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El origen de Shtisel

El creaador de la serie Shtisel es Yehonatan Indursky. En Israel los niños haredíes sueñan con ir a una yeshiva de primera y los niños laicos con estudiar en una escuela de cine. Yehonatan soñaba con ambas cosas.

Yehonatan Indursky es el creador de Shtisel, proviene de una familia ultraortodoxa.

Sus padres le apoyaron cuando Yehonatan decidió dejar Penevez Yeshiva (la Harvard de las yeshivas) y abandonar su comunidad religiosa.

Pero con él se llevó un mundo: el de los haredíes ultraortodoxos que luego plasmó en los guiones de Shtisel.

Soy un hombre afortunado. Mis padres me dijeron que no importaba el camino que eligiera, siempre me aceptarían

Yehonatan Indursky

Shtisel es la historia de una familia.

Un corto sobre los ultraortoxos

El origen de la serie Shtisel es muy curioso. Durante la grabación de un corto sobre su niñez, Yehonatan se vistió como un judío religioso ya que tenía que ir a su antigua yeshiva. Estudiaba a la escuela de cine y televisión Sam Spielgel. Un compañero lo vio en el autobús pero no le reconoció.

Sentí una alienación que no me podía explicar a mí mismo. De repente me di cuenta de cómo los laicos miran a los religiosos en Israel. No es odio. Es que no los ven.

Yehonatan Indursky.

Michael Aloni interpreta al hijo menor de Shulem, Akiva.

Dice que ese momento fue el chispazo que dio vida a Shtisel, que se desarrollo cuando conoció y habló con el otro creador de la serie, Ori Elon. Sería la historia de una familia ultraortoxa en el barrio de Geula. La madre de los Shtisel ha muerto. Shulem trabaja en un jéder. Seguimos las aventuras y desventura de Shulem y sus hijos.

La serie ganó la versión israelí de los Premios Emmys en 2013.

La celebración del compromiso de boda entre Shulem y Menukha, la casamentera.

Yehonatan se encontró con antiguos profesores de su yeshiva a los que les había encantado la serie. Nos cuenta que el actor que interpreta a Shulem, Doval Glickman, se iba a los cafés haredíes para observar cómo se movían los hombres, sus gestos más mínimos, hasta como sostenían un cigarrillo.

En un viejo café haredí que se llama Shtisel del barrio religioso de Jerusalen, Yehonatan y Ori crearon la serie: conversaciones, cervezas, cafés y miles de horas tomando notas, y hablando.

Yehonatan y Ori estaban frustrados porque todas las series que retrataban el mundo ultraortodoxo lo hacían de manera negativa. Los protagonistas abandonaban esa comunidad y eran rechazados por sus familias.

Shulem va a visitar a su madre Malka a la residencia y mantienen conversaciones surrealistas.

Los dos guionistas decidieron crear Shtisel, basándose en sus recuerdos de niñez y adolescencia dentro de la comunidad, y tratando a los Shtisel como a una familia normal, con problemas y alegrías, humanizando a sus miembros.

Shtisel. Giti y Ruchami: no cometas mis errores, hija.

Giti es la hermana mayor de Akiva. Es fuerte y vulnerable a la vez, íntegra y frágil. Cuando su marido Lippe la deja con cinco hijos, ella sin trabajo, al principio de la primera termporada de Shtisel, se queda en una tierra de nadie precaria, con una mano delante y otra detrás.

Giti quiere a su padre pero sus relaciones, a veces, son difíciles.

Por primera vez en su vida, Giti se tiene que buscar un trabajo fuera de su comunidad religiosa, lo que supone un reto para ella, trabajar como asistenta en una casa no religiosa y luego montar su propio negocio en casa como cambista de divisas. No cometas mis errores hija.

Neta Riskin interpreta a Giti. El papel es la gran oportunidad de su carrera.

