalmente la trama de Norma se prende en el corazón porque va a dar su merecido a un puto maltratador de esos que siempre se van de rositas y ejercen su imperio del dolor en su casa sin que nadie diga ni haga nada.

Vale, Norma le mata, le da su merecido, bueno, se pasa un poco nuestra Norma, pero es un asesinato con un trasfondo de justicia. queridas lectoras. Empatizamos con Norma porque también sabemos cómo va a acabar su amiga Rebeca: muerta e intuimos, no sin un deje de culpabilidad, que por el bien de las mujeres que sufren violencia de género, este mundo está mejor sin un tío como Darío.

¿Qué opináis? ¿Detéctais vosotras alguna incongruencia más en el guion? ¿Hay algo que no os cuadra? ¿alguna secuencia o paso de trama que os huela a chamusquina?

Ánimo sabuesas, en cualquier serie hay agujeros de guion, algunos son más cantosos y otros menos. Pero haberlos, haylos.

Os dejo este juego abierto para que os animéis a ver “Rapa”. Un aperitivo para degustar con una cervecita. U 2.

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“The responder”: el estrés postraumático de un policía

“The responder”: el estrés postraumático de un policía. El actor Martin Freeman (“Fargo”, “Sherlock”) llena la serie “The responder”, encarnando a un policía atormentado, que atraviesa una crisis personal. Chris sufre ansiedad y depresión, le enferma hacer su turno de noche de policía que responde a las urgencias, tipo mi vecino me ha robado el perro y me amenaza con una pistola, o Fulanita se ha muerto en su casa, ¿pero está muerta de verdad?, o una chica drogadicta ha desaparecido, y un capo de la droga la busca para apalizarla y matarla porque le ha robado 50 kilos de cocaína, o a un pobre y viejo mendigo, unos adolescentes indeseables le queman el colchón donde duerme en un descampado.

Serie diferente

Sin embargo “The responder” no es una serie de policías al uso. En absoluto, la crudeza y el realismo del enfoque hacen que la serie esté cercana al documnental y roce el tono del cine de Ken Loach. Sin duda es un descubrimiento, porque, sin llegar al nivel de “The Wire”, que para mí es una obra maestra dentro del universo seriéfilo, obra del gran David Simon, es diferente a las series de policias tan trilladas que solemos ver normalmente.

Chris Carson intenta salvar su matrimonio con su mujer Kate.

Martin Freeman da vida a Chris Carson, un ex inspector de policía degradado a agente de calle porque un colega de Asuntos Internos que le tenía envidia, fue a por él.

Cada turno de noche es una pesadilla para él, porque Chris es un hombre agotao mentalmente, su trabajo le pone malo, sufre y va a una psicóloga mientras lucha por no derrumbarse psíquicamente. Es un personaje con el que nos muy fácil empatizar porque que levante la mano quien nunca haya sufrido ansiedad o depresión en su vida, y aún así tenga que trabajar.

Un turno, una pesadilla. “The responder”: el estrés postraumático de un policía

Además Chris se enfrenta a sus demonios internos porque ha tenido una infancia de mierda porque su padre le apalizaba un día sí y otro también. Lleva una mochila bien cargadita, con traumas de su niñez y del estrés continuo de su trabajo en la calle ya que se enfrenta constantemente con gente desgraciada, desquiciada y violenta, en una ciudad donde triunfa un sistema corrupto moralmente, ecnómicamente y opera un darwinismo social en el que el pez grande se come al chico y pringan los de siempre: los débiles, los vulnerables, los que no tienen oportunidades desde la línea de salida de la vida.

El sistema es perverso y no tiene escrúpulos, los lobbys de las instituciones y la calle salen a ganar y los dados están trucados. Un análisis sociológico en una trama narrativa que engancha que ya hacía David Simon en “The Wire”, quien diseccionaba Baltimore, la ciudad en sus diversos estamentos: la policía, el Ayuntamiento, los muelles y la pérdida del trabajo tradicional, la prensa. Aquí el análisis es más superficial y se circunscribe a la policía y el daño psicológico que provoca el trabajo a pie de calle a un individuo sensible, Chris Carson.

El mafioso local, capo de la cocaína, y sus dos matones de turno.

El sello de la BBC

Mitad thriller, mitad drama, el punto fuerte de la serie reside en el personaje que interpreta Martin Freeman, magnífico actor que sube el nivel de cualquier serie. Su sufrimiento psíquico, sus ganas de ayudar a Casie, una pobre drogadicta, errática y condenada, su trabajo en la crueldad despiadada del sistema que machaca a los más vulnerables, nos deja su impronta emocionales y se sale del montaje en serie de mucha ficción actual olvidable nada más vista.

La moralidad de la policía y cómo, a veces, el trabajo que hacemos no sirve para nada son los dos grandes temas de “The responder”, cuyos guiones se basan en las experiencias reales del agente de policía Tony Schumacher, también guionista de la serie.

Se nota que las tramas son autobiográficas porque tienen esa detonación emocional propia del material vivo, autobiográfico, y evita caer en tópicos y en estereotipos.

Cinco capítulos de una serie de la BBC que ahora puedes ver en Movistar +.

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“The responder”: el estrés postraumático de un policía.

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“Grace”: la eficacia de una historia bien contada

La serie “Grace” aprovecha el filón de platino de un buen detective literario y la mano experta de un guionista: Rusell Lewis que ha adaptado las novelas de Peter James. Los libros nos cuentan las investigaciones del inspector Roy Grace en Brighton, la ciudad natal del escritor. “Grace” es un perfecto ejemplo de trama autoconclusiva, es decir se desarrolla un crimen por capítulo, con principio, nudo y desenlace. Grace la serie del año.