Lo más interesante de las tramas de Giti durante la segunda temporada de la serie es la relación que mantiene con su hija Ruchami. No quiere que su hija cometa los mismo en errores en la que vida que ella. A saber: casarse joven, pecar de exceso de inocencia. En vez de eso Giti quiere que su hija estudie y no se precipite en el amor.

No quiero que hagas algo de lo que te arrepientas luego.

Giti a Ruchami.

No cometas mis erroes hija

Cuando Ruchami se enamora de Hanina, y se casa con él, saltan todas las alarmas de Giti. Con el fin de proteger a su hija, con el afán de que no repita su limitada vida, ligada a la casa, marido e hijos, hará todo lo posible por separar a los recién casados. Su misión será que ambos adolescentes se divorcien y que Ruchami vuelva a la escuela.

Sin embargo poco a poco Giti irá cambiando de decisión, y ese cambio de decisión con sus giros es una trama en sí misma. En cada secuencia Giti avanza hacia el cambio de decisión, al descubrir la bondad de Hanina y al recordar tiernamente su fase A con Lippe, su marido, con el detalle de los guantes.

Giti se ve reflejada como en un espejo en su propia hija hasta dejarse vencer por la piedad.

Todo un descubrimiento Neta Riskin.

Cuando me ofrecieron hacer una prueba para Shtisel y me enteré de que iba sobre una familia ultraortodoxa en Jerusalem, me dije: no quiero hacerlo.

Neta Riskin

“Las comunidades ultraortodoxas y las laicas no se conocen. No se encuentran, no se relacionan, no se ven, no se hablan. No se conocen apenas y no se gustan. No quería interpretar el papel de una mujer ultraortoxa. No me gusta ese mundo. Además la grabación iba a empezar en verano en Jerusalem, donde hace un calor sofocante. Había planeado irme a Berlin”, dice Riskin.

Pero el destino le tenía preparado el papel de Gita Weiss, que Riskin borda e interpreta con una humanidad que transciende fronteras y prejuicios.

Un diez como actriz.

Madre e hija se ven en una encrucijada.

Cambio de opinión

Lo que le hizo cambiar de opinión a Riskin fue leer el guion de la primera temporada de “Shtisel”. Se encerró en su casa, pidió comida a domicilio y se quedó prendada del guion, de su humor y humanidad. “Era como una novela épica”, asegura.

Se imaginaba que nadie iba a ver la serie en Israel. La ponían en una cadena nacional, no por cable, y Riskin creyó que a pesar de su calidad no iba a tener gran trascendencia entre el publico. Pero se equivocó. Shtisel fue un éxito descomunal desde el minuto uno.

Sin escenas de sexo

El éxito sorprendió a todos. Sobretodo cuando “Shtisel” cruzó las fronteras de Israel y se convirtío en un triunfo internacional. “No hay esceneas eróticas, los personajes no nos tocamos, salimos todos horrendos incluso Michael Aloni que hace de Akiva”, dice Riskin.

Pero la gente amó la serie. “Nos pilló con la guardia baja. la verdad. Nadie se lo esperaba”.

Y menos que nadie Neta Riskin. “Recibo mensajes de todo el mundo. Es muy loco. Cuando hace poco fui a Berlin, la gente me paraba por la calle para hacerse selfies conmigo. Alucinante”.

Ruchami se casa a espaldas de su familia.

En “Shtisel”, los ultraordoxos no aparecen como series exóticos y remotos sino como personas con emociones, amores, dramas, problemas, en el fondo muy parecidos a ti y a mí.

“Si tengo que pensar en un estereotipo de un judío pienso en la imagen de Giti contando divisas en la temporada 1. Pero sabemos por qué lo hace: para sobrevivir, porque no le queda otra”, añade Riskin.

Nos ponemos en la piel de Giti y Ruchami. Quizás ese sea el mayor milagro que crea “Shtisel”: conectarnos con un sentimiento de humanidad compartida.

Giti y Lippe montan un restaurante de comida casera.