Un asesinato con vistas a Brighton. Me he reencontrado con la ciudad del sur de Inglaterra con una oleada de nostalgia y afecto por mi juventud perdida. Fui de viaje a Brighton con mi novio y mi amiga Manuela cuando tenía 22 años. Allí vivía Peter, un músico inglés que había sido novio de Manuela de Madrid, a quien fuimos a visitar. Peter nos llevó a comer a un restaurante indio muy bueno y barato, y luego paseamos por la ciudad, por sus playas, por su puente. Un ciudad costera con mucho encanto. Peter ensayaba con su banda por las tardes y nosotros les escuchábamos.

Brighton también estaba llena de españoles que habían ido allí a aprender inglés.

JOHN SIMM interpreta a Roy Grace y RICHIE CAMPBELL a Branson.

John Simm interpreta a Roy Grace, un inspector que ha caído en desgracia en la comisaría de Brighton por sus métodos poco convencionales a la hora de investigar los casos que le asignan, consultando a mediums. Sus jefes ponen en entredicho el trabajo de Grace y le relegan a tareas de papeleo, pero su colega Branson le pide ayuda con un caso muy misterioso: un novio ha desaparecido durante su despedida de soltero, y se teme que haya sido víctima de una broma de mal gusto de sus amigos.

La historias autoconclusivas están muy bien tramadas, los giros funcionan, y el punto de originalidad de lo paranormal no interfiere con el realismo de la serie.

“Grace” ha arrasado en Reino Unido. Los espectadores han conectado con esta miniserie de dos episodios que prometen tener continuidad.

Las razones de su éxito están claras: una historia muy bien contada, un elenco de actores buenos, una base literaria, un gran personaje, el del inspector Roy Grace e ingredientes paranormales que no entorpecen el realismo de la serie.

Grace es incapaz de superar la desaparición de su mujer, que se esfumó del mapa hace seis años. Consulta a médiums, va a terapia de grupo y se siente melancólico y solo.

Las novelas de Peter James se han traducido a 37 lenguas. Se han vendido 20 millones de ejemplares en todo el mundo.

Puedes ver “Grace” en Movistar +.

Grace la serie del año.

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“American Rust”: escribir a favor de las expectativas del espectador

Pensilvania. Jeff Daniels es un jefe de policía de un pueblo pequeño donde la industria se ha ido al garete, y los sueños se han ido al abismo sin remedio. Jeff se administra la droga que tiene que tomar al día, antidepresivos y anfetaminas, para tener un poco de paz por el estrés postraumático que sufre al ser veterano en la guerra de Irak. No es el único adicto. En Buell, todo el mundo se droga, sufre y es infeliz. Maura Tierney (mi enfermera favorita en “Urgencias”) trabaja cosiendo vestidos de novia en un taller, y, en la pausa para el cigarrillo, fuma cocaína o lo que se tercie, toma Advils para el dolor de manos, o lo que pille. Decadencia, enfermedad, y muerte, los tres jinetes del Apocalipsis cabalgan por Buell, un pueblo en el que nadie querría quedarse ni harto de whisky. Pero la serie tiene un guion flojo.

Dan Futterman es el creador de la serie “American Rust”.
Buell, el pueblo, es un callejón sin salida y lo mejor que pueden hacer los personajes es salir de ahí cuanto antes. No es de extrañar que Jeff Daniels y compañía se droguen con afición.

American Rust” recuerda a “Mare of Easttown” pero en malo y sin sentido del humor. Lo peor es que sabes lo que va a pasar desde el minuto uno y ningún giro te sorprende a lo largo de las tramas que se desarrollan en la serie. Porque los guionistas escriben, sin pretenderlo, a favor de las expectativas del espectador, quien mientras está viendo la serie, sentado en su sofá de casa, ya sabe que Jeff Daniels se va a implicar en defender al hijo de Maura Tierney, cuando éste se meta en líos, sabe que no va a poder con su adicción a las pastillas, y sabe que su relación con la señora Poe (Maura Tierney) está condenada al fracaso y supondrá su destrucción como jefe de policía.

Pero el espectador también adivina que Billy, el hijo de la señora Poe (Maura Tierney), un chico bueno que no ha sabido aprovechar sus oportunidades (¿alguien entiende por qué Billy ha rechazado su beca universitaria para jugar al fútbol en una Facultad guay? Porque yo no, y no me vale la excusa que es para ayudar a su madre porque Billy no trabaja y les desahucian a su madre y a él de igual manera, es más, la ayudaría mucho más prosperando en la vida y largándose de ese pueblo acabado que es Buell) cuando ve a Novik, el agente que le piso la espalda cuando Billy se metió en una pelea de bar con otro chico que lo provocó, va a ir a por él y la historia va a acabar fatal.

“American Rust” mantiene su previsibilidad hasta en los giros pequeños, como cuando el marido vago y gilipollas de Maura Tierney está bailando en su casa recién recuperada mientras bebe y ríe con su mujer, y en ese momento sabes que va a aparecer Del Harris (Jeff Daniels) con su 4×4 y aparece, y Maura sale al porche para decirle que está agotada y que esa noche no la pueden pasar juntos, y sabes que el patoso y viva la virgen marido de Maura Tierney va a salir al porche y a Jeff Daniels se le va a caer la venda de los ojos y es justo lo que pasa. No es la mejor técnica para paliar el aburrimiento. Un guion flojo.

Pu

Puedes ver “American Rust” en Movistar +.

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Un guion flojo.

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