El niño que todos llevamos dentro. Shtisel

Akiva Shtisel es el niño que todos llevamos dentro, el artista que todos llevamos dentro, el soñador que todos llevamos dentro. Al bueno e inocente de Akiva se le coge cariño de inmediato. Porque es increíblemente difícil no querer a Akiva.

Akiva sufre un fuerte rechazo social por dedicarse a pintar

Akiva duerme abrazado a una almohada como si fuera un niño. Aún no ha superado la muerte de su madre. Está enamorado de su prima Libby, con la que comparte un sentido del humor inocente y juguetón, y no quiere hacer otra cosa en la vida que pintar.

Akiva es el hijo menor.

Dentro del modelo de los arquetipos de los personajes, Kauffman, el dueño de la galería, actuará como mentor de Akiva, la figura sabia que guía y estimula el talento del joven a lo largo del camino de la vida. Sin embargo Nuchem, actuará encarnando el arquetipo del antagonistas poniendo todo tipo de obstáculos para que el héroe no pueda cumplir su misión.

La familia Shtisel vive en Jerusalem

-Tu hijo está loco-dice Menukha a Shulem sobre Akiva. Es una sociedad tan constreñida y ultrarreglamentada como la comunidad ultraortodoxa, la personalidad artística y tierna de Akiva se identifica con locura. Nada más lejos de la realidad.

Pero también es una oportunidad para el guionistas. En una sociedad tradicional tiene consecuencia y significado el hecho de transgredir, y las fuentes posibles del conflicto son mayores que en una sociedad hiperrelajada y permisiva como la nuestra donde hay pocos motivos reales para la transgresión.

El niño que fuimos

En un capítulo de la segunda temporada de Shtisel, Akiva se encuentra bloqueado y no puede pintar. De repente ve a un niño que lleva una bolsa de agua con un pez dentro, solo en la calle. El niño espera a su madre pero ella nunca llega. Akiva lo lleva a su estudio y le invita a comer pizza. El niño se convierte en su modelo y Akiva recupera la inspiración y su don artístico. Pero, de repente, el niño desaparece y nadie lo ha visto.

Ese niño es el propio Akiva. Porque la creatividad implica no perder nunca la complicidad y la ternura con el niño que todos llevamos dentro. De niños, la sociedad aún no había troquelado nuestras mentes a su medida.

Los momentos cocinillas. Shtisel

Tengo una amiga, Carmen, que es guionista. Ahora trabaja en la serie Acacias, de RTVE. Qué pena que la acaben de quitar, una serie que hacía feliz y acompañaba a tanta gente. Pues bien a mi amiga Carmen le encantan “los momentos cocinillas” en los guiones. En la serie Shtisel, hay a porrón.

Shtisel, una serie donde abundan “los momentos cocinillas”

Los momentos cocinillas en guion son esos instantes donde los personajes hacen cosas muy cotidianas y familiares, como cocinar, preparar la cena, planchar, doblar la ropa limpia.

En esos momentos afloran las conversaciones normales e íntimas, las conversaciones más relajadas entre un padre y un hijo, entre un matrimonio, con los hijos.

En Schtisel abundan los momentos cocinillas. Me encanta ver a Akiva cocinar comida kosher para su padre. Me encanta ver a Giti doblar la ropa limpia mientras habla con Lippe. Me encanta ver a Akiva y Shulem cenar con esas tazas de tés. Me encanta asomarme a la vida cotidiana, casera e íntima de los personajes de la serie que estoy viendo. Para mí resulta imprescindible contar con momentos cocinillas.

Momento cocinilla por excelencia

En Shtisel también he descubierto “los momentos terraza”. Se producen cuando Akiva sale a la terraza de su casa, se sienta en un sillón y contempla el viejo barrio ultraortodoxo. Son momentos de gran belleza. Akiva sale a su balcón a fumar, a relajarse, a pasar su tristeza y melancolía, a solas consigo mismo, y la noche, los balcones iluminados crean una atmósfera llena de encanto y delicadeza.

La vida pasa delante de una terraza